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RIESGO DE TRASTORNO DE LA PERSONALIDAD (TLP) EN LA ADOLESCENCIA. ¿CÓMO DETECTARLO? ¿CÓMO PREVENIRLO?

noviembre 15th, 2016|

Resumen y re-elaboración del reportaje “Cómo saber si tu hijo sufre un trastorno de personalidad, publicado en La nueva España el 09/05/2016

El artículo es, en lo esencial, una entrevista al Dr. José Luis Carrasco, director científico de la Unidad de TLP del Complejo Hospitalario Ruber Juan Bravo. Reproducimos aquí los fragmentos más significativos y añadimos nuestros propios comentarios.

El Trastorno Límite de Personalidad (TLP) y, en general, los trastornos de personalidad (TP), son “un grupo de trastornos de la psiquiatría y psicología que se caracterizan por alteraciones en el comportamiento, pero no en el juicio, por lo que tienen el pensamiento conservado (…) Chicos jóvenes que son tomados por rebeldes, por impulsivos y que debajo de eso tienen un trastorno de la auto-imagen o de la seguridad en sí mismos y que, por tanto, tienen un problema importante de inmadurez”.

Al no haber alteraciones del pensamiento, como en otros trastornos, se los suele considerar como jóvenes “tozudos, molestos y, en ocasiones, desafiantes”. Un signo que debe alertarnos del riesgo de que desarrollen un trastorno de personalidad es la alteración que producen en la vida familiar porque son jóvenes “muy difíciles de manejar”.

Estos signos suelen confundirse con la personalidad propia del adolescente, algo que, unido a los prejuicios existentes respecto de los tratamientos psicoterapéuticos, hace que sólo un tercio de los afectados reciba un tratamiento adecuado.

 

¿Cuál es el tratamiento adecuado?

Psicólogos y psiquiatras coincidimos en que consiste en una atención continuada de psicoterapia y rehabilitación psicológica que permita que tenga en el futuro una vida normal.

Es posible que, al comienzo de la terapia, se requiera también tratamiento psiquiátrico con el fin de que la medicación los ayude a controlar y mejorar el estado anímico, reducir la ansiedad y producir una estabilización del estado de ánimo que facilite el trabajo terapéutico del joven..

Cuanto antes se comienza el tratamiento para el Trastorno Límite de Personalidad (TLP) mejor es el pronóstico. Porque la psicoterapia “requiere un tiempo y necesita realizarse en un vínculo afectivo a través del equipo terapéutico que ayuda al paciente a fomentar el auto-conocimiento de las emociones, de la identidad, la auto-imagen (…) Esto produce un aumento de la consistencia de la personalidad, mejora de la auto-imagen y una maduración”. Y es muy importante su valor preventivo en la adolescencia, cuando el joven está completando la formación de su personalidad y sus ideales y aspiraciones.

 

¿Cuál es la mejor psicoterapia para adolescentes en riesgo de desarrollar un trastorno de personalidad (TLP)?

Existen diversas alternativas, todas respetables. Nosotros somos partidarios de la PFT (Psicoterapia Focalizada en la Transferencia), que ha demostrado en diversos estudios, y en nuestra propia experiencia, mayor adherencia al tratamiento y mayor eficacia a corto y largo plazo.

Ver más en:

http://www.persona-psi.com/wp/el-trastorno-limite-de-la-personalidad-tlp-y-la-psicoterapia-focalizada-en-la-transferencia-pft/

http://www.persona-psi.com/wp/una-nueva-psicoterapia-para-el-tlp-trastorno-limite-de-la-personalidad/

http://www.persona-psi.com/wp/trastorno-limite-personalidad-tlp/

Tratamientos psicológicos contra la obesidad

noviembre 12th, 2016|

Elaboración del reportaje “Contra la obesidad, cariño” publicado en El País el 27/06/2016

Varón. Edad:14 años. Altura: 1,57. Peso: 78 Kg:

Me he criado en una urbanización de los alrededores de Madrid y desde siempre tuve mucha facilidad para relacionarme con otros niños del barrio, aunque siempre me recuerdo siendo el niño gordo.”

Cuando en el colegio salíamos al recreo y comíamos el bocadillo, los otros niños se alejaban de mí porque pensaban que con el mío no iba a ser suficiente y me iba a comer los suyos. En la hora de gimnasia, cuando nos tocaban los aparatos, como yo no tenía la agilidad de los demás, me dejaban el último para que toda la clase viera como me caía cuando iba a saltarlos, así como cuando subía las cuerdas y todos se reían de mí.”

Cuando jugábamos al fútbol me tocaba ser portero porque al estar gordo ocupaba más trozo de portería y era más difícil meterme goles”.

Con la ropa ha sido y es un suplicio porque como me tienen que comprar tallas grandes suele ser ropa de mayor y con dobleces con lo que me siento como un espantapájaros (otro motivo de risas).”

La verdad es que siempre me he sentido solo o con el grupo de los fracasados, y ahora que me he hecho mayor no hay ninguna chica que quiera salir conmigo porque les da vergüenza ir con un gordo.”

Al escribirte esto me doy cuenta de que mi físico me ha aislado completamente y me he hecho un mundo aparte, a mi medida, donde fantaseo que soy delgado y feliz.”

He intentado miles de dietas, me han llevado a muchos endocrinos , pero no ha servido de nada y a veces para engordar más. Una amiga de mi madre ha estado en tratamiento contigo y me ha dicho que tú no le obligabas a no comer y a pesar de eso ahora esta delgada.”

Es sorprendente que, pese a la relativa eficacia de los tratamientos exclusivamente nutricionistas y endocrinólogicos, se insista en ellos. Que, pese a que todos sabemos que los atracones y el exceso de comida responden fundamentalmente a problemas psicológicos, rara vez se consulte a un psicólogo.

Un tratamiento psicológico de la obesidad o el sobrepeso empieza por desentrañar qué lleva al sujeto a dirigirse a la comida cuando no es el hambre lo que se pretende saciar. Qué pulsión lo arrastra a que esa sea su forma fundamental de gozar.

Sabemos que las causas de la obesidad son el exceso en la ingesta y el sedentarismo, pero si pretendemos que un sujeto logre resolverlo sólo por la voluntad (que es importante) y con una modificación de su conducta alimentaria, sin profundizar en su orígen, lo más probable es que fracasemos.. Si la demanda de que baje de peso es exclusiva de los otros: la familia, los médicos, etc., y no es vivida por el sujeto con sobrepeso en primera persona, fracasaremos.

Un elemento fundamental es adquirir la posibilidad de no recurrir a la comida para intentar resolver conflictos emocionales o relacionales, ni para intentar llenar una sensación de vacío. Si el sujeto no puede renunciar no es por falta de voluntad, sino porque encuentra en la ingesta su principal y casi exclusiva forma de satisfacción

Cuando se trata de un niño o adolescente es muy importante que la relación con los padres no gire en torno a la comida y la balanza. Dejar un espacio en que en el propio sujeto emerja el deseo de adelgazar y no sea sólo una exigencia superyoica.

Sólo puede haber eficacia duradera cuando el sujeto afectado por el sobrepeso tome sus propias decisiones al respecto y se haga protagonista de su cambio.

¿Cómo saber si mi hijo tiene anorexia o bulimia?

noviembre 8th, 2016|

Reelaboración de un artículo publicado en El País el 10-10-2016

Alicia era una adolescente de 15 años de edad, muy bien parecida, brillante en los estudios y muy sociable. Desde que alcanzó la pubertad se siente acomplejada porque dice que tiene demasiado pecho. Su madre dice que “ahí empezó todo”.

Toda su familia sospechó que algo ocurría porque, pese a que comía opíparamente, comenzó a perder peso. Se alejó de su grupo de amigas porque le insistían en que se estaba metiendo en un callejón sin salida. En varias ocasiones escucharon cómo vomitaba en el baño del instituto después de haber comido el bocadillo de media mañana.

Desde aquello han pasado tres años. Su índice de masa corporal es muy bajo, pero comienzan a advertirse las primeras señales de control de la enfermedad. Está en seguimiento en una consulta de psicología y con un endocrinólogo”.

El estereotipo clásico es la adolescente o mujer brillante en el plano profesional o en los estudios, muy perfeccionista, muy interesada por el mundo de la nutrición y preocupada por su imagen personal.” dice Iván Carabaño Aguado, jefe de Servicio de Pediatría del Hospital Universitario Rey Juan Carlos de Móstoles y del Hospital General de Villalba.

La anorexia no es sólo cosa de chicas

Entre el 4% y 6,5% de mujeres con edades comprendidas entre los 12 y 21 años, y del 0,2% al 0,9% de varones adolescentes padecen trastornos de la conducta alimentaria en España.

En los varones el estereotipo es un adolescente obsesionado por la musculatura, que pasa horas en el gimnasio, preocupado por su imagen, con riesgo de vigorexia, y antecedentes de sobrepeso u obesidad.

Las personas anoréxicas suelen ser obsesivas con el orden, de gran responsabilidad y auto exigencia. Además pueden existir antecedentes de sobrepeso o “la participación en disciplinas donde la valoración corporal es muy exigente, como el ballet o la gimnasia deportiva”, valora el psiquiatra infantil Carlos González Navajas.

Cada vez se declaran más casos, pues las familias y los propios adolescentes disponen de más información. A su vez, los pediatras estamos más concienciados sobre este tema, y tomamos cartas en el asunto antes. Pero qué duda cabe, no hemos de olvidar que los estereotipos sociales de la delgadez tienen también su cuota de culpa en este aumento”.

La prevención es la mejor defensa: atajar el problema antes de que esas conductas se fijen , o en sus primeras fases. Cuanto más precoz es la detección, más favorable es el pronóstico”.

¿CÓMO DETECTAR SI MI HIJA O HIJO PADECEN SÍNTOMAS ANORÉXICOs?

  • Pérdida de peso excesiva e inexplicada (No es lo mismo si un jóven o adelescente quiere bajar unos kilos y hace dieta)
  • Ausencia o pérdida de menstruación (más de tres ciclos consecutivos).
  • Preocupación excesiva por perder peso.
  • Sensación frecuente de frío.
  • Cambio en la vestimenta: ropa muy amplia.
  • Modificación de los hábitos alimentarios.
  • Distorsión de la imagen corporal.
  • Miedo exagerado a subir de peso.
  • Obsesión con las calorías de cada alimento que ingiere.
  • Evita comer en público.
  • Bebe líquidos excesivamente.
  • Práctica compulsiva de gimnasia o deportes.
  • Perfeccionista. muy brillante, con excelente rendimiento académico.
  • Baja autoestima.

¿Qué hacer ante la sospecha?

Lo primero es no negar estas conductas o desestimarlas como “un capricho pasajero”Los casos más leves, en sus comienzos, se pueden recuperar simplemente con ayuda familiar y social, fundamentalmente del grupo de amigas o amigos.

Si las conductas (obsesión con la autoimagen, rechazo a la comida, vómitos reiterados o abuso de laxantes) persisten, es conveniente consultar a un psicoterapeuta especializado en el trabajo con niños y adolescentes.

El ingreso sólo es conveniente cuando hay riesgo severo para la salud física. Generalmente, aunque durante el ingreso se lo fuerce a recuperar peso, al salir del hospital se ve horrible y reincide en esas conductas.

Eduard Serrano Coordinador de la Unidad de Trastornos Alimentarios del Hospital Sant Joan de Déu, en Barcelona, dice: “Un 50% de los pacientes anoréxicos consigue una curación total (en tres años) y alrededor de un 20% más se recupera de forma parcial, es decir, siguen con una preocupación excesiva por la ingesta de comida, pero mantienen un peso saludable.”

En el caso de la bulimia se recuperan totalmente alrededor del 85% de lo pacientes.

El 70 % de los niños que sufre acoso escolar desarrollará un trastorno mental

noviembre 5th, 2016|

Entre un 5% y un 10% de los alumnos de EGB y ESO es víctima de acoso escolar, la mayoría sin que ningún adulto lo sepa.

Estos datos podemos leerlos en un artículo publicado en La Vanguardia el 27/10/2016 con motivo de la realización en Palma de Mallorca del XIX Congreso Nacional de Psiquiatría con la asitencia de más de 1.400 profesionales .

Afirma en ese reportaje la doctora Marina Díaz-Marsá, presidenta de la Sociedad de Psiquiatría de Madrid y psiquiatra del Hospital Clínico San Carlos. “Se da fundamentalmente en los últimos años de Primaria y en los primeros de Secundaria, que es cuando los niños pasan a la adolescencia y se sienten más inseguros e inestables, y el agresor busca la seguridad siendo agresor”

¿Cualquiera puede ser víctima?

Suele decirse que cualquier niño puede ser víctima de acoso escolar para no estigmatizar al agredido, pero esta afirmación no es totalmente cierta. Las víctimas suelen ser niños “diferentes”: inmigrantes, pertenecientes a una etnia minoritaria o con color de piel diferente, con alguna discapacidad intelectual o un trastorno mental manifiesto, “empollón”, más tímido o más inhibido que otros o, simplemente, que no responde golpe por golpe, “con tendencia a callar y baja autoestima”. Pero siempre diferente, para crear la ilusión de que somos todos iguales… menos uno.

¿Está creciendo el acoso escolar? ¿Por qué?

La respuesta de la Dra. Díaz-Marsá es afirmativa. Y da algunas razones: “La generalización de la violencia y la no repercusión de los actos violentos -explica- hace que estas conductas se estén incrementando, pero también la banalización de la agresividad y las conductas agresivas”.

¿Cuáles son los trastornos mentales más frecuentes entre las víctimas y victimarios de “bullying”?

Buena parte de los agresores (no todos) terminarán desarrollando (si es que ya no lo padecen) algún trastorno mental: falta de control de impulsos, adicciones o trastorno de personalidad antisocial. Pero son pacientes en los que una psicoterapia preventiva no es eficaz si no hay sentimiento de culpa.

Los agredidos suelen manifestar ansiedad, depresión, trastornos psicosomáticos u otros trastornos.

En la unidad de psiquiatría del Hospital Clínico San Carlos constatan que el 70 % de las pacientes con trastorno de conducta alimentaria manifiestan antecedentes de haber padecido acoso escolar.

Pero, a diferencia de los victimarios, las víctimas de acoso escolar sí pueden beneficiarse de una psicoterapia

¿Deben realizar una psicoterapia los niños y niñas víctimas de acoso escolar?

Ésta es una pregunta con dos filos. Parece que al sugerir psicoterapia para la víctima se la estuviera culpabilizando. Pero la sugerencia de los beneficios de una psicoterapia en esos casos no es porque el joven tenga una dificultad que lo hace merecedor de la agresión. Sino porque necesita elaborar esa experiencia y elevar su autoestima. Además la psicoterapia en esas edades, en las que se está terminando de formar la personalidad que los acompañará toda su vida, puede tener eficacia preventiva.

¿Cuándo tiene que acudir al psicólogo infantil un menor que sufre este maltrato?

Según la Dra. Díaz-Marsá “cuando repercuta psíquica y físicamente; es decir, cuando el niño no quiera ir al colegio, se le note más triste o irritable, con más ansiedad, cuando se reflejen en él trastornos psicosomáticos -que le duela el abdomen frecuentemente o tenga cefaleas- o no pueda conciliar bien el sueño.”

“Un porcentaje de ellos, si no se trata, continuará con problemas a largo plazo y entonces puede aparecer depresión crónica, fobia social, ansiedad generalizada y comportamientos auto-destructivos”.

Por eso muchos psicólogos, psicoanalistas y psicoterapeutas sugerimos que los niños y adolescentes que sufren acoso escolar y sienten un malestar psicológico como lógica consecuencia, acudan a una psicoterapia de niños y/o adolescentes.

Si queréis leer más sobre el tema: http://www.persona-psi.com/wp/acoso-escolar-2-las-situaciones-de-acoso-suelen-permanecer-ocultas-para-los-adultos/

DESDE EL 03/11/2016 FUNCIONA EL TELÉFONO CONTRA EL ACOSO-ESCOLAR

900 018 018

ACOSO ESCOLAR – 2 – Las situaciones de acoso suelen permanecer ocultas para los adultos.

octubre 29th, 2016|

Sobre los agredidos

Cualquiera puede ser víctima de acoso. Se registran casos de acoso escolar desde los 3 años hasta el final de la adolescencia, aunque la frecuencia suele disminuir con la edad. “Cualquier pretexto es suficiente para convertir a un

menor en víctima”, afirma Guillermo Cánovas, presidente de Protégeles.

No obstante, podemos decir que sí hay una característica común en todas las víctimas de acoso: ser diferentes. La diferencia no es sólo una excusa. No sólo los niños y adolescentes, sino que muchos adultos en nuestra
sociedad no toleran las pequeñas diferencias
.

Suele afectar más a niños obesos, con gafas, niños de los que no gusta el aspecto físico o, al contrario, gusta demasiado, homosexuales, que sacan buenas notas, o muy malas, o… la lista es inagotable.

Sobre todo en las niñas, la causa con cierta frecuencia reside en la envidia o los celos. Muchas veces el acoso empieza por parte de quien hasta hace poco era amigo, incluso mejor amigo, alguien que conoce muy bien a la víctima y tiene mucha información sobre ella, lo que la hace más vulnerable.

“Los recreos y los cambios de clase eran un infierno. Temía el momento en el que el profesor abandonaba el aula, porque empezaba el hostigamiento”. La chispa la encendió una “ex amiga”. “Ignoro el motivo, pero de la noche a la mañana empezó a propagar falsos rumores. Tal vez me tenía envidia porque yo sacaba buenas notas, pero no lo sé. El caso es que consiguió poner a toda la clase en mi contra”.

Creo que merece una mención el caso de los niños que tienen un problema mental o psicológico. Puede ser desde un retraso mental, aunque sea ligero, un niño o niña diagnosticado con el frecuente Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad (TDAH) hasta una simple inhibición. O un trastorno más grave.

En una ocasión presionaban a la madre de un paciente en un colegio privado para que no inscribiera al niño en el colegio para el próximo curso. Hablé telefónicamente con la psicóloga del centro y le dije que el niño era especialmente vulnerable porque era un niño psicótico. La psicóloga me contestó: “¿No ves? Me lo estás confirmando: el problema es él”. La madre decidió no presentar la denuncia para no someter a su hijo a mayor presión. Lo cambió a otro colegio. El tutor habló con algunos de sus compañeros para que lo protegieran y ayudaran a su integración, con muy buenos resultados.

¿Cómo detectar si nuestro hijo es víctima de acoso?

Las situaciones de acoso suelen permanecer ocultas para los adultos. Especialmente a partir de los 10 o12 años. “Es importante estar atentos a cambios notables en el comportamiento, por ejemplo, si antes hablaba de sus amigos todos los días y ha dejado de hacerlo. O si el fin de semana está bien y el domingo por la noche muestra nerviosismo. También si le preguntamos y responde con evasivas”, explica la psicóloga Alicia García de Pablo.

“Mi hijo llegaba a casa triste, llorando, no quería ir al colegio. Cada día se inventaba una excusa: que si me duele un pie, que si una mano, que si la tripa… Teníamos que llevarle prácticamente a rastras“.

Muchas víctimas de acoso escolar muestran introversión, dejan de hablar, se quieren retirar rápidamente de la mesa, no salen los fines de semana, o vuelven a casa rápidamente tras terminar las clases.

En algunos casos bajan las notas o muestran tristeza, ansiedad…

El problema que dificulta la detección es que estos síntomas son inespecíficos y pueden responder a distintas causas, sobre todo en la adolescencia.

¿Por qué no lo cuentan?

A las víctimas de acoso escolar les sucede como a muchas mujeres que sufren violencia machista: se sienten culpables y avergonzadas. Las vejaciones y el sentimiento de aislamiento socavan la autoestima hasta límites insoportables, lo que dificulta al acosado para buscar ayuda. Otras veces temen ser ignorados, o despachados con el típico: “Son cosas de niños” por padres o docentes.

“Yo le preguntaba si jugaba con los demás niños, y me decía que sí”. Así un día tras otro. Hasta que una tarde no pudo más, y se derrumbó. “Mamá, es que los niños me pegan”. “Pero tú también les harás algo”. “No, yo no hago nada”.

De entrada, casi todos los centros escolares dan la misma respuesta: ‘Aquí no hay acoso’“, explica Javier Pérez Aznar, psicólogo y presidente de la Asociación ‘No al acoso escolar‘. “Suelen cargar contra la víctima, aduciendo que no es para tanto, que los chavales tienen que espabilarse, o que tal vez le convendría (a la víctima) acudir a un psicólogo”, lo que puede no ser una indicación errónea, pero nunca debe servir como excusa para que el centro escolar, muchas veces porque les es económicamente más perjudicial prescindir de varios acosadores que de una sola víctima, no asuma sus responsabilidades .

Blanca, después de soportar mucho, decidió contárselo a un profesor. Su respuesta le cayó como un jarro de agua fría: “Blanca, es que tú piensas que todo el mundo está pendiente de ti”. Con sus padres no le fue mucho mejor: “Algo habrás hecho tú, si no, ¿por qué va a estar todo el mundo en tu contra?”.

¿Cómo actuar?

  • Lo primero para resolver una situación de acoso, como en casi todos los problemas, es favorecer que pueda contarlo a sus padres, su tutor, otro docente y/o la dirección del centro.

  • El colegio puede tomar medidas especiales. Por ejemplo, recurrir a algunos compañeros o alumnos de cursos superiores para que protejan a la víctima. Así son los mismos alumnos los que neutralizan el acoso, y funciona en la mayoría de los casos.

  • Presentar denuncias por escrito en el centro educativo para que quede constancia.

  • Recurrir a la inspección educativa, que es el órgano superior que regula la actividad de los responsables de los centros.

  • Presentar una denuncia penal es la última opción, en caso de que hayan fracasado todas las anteriores.

¿Dónde acudir?

-Línea de ayuda contra el acoso escolar: http://www.acosoescolar.info/index.htm

ACOSO ESCOLAR – 1 – Casi uno de cada cuatro escolares en España ha transmitido haber sufrido algún tipo de acoso o estar siendo víctima en el colegio1

octubre 25th, 2016|

Alejandro: En el momento en que los agentes le tomaron declaración, no pudieron dejar de sorprenderse cuando el niño agredido les preguntó “¿Yo soy malo?” Uno de sus informes psiquiátricos también advierte: “Se siente que es el malo, por eso le pegan, y además los profesores no hacen nada”.”Alejandro se siente culpable, después de haber sido tan machacado”, expone Inmaculada. (“El Mundo.”17.10.2016)

Jorge: “Duró de los 6 a los 13 y ahora trata de verbalizar aquella situación, que silenció, para que otras víctimas rompan esa coraza. «Yo sabía defenderme, pero lo peor para mí ha sido el efecto psicológico, porque cuando llegas a casa tienes la tentación de autolesionarte» para mitigar el malestar. Él lo hizo. «No pensaba en nada. Me pegaba y me causaba dolor». Así se olvidaba, solo durante unos instantes, de los continuos desplantes de «toda» su clase.” (“ABC”.16.10.2016)

Álvaro: «Sufrí acoso escolar desde sexto curso de Primaria hasta cuarto de la ESO por ser homosexual». Al profundizar en su testimonio, se agrava el caso: «Recibía golpes diariamente en los genitales, en la cabeza, tenía dolores de cabeza diarios y patadas delante de los docentes del centro, además de recibir amenazas e insultos». (“ABC”21.10.2016)

A sus 7 años, el hijo de Esther ha sufrido todos los tipos. “Le llamaban gafotas, gordo, cara de culo, bebé”, relata su madre. En el patio, acababa solo en un rincón, “llorando como una magdalena, porque nadie le hacía caso”. Eso cuando no le lanzaban una peonza a la cabeza, le cortaban el pelo o le sacaban las fichas de la mochila para que no pudiera hacer los deberes, y luego, “casualmente, las encontraban los 4 acosadores”.(El Mundo”09.12.2012)

La agresión a una niña en un colegio por 12 compañeros de colegio no fue bullying para la Fiscalía de Mallorca. Óscar Cortijo, vicedecano del Colegio Oficial de Psicología de la Comunidad Valenciana, declara: «se ha banalizado cuando la consecuencia ha sido una niña ingresada en el hospital». (“El Mundo”21.10.2016)

¿Qué es “acoso escolar”?2
“Acoso escolar es cualquier tipo de agresión psicológica o física mantenida en el tiempo y con intención de hacer daño”.

“Aunque no siempre es grupal, una de sus características fundamentales es el desequilibrio de poder: la víctima está sola frente a un grupo agresores y observadores (que suele ser el resto de la clase); estos últimos saben lo que está pasando, pero no hacen o dicen nada por diferentes motivos”. (Lic. Alicia García de Pablo, de la Fundación Protégeles para la protección de la infancia)

¿Cómo comienza el acoso escolar?Acoso social: exclusión y aislamiento de la víctima. Por ejemplo: se la deja fuera de las actividades conjuntas, como un partido de fútbol o una salida colectiva.

  • Acoso psicológico. P. ej.: insultos, humillaciones y amenazas

  • Acoso físico: agresiones directas (golpes) y/o indirectas (producir daño en objetos personales de la víctima, etc.)

“Un día regresó con el abrigo rajado. Otro, con las gafas pisoteadas. Otras veces llegaba con chichones, arañazos… Incluso le cortaron la coletilla durante un recreo”.

Ciberbullying

Lo que ha crecido notablemente es el acoso escolar a través de Internet, porque “ha aumentado el número de usuarios y ha descendido la edad de inicio del uso de las tecnologías”. Este tipo de acoso tiene unas características que lo hacen especialmente preocupante: la participación de terceros, a veces sin conocer a la víctima, que hace que se multiplique el número de acosadores. Además puede perdurar incluso si ha terminado el problema en el centro escolar, el acoso puede continuar en Internet. Y no da tregua al acosado. Si la víctima sufría el acoso en el colegio pero fuera de horario escolar podía estar relativamente tranquila, el ‘Ciberbullying’ la priva también de eso. El acoso continúa en su tiempo de ocio, a través del e-mail, los wassap o las redes sociales.

Pero Internet también puede ayudar a las víctimas. Por una parte, aumenta el número de espectadores que pueden apoyarlas. También proporciona herramientas, como los foros, en los que puede solicitar ayuda. Desde el punto de vista jurídico queda constancia del acoso, que en muchos casos puede denunciarse por ser delitos tipificados (amenazas, injurias, suplantación de identidad…), explica Ana Fernández Guillen, abogada de Protegerles.

Sobre los agresores

No existe un perfil definido del acosador “tipo”. No necesariamente son los típicos “malotes”. Lo que nos debe hacer reflexionar es que generalmente, aunque pueda parecer paradójico a quien no sea conocedor del funcionamiento de la psicología humana, así como las víctimas suelen sentirse culpables, los victimarios no manifiestan ningún sentimiento de culpabilidad.

Muchas veces (afortunadamente no todas) cuentan con la complicidad de sus padres. Al ser informados por el colegio algunos pretenden despachar el problema con el frecuente “Son cosas de niños”. No, no son cosas de niños, es acoso.

La no intervención a tiempo con el niño agresor puede favorecer el desarrollo de una personalidad antisocial o de jóvenes y adultos que practiquen o toleren «la violencia en el hogar (violencia doméstica) o en el trabajo (mobbing), pues ven que sus conductas les dan resultados». En este sentido. El psicólogo Oscar Cortijo señala que «no puede ser que las víctimas tengan que ser las que abandonen los centros». «Se lanza el mensaje de que el acosador sale totalmente impune».

(Continuará)

2 El resto del artículo está escrito en base al reportaje “No son cosas de niños, es acoso” (El Mundo”09.12.2012)

LA MAREA BLANCA PROTESTA POR LA FALTA DE MEDIOS EN SALUD MENTAL “Hay más de diez suicidios al día que no constan y que están sujetos a todas estas desgracias”

octubre 18th, 2016|

La Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que sin salud mental no hay salud. La OMS especifica que la salud mental no es sólo la ausencia de trastorno mental sino un estado de bienestar psicológico en el cual “el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su comunidad.”

España invierte menos en salud mental que la media de la UE: 5,5 euros por cada 100 que destina al gasto total sanitario. La media de la UE (incluyendo a los países del este) es de 7 euros, más en los países desarrollados de nuestro entorno. Y eso a pesar de que se calcula que en España 1 de cada 4 personas tendrá algún trastorno mental a lo largo de la vida.
La consecuencia es la falta de recursos y que las las personas con problemas mentales o psicológicos no tengan cubiertas sus necesidades elementales.

LA MAREA BLANCA SE MOVILIZA CONTRA LA PRIVATIZACIÓN DE SERVICIOS DE SALUD MENTAL

La Mesa en Defensa de la Sanidad Pública de Madrid (MEDSAP) Marea Blanca, un conjunto de colectivos de profesionales y usuarios en defensa de la sanidad pública y en protesta contra los recortes y los planes privatizadores, se manifestó este domingo 16 de octubre para protestar por la falta de medios destinados a la prevención de la salud mental por parte de la Comunidad de Madrid. En su declaración sostiene que la Salud Mental “es  la gran olvidada de todos los planes sanitarios, la hermana pobre de la Sanidad española y uno de los servicios peor tratados por las Administraciones Públicas”.
Denuncian
“el reducidísimo número de profesionales de salud mental que intervienen en nuestros centros públicos, a pesar de la altísima demanda”. También la falta de “terapias de intervención temprana sin tener que recurrir a la medicación” y la falta de continuidad de cuidados tras un episodio psicótico” y el posterior alta hospitalaria. Esto último hace que los pacientes queden “abandonados, a merced de nuevos ingresos, y con el consiguiente sufrimiento para ellos y sus familias”.

La portavoz de la MEDSAP-Marea Blanca, Carmen Esbrí, ha afirmado que: Hay más de diez suicidios al día que no constan y que están sujetos a todas estas desgracias”.

Del conjunto de denuncias presentes en la manifestación de este domingo nosotros reflexionaremos hoy sobre dos.

Las largas listas de espera y el reducido tiempo de atención

Nel A. González, presidente de la Confederación Nacional de Salud Mental, denuncia en las páginas de “El Mundo” que debido a la “exigua inversión”, las listas de espera para que los pacientes sean atendidos son “extraordinariamente largas”.

Esto es así porque desde hace un par de décadas no se repone el total de los psiquiatras que causan baja por jubilación u otros motivos, al mismo tiempo que aumenta la demanda. En promedio se está citando a los pacientes cada 3 meses o más. Es evidente que una persona en crisis aguda no puede esperar tanto tiempo. Si existe riesgo suicida es probable que no se presente a su próxima cita porque se haya quitado la vida. Pareciera que para las autoridades sólo fuera un dato estadístico que ni siquiera se difunde: Se producen 10 suicidios diarios en España,.

El número de suicidios duplica al de las muertes en accidentes de tráfico, pero con menos difusión.

Existe también un problema añadido: el tiempo que pueden dedicar los profesionales de la Seguridad Social a los pacientes es muy breve desde la “racionalización” del servicio en 1994. 20 minutos cada 3 meses es un tiempo insuficiente para cualquier tratamiento psiquiátrico que merezca ese nombre.

El presidente de la Confederación de Salud Mental dice, en el mismo artículo periodístico, que “en los casos que a priori parecen más leves hay deficiencias graves, porque si no se les dedica el tiempo necesario la situación se puede escapar de la mano y la recuperación ser mucho más lenta”.

La falta de alternativas psicoterapéuticas sin tener que recurrir siempre sólo a la medicación

Si es exigua la oferta de la Seguridad Social en psiquiatría es prácticamente inexistente en psicoterapia, pese a que está comprobado que en la mayoría de los trastornos la psicoterapia es más eficaz que la medicación (como en los Trastornos de Personalidad), y que la combinación de psiquiatra y psicólogo es siempre más eficaz que la atención exclusivamente farmacológica.

El reducido número de psicólogos presentes en los centros de Salud Mental se justifica porque es más económico, requiere menos frecuencia y menos tiempo de atención (y consecuentemente menos profesionales) recetar una pastilla que realizar una psicoterapia, como si en un tema tan sensible como la salud primaran siempre criterios económicos. Pero además este pretendido ahorro es falso: el Estado gasta ingentes sumas de dinero en medicamentos cada vez más costoso (sin que esté demostrado en todos los casos que son más eficaces que la medicación más antigua y económica) al mismo tiempo que ahorra en personal. La razón es muy sencilla: no es igual la presión que ejercen usuarios y profesionales que la que pueden ejercer los lobbies de las grandes empresas farmacéuticas.

No es esa la única razón. También es decisiva una concepción estrechamente biologicista de la psiquiatría que desvaloriza en la práctica la participación de los factores psicológicos en la enfermedad y salud mental y, consecuentemente, los tratamientos psicoterapéuticos.

Pero eso será tema de otro artículo.

Ver más en:

http://www.persona-psi.com/wp/cuando-consultar-a-un-psicologo-o-a-un-psiquiatra/

http://www.persona-psi.com/wp/10-buenas-razones-para-consultara-un-psicologo/

Las autolesiones en adolescentes y jóvenes y el Trastorno Límite de la Personalidad (TLP).

octubre 15th, 2016|

SOCIEDAD 17 3 2016 AUMENTO DE ADOLESCENTES QUE SE HACEN CORTES EN EL CUERPO EN LA FOTO CLAUDIA

Un artículo publicado por El Periódico en marzo de 2016 da algunos datos que pueden ser escalofriantes. Si bien los datos son de Catalunya podríamos hacerlos extensivos al resto del país.

El 45% de los adolescentes de 12 a 17 años que en 2015 ingresaron en la unidad de psiquiatría infantil y juvenil del Hospital de Sant Joan de Déu (HSJDD) -160 de un total de 360- mostraban una inquietante profusión de cortes auto-infligidos en los antebrazos, los muslos, el vientre o el tórax, heridas trazadas en batería, una tras otra, hasta reunir 15 o 20 cortes por tramo”.

Aunque no era ese el motivo de hospitalización no puede dejar de llamar la atención de psicólogos y psiquiatras. No sólo por la significativa proporción de pacientes que mostraban idénticas lesiones, sino porque todas seguían la misma pauta en el “diseño”.

Otro dato llamativo es que, si bien se conoce este fenómeno desde hace mucho tiempo, está aumentando vertiginosamente en los últimos 3 años, tomando como referencia los mismos centros hospitalarios.

No se trata de conductas suicidas porque son cortes epidérmicos, superficiales, que la peor complicación que pueden presentar es que se infecten. Tampoco todos los adolescentes o jóvenes con estás conductas cumplen con los criterios diagnósticos del trastorno límite de la personalidad (TLP) al que están frecuentemente asociadas. Ni podemos circunscribirlos a una extracción social determinada cierto nivel de estudios o una patología común.

Eso sí, en el 85% de los casos son mujeres.

EL DISEÑO DE LAS HERIDAS Y SUS INSTRUMENTOS.

Los trazos suelen ser horizontales, de 9 o 10 centímetros de longitud, separados unos de otros por 2 cms. o menos.

La diminuta hoja de acero afilado de un sacapuntas, un destornillador, una hoja de afeitar sin soporte, o las propias, uñas son las “herramientas” más frecuentemente utilizadas para rasgar la piel una y otra vez sobre la misma herida.

Con las uñas frotan hasta hacerse sangre. Se les forma una costra, que arrancan y remueven. Si la herida se les infecta, les deja marca y así forman cicatrices de hasta dos centímetros de ancho”, describe Anna Sintes, psicóloga clínica del Sant Joan de Déu.

No sabemos por qué está sucediendo esto, ni por qué lo que antes era un síntoma colateral de algunas alteraciones mentales ha pasado a ser un problema generalizado. Tenemos previsto iniciar un estudio sobre este boom de auto-lesiones para poder establecer una causa y una evolución”, dice la misma psicóloga en el artículo citado.

Cortarse la piel en zonas de epidermis resistente, como los muslos, o de alta sensibilidad, como el vientre, duele. ¿Qué encuentran estos jóvenes en el dolor auto-provocado?

Cuando me corto la angustia se me va, aunque sea durante cinco minutos”. “Cortarme me relaja”, “dejo de pensar”, “la ansiedad se esfuma durante un rato”…

IDENTIDAD A TRAVÉS DEL DOLOR

Calman un malestar emocional a través de un dolor físico.

Los adolescentes se nos están cortando porque han encontrado una vía para tranquilizarse de resultados inmediatos”, advierte Joaquím Puntí, psicólogo clínico del Hospital del Parc Taulí de Sabadell, en cuyo servicio son atendidos cotidianamente chicos y chicas con cortes corporales.

No soportan las frustraciones y ésta es la vía que han encontrado para defenderse del dolor psíquico que les producen.

Expresan la identidad que aún no sienten, porque a esa edad la están formando, en esos cortes superficiales del cuerpo”, señala la psicóloga Anna Sintes. “Lo que sería un proceso normal, la búsqueda de identidad, se convierte en una conducta anómala que genera imitación”.

Una búsqueda patológica de identidad

No podemos suponer que una conducta tan estereotipada se reproduce en jóvenes diferentes espontáneamente. En general la han adquirido por contagio de otros u otras con las que han compartido un ingreso o una psicoterapia grupal, o por imitación de modelos a los que han accedido por Internet u otras vías.

No hablan de eso con nadie, usan mangas largas o manguitos en verano para ocultar sus heridas. Pero muchas veces las auto-lesiones son expuestas en redes sociales. “Cuelgan las fotos rápidamente en Instagram o Whatsapp y dan lugar a un fenómeno contagioso de identidad colectiva”, prosigue la misma psicóloga.

Pueden escribirse con heridas en la piel del vientre palabras insultantes. “Gordaes la más frecuente. También el nombre del novio que las acaba de dejar o de la persona que las ha dañado. Ese auto-insulto grabado en el cuerpo parece apaciguar el torturante dolor psicológico.

Marta Fernández, psiquiatra infantil y juvenil en el hospital de día de la Fundació Althaia de Manresa declara en el mismo reportaje: “Cortarse es su forma de decir ‘estoy aquí’.

DÍA MUNDIAL DE LA SALUD MENTAL 2016

octubre 10th, 2016|

1 de cada 5 españoles (20%) ha padecido, padece o padecerá algún trastorno mental diagnosticado (hay muchos más sin diagnosticar porque no han consultado)

En el momento actual 1 de cada 10 españoles (10%) tiene algún tipo de tratamiento psiquiátrico, psicológico o psicoterapéutico.

La OMS (Organización Mundial de la Salud) estima que 1 de cada 4 personas (25%) tiene un trastorno mental actual en el mundo*. Si las cifras en España son menores puede ser porque la salud mental de la población española es mejor, o porque los españoles consultan menos.

Pese a la frecuencia del padecimiento de trastornos mentales, más o menos severos, todavía en España no se aceptan estos trastornos con la misma naturalidad que otras enfermedades. Muchas personas que los padecen se dan múltiples excusas para no consultar. Quienes consultan muchas veces lo ocultan a familiares, amigos y conocidos como si de una vergüenza se tratara. Pareciera que reconocer que uno tiene problemas psíquicos o psicológicos y solicitar ayuda profesional implicara un estigma. Como si quienes padecen de sí mismos fueran “apestados” y no personas valiosas que requieren ayuda en algún momento de sus vidas.

Como sostiene el movimiento social asociativo Salud Mental España en su campaña con motivo del día mundial de la salud mental:“nadie elige tener un problema de salud mental, encontrarse mal o sufrir”. “Es cuestión de informarse, charlar, escuchar y apoyarse mutuamente”, dice González Zapico, presidente de esta confederación.

Hoy, 10 de octubre, Día Mundial de la Salud Mental, conmemorado en más de 100 países, no está de más reflexionar sobre esta falta de visibilidad de las personas afectadas de algún problema mental o psicológico y los prejuicios que les dificultan acceder a la atención profesional que necesitan. Hoy y todos los días.

*La información ha sido recogida del periódico digital lainformacion.com

La psicoterapia y la medicación en el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) en la infancia

octubre 8th, 2016|

Existen diversos medicamentos para tratar el Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad (TDA o TDAH).

Fármacos estimulantes como el metilfenidato (Rubifén, Concerta, Medikinet, Equasym, Medicebran o metilfenidato genérico) y la dexanfetamina (Elvanse), este último sujeto a control adicional para verificar su seguridad.

Fármacos no estimulantes: Antidepresivos como la atomoxetina (Stratera) que se utiliza cuando no se quiere recurrir a un estimulante. Neurolépticos como la risperidona (Risperdal o risperidona genérica) utilizados por sus efectos como tranquilizantes mayores. La risperidona (o Risperdal) actúa sobre la impulsividad y la hiperactividad por su efecto sedante, pero no así sobre el déficit de atención que puede incluso empeorar como consecuencia del embotamiento y la somnolencia que puede producir. Últimamente también se están utilizando en algunos países ciertos antihipertensivos.

Aunque algunos neurólogos y psiquiatras indican la medicación de inicio, como primer línea de tratamiento, no nos parece adecuado generalizar. Cada caso y cada niño merecen un análisis individual.

Admitiendo que en el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad intervengan factores del neurodesarrollo, no podemos limitar nuestro conocimiento a sus bases neurológicas ni el tratamiento a agentes neuroquímicos (medicación).

Aun cuando se recurra a los fármacos, éstos sólo deben ser un complemento de un trabajo psicoterapéutico para ayudar al niño o niña (y a su familia) a conseguir una mejor gestión de sus dificultades que, partiendo de sus singularidades, favorezca un mejor desempeño escolar y en sus relaciones familiares y sociales, que muchas veces se ven afectadas.

Es conveniente, siempre que sea posible, una comunicación fluida del psicoterapeuta con el centro educativo y con el psiquiatra (en caso de que se esté medicando al niño) .

El diagnóstico de “TDAH” no implica una enfermedad mental, sirve para nombrar a un conjunto de síntomas (mayor actividad física que la habitual a su edad, impulsividad y/o dificultad para poder mantener la atención de forma continuada, son los fundamentales) que nos señalan que algo no va bien en el niño. Pero esta etiqueta y su clasificación como trastorno del neurodesarrollo no pueden ser excluyentes ni hacernos renunciar a entender los aspectos emocionales del niño o niña que también intervienen en su desempeño. ¿Cómo se siente?, ¿qué lo hace sufrir?, ¿qué situaciones individuales, familiares, escolares y sociales le generan malestar?

Muchas veces el padre o la madre también han padecido en su infancia (o continuan padeciendo) dificultades de atención o exceso de inquietud e impulsividad, aunque nunca haya sido diagnosticado. Algunos de estos padres reaccionan a los problemas de sus hijos con sentimientos de culpa y exceso de angustia. Otros, por lo contrario, les quitan importancia: “Yo era igual, y ya ves…”, sin considerar que su hijo o hija es un sujeto diferente y su evolución también puede serlo.

Sea o no éste el caso, la intervención con la familia tiene gran importancia para facilitar la comprensión del funcionamiento familiar, la comunicación en la familia, la regulación emocional y otros aspectos del vínculo paterno – filial, y mejorarlos.

Algunos padres tienen la expectativa de que las dificultades de atención de su hija o hijo puedan solucionarse con una pastilla, pero la experiencia nos demuestra que no es así, que la medicación puede atenuar temporalmente algunos síntomas, pero no cura. La buena gestión de las emociones es mucho más compleja que la química.