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Qué es y qué hace un psicoanalista?

septiembre 30th, 2018|

Transcripción de una entrevista al psicoanalista Gustavo Dessal publicada en De Inconscientes

Freud dijo que el psicoanálisis es una profesión imposible. Es una afirmación un poco extrema, un poco exagerada, pero está destinada a mostrar que efectivamente el psicoanálisis es una práctica muy compleja. Que no es fácil realmente ni definir lo que es el psicoanálisis ni ejercer la práctica analítica.

Es mucho más fácil hablar del psicoanálisis bajo la forma de la negación ¿Qué es lo que el psicoanálisis no es? Explicarlo de forma positiva, afirmativa, es una cosa más compleja.

El psicoanálisis es una forma de terapia. Una terapia que utiliza exclusivamente el instrumento de la palabra. Es más, es la madre, por así decirlo, de todas las terapias que más tarde surgieron como ramificaciones y que también utilizan como instrumento la palabra: la Gestalt, la terapia rogeriana…, muchas variedades, corrientes.

Todas proceden de ese tronco originario que es la intención del psicoanálisis por parte de Freud. Incluso el conductismo. Aunque tiene una teoría distinta, en cierto modo, sabemos que la mayoría de los psicólogos conductistas en el ejercicio de su actividad clínica utilizan una mezcla de paradigmas teóricos entre los que está también mucho de los que han extraído o han leído del psicoanálisis.

El psicoanálisis es una terapia, efectivamente. Es una terapia muy particular, porque tampoco es solamente una terapia. Es una experiencia, podríamos decir, existencial.

El psicoanálisis no está dedicado a ofrecer un trabajo por el mero hecho de hacer una experiencia, digamos, una experiencia de conocimiento, una experiencia vivencial. Como quien dice: “bueno, quiero ver en qué consiste la medicación, en qué consiste hacer yoga”. No, tiene un propósito determinado.

Es decir, para hacer un psicoanálisis hay que tener algo que impulse y el impulso nunca es… aunque puede haber una curiosidad intelectual. La curiosidad intelectual no es suficiente para poder hacer un análisis.

Hay que tener lo que llamamos un síntoma, que es una cosa muy sencilla: hay que tener el sentimiento de que hay algo en la vida de uno que no anda bien. Eso es un síntoma: algo que no anda bien.

Por lo tanto, el psicoanalista es alguien que se ocupa de lo que no anda bien en las personas. Que no anda bien desde el punto de vista, por supuesto, psíquico. Y sin, además, pretender definir qué es lo que está bien y qué es lo que no está bien.

El psicoanálisis es una terapia que no trabaja con un modelo comparativo. Por ejemplo, cualquier disciplina que se ocupa de la salud, tanto física como mental, suele tener un modelo ideal comparativo. Si un médico ve una placa de un pulmón y dice: “aquí hay algo que no está bien” es porque hay un modelo ideal de cómo se supone que tiene que estar un pulmón cuando está bien, o un hígado.

En cambio, en el psicoanálisis no hay un modelo comparativo. Es decir, no tenemos un modelo de lo que es un sujeto sano o un sujeto normal con respecto del cual guiarnos. Cuando alguien nos trae un malestar, haríamos supuestamente una comparación y trataríamos de entender qué es lo que hay que hacer para que esa persona se acomode al esquema ideal.

El psicoanalista es simplemente alguien que toma nota de aquello que la persona trae como problemática. La gente, en general, suele tener consciencia de alguno de sus problemas. Hay otros de los cuales no tiene mucha idea.

Muchas veces las personas vienen señalando un punto concreto en sus vidas y a medida que empiezan a hablar y a contar su historia, se van dando cuenta de que a lo mejor ese, o bien no era el problema más importante, el problema era otro y hasta ese momento no lo habían podido advertir o lo negaban, o no lo querían ver.

O a veces el problema que plantean efectivamente es un problema que sí, que es real, que existe, pero que a su vez es la punta de un iceberg bajo el cual hay algo todavía mucho más importante y el acento se va desplazando de eso a algo más complejo.

Pero lo importante es que: primero, ni el psicoanalista define cuál es el problema: es el paciente el que lo tiene que plantear; el psicoanalista tampoco plantea cuál es la solución que hay que encontrar, porque nosotros no sabemos qué es lo que el paciente quiere hacer con ese problema.

Justamente, lo interesante del psicoanálisis es que las personas, por supuesto, vienen a que, o con la expectativa de que la cura analítica les resuelva, les cure ese problema, pero nos encontramos, para la sorpresa a veces del propio paciente, que en el fondo no quiere desprenderse de ese problema. Que está aferrado.

-Se encariñó.

-Exactamente, ama. Freud decía que el paciente ama a su síntoma. Lo ama de una forma inconsciente, por supuesto, porque no puede captar, precisamente, que inconscientemente extrae una serie de beneficios, de ventajas de ese síntoma.

Por lo tanto, a pesar de que conscientemente va a intentar poner lo mejor de sí para tratar de cambiar eso, desde el punto de vista inconsciente hay algo de la inercia que hace que eso se perpetúe.

De todas maneras, la gente lógicamente, en general, trata de luchar contra esa propia tendencia que el análisis precisamente tiene que revelar. Ese conflicto de lucha interior entre dos fuerzas que entran en pugna. La intención consciente de liberarse del problema, y algo que a veces los pacientes lo definen, incluso, de formas muy simpáticas: “tengo el saboteador interior”, o, otro que se llama “el muñeco maldito que todo el tiempo me boicotea lo que hago”.

Parte del trabajo psicoanalítico es que vayan comprendiendo que efectivamente hay algo en ellos mismos que boicotea o que sabotea la posibilidad de resolver el problema. Y que a veces hay que encontrar una conciliación interior, una negociación interior.

Por ejemplo, las personas que la culpa los lleva una y otra vez a repetir los mismos errores, las mismas elecciones fallidas que los llevan, por supuesto, a fracasos de distinta índole que generan ese malestar por el cual vienen a consultar. Entonces, se resuelve eso, y por el sentimiento de culpa los obligan a buscar el malestar nuevamente a lo mejor en otra cosa.

Entonces, hay todo un trabajo que hay que realizar para tratar de que la persona por lo menos se dé cuenta de que efectivamente hay una repetición que va actuando a pesar de la intención y la voluntad que pueda tener para tratar de resolver eso.

Entrevista realizada por Iara Bianchi.

10 DE SEPTIEMBRE, DÍA INTERNACIONAL DE LA PREVENCIÓN DEL SUICIDIO

septiembre 11th, 2018|

En España el suicidio es la primera causa de muerte por motivos externos. Se producen cada año alrededor de 3.500 fallecidos por suicidio, según los datos del INE (3.569 en 2016) y casi 8.000 tentativas tan graves que requieren la hospitalización de los afectados. A esto habría que sumarle las decenas de miles de intentos y gestos suicidas que no llegan a la hospitalización.

Los datos son llamativos:

– por cada muerte por homicidio, hay 11 por suicidio

-por cada fallecido en accidente de tráfico, 2 por suicidio.

Día Internacional

Desde el 2003, la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio, en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha promovido cada 10 de septiembre el Día Mundial para la Prevención del Suicidio. El objetivo de este día es concienciar a nivel mundial que el suicidio puede prevenirse.

¿Se puede prevenir el suicidio?

Muchas medidas de prevención dependen del Estado y se requerirían más recursos humanos y económicos

Otros recursos son aportados por ONGs como el Teléfono de la Esperanza:
717 003 717, que recibe un promedio de 5 llamadas diarias de personas en riesgo suicida.

Pero ¿qué pueden hacer las personas que se encuentran en riesgo suicida y sus personas próximas (familia, amigos) para prevenirlo

Lo más importante es que el suicidio deje de ser un tema tabú y pueda hablarse de él con normalidad y con la importancia que merece. Hablarlo no aumenta el riesgo suicida, todo lo contrario, lo disminuye.

Saber que cualquier intento o gesto suicida, aunque sea una “llamada de atención”, es serio e implica el riesgo de que vuelva a intentarlo o, peor, lo consume, y prestarle la debida atención.

Y es necesario que las personas que tienen pensamientos suicidas, o padecen de una depresión intensa y prolongada, acudan a una psicoterapia para disminuir el riesgo de pasar al acto.

Luis Teszkiewicz
Psicoterapeuta

Dra. Marina Averbach Provisor
Médico Psiquiatra y Psicoterapeuta

PERSONA – PSI: Profesionales con más de 25 años de experiencia
CONSULTAS:
c/Quintana 27 – 28008 – Madrid
c/Las Huertas 11 – 28220 – Majadahonda
Tel: 91 638 55 20
607 99 67 02
Mail: info@persona-psi.com
www.persona-psi.com

 

PSICOTERAPIA, UN VIAJE AL INTERIOR

junio 6th, 2018|

Adaptado de un artículo de Ruth Holtz publicado en  Colima Noticias Jun 4, 2018

http://www.colimanoticias.com/psicoterapia-un-viaje-al-interior/

 

La gente ya comienza a dejar de considerar a la psicoterapia como “una cosa sólo para locos”. Aunque a la mayoría todavía le es difícil aceptar “hablar con un extraño de sus problemas”. En realidad una de las virtudes del psicoterapeuta es que es una persona ajena al ambiente familiar y no involucrada en nuestras relaciones personales.

La ventaja es que contarle nuestros problemas y preocupaciones a un psicoterapeuta que no está en nuestro círculo nos permite manejar nuestras emociones y pensamientos de manera privada, con absoluta confidencialidad, lo cual permite que no tenga una repercusión directa en nuestras relaciones, o que se nos vuelva en nuestra contra lo dicho.

Además debemos recordar que un psicoterapeuta es un profesional experto en una serie de teorías y técnicas que le permiten escucharnos de manera muy diferente a como lo hace un familiar o un amigo. Esa relación singular paciente-psicoterapeuta nos puede llevar a comprender desde adentro la raíz de nuestros problemas y sufrimientos y la manera en la que podemos resolverlos. Ese es un viaje al interior que puede resultar gratificante: conocer nuestros motivos inconscientes y ver en ello una sabiduría interna que puede dar respuestas de raíz a los problemas psicológicos y emocionales que nos aquejan.

La mente es compleja y solemos ver sólo nuestro punto de vista consciente, determinado, que nos impide encontrar otros caminos. No solemos enfocar otros puntos de vista, explorar nuestro inconsciente y nos engañamos a nosotros mismos produciendo un sufrimiento que precisamente queremos evitar.

Una psicoterapia no es como hablar con un amigo en un café. Un amigo tiene una participación en nuestra vida que le impide ser imparcial, además de que nos dará opiniones subjetivas que puede que a él o ella le sirvan pero no necesariamente a nosotros. Ponerse en el lugar del otro es desconocer su singularidad.

Un amigo o familiar estará inevitablemente influido por lo que él mismo esté viviendo, por sus propias experiencias positivas y negativas, y por sus prejuicios. La psicoterapia no remplaza a la amistad, es otra experiencia.

El psicoterapeuta, al ser un profesional con herramientas y una experiencia profesional específica nos aportará otros recursos, y ayudará a vernos desde una perspectiva más objetiva e imparcial.

Nos ayudará a penetrar profundamente en las causas emocionales y psicológicas de nuestros conflictos, y nos acompañará en el camino de desentrañarlas para ir hacia las soluciones, la superación, el cambio y la aceptación de lo que no podemos cambiar, nuevas tomas de decisiones, el desahogo, lo que sea necesario para cada persona y cada caso.

Mostrarnos delante de un profesional, sacar nuestro dolor, puede parecer inquietante para quien no ha hecho la experiencia de una psicoterapia. El primer paso es aceptar que hay cosas en nosotros que no funcionan y que necesitamos ayuda para superarlas. No se trata de recordar para sufrir, sino con el objetivo de dejar de hacerlo, de encontrar soluciones, de tomar decisiones, algo que no lograremos evadiendo los problemas.

Vale la pena recorrer ese viaje interior que es una psicoterapia, que se vuelve gozoso al descubrir la verdad, sanar el dolor y poder acceder al cambio deseado.

Por eso, si tienes problemas, si no estás satisfecho con tu vida, consulta a un psicoterapeuta.

Luis Teszkiewicz
Psicoterapeuta
Dra. Marina Averbach Provisor
Médico Psiquiatra y Psicoterapeuta
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¿Qué es la depresión reactiva y cuál es su tratamiento?

febrero 13th, 2018|

Adaptación de un artículo publicado en infotiti.com

¿Cuál es la diferencia entre depresión reactiva y depresión endógena?

La depresión endógena es la depresión que se desarrolla sin que podamos identificar un evento negativo desencadenante concreto.

La depresión reactiva es un episodio depresivo del que podemos conocer la causa. Puede ser la muerte de un ser querido, la pérdida del trabajo, problemas económicos o financieros, el estrés laboral o estudiantil…

Las causas pueden ser muchas pero se trata siempre de la intensidad de un sentimiento que no puede ser procesada por la persona y desencadena un episodio depresivo. Nadie está exento de que le ocurra.

La depresión reactiva puede ser de un episodio único o recurrente (es decir reiterada en distintos momentos de la vida por diversos episodios)

A veces la depresión no es inmediata al episodio y no se manifiesta hasta varios meses después. En ese caso suponemos que el episodio negativo no se ha procesado adecuadamente y retorna desde el inconsciente.

También una depresión reactiva, aún reconcoiéndo una causa que puede considerarse objetiva, puede prolongarse durante muchos meses.

Si es el primer (y probablemente único episodio) lo consideramos un episodio único de depresión reactiva. Si la depresión cursa con episodios repetitivos que se reiteran en diferentes momentos de la vida, hablamos de episodios recurrentes de depresión reactiva.

¿Cuáles son los síntomas de depresión?

Los síntomas de depresión reactiva suelen ser los mismos que los de cualquier depresión, aunque pueden variar mucho en cada persona:

  • Tristeza, (el síntoma predominante)
  • Fatiga, pérdida de energía, cansancio sin justificación.
  • Dificultad, o incapacidad, de disfrutar de cosas que antes disfrutaba.
  • Aislamiento, rechazo a las relaciones sociales.
  • Desesperanza, visión negativa sobre el presente y el futuro
  • Dificultad de concentración, que pueden producir dificultades en el rendimiento intelectual, tanto en el trabajo como en el estudio.
  • Insomnio o hipersomnia
  • Ansiedad
  • Pérdida del interés por lo que le rodea.
  • Irritabilidad y conductas desafiantes. (sobre todo en niños y adolescentes)
  • Movimientos enlentecidos (en ocasiones, paradójicamente, pueden ser agitados)
  • Síntomas físicos: dolores de cabeza, de estómago, etc.

¿Cómo se trata la depresión reactiva?

Los tratamientos disponibles en la actualidad son dos: farmacológico (psiquiátrico) y psicoterapéutico (psicológico).

Desde el punto de vista farmacológico existen varias opciones, por ejemplo, los llamados antidepresivos tricíclicos o los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS). Dar con el fármaco y la dosis más efectivos en cada persona puede demorar algún tiempo. Es un proceso de ensayo y error.

La llamada depresión endógena suelen requerir de fármacos antidepresivos, lo que no significa que no necesiten simultáneamente psicoterapia.

Mientras que las depresiones reactivas pueden prescindir en algunos casos de medicación, pero que se beneficia particularmente de la psicoterapia, una terapia por la palabra, no farmacológica.

En una psicoterapia el profesional abordará el acontecimiento que desencadenó la depresión reactiva en primer lugar. Entender la forma en que la persona lo enfrentó y su modificación pueden no sólo resolver la depresión reactiva sino ayudar para el procesamiento de futuros acontecimientos negativos.

La depresión es una enfermedad y debe ser tratada por profesionales: psiquiatras, psicólogos, psicanalistas, psicoterapeutas

  • El tratamiento de la depresión es muy individual, lo que funciona en unaspersonas puede no ser efectivo en otras.
  • La actividad física produce endorfinas, que son aun antidepresivo natural.
  • La depresión es una enfermedad de la que se puede salir, millones de personas cada año logran vencerla. El objetivo es estar libre de depresión para vivir una vida mejor.

 

Persona-Psi, Psiquiatría y Psicoterapias

Consultas en Madrid y Majadahonda

Tel.: 607996702

 

Depresión y ansiedad: falta más psicoterapia

febrero 5th, 2018|

Artículo publicado por la OCU

La depresión y la ansiedad son dos diagnósticos diferenciados. Sin embargo tienen algunos rasgos en común.

El 32% de quienes creen padecer un trastorno nunca acudió al médico

Los síntomas que sirven de indicio de que una persona puede sufrir un estado depresivo o un trastorno de ansiedad son de naturaleza e intensidad muy variada, desde alteraciones del ánimo y de la conducta hasta problemas físicos y cognitivos. No obstante, la simple presencia de algunos de ellos no basta para establecer un diagnóstico.

Según nuestra encuesta, el 57% de la población cree que ha tenido problemas de ansiedad alguna vez en su vida, mientras que el 34% dice haber tenido depresión en algún momento.  De las respuestas se deduce que un 10% de los encuestados podría sufrir problemas de depresión y ansiedad sin ser consciente, ya que declararon no haber padecido nunca este tipo de trastornos.

Lo que desde luego no significa que en todos los casos se haya visitado al médico y que este haya confirmado el diagnóstico. Un 32% de quienes dicen haber padecido estas enfermedades nunca acudió al médico. De aquellos que sí fueron, en el 92% de los casos se les diagnosticó depresión o ansiedad.

Los problemas laborales y de pareja, principales causas

Las causas por las que se puede desarrollar una depresión o problema de ansiedad son múltiples y complejas. Ambas dolencias presentan manifestaciones de muchos tipos, adoptan rasgos específicos en cada persona y los esfuerzos de los psiquiatras por clasificarlas no han llevado a un consenso unánime.

Aun así, hemos preguntado si los encuestados identificaban los posibles motivos que hubiesen podido desencadenar su situación. Las respuestas más comunes han sido los problemas laborales o académicos (un 46 %) y los de pareja (40 %), pero para casi un tercio de ellos también han influido los conflictos familiares y las dificultades económicas. Experiencias traumáticas como un accidente o la muerte de alguien cercano o bien estilos de vida inadecuados son otras razones invocadas por dos de cada diez personas.

También hay un porcentaje elevado de personas (el 37 %) que ha respondido que el origen de su caso es algún problema de salud. Aun así, es importante señalar que los especialistas hablan también de depresión y ansiedad por causas endógenas. Es decir, aquellas que no están determinadas por factores externos reconocibles.

En cuanto al tratamiento, de los datos de la encuesta se desprende que solo el 54% de los que admiten haber tenido problemas de depresión o ansiedad han seguido un tratamiento. La principal razón para no seguir tratamiento ha sido la creencia en un 52% de los casos de que podían manejar la situación por ellos mismos. Un 24% reconocía que no creía en la eficacia de los tratamientos y, un 19%, nunca pensó en hacerlo.

Las respuestas de nuestros encuestados nos permiten ver que el recurso a la farmacia es con mucho el dominante. El 51% de los encuestados que declaran haber seguido un tratamiento contra la ansiedad o depresión recurrió a antidepresivos y ansiolíticos como principal tratamiento de la enfermedad. Un 10% recurrió a la naturopatía. El 9% utilizó los deportes o la actividad física para combatirla. Solo el 9% combinó la medicación y la psicoterapia. El 7% utilizó la relajación o la meditación. El 6% cambió su estilo de vida como forma de combatir la enfermedad y el 2% optó por la medicina alternativa. El coste medio de los tratamientos fue de 44€ al mes, una cantidad importante que se une a las bajas laborales y los serios inconvenientes que estas dolencias causan a los afectados.

La combinación de medicación y psicoterapia, lo más eficaz

Para reducir el impacto de estos problemas de salud, consideramos necesario un diagnóstico rápido y adecuado. Dada la complejidad y variabilidad de estos trastornos no existe un tratamiento único y válido para todo el mundo. Pero sí que hay un consenso amplio sobre que el tratamiento más eficaz de estas enfermedades es la combinación de psicoterapia y medicación. En este sentido, OCU lleva tiempo denunciando la dificultad para acceder a tratamientos de psicoterapia en el Sistema Nacional de Salud, lo que favorece que se opte por el recurso más fácil, la medicación, aunque no siempre sea el más adecuado.

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Para qué sirven las psicoterapias?

enero 21st, 2018|

Inspirado en un artículo de Isabel Rodríguez, publicado en ellahoy.es el 2 Enero 2018

No es necesario padecer una enfermedad mental para acudir a una psicoterapia. El psicólogo o psicoterapeuta es un profesional que está para ayudar a modificar pensamientos y conductas que resultan perjudiciales. Querer sentirse mejor con uno mismo puede ser el mejor motivo para acceder a una psicoterapia.

La psicoterapia se funda en un diálogo entre psicólogo y paciente, en absoluta confidencialidad, para modificar sentimientos y comportamientos que generan malestar.

La psicoterapia puede ayudar a gestionar mejor el estrés, superar problemas de autoestima, adaptarse a nuevas situaciones vitales (separación, duelo, cambio de lugar de residencia…) y mejorar las relaciones interpersonales, entre muchas otras cosas.

Todas las personas, incluso las más sanas, en algún momento de sus vidas experimentan:

  • Problemas emocionales (llanto, tristeza, irritabilidad, angustia, frustración…).
  • Pensamientos negativos.
  • Insomnio.
  • Dificultades de atención y concentración en las tareas cotidianas.
  • Dificultad para afrontar los problemas laborales, familiares, de pareja, etc.
  • Episodios de ansiedad.
  • Síntomas corporales de trastornos psicológicos: ataques de pánico, dolores de cabeza, fibromialgia, taquicardia, dolores corporales …

Si tienes algunos de estos síntomas, ¿por qué no intentarlo con una psicoterapia, con o sin la ayuda de la medicación?

Puede llamarnos al 607 99 67 02

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http://vertele.eldiario.es/noticias/Cardenas-TVE-Tendeis-juntaros-TOC_0_1972602748.html?_ga=2.12804786.48219970.1515060645-1601332089.1496062622

enero 4th, 2018|

Javier Cárdenas ha convertido su primer Hora Punta de 2018 en trending topic con críticas de algunos espectadores. 

El programa de TVE ha tratado el tema de los Trastornos Obsesivos Compulsivos (TOC) entrevistando al paciente Manel Atserias y Blanca Bueno, psicóloga clínica.

El primer Hora Punta del año se convertía en trending topic con comentarios negativos por las preguntas del presentador a un abogado y paciente con Trastorno Obsesivo Compulsivo

03.01.2018

Javier Cárdenas ha convertido su primer Hora Punta de 2018 en trending topic con críticas de algunos espectadores. 

El programa de TVE ha tratado el tema de los Trastornos Obsesivos Compulsivos (TOC) entrevistando al paciente Manel Atserias y Blanca Bueno, psicóloga clínica.

Cárdenas: “Increíble lo que estás explicando porque eres una persona formada”

El presentador preguntaba por las consecuencias que sufrían las personas que los padecen y se sorprendía al descubrir lo que contaba su invitado: “Dios mío, increíble lo que estás explicando porque eres abogado, eres una persona formada y porque mucha gente puede pensar que esto a gente con un cierto nivel intelectual o formación no le ocurre, que está a salvo. Y el TOC no entiende de eso”. (Minuto 9:25 del vídeo)

A lo que Atserias bromeaba con que en su profesión ya conocía “a algunos”

“¿En serio Cárdenas acaba de hacer esa pregunta? “

En otro momento de la charla, Cárdenas pidió al resto de colaboradores que le dejaran un segundo para hacer la siguiente cuestión: 

“Una pregunta, el otro día trajimos a esta mesa a un grupo de superdotados que nos decían que se atraen entre ellos. Y las chicas se habían casado con otros superdotados y los hijos eran también superdotados… ¿sabéis por dónde voy, no?, ¿te entiende más otra persona que tiene otro TOC? Me refiero, ¿tendéis a juntaros más las personas que tenéis TOC o es otra historia? o al contrario, es peor?”. (Minuto 16:05 del vídeo)

Atserias aseguró que al ser diagnosticado lo pregonó a todos aquellos que le conocían pero no acabó de responder a lo que Cárdenas le había preguntado, por lo que el presentador volvió a insistir, esta vez dirigiéndose a la terapeuta: 

“Una pregunta Blanca: cuando os he hecho la pregunta de si las personas con TOC se atraen más te has callado y has dejado que hablara Manel, pero he tenido la sensación de que querías decir algo. 

Ella soltaba una risa nerviosa diciendo que le había parecido “curioso el dato de las parejas superdotadas pero no conozco estudios que valoren eso”. 

Dos preguntas del presentador que algunos espectadores consideraron inapropiadas. Así lo transmitieron en las redes: 

Tengo TOC desde los seis años y no puedo creerme la pésima entrevista que acaba de hacer @_javiercardenas. Vacía, superficial. Ha sido frustrante, ni el tono adecuado ni profundidad. Una estupidez #horapuntatve


«Una persona de cada cinco sufrirá depresión en algún momento de su vida»

noviembre 6th, 2017|

Una enfermedad a la que no se le da la importancia que merece

Resumen y comentarios de una entrevista al Dr. Fransisco Toledo, psiquiatra del Hospital de La Arrixaca (Murcia), publicada originalmente en La Verdad el 16 de octubre de 2017

http://www.laverdad.es/murcia/persona-cinco-sufrira-20171016223125-nt.html

A pesar de ser una enfermedad conocida, mucha desinformación gira en torno a la depresión, un estado de ánimo tan frecuente que muchos especialistas lo llaman Trastorno Mental Común

“Socialmente se considera depresión lo que no lo es, y cuando la depresión realmente existe, no se le suele dar la importancia que merece”, considera Francisco Toledo, psiquiatra del Hospital La Arrixaca.

En este artículo no incluiremos las depresiones en trastornos bipolares ni las depresiones con síntomas psicóticos (delirios, alucinaciones)

Los primeros síntomas de una depresión suelen ser “anomalías en el sueño (insomnio o somnolencia), taquicardias, pérdida de apetito (o excesos en la ingesta), de motivación, de concentración, sensación constante de tristeza, de desesperanza o sentimiento de culpabilidad extrema”.

Sin embargo, a veces el diagnóstico llega por otras dolencias que al parecer nada tienen que ver con una depresión: “Hay gente que viene al hospital con angiomas de pecho o colon irritable, y en realidad lo que tiene es una depresión y no lo sabe”, explica el Dr. Toledo.

Personalidades obsesivas

El psiquiatra asegura que “una persona de cada cinco sufrirá un episodio depresivo en algún momento de su vida”; sin embargo, a pesar de que es una enfermedad de la que nadie queda exento, existe un perfil de personalidad más propenso a desarrollar depresiones: “Son aquellas de tipo obsesivo, personas autoexigentes que experimentan culpa social, que son muy cumplidores con su entorno, moralistas, perfeccionistas, poco flexibles, con poco ocio. Estas personas funcionan también con altos niveles de ansiedad, lo que hace que se enfrenten a las situaciones de otra manera y sean más proclives a desarrollar una depresión”, señala.

No todas las depresiones son iguales ni todas requieren el mismo tratamiento. “Las más frecuentes son la depresión reactiva, que es aquella que se da por una circunstancia ajena al paciente y se desencadena en un momento concreto de su vida; y la depresión endógena”, de causa desconocida. En ambas pueden intervenir trastornos neuroquímicos cerebrales.

A nivel de tratamiento, la depresión tiene dos enfoques: los fármacos y la psicoterapia. “Para las reactivas, muchas veces funciona mejor la psicoterapia, porque intenta comprender al enfermo y a la familia en las circunstancias que ocasionan la depresión. Mientras que la endógena debe tener un tratamiento farmacológico” comjuntamente con el psicoterapéutico.

El entorno familiar

Conocer de cerca la depresión y los síntomas que pueden provocarla es esencial para que los pacientes acudan al médico, “aunque normalmente las personas que la padecen (…) es raro que vayan a la consulta con los primeros síntomas.” Las personas que las sufren y sus familias creen que deben salir de ese estado por sí mismas, aunque raramente lo logran.

Por eso Toledo recomienda “huir de la idea de que la voluntad puede recuperar una depresión. Lejos que decirle que ponga de su parte, es muy importante que al paciente y a los familiares se les explique que la depresión es una enfermedad; porque al igual que la fiebre o la fractura de hueso tienen su tiempo de recuperación, la depresión también. Y ese tiempo es ajeno a la voluntad del paciente”.

El tratamiento farmacológico tarda unas dos a tres semanas en empezar a hacer efecto, los primeros signos de mejoría suelen producirse entre la segunda y la tercera semana. Es lógico esperar una mejora significativa entre la cuarta y sexta semana del tratamiento, cuando el paciente empieza a recuperar parcialmente su estado funcional. Para “volver a estar como estaba” antes del episodio depresivo suelen ser necesarios varios meses de tratamiento psicoterapéutico y farmacológico.

Tristeza y ansiedad

La tristeza es algo normal que es inevitable experimentar en ciertas situaciones. La sociedad actual critica mucho el estar triste, pero no debemos huir de la tristeza ni psiquiatrizarla diagnosticándola como un trastorno mental. Hay que entenderla y abordarla, no enmascararla con pastillas. Para eso puede ser conveniente una psicoterapia breve.

“La depresión es otra cosa. Esta confusión hace que en ocasiones se cree una alarma innecesaria y se abuse de medicamentos que no son necesarios”, insiste el Dr. Toledo

– Pero en la depresión también hay tristeza, ¿en qué se diferencia?

– La tristeza normal está en relación con un acontecimiento. Es pasajera y a lo largo del día experimenta cambios. No sigue un ritmo mantenido, se puede comprender y es proporcional al hecho que la provoca. Es comprensible desde un observador externo. Sin embargo, la tristeza que está dentro de la depresión no se modifica, no se quita por cambiar la circunstancia que la ha provocado, se mantiene latente, es desproporcionada, intensa y necesita tratamiento. Es un síntoma” de que algo en el aparato psíquico no funciona como debiera.

Al igual que la tristeza, los episodios de ansiedad se suelen dar en más del 80% de las depresiones: “La mayoría de las veces, las crisis de ansiedad son la puerta por donde se manifiesta la enfermedad. Cuando un paciente no reconoce que tiene una depresión, las crisis de ansiedad se comportan como la “fiebre” de la depresión. Realmente son síntomas de que algo pasa, el cuerpo te está diciendo que ya no puede más”.

Es una razón de peso para acudir a un especialista.

La psicoterapia psicoanalítica no es una psicoterapia más

octubre 9th, 2017|

Fragmentos y comentarios de una entrevista a Elisabeth Roudinesco, historiadora y psicoanalista francesa, publicada el
DOMINGO 17 DE SEPTIEMBRE DE 2017 en “LA NACION”

Freud logró crear una doctrina “a medio camino entre el saber racional y el pensamiento común, entre la medicina del alma” y la técnica del diálogo

Si el siglo XX fue el del psicoanálisis ortodoxo, el siglo XXI es el de las psicoterapias múltiples adoptadas y consumidas por las clases medias de los países democráticos en los que el psicoanálisis se expandió: tratamientos cortos para soluciones concretas e inmediatas.

El psicoanálisis hoy debe incorporar los avances de la neurociencias y de la farmacología (valiéndose de los psicofármacos pero no abusando de ellos), y las técnicas útiles de diversas psicoterapias.

“Para el conductismo y las terapias conductuales la voluntad individual es más potente que el peso del pasado”, sostuvo Elisabeth Roudinesco, con ocasión de la inauguración del Centro Argentino de Historia del Psicoanálisis, la Psicología y la Psiquiatría de la Biblioteca Nacional.

Freud fue el principal explorador del orden íntimo, del psiquismo. En ese sentido, encarnó una revolución. ¿Qué alcances tuvo esa exploración?

En esos años todo el mundo (no sólo Freud) exploraba lo íntimo. La psicología se estaba desarrollando, por eso todos los eruditos de la época exploraban el orden íntimo, buscaban la clave. Lo que yo diría que fue totalmente nuevo en Freud es que en lugar de llevar a cada sujeto a una nosografía (clasificación diagnóstica) y reducirlo a una enfermedad, (…) Freud dio una dimensión mitológica a los problemas del orden íntimo y dijo: “Todos los neuróticos son (…) Edipo y Hamlet”. Freud les dio una suerte de dignidad” , y eso lo hace mucho más interesante que las clasificaciones de la psicología.

(Freud) “les dio una dignidad a los enfermos”.

Tenía discípulos pero no discípulos clásicos como tienen hoy los Departamentos de Psicología, esto es, alumnos de alumnos.” Freud liberó a los pacientes de la pesada carga de ser considerados enfermos mentales.

¿Existe una crisis del psicoanálisis?. ¿Cómo la caracterizaría? ¿De dónde vienen hoy los mayores cuestionamientos? ¿De las neurociencias, la proliferación de psicoterapias o del consumo de psicofármacos?

Los ataques vienen de todos lados. Pero el psicoanálisis no es objetivamente cuestionado por las neurociencias, puede que sí sea cuestionado por practicantes de otras psicoterapias o de una psicología ordinaria. Por eso es necesario hacer una defensa clínica del psicoanálisis, de su eficacia.

El psicoanálisis es atacado por el cientificismo que hoy le reprocha a Freud que el psicoanálisis no sea científico, algo que nunca fue; ninguna psicoterapia es una ciencia exacta.

Hoy contamos con la potencia de los medicamentos -que Freud deseaba que se descubrieran en su tiempo. Y la gente tiene derecho a la elección de psicoterapias breves, sean o no psicoanalíticas.

La característica del psicoanálisis en Buenos Aires, París o New York es que es una cultura: Freud y el psicoanálisis son una práctica y una cultura que no están necesariamente ligadas a una neurosis o al hecho de “estar mal” (mentalmente). (En esos lugares) “uno va a psicoanalizarse para conocerse y eso está muy bien”. Además, en esas ciudades, es una historia de familia: siempre parece haber una esposa, un ex esposo, un tío, parientes o amigos que se han psicoanalizado.

Pero hoy en día difícilmente haya pacientes dispuestos a encarar un tratamiento psicoanalítico que dure veinte años y requiera diván tres veces por semana.

Hay gente que consume curas toda su vida: no sólo curas psicoanalíticas clásicas con diván; un poco de medicamentos, un poco de terapia corporal y meditación, psicoterapias cognitivo-conductuales, otras psicoterapia.

Los pacientes modernos, bastante depresivos, necesitan apoyos permanentes y pueden estar veinte años en psicoterapias, pero no de un trecho: van y vienen.

Con el psicoanálisis se puede hacer todo. (…) el psicoanálisis puede hacer algo mucho más corto: puede hacer psicoterapia pero con el espíritu del psicoanálisis. Se pueden resolver problemas en tres semanas. No es un análisis clásico, pero se trabaja con las herramientas del psicoanálisis.

Los psicoanalistas (…) han cambiado sus prácticas. En lugar de limitarse a la cura standard, al diván, a las tres sesiones por semana, los psicoanalistas deben, como todo psicoterapeuta, atender las necesidades y deseos de los pacientes.

Los pacientes de hoy vienen y dicen “tengo tal problema”, “quiero resolver tal problema”, “¿cuánto tiempo?, “¿cuál es el precio?”, “¿cuántas veces por semana?”

Y el psicoterapeuta que está formado psicoanalíticamente puede ofrecer sus servicios por los mismos honorarios que otros psicólogos, con una frecuencia de 1 sesión semanal (o menos) y conseguir resultados terapéuticos en pocos meses.

También hay una migración a psicoterapias cognitivas y conductuales, otras psicoterapias y otras prácticas.

Todo se puede hacer, pero es mejor que esas prácticas sean encaradas por profesionales psicoanalistas, algo que no siempre sucede. “Lo que yo digo es: hay que instalarse en todas las terapias, pero con orientación psicoanalítica.

El TOC y su tratamiento

septiembre 27th, 2017|

“Abre los ojos y mira por la ventana: ya amaneció. El despertador ha estado sonando desde las siete de la mañana. El reloj ahora marca las ocho. Es momento de iniciar otra vez, desde cero. Baja los pies con cuidado para no tocar el suelo. Coloca primero el pie derecho en la sandalia respectiva y luego el izquierdo. Se levanta y se dirige al baño. En el camino se topa con Camilo, el perro de la familia. La angustia irrumpe sorpresivamente. Camilo no debería estar adentro -pues anda en la calle y camina por lugares donde habitan gérmenes, bacterias, virus (…) No puede pasar por donde él está. Es imposible seguir. Se pregunta si Camilo habrá estado también en el baño, la cocina, la sala -¡seguramente lo ha ensuciado todo! -. Se acelera su ritmo cardíaco. Tiene que regresar a su habitación hasta que todo esté limpio nuevamente. Su padre le ayudará a sacar a Camilo de la casa y a limpiar, piensa. El padre considera que aquello es una exageración, pero lo hace. Una vez hecha la “descontaminación”, reanuda su recorrido hacia el baño. Mientras toma una ducha, limpia las sandalias y sus pies una y otra vez porque nunca es suficiente. Cree que veinte veces no son suficientes y a veces pierde la cuenta y debe empezar desde el principio. Cuando termina, limpia el baño hasta que no queda mancha alguna porque, si no lo hace, podrían proliferar hongos e infectarle. Sale del baño. Son las 11:11 de la mañana. Las horas se han ido volando y ella también piensa a veces que su vida y su energía se evaporan entre los múltiples rituales que obligadamente debe cumplir para prevenir una catástrofe evitable. Así no pasará nada. Así podrá mantener el equilibrio. Así seguirá viviendo porque la enfermedad y la muerte acechan en cualquier momento, atacando a los desprevenidos. Ahora tiene que descubrir a qué muebles se subió el perro… “
Siempre en mi mente“, El siglo de Torreón –
https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1381207.siempre-en-mi-mente.html

“Llamamos ideas obsesivas a las ideas, pensamientos, impulsos e imágenes intrusos y persistentes en la mente del ser humano, que se repiten constantemente. Aun cuando se trate de evitar pensar en ellos, ahí están y una vez presentados no van a desaparecer solos.
El sujeto que los padece muchas veces valora estos pensamientos e imágenes como absurdos, ajenos a él y sus principios, pero no puede deshacerse de ellos”, explica la psicoterapeuta Mª del Rosario Aldaba González,

Los pensamientos obsesivos producen una irrupción de ansiedad y/o angustia. Para defenderse de esta agresión; que les viene desde dentro; suelen recurrir a compulsiones o rituales que les permiten disminuir la ansiedad y angustia generadas por la obsesión.
La compulsión se manifiesta en rituales que se vuelven repetitivos y que el paciente realiza para conjurar un peligro (muchas veces consciente) que podría imaginariamente suceder de no realizarlos. Esto puede mitigar la ansiedad, pero sólo temporalmente porque el ciclo de obsesiones y rituales reaparece en cualquier momento.
“Por ejemplo, si una persona va manejando y piensa que puede chocar, recurre a su razonamiento conduciendo con precaución y eliminando el pensamiento, pero si ese pensamiento surge en la mente de una persona obsesiva, podría repetirse constantemente”1, con el riesgo de accidentarse realmente

Manifestaciones:
“El trastorno puede manifestarse en cualquier terreno, pero hay obsesiones que se repiten con frecuencia: obsesión desmedida por la limpieza, el orden; la comprobación (“¿cerré con llave?”), la repetición de acciones o pensamientos, las normas rígidas, la enumeración, las preocupaciones religiosas, etc.,
“Hay personas que al vestirse tienen un orden específico para hacerlo… Si no siguen este orden experimentan ansiedad y angustia”
El Trastorno obsesivo compulsivo (TOC) puede llegar a ser incapacitante para el estudio, el trabajo o las tareas del hogar. Al levantarse comienza su “via crucis”, como dice un paciente, un camino jalonado de enumeraciones, comprobaciones, pensamientos negativos etc.
Incluso personas que no llegan a cumplir los criterios diagnósticos del TOC, o lo hacen sólo parcialmente, pueden padecer un Trastorno obsesivo compulsivo de la personalidad (TOCP) con manifestaciones disfuncionales de la personalidad.

Cuestión de empatía:
A las familias de las personas que padecen TOC, por lo general les resulta difícil comprender esta enfermedad, piensan que es exagerado y que esos pensamientos obsesivos se pueden controlar fácilmente. “La familia no entiende que la persona está sufriendo tanto; que para esa persona realizar los rituales es importantísimo para que su ansiedad disminuya y pueda volverse un poco funcional”, explica la psicoterapeuta Rosario Aldaba.

Tratamiento:
Si la persona manifiesta una ansiedad generalizada a causa de sus obsesiones (las compulsiones suelen ser rituales de defensa) puede beneficiarse de ciertos antidepresivos y ansiolíticos. Pero así como desconocemos la causa del TOC sabemos por experiencia que el tratamiento psiquiátrico no suele ser suficiente y es necesario realizar una psicoterapia.
En esos casos se trabaja conjuntamente con un psiquiatra y un psicólogo o un médico psicoterapeuta que reúna en sí ambas formaciones. “Ya que si combinamos el tratamiento psiquiátrico con psicoterapia podemos ayudar más al paciente”.
Otros pacientes puedan mejorar esas ideas, pensamientos e imágenes repetitivos con psicoterapia solamente.
Si el paciente acude primero a un psicólogo, excepto que la ansiedad sea extremadamente intensa y generalizada, puede intentarse el tratamiento psicoterapéutico sin recurrir a la medicación.
Si, por el contrario, acude primero a un psiquiatra, éste puede, después de medicar los síntomas más agudos, sugerirle que acuda a un psicólogo para realizar una psicoterapia que puede ser tanto o más eficaz que la medicación y tiene menos efectos secundarios.
Fuente: http://tocmexico.com.mx/