Alejandro: En el momento en que los agentes le tomaron declaración, no pudieron dejar de sorprenderse cuando el niño agredido les preguntó «¿Yo soy malo?» Uno de sus informes psiquiátricos también advierte: «Se siente que es el malo, por eso le pegan, y además los profesores no hacen nada».»Alejandro se siente culpable, después de haber sido tan machacado», expone Inmaculada. (“El Mundo.”17.10.2016)

Jorge: “Duró de los 6 a los 13 y ahora trata de verbalizar aquella situación, que silenció, para que otras víctimas rompan esa coraza. «Yo sabía defenderme, pero lo peor para mí ha sido el efecto psicológico, porque cuando llegas a casa tienes la tentación de autolesionarte» para mitigar el malestar. Él lo hizo. «No pensaba en nada. Me pegaba y me causaba dolor». Así se olvidaba, solo durante unos instantes, de los continuos desplantes de «toda» su clase.” (“ABC”.16.10.2016)

Álvaro: «Sufrí acoso escolar desde sexto curso de Primaria hasta cuarto de la ESO por ser homosexual». Al profundizar en su testimonio, se agrava el caso: «Recibía golpes diariamente en los genitales, en la cabeza, tenía dolores de cabeza diarios y patadas delante de los docentes del centro, además de recibir amenazas e insultos». (“ABC”21.10.2016)

A sus 7 años, el hijo de Esther ha sufrido todos los tipos. «Le llamaban gafotas, gordo, cara de culo, bebé», relata su madre. En el patio, acababa solo en un rincón, «llorando como una magdalena, porque nadie le hacía caso». Eso cuando no le lanzaban una peonza a la cabeza, le cortaban el pelo o le sacaban las fichas de la mochila para que no pudiera hacer los deberes, y luego, «casualmente, las encontraban los 4 acosadores».(El Mundo”09.12.2012)

La agresión a una niña en un colegio por 12 compañeros de colegio no fue bullying para la Fiscalía de Mallorca. Óscar Cortijo, vicedecano del Colegio Oficial de Psicología de la Comunidad Valenciana, declara: «se ha banalizado cuando la consecuencia ha sido una niña ingresada en el hospital». (“El Mundo”21.10.2016)

¿Qué es “acoso escolar”?2
«Acoso escolar es cualquier tipo de agresión psicológica o física mantenida en el tiempo y con intención de hacer daño”.

“Aunque no siempre es grupal, una de sus características fundamentales es el desequilibrio de poder: la víctima está sola frente a un grupo agresores y observadores (que suele ser el resto de la clase); estos últimos saben lo que está pasando, pero no hacen o dicen nada por diferentes motivos”. (Lic. Alicia García de Pablo, de la Fundación Protégeles para la protección de la infancia)

¿Cómo comienza el acoso escolar?Acoso social: exclusión y aislamiento de la víctima. Por ejemplo: se la deja fuera de las actividades conjuntas, como un partido de fútbol o una salida colectiva.

  • Acoso psicológico. P. ej.: insultos, humillaciones y amenazas

  • Acoso físico: agresiones directas (golpes) y/o indirectas (producir daño en objetos personales de la víctima, etc.)

“Un día regresó con el abrigo rajado. Otro, con las gafas pisoteadas. Otras veces llegaba con chichones, arañazos… Incluso le cortaron la coletilla durante un recreo».

Ciberbullying

Lo que ha crecido notablemente es el acoso escolar a través de Internet, porque «ha aumentado el número de usuarios y ha descendido la edad de inicio del uso de las tecnologías». Este tipo de acoso tiene unas características que lo hacen especialmente preocupante: la participación de terceros, a veces sin conocer a la víctima, que hace que se multiplique el número de acosadores. Además puede perdurar incluso si ha terminado el problema en el centro escolar, el acoso puede continuar en Internet. Y no da tregua al acosado. Si la víctima sufría el acoso en el colegio pero fuera de horario escolar podía estar relativamente tranquila, el ‘Ciberbullying’ la priva también de eso. El acoso continúa en su tiempo de ocio, a través del e-mail, los wassap o las redes sociales.

Pero Internet también puede ayudar a las víctimas. Por una parte, aumenta el número de espectadores que pueden apoyarlas. También proporciona herramientas, como los foros, en los que puede solicitar ayuda. Desde el punto de vista jurídico queda constancia del acoso, que en muchos casos puede denunciarse por ser delitos tipificados (amenazas, injurias, suplantación de identidad…), explica Ana Fernández Guillen, abogada de Protegerles.

Sobre los agresores

No existe un perfil definido del acosador “tipo”. No necesariamente son los típicos “malotes”. Lo que nos debe hacer reflexionar es que generalmente, aunque pueda parecer paradójico a quien no sea conocedor del funcionamiento de la psicología humana, así como las víctimas suelen sentirse culpables, los victimarios no manifiestan ningún sentimiento de culpabilidad.

Muchas veces (afortunadamente no todas) cuentan con la complicidad de sus padres. Al ser informados por el colegio algunos pretenden despachar el problema con el frecuente “Son cosas de niños”. No, no son cosas de niños, es acoso.

La no intervención a tiempo con el niño agresor puede favorecer el desarrollo de una personalidad antisocial o de jóvenes y adultos que practiquen o toleren «la violencia en el hogar (violencia doméstica) o en el trabajo (mobbing), pues ven que sus conductas les dan resultados». En este sentido. El psicólogo Oscar Cortijo señala que «no puede ser que las víctimas tengan que ser las que abandonen los centros». «Se lanza el mensaje de que el acosador sale totalmente impune».

(Continuará)

2 El resto del artículo está escrito en base al reportaje “No son cosas de niños, es acoso” (El Mundo”09.12.2012)

Este artículo ha sido redactado por profesionales con más de 25 años de experiencia en el sector de psicología y psiquiatría. Tenemos gabinetes en Majadahonda y Madrid Centro. Si tienes más dudas o deseas consultarnos algo llámanos al 607 99 67 02 o escríbenos a info@persona-psi.com