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15 – Trastorno Límite de Personalidad (TLP)

/15 - Trastorno Límite de Personalidad (TLP)

Las muertes por suicidio duplican a las de accidentes de tráfico

noviembre 29th, 2016|

Extractos del artículo publicado por Jessica Mouzo Quintáns en “El País” el 21 de octubre de 2016. Y reflexiones propias.

Más de 10 personas fallecen cada día en España por suicidio. Con 3.910 muertes al año el suicidio continúa por tercer año consecutivo marcando récord, situándose como primera causa de muerte no natural en nuestro país, más del doble de los fallecidos en accidentes de tráfico. Aunque con menos repercusión en los medios.

Y puede que sean más, porque hay un tabú al respecto y muchos suicidios se disfrazan bajo el eufemismo de “accidentes”, como el atropello mortal de una persona en las vías del tren sin que nadie parezca preguntarse por qué estaba allí.

El número de hospitalizaciones por tentativas de suicidio también se ha incrementado en los últimos años.

Desde el inicio de la crisis, los suicidios aumentaron un 48% y se mantienen como la primera causa de muerte prematura entre personas de 15 a 45 años. “La falta de ocupación se asocia con problemas de salud físicos y mentales que incluyen depresión, ansiedad y el aumento de las tasas de suicidio”. Aunque algunos expertos creen que: “Más allá de la influencia del aumento de paro, no se ha podido demostrar que la crisis económica provoque más suicidios. No hemos visto una asociación muy importante, aunque sí algunos casos”, matiza el doctor Diego Palao, jefe del servicio de salud mental del hospital Parc Taulí de Sabadell.

 

Hay más tentativas de suicidio en mujeres, pero más hombres fallecidos.

Aunque la mayoría de las tentativas de suicidios las realizan mujeres, un 74% de las muertes consumadas son hombres.

Más del 80% de las personas que intentan suicidarse tienen (…) algún trastorno mental, psiquiátrico o psicológico, como la depresión, otros trastornos afectivos (Trastorno Bipolar, distimia), trastornos de personalidad (fundamentalmente el Trastorno Límite de Personalidad o TLP), psicosis (esquizofrenia, paranoia, trastorno delirante persistente).  Cuando se asocia al consumo excesivo de alcohol el rieso es mayor. Trastornos psicológicos que en su mayoría no han sido debidamente atendidos por psiquiatras, psicólogos o psicoterapeutas.

El grueso de los fallecimientos se concentra en la edad adulta: entre los 45 y los 64 años, pero también es preocupante la incidencia en los más jóvenes, menores de 25 años. “En adolescentes son comunes las tentativas, pero son menos frecuentes los suicidios consumados”, apunta el Dr. Palao.

Suelen ser chicas, que no necesariamente padecen un trastorno mental grave, pero que pueden tener una reacción autodestructiva ante situaciones emocionales que las desbordan, y que no han consultado previamente a un psicólogo psicoterapeuta o han abandonado la psicoterapia.

Nunca debemos minimizar una tentativa de suicidio. Muchas veces no hay una auténtica voluntad de matarse, pero el riesgo existe. En ocasiones se interpreta que han querido “llamar la atención”. Mejor que sea así. Pero si han puesto en riesgo su vida para llamar la atención, debemos prestársela.

Lo más importante es la prevención del riesgo suicida, y ante una depresión, un trastorno afectivo, o cualquier otra perturbación psicológica, emocional o del estado de ánimo acudir al psicólogo psicoterapeuta.

RIESGO DE TRASTORNO DE LA PERSONALIDAD (TLP) EN LA ADOLESCENCIA. ¿CÓMO DETECTARLO? ¿CÓMO PREVENIRLO?

noviembre 15th, 2016|

Resumen y re-elaboración del reportaje “Cómo saber si tu hijo sufre un trastorno de personalidad, publicado en La nueva España el 09/05/2016

El artículo es, en lo esencial, una entrevista al Dr. José Luis Carrasco, director científico de la Unidad de TLP del Complejo Hospitalario Ruber Juan Bravo. Reproducimos aquí los fragmentos más significativos y añadimos nuestros propios comentarios.

El Trastorno Límite de Personalidad (TLP) y, en general, los trastornos de personalidad (TP), son “un grupo de trastornos de la psiquiatría y psicología que se caracterizan por alteraciones en el comportamiento, pero no en el juicio, por lo que tienen el pensamiento conservado (…) Chicos jóvenes que son tomados por rebeldes, por impulsivos y que debajo de eso tienen un trastorno de la auto-imagen o de la seguridad en sí mismos y que, por tanto, tienen un problema importante de inmadurez”.

Al no haber alteraciones del pensamiento, como en otros trastornos, se los suele considerar como jóvenes “tozudos, molestos y, en ocasiones, desafiantes”. Un signo que debe alertarnos del riesgo de que desarrollen un trastorno de personalidad es la alteración que producen en la vida familiar porque son jóvenes “muy difíciles de manejar”.

Estos signos suelen confundirse con la personalidad propia del adolescente, algo que, unido a los prejuicios existentes respecto de los tratamientos psicoterapéuticos, hace que sólo un tercio de los afectados reciba un tratamiento adecuado.

 

¿Cuál es el tratamiento adecuado?

Psicólogos y psiquiatras coincidimos en que consiste en una atención continuada de psicoterapia y rehabilitación psicológica que permita que tenga en el futuro una vida normal.

Es posible que, al comienzo de la terapia, se requiera también tratamiento psiquiátrico con el fin de que la medicación los ayude a controlar y mejorar el estado anímico, reducir la ansiedad y producir una estabilización del estado de ánimo que facilite el trabajo terapéutico del joven..

Cuanto antes se comienza el tratamiento para el Trastorno Límite de Personalidad (TLP) mejor es el pronóstico. Porque la psicoterapia “requiere un tiempo y necesita realizarse en un vínculo afectivo a través del equipo terapéutico que ayuda al paciente a fomentar el auto-conocimiento de las emociones, de la identidad, la auto-imagen (…) Esto produce un aumento de la consistencia de la personalidad, mejora de la auto-imagen y una maduración”. Y es muy importante su valor preventivo en la adolescencia, cuando el joven está completando la formación de su personalidad y sus ideales y aspiraciones.

 

¿Cuál es la mejor psicoterapia para adolescentes en riesgo de desarrollar un trastorno de personalidad (TLP)?

Existen diversas alternativas, todas respetables. Nosotros somos partidarios de la PFT (Psicoterapia Focalizada en la Transferencia), que ha demostrado en diversos estudios, y en nuestra propia experiencia, mayor adherencia al tratamiento y mayor eficacia a corto y largo plazo.

Ver más en:

http://www.persona-psi.com/wp/el-trastorno-limite-de-la-personalidad-tlp-y-la-psicoterapia-focalizada-en-la-transferencia-pft/

http://www.persona-psi.com/wp/una-nueva-psicoterapia-para-el-tlp-trastorno-limite-de-la-personalidad/

http://www.persona-psi.com/wp/trastorno-limite-personalidad-tlp/

Las autolesiones en adolescentes y jóvenes y el Trastorno Límite de la Personalidad (TLP).

octubre 15th, 2016|

SOCIEDAD 17 3 2016 AUMENTO DE ADOLESCENTES QUE SE HACEN CORTES EN EL CUERPO EN LA FOTO CLAUDIA

Un artículo publicado por El Periódico en marzo de 2016 da algunos datos que pueden ser escalofriantes. Si bien los datos son de Catalunya podríamos hacerlos extensivos al resto del país.

El 45% de los adolescentes de 12 a 17 años que en 2015 ingresaron en la unidad de psiquiatría infantil y juvenil del Hospital de Sant Joan de Déu (HSJDD) -160 de un total de 360- mostraban una inquietante profusión de cortes auto-infligidos en los antebrazos, los muslos, el vientre o el tórax, heridas trazadas en batería, una tras otra, hasta reunir 15 o 20 cortes por tramo”.

Aunque no era ese el motivo de hospitalización no puede dejar de llamar la atención de psicólogos y psiquiatras. No sólo por la significativa proporción de pacientes que mostraban idénticas lesiones, sino porque todas seguían la misma pauta en el “diseño”.

Otro dato llamativo es que, si bien se conoce este fenómeno desde hace mucho tiempo, está aumentando vertiginosamente en los últimos 3 años, tomando como referencia los mismos centros hospitalarios.

No se trata de conductas suicidas porque son cortes epidérmicos, superficiales, que la peor complicación que pueden presentar es que se infecten. Tampoco todos los adolescentes o jóvenes con estás conductas cumplen con los criterios diagnósticos del trastorno límite de la personalidad (TLP) al que están frecuentemente asociadas. Ni podemos circunscribirlos a una extracción social determinada cierto nivel de estudios o una patología común.

Eso sí, en el 85% de los casos son mujeres.

EL DISEÑO DE LAS HERIDAS Y SUS INSTRUMENTOS.

Los trazos suelen ser horizontales, de 9 o 10 centímetros de longitud, separados unos de otros por 2 cms. o menos.

La diminuta hoja de acero afilado de un sacapuntas, un destornillador, una hoja de afeitar sin soporte, o las propias, uñas son las “herramientas” más frecuentemente utilizadas para rasgar la piel una y otra vez sobre la misma herida.

Con las uñas frotan hasta hacerse sangre. Se les forma una costra, que arrancan y remueven. Si la herida se les infecta, les deja marca y así forman cicatrices de hasta dos centímetros de ancho”, describe Anna Sintes, psicóloga clínica del Sant Joan de Déu.

No sabemos por qué está sucediendo esto, ni por qué lo que antes era un síntoma colateral de algunas alteraciones mentales ha pasado a ser un problema generalizado. Tenemos previsto iniciar un estudio sobre este boom de auto-lesiones para poder establecer una causa y una evolución”, dice la misma psicóloga en el artículo citado.

Cortarse la piel en zonas de epidermis resistente, como los muslos, o de alta sensibilidad, como el vientre, duele. ¿Qué encuentran estos jóvenes en el dolor auto-provocado?

Cuando me corto la angustia se me va, aunque sea durante cinco minutos”. “Cortarme me relaja”, “dejo de pensar”, “la ansiedad se esfuma durante un rato”…

IDENTIDAD A TRAVÉS DEL DOLOR

Calman un malestar emocional a través de un dolor físico.

Los adolescentes se nos están cortando porque han encontrado una vía para tranquilizarse de resultados inmediatos”, advierte Joaquím Puntí, psicólogo clínico del Hospital del Parc Taulí de Sabadell, en cuyo servicio son atendidos cotidianamente chicos y chicas con cortes corporales.

No soportan las frustraciones y ésta es la vía que han encontrado para defenderse del dolor psíquico que les producen.

Expresan la identidad que aún no sienten, porque a esa edad la están formando, en esos cortes superficiales del cuerpo”, señala la psicóloga Anna Sintes. “Lo que sería un proceso normal, la búsqueda de identidad, se convierte en una conducta anómala que genera imitación”.

Una búsqueda patológica de identidad

No podemos suponer que una conducta tan estereotipada se reproduce en jóvenes diferentes espontáneamente. En general la han adquirido por contagio de otros u otras con las que han compartido un ingreso o una psicoterapia grupal, o por imitación de modelos a los que han accedido por Internet u otras vías.

No hablan de eso con nadie, usan mangas largas o manguitos en verano para ocultar sus heridas. Pero muchas veces las auto-lesiones son expuestas en redes sociales. “Cuelgan las fotos rápidamente en Instagram o Whatsapp y dan lugar a un fenómeno contagioso de identidad colectiva”, prosigue la misma psicóloga.

Pueden escribirse con heridas en la piel del vientre palabras insultantes. “Gordaes la más frecuente. También el nombre del novio que las acaba de dejar o de la persona que las ha dañado. Ese auto-insulto grabado en el cuerpo parece apaciguar el torturante dolor psicológico.

Marta Fernández, psiquiatra infantil y juvenil en el hospital de día de la Fundació Althaia de Manresa declara en el mismo reportaje: “Cortarse es su forma de decir ‘estoy aquí’.

DÍA MUNDIAL DE LA SALUD MENTAL 2016

octubre 10th, 2016|

1 de cada 5 españoles (20%) ha padecido, padece o padecerá algún trastorno mental diagnosticado (hay muchos más sin diagnosticar porque no han consultado)

En el momento actual 1 de cada 10 españoles (10%) tiene algún tipo de tratamiento psiquiátrico, psicológico o psicoterapéutico.

La OMS (Organización Mundial de la Salud) estima que 1 de cada 4 personas (25%) tiene un trastorno mental actual en el mundo*. Si las cifras en España son menores puede ser porque la salud mental de la población española es mejor, o porque los españoles consultan menos.

Pese a la frecuencia del padecimiento de trastornos mentales, más o menos severos, todavía en España no se aceptan estos trastornos con la misma naturalidad que otras enfermedades. Muchas personas que los padecen se dan múltiples excusas para no consultar. Quienes consultan muchas veces lo ocultan a familiares, amigos y conocidos como si de una vergüenza se tratara. Pareciera que reconocer que uno tiene problemas psíquicos o psicológicos y solicitar ayuda profesional implicara un estigma. Como si quienes padecen de sí mismos fueran “apestados” y no personas valiosas que requieren ayuda en algún momento de sus vidas.

Como sostiene el movimiento social asociativo Salud Mental España en su campaña con motivo del día mundial de la salud mental:“nadie elige tener un problema de salud mental, encontrarse mal o sufrir”. “Es cuestión de informarse, charlar, escuchar y apoyarse mutuamente”, dice González Zapico, presidente de esta confederación.

Hoy, 10 de octubre, Día Mundial de la Salud Mental, conmemorado en más de 100 países, no está de más reflexionar sobre esta falta de visibilidad de las personas afectadas de algún problema mental o psicológico y los prejuicios que les dificultan acceder a la atención profesional que necesitan. Hoy y todos los días.

*La información ha sido recogida del periódico digital lainformacion.com

EL TRASTORNO LÍMITE DE LA PERSONALIDAD (TLP) Y LA PSICOTERAPIA FOCALIZADA EN LA TRANSFERENCIA (PFT)

octubre 4th, 2016|

Extracto de una entrevista a Otto Kernberg, creador de la PFT, publicado en “El Público”el domingo 3 de abril de 2016
-¿Qué es un trastorno de personalidad?
Hablamos de él cuando los rasgos de carácter y conductas habituales se transforman de manera tan rígida que limitan significativamente el funcionamiento social.

-¿Cómo se establece ese límite?
Estudiando el funcionamiento de la persona en diferentes áreas: trabajo y profesión; amor y sexo, y amistad y relaciones y creatividad. Si una persona tiene habitualmente constantes problemas con los demás, se cansa, siempre se pelea con sus superiores, eso es trastorno de la personalidad (TDP).

-En relaciones sexuales ¿qué lo apunta?
En las relaciones íntimas, se combinan libertad, erótica y ternura, lo psíquico y lo sexual. Las personas con TDP pueden tener inhibiciones graves sexuales; o funcionan bien sexualmente, pero tienen inhibición emocional, incapacidad de amar a la persona con la que tienen una vida íntima.

-¿Qué le atrajo tanto para estudiarlo?
Quería ayudar a pacientes con trastornos graves de personalidad que, en realidad, se han descuidado porque no son tan graves como para hospitalizarlos. Son capaces de manejar su vida cotidiana, pero tienden a la conducta antisocial, o escapan de la vida interpersonal a través de drogas, alcohol u otras adicciones, y tienen dificultades en el trabajo o estudios, pues no son capaces de tomar responsabilidades sin supervisión.

-¿Cuál es el origen de trastornos así?
Su falta de integración del concepto de sí mismo y del otro, la capacidad que tenemos normalmente, que ni nos damos cuenta, de sentir que tenemos una continuidad interna, somos los mismos a través del tiempo. Ellos juzgan a las personas de acuerdo con su conducta inmediata, tienen dificultad para hacerse una imagen más profunda de sí mismo y los demás.

-¿Por qué no conciben esa integridad?
Desde que nacemos, nos orientamos hacia los demás movidos por nuestros afectos, positivos y negativos. Los primeros años se vive la experiencia de lo positivo y de lo negativo por separado. La capacidad cognitiva va creando la idea de que yo soy el mismo contento y triste. Pero cuando en ese proceso normal de unión interfiere un exceso de frustración o agresión, deja esa escisión permanente entre experiencias positivas y negativas, que impide integrar el concepto de sí mismo y el de los demás.

-¿Como ayuda a esas personas la PFT?
Permitiendo al paciente activar en las sesiones sus estados totalmente negativos y positivos, para ayudarle a entender sus extremos y tolerarlos, como a él mismo.

-¿Hay muchas personas con TDP?
Se calcula que hay un 20% de población con trastorno de personalidad, el 3% grave.

10 BUENAS RAZONES PARA CONSULTARA UN PSICÓLOGO

octubre 1st, 2016|

¿Cuándo debo considerar que mis dificultades son parte del sufrimiento común de la vida? ¿Cuándo debemos pensar que ocurre algo más y consultar a un psicólogo?

Cuando existen trastornos mentales precisos la respuesta es sencilla: siempre. Pero con otras dificultades no tan definidas la frontera puede ser más confusa.

No podemos dar una respuesta general a estas preguntas que algunas personas nos han realizado en el blog, pero sí mencionar 10 situaciones (hay más) en las que la mayoría de las personas no suelen consultar, y deberían hacerlo:

1-Una emoción negativa que dura demasiado.

Todos sufrimos ansiedad de vez en cuando. Por ejemplo presentarnos a un examen, sufrir un accidente, tener que entregar un trabajo en determinada fecha, son hechos que provocan estrés y ansiedad en casi todas las personas.

Una mudanza, una separación, la pérdida de un ser querido, producen aun más estrés, ansiedad y/o depresión. Hay emociones negativas que no pueden evitarse porque forman parte de la vida y son consecuencia natural de algunos de sus avatares. ¿Pero qué pasa cuando duran más de lo esperable?

Estar un año, o incluso dos, deprimido por una separación puede ser normal; pasarse seis meses sin salir de casa es preocupante.

Estar preocupado por haber tenido un accidente o padecer una enfermedad es normal; “torturarse” porque “podría” sufrirse un accidente o contagiarse una enfermedad podemos considerarlo no tan normal.

Estar intensamente triste, ansioso o angustiado continuamente sin motivo aparente implica que ese motivo es desconocido para la persona que lo padece.

Ante estos síntomas es conveniente consultar a un psicoterapeuta.

(Nota: Como hemos explicado en otro artículo, la psicoterapia es el tratamiento de los problemas psicológicos y emocionales por medio de la palabra, y psicoterapeuta el profesional que la realiza. Psicólogo es un título universitario que, en su especialidad clínica, habilita al ejercicio de la psicoterapia. En el presente artículo utilizamos indistintamente los términos psicólogo y psicoterapeuta)

2- Haber padecido más de un ataque de pánico.

Los ataques de pánico se caracterizan por sensaciones de asfixia, ahogo, palpitaciones y, sobre todo, impresión de muerte inminente.

Cuando una persona sufre un ataque de pánico consulta a un médico o acude a urgencias hospitalarias. Si los médicos no encuentran ninguna causa orgánica para estos síntomas diagnostican ansiedad y recetan algún ansiolítico.

Si la crisis se repite vuelven a acudir a urgencias con el mismo resultado o la soportan estoicamente. Lo que casi nunca hacen es consultar a un psicólogo, porque difícilmente aceptan que esos síntomas físicos puedan ser de origen psicológico.

Si ese es su caso y no quiere vivir permanentemente en una espiral de temor a padecer un ataque, conductas evitativas de lugares en los que no sea fácil acceder a una atención médica inmediata (espacios cerrados o abiertos, supermercados, cines, salas de espectáculo…) y miedo a la enfermedad y la muerte, necesita consultar a un psicólogo.

3- Padecer de enfermedades psicosomáticas

Cuando uno padece de uno o más síntomas en el cuerpo debe consultar a un médico. Pero si, después de una revisión clínica y algunos estudios, no se encuentran causas en el cuerpo, no hay más remedio que buscarlas en la mente.

Esto es así porque mente y cuerpo están íntimamente relacionados y se afectan mutuamente. Ciertas enfermedades orgánicas pueden producir síntomas y trastornos mentales. Del mismo modo muchos problemas psícológicos originan síntomas en el cuerpo.

Si ha acudido al médico, éste ha considerado su malestar de posible origen psíquico y los síntomas persisten o se reiteran, consulte a un psicólogo.

4- Ciertos rasgos de personalidad producen sufrimiento en sí mismo o en terceros.

La personalidad y el carácter suelen ser estables a lo largo del tiempo. Un cambio radical (irascibilidad, impulsividad, agresividad con otros o consigo mismo, celos desmedidos, llanto inmotivado y muchos otros) puede ser síntoma de depresión encubierta, inestabilidad emocional, un trastorno de personalidad o, incluso, los primeros síntomas de una psicosis. Es preferible no esperar a que la enfermedad se desencadene en toda su virulencia.

Hay personas que viven con un sentimiento crónico de vacío. Necesitan mucho afecto pero sin darse cuenta alejan de sí a la gente, por lo que se sienten rechazados. No toleran la frustración, pero son presa fácil de ella. Idealizan a su pareja o amigos y ante la menor decepción los desvalorizan. Pasan del amor extremo al odio cuando se sienten decepcionados. Tienden a consumir alcohol u otras sustancias, asumen riesgos innecesarios, viven al límite, en un continuo sobresalto.

En un sentido opuesto hay personas perseverantes, obstinadas, preocupadas por detalles, exageradamente críticas consigo mismo y con los demás y, al mismo tiempo, dubitativas. En la mayoría de los casos la obsesividad excesiva afecta a la eficiencia en el trabajo; la alteración de normas o hábitos produce ansiedad y/o agresividad; las relaciones de parejas y con amigos están perturbadas por la frialdad afectiva y las “manías”. Y lo peor es que les es difícil experimentar placer ya que la obsesividad no descansa ni en tiempo de ocio.

Otras personas muestran una emotividad intensa y un exceso de emoción expresada. Necesitan ser siempre el centro de la atención. Esto puede hacer que sean seductoras y dramáticas, con relaciones intensas y conflictivas.

Los nombrados sólo son algunos ejemplos de comportamientos que pueden producir mucho sufrimiento sin que la persona piense que tiene una dificultad por la que debería consultar a un psicólogo, porque los experimenta como parte de su carácter o personalidad, y cree que no pueden cambiarse; o, al contrario, teme que una psicoterapia le haga perder su personalidad. No es así, hay métodos terapéuticos para intentar solucionar lo que no funciona, o funciona mal, respetando la individualidad de la persona.

5- No dormir bien es un problema más serio de lo que mucha gente cree.

Dormir un mínimo de seis horas diarias es necesario para la salud física y mental. Un insomnio prolongado puede alterar sensiblemente la estabilidad psíquica y emocional.

Si le cuesta conciliar o mantener el sueño, se despierta reiteradamente y tiene dificultad para volver a dormirse, debería consultar a un neurólogo o a un psiquiatra para remediarlo.

6- ¿Está aislado socialmente?.

Si usted en situaciones sociales manifiesta una gran inhibición que impide expresarse, sentimientos de inferioridad y mucha sensibilidad a posibles juicios negativos, es probable que padezca fobia social, un trastorno que tiene tratamiento psicológico.

¿Es vergonzoso, tímido, solitario y aislado? ¿No está contento con esta soledad y aislamiento? ¿En realidad desea tener más y mejores relaciones con otros y sufre por su soledad? ¿Pero a la vez evita las situaciones sociales por la ansiedad o malestar que le producen? En ese caso puede padecer un trastorno de personalidad por evitación, un trastorno más resistente pero que, como todo trastorno de personalidad, puede tratarse con psicoterapia.

7- Tener dificultades serias con el estado de ánimo.

Tanto la intensa tristeza en una persona que anteriormente se mostraba alegre, como la euforia excesiva e imprevista, o la alternancia entre esos estados de ánimo extremos en personas que supieron ser más estables, pueden ser señales de que se puede estar experimentando un trastorno del estádo de animo.

Las personas que sufren trastornos del humor muchas veces consultan al psiquiatra, pero raramente consultan a un psicólogo. Hacen mal, porque la medicación puede atenuar los síntomas más acuciantes, pero no puede resolver estos problemas en profundidad como sí puede hacerlo una psicoterapia.

8 – Infancias poco felices

El diagnóstico más frecuente con el que los niños vienen a consulta es el Trastorno por Déficit de Atención con o sin hiperactividad (TDAH), quizás porque es el que más habitualmente se realiza en niños. Muchos padres consultan al psicólogo o psicoterapeuta especializado en niños porque se resisten a medicar a sus hijos o no quieren que dependad indefinidamente de la medicación.

Pero pueden presentarse muchas otras dificultades psicológicas en la infancia a las que se da menos importancia porque son menos conflictivas para padres y docentes: encopresis (defecación involuntaria de un niño de más de tres años sin causas orgánicas) o enuresis (orinarse en la cama); síntomas obsesivos y compulsivos precoces; pesadillas, temores y angustias infantiles; sentimientos de impotencia y falta de confianza en sí mismos; omnipotencia temeraria; ánimo triste sostenido; rabietas intensas; etc. Signos todos ellos de perturbaciones emocionales tempranas.

Los padres no suelen consultar a un psicólogo de niños porque atribuyen erróneamente las causas de estas dificultades a faltas disciplinarias o educativas. Pero la infancia no siempre es ese paraíso que el adulto rememora cuando lo ha perdido.

Otro motivo por el que no se suele consultar a un psicoterapeuta es el prejuicio de que “es demasiado pequeño para ir al psicólogo”. En la práctica clínica ocurre todo lo contrario: cuanto más precoz es una psicoterapia más probabilidades tiene de ser más breve y más eficaz, tanto en los beneficios terapéuticos rápidos como en la prevención a largo plazo de problemas mayores.

9 – Adolescencias difíciles.

El psicólogo Aníbal Ponce decía que dos sentimientos caracterizan a la adolescencia: la ambición y la angustia. Ambición de los adolescentes porque aún no se ha topado con las inevitables frustraciones que impone la dura realidad y, por lo tanto, todo es posible; y angustia de los adolescentes porque, si todo es posible, también lo es lo peor.

Conflictos familiares; abuso de alcohol, dorgas o internet; una actitud “pasota”ante los estudios y obligaciones, irresponsabilidad y rebeldía; inhibición, retraimiento social y depresión, son algunas de las manifestaciones más frecuentes.

Cuando de nada sirve nuestra experiencia, porque la experiencia es, por definición, intransferible; cuando de nada sirven nuestros consejos, que a veces bastan para que el adolescente haga exactamente lo contrario; cuando de nada sirven el exceso de rigor ni el exceso de comprensión, cuando asistimos impotentes al proceso autodestructivo de un hijo; ha llegado la hora de consultar a un psicoterapeuta.

10 – Instatisfacción con la propia vida y el modo en que se está desarrollando

Mucha gente se siente insatisfecha con su vida, imposibilitada de disfrutarla, sin entusiasmo ni motivación. Han vivido mejor o peor, alcanzado más o menos sus objetivos, pero llega un momento en que no se reconocen a sí mismos y se preguntan “¿Quién soy yo?”. Quisieran cambiar su vida pero no saben como hacerlo.

Generalmente no se les ocurre consultar a un psicólogo porque no ven de qué modo podría ayudarlos. Y, sin embargo, estar insatisfecho y querer cambiar puede ser el mejor motivo para realizar una psicoterapia. Son esas personas, con esos conflictos, las que mejor provecho sacan de ella.

UNA NUEVA PSICOTERAPIA PARA EL TLP (Trastorno Límite de la Personalidad)

abril 19th, 2016|

La PSICOTERAPIA FOCALIZADA EN LA TRANSFERENCIA (PFT), una técnica pionera para tratar los Trastornos Límites de la Personalidad (TLP) ha demostrado eficacia aún en personas con las que habían fracasado otros tratamientos.

La PFT es una nueva psicoterapia específica para el TLP aprobada por el Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos. Su práctica, ya generalizada en USA, está extendiéndose en los últimos tiempos a otros países, incluida España.

Los estudios realizados demuestran que reduce significativamente los síntomas característicos del trastorno. También se fortalece la estabilidad emocional y, consecuentemente, mejoran las relaciones personales y se reduce enormemente el sufrimiento de quienes lo padecen, sufrimiento que suele ser muy intenso.

Los mismos estudios establecen que los abandonos de tratamiento (uno de los grandes problemas de los trastornos límites) son menores que con los métodos convencionales.

Las dificultades de las psicoterapias en los Trastornos de Inestabilidad Emocional y los Trastornos Límites de la Personalidad (TLP)

No existe medicación específica para los trastornos de la personalidad. Todos los profesionales de salud mental, psiquiatras y psicólogos, coincidimos en que, acompañado o no por medicación, el tratamiento fundamental es el tratamiento psicoterapéutico. Pero las psicoterapias con las personas que padecen estos trastornos se encuentran con serios problemas.

Algunas de ellas son que las personalidades borderline suelen tener dificultades para expresarse con sinceridad; sentimientos ambivalentes de amor y odio hacia una misma persona, alternancia de sobrevaloración y desprecio, sentimientos que naturalmente se proyectan también sobre el psicoterapeuta y se reproducen en la sesión; y, sobre todo, la frecuente decepción y abandono del tratamiento.

La Psicoterapia Focalizada en la Transferencia tiene en cuenta estos rasgos de personalidad y los hace funcionar como parte del tratamiento. Nosotros somos conscientes de que una persona va a repetir con sus terapeutas las mismas conductas que le dificultan las relaciones con otras personas. Pero precisamente ese hecho natural nos va a permitir conjuntamente a psicoterapeuta y paciente analizar cuáles son las motivaciones y encontrar alternativas, no para cambiar su personalidad, sino para que la ejerza con beneficio para sí misma. Por eso mismo la PFT tiene menos abandonos que otras alternativas psicoterapéuticas.

Otros métodos terapéuticos privilegian la atención a cada síntoma y pretenden re-educar al paciente mediante ejercicios y protocolos, pero de ese modo se fuerza una relación conflictiva con él y se deja de lado la estructura de la personalidad, produciendo muchas veces efectos parciales, estériles, que propician el abandono del tratamiento.

TRAUMA y MÉTODO EMDR

febrero 8th, 2016|

La palabra trauma en griego significa “herida”. El trauma al que nos referimos es una “herida psicológica” que puede ser provocada por diversas situaciones.

La importancia de las causas del trauma no determina la calidad del daño que éste produce. Hay personas que han sobrellevado con bastante entereza psicológica y emocional grandes catástrofes y otras que parecen sucumbir ante traumas de menor envergadura aparente. Porque los efectos de los traumas dependen de cada persona, de su historia y entorno afectivo, del momento en que se hayan producido y de su reiteración a lo largo del tiempo.

UN APUNTE SOBRE SU ORIGEN

En 1987 la psicóloga Francine Shapiro descubrió que ciertos movimientos oculares reducían la angustia producida por pensamientos negativos. Inició entonces una investigación con sujetos traumatizados que concluyeron comprobando que el EMDR reducía de manera significativa los síntomas del Trastorno por Estrés Post Traumático.

En 1994 recibió el Premio a la Destacada Consecución Científica en Psicología otorgado por la Asociación Californiana de Psicología por este método terapéutico.

Desde entonces la práctica EMDR no ha dejado de extenderse a diversos países (especialmente anglosajones) y los más amplios problemas psicológicos: duelos, fobias, trastornos de ansiedad, depresión, TOC (Trastorno Obsesivo-Compulsivo), Trastornos alimentarios (anorexia y bulimia), trastornos somatomorfos (fibromialgia, cefaleas y otros trastornos psicosomáticos), adicciones, dificultades psicológicas en personas adoptadas, trastornos de conducta, TDA (trastorno por déficit de atención), TDAH (trastorno por déficit de atención e hiperactividad).

¿CÓMO SE TRABAJA EN EMDR?

El abordaje empleado en EMDR se focaliza en tres aspectos:

  • 1) experiencias desagradables de la vida temprana
  • 2) experiencias estresantes del presente
  • 3) pensamientos y comportamientos deseados para el futuro

Psicoterapeuta y paciente conjuntamente identifican un problema específico, el más acuciante, en el que se focaliza el tratamiento. El paciente describe el acontecimiento traumático y es ayudado por el terapeuta a seleccionar los aspectos más significativos y angustiantes del acontecimiento.

El psicólogo o psiquiatra adiestra al paciente a realizar  determinados movimientos oculares rápidos u otra estimulación cerebral bilateral. Mientras los realiza afluyen a su conciencia otros aspectos del recuerdo traumático (algunos aparentemente ya olvidados, pero que continúan ejerciendo un efecto negativo desde el subconsciente) u otros recuerdos. El psicoterapeuta guía el procedimiento para asegurarse que el paciente esté procesando adecuadamente.

La estimulación cerebral bilateral puede ser:

  • a) Visual:el paciente mueve los ojos de un lado al otro guiado por el terapeuta
  • b) Auditiva:el paciente escucha sonidos alternados en ambos oídos
  • c) Kinestésica:el psicoterapeuta golpetea suavemente y en forma alternada sobre las manos o los hombros del paciente.

Una vez localizado el estímulo más adecuado a cada paciente, este estímulo  facilita la conexión entre los dos hemisferios cerebrales permitiendo un nuevo procesamiento de la información almacenada y produciendo la disminución de la carga emocional que acompaña al recuerdo traumático.

El psicoterapeuta guía clínicamente el proceso y orienta hacia la dirección que debe seguir la intervención para ser eficaz. La meta es que el paciente procese la información sobre el incidente traumático  llevándolo a lo que la Dra. Francine Shapiro llama una “resolución adaptativa”:

  • a) una reducción de los síntomas
  • b) un cambio en las creencias
  • c) la posibilidad de funcionar mejor en la vida cotidiana.

RECONOCIMIENTOS CIENTÍFICOS DEL EMDR

  • EMDR ha sido reconocida como abordaje eficaz para el TEPT (trastorno de estrés postraumático) por la APA (Asociación Americana de Psicología)
  • Los departamentos de Saluddel Reino Unido, Irlanda del Norte, Holanda, Francia han declarado al EMDR como abordaje de elección para el tratamiento del trastorno de estrés postraumático
  • El NICE(Instituto Nacional para la Excelencia Clínica) de Gran Bretaña declara al EMDR como uno de los tratamientos de elección con apoyo empírico para el TEPT (Trastorno por Estrés Post Traumático) en adultos.
  • SAMHSA (administración de servicios de uso de sustancias y salud mental) y NREPP (registro nacional de programas y prácticas basados en evidencia) citan a EMDR como una práctica basada en la evidencia para el tratamiento del TEPT (Trastorno por Estrés Post Traumático), la ansiedad y la depresión.
  • LA OMS(Organización Mundial de la Salud) reconoce el impacto mundial de EMDR indicando que este tratamiento psicológico debe ser considerado “para adultos con trastorno de estrés postraumático (TEPT)”

 

¿EXISTEN LAS PERSONAS TÓXICAS?

noviembre 9th, 2015|

No constituyen una categoría diagnóstica, no están en los manuales de psiquiatría y psicología, no sólo carecen de diagnóstico de pretensiones científicas, sino también de tratamiento, excepto marginarlos.
Cada vez más en los medios de difusión, en las revistas y webs de psicología, en las redes sociales, se habla de “personas tóxicas”, y se aconseja huir de ellas como de la peste.
Las cosas que se dicen de ellas en revistas y en internet son realmente impresionantes: “son como vampiros emocionales que roban la energía de los demás”
En una sociedad que empuja al “éxito”, aunque éste sea difícilmente alcanzable, son muchas las personas que no lo alcanzan y se sienten desgraciadas por ello. Pero en esta sociedad de “ganadores” no hay más lugar para los supuestos perdedores que el de la exclusión social. Parece que no se trata de apoyarlos y ayudarlos, de orientarlos hacia una ayuda personal o profesional, sino de culpabilizarlos. No basta con el hecho de que se sienten mal, además deben sentirse culpables por sentirse mal, es decir, sentirse peor por sentirse mal.
Se puede leer en una web: “Todos somos responsables de cómo queremos y deseamos vivir, y en consecuencia disponemos por naturaleza de los recursos necesarios para modificar ciertas actitudes y gozar de más felicidad en nuestras vidas.” Sí, pero no todos tenemos los mismos recursos, ni es fácil descubrirlos ni desarrollarlos. Para ello se puede necesitar ayuda. Pero lo que se propaga es que no hay que ayudar sino aislar, excluir a las personas que sufren. Es un auténtico elogio de la discriminación.
No es de extrañar, por lo tanto, que todos estos textos incluyan en las personas supuestamente “tóxicas” a los neuróticos, es decir, a las personas que padecen una neurosis. Pero ¿qué es una neurosis? Según el diccionario un “Trastorno parcial de los aspectos funcionales de la individualidad que afecta sobre todo a las emociones y deja intacta la capacidad de razonamiento”. Esto incluye a todas las personas que padecen por razones emocionales, lo que incluye a una enorme proporción de la población.
Aunque no se las mencione, queda claro que, por las descripciones que se hacen, que una persona que padece una depresión, por ejemplo, es una “persona tóxica”, y que debe ser marginada y segregada. Decimos una persona que se encuentra deprimida como podríamos decir cualquier persona que tenga un padecimiento psicológico y/o emocional. Y, por supuesto, todas aquellas que padezcan un trastorno de personalidad.
Este “boom” del concepto de personas tóxicas, producto de una sociedad que empuja a la manía y a la negación del propio sufrimiento, nos empuja a aislar a las personas que más necesitan nuestra ayuda. Y a aislarnos a nuestra vez cuando necesitamos la ayuda de otros.
Produce un simulacro de “felicidad” por el que las personas deben decir que se sienten bien aun cuando les ocurra todo lo contrario, ocultar su padecimiento emocional, privarse de la compañía y la solidaridad que tanto necesitan.
Marginación y segregación donde debería haber comprensión y apoyo. Y una pastilla tomada a escondidas. Y no lo decimos porque no creamos que una medicación antidepresiva o ansiolítica pueda ser temporalmente necesaria en determinadas circunstancias, sino por el estigma que parece acompañarlas. Son las medicaciones que más se consumen en España actualmente, pero de eso no se habla.
Al contrario, cuando padecemos un sufrimiento subjetivo, no debemos creernos “tóxicos”, sino sabernos vulnerables. Y recurrir a familiares o amigos y a profesionales para superar esa situación en vez de avergonzarnos.

TLP, ¿un trastorno de por vida?

septiembre 29th, 2015|

Gracias a los medios de comunicación, cualquier persona interesada puede saber hoy que muchos diagnósticos, como las adicciones, las psicosis, los Trastornos Bipolares, pueden mejorar con el tratamiento pero que, al menos con los métodos de los que disponemos hasta el presente, no son trastornos curables, esto es, que quien los padece y sus familias tienen que aprender a convivir con el trastorno. Muchos pacientes diagnosticados de TLP se preguntan si ellos se encuentran en el mismo caso.

En realidad, en muchos casos de TLP y luego de un tiempo variable de tratamiento, nos vemos forzados a modificar la presunción diagnóstica, y no siempre porque ese diagnóstico haya sido erróneo. No es infrecuente que, una vez resueltos los síntomas más acuciantes y reducida la ansiedad que éstos conllevan, emerjan otros cuadros subyacentes, enmascarados hasta entonces por la tempestad sintomática. Circunstancia que se ve confirmada por el hecho de que el TLP es un trastorno de juventud, que suele mejorar con los años y que, en general, no se prolonga más allá de la 3ª o 4ª década de vida. Para mostrar lo que queremos decir recurriremos a un par de ejemplos clínicos.

Por razones de discreción no daremos nombres reales ni datos precisos, por lo que necesitaremos de la confianza del lector para aceptar nuestras conclusiones.

José tiene 24 años, no estudia ni trabaja y se pasa el día viendo TV sumido en sus propias ensoñaciones. A los 15 años tuvo una crisis diagnosticada como psicosis tóxica por cannabis. Desde entonces ha padecido sentimientos de vacío e insatisfacción de los que pretende escapar imaginando planes irrealizables, que ni siquiera se esfuerza por llevar a la práctica. Reacciona a la frustración con consumo excesivo de diversas drogas, estallidos emocionales, arranques de ira extrema y conductas violentas que, en forma cíclica, provocan intervenciones policiales e ingresos psiquiátricos.

Cuando se calma recibe el alta y el ciclo recomienza. Los padres atribuyen la mayor parte de las dificultades de José al consumo de drogas, por lo que ha sido sometido ha distintos tratamientos de desintoxicación sin ningún resultado. Sus síntomas coinciden con los del TLP: relaciones personales inestables, impulsividad, inestabilidad afectiva, respuesta agresiva a la frustración, ira inapropiada, trastornos de identidad, sentimientos crónicos de vacío, incapacidad de planificación. Todas las terapias intentadas hasta el momento han sido infructuosas y ésta tampoco parece ser muy prometedora, ya que él no parece dispuesto a colaborar, sólo viene forzado por los padres que, naturalmente, están desesperados. José se considera diferente, pero no enfermo, “los enfermos son mis padres, que no me dejan vivir mi vida”. La culpa de su falta de logros es siempre de los otros, preferentemente de sus padres.

Ciertas características de su personalidad (verborrea, aceleración del habla, expresión mediante metáforas no siempre comprensibles para el interlocutor, megalomanía) nos llevan a modificar su medicación, recurriendo al Litio, un estabilizante del estado del ánimo especialmente indicado en los Trastornos Bipolares. Al mismo tiempo, en una entrevista familiar se establece un acuerdo: José volverá a vivir con sus padres, éstos no lo ingresarán ni forzarán a un tratamiento hospitalario de desintoxicación que él rechaza y dejarán de presionarlo durante un tiempo con el estudio o el trabajo para dar un espacio a su terapia y a que él mismo se haga responsable de su situación., a cambio José se compromete a intentar facilitar la convivencia, cumplir ciertas normas mínimas, dejar de consumir drogas y someterse a controles toxicológicos regulares para demostrar que cumple con su parte del acuerdo (algo ha lo que se había negado hasta el momento).

El cambio es espectacular. José se muestra menos agresivo y con un humor más estable. Aumenta su capacidad reflexiva, reconoce la irrealidad de sus fantasías y la carencia de todo plan para llevarlas a cabo, toma conciencia de que ha vivido en una nube, empieza a buscar una formación profesional que se adecue tanto a sus preferencias como a la realidad. Claro que esta toma de consciencia no es sin sufrimiento: emergen una angustia, tristeza y sentimientos de culpa que hasta el momento no se habían manifestado.

María, 38 años, tiene una larga trayectoria como paciente psiquiátrica y psicoterpéutica, en algunos casos con profesionales reconocidos y de probada capacidad. Ha sido diagnosticada ya hace años como TLP y es así como se presenta. Y efectivamente cumple, y hasta en exceso, los criterios diagnósticos del DSM (7 sobre 5 requeridos):

1º- Relaciones personales inestables con alternancia de idealización y desvalorización.
2º- Impulsividad.
3º- Inestabilidad afectiva con alternancia de alegría, tristeza e irritabilidad.
4º- Ira inapropiada que da lugar a frecuentes discusiones y peleas.
5º- Trastornos de identidad con errónea percepción de sí misma y sus deseos.
6º- Sentimiento crónico de vacío.
7º- Esfuerzos por evitarlo, tan titánicos como ineficaces.).

Su trastorno es diagnosticable como TLP también según los criterios del IEC (6 sobre 3 requeridos para el diagnóstico):

  • 1-Impulsividad.
  • 2-Ánimo inestable.
  • 3-Incapacidad de planificación.
  • 4-Respuesta agresiva, o autoagresiva, a la frustración.
  • 5-Alteración de la imagen de sí misma y sus deseos.
  • 6-Relaciones tan intensas como inestables)

Su síntoma más manifiesto o, al menos, el que ella misma nos ofrece como tal, es la impulsividad y promiscuidad sexual, por las que ella se califica de zorra y otros epítetos igualmente denigratorios. Lo primero que le señalamos es que la consulta no es un confesionario y que no vamos a juzgar moralmente su conducta sexual.

Emerge entonces el carácter compulsivo e insatisfactorio de su vida sexual: no busca en ella amor (o lo busca mal, ya que no lo obtiene) ni placer; se entrega a hombres que la denigran más por impulso que por deseo; puede alcanzar el orgasmo, pero una vez concluida la relación la invaden sentimientos de culpa, vacío y angustia.

Decidimos entonces atender al carácter patológico, sintomático, de una sexualidad que, más allá de su intensidad o frecuencia, la hace infeliz, sin ninguna intención moralizante. Y le pedimos que ella haga lo mismo, y que deje de usar palabras feas para referirse a sí misma. En un tiempo relativamente breve aprende a no responder siempre al deseo del otro, a decir “no” cuando cree que la relación no le resultará satisfactoria, que no la hará más feliz, sobre todo con hombres que no la respeten, que no la reconozcan en su integridad de ser humano. El no responder a su expectativa de condena moral la ayuda a interrumpir un cortocircuito de acting-out y autocastigo (sentimiento de culpa) que conduce fatalmente a un nuevo acting y una nueva culpa, relanzando el ciclo.

Restringida su actividad sexual, no por razones morales sino porque uno debe intentar evitar aquello que no le hace bien, revalorizada por sí misma, María comienza a cuestionar su idealización ambivalente del macho ibérico y su terapia se abre a otros problemas: tendencia al acting, intensa ambivalencia afectiva, reivindicación de una compensación por las injusticias padecidas en la infancia. Deja entonces de cumplir el mínimo de criterios diagnósticos requeridos por el canon y emerge un Trastorno de Personalidad Histriónica, oculto hasta entonces por síntomas más tempestuosos.

Personalmente creo que aún cuando cumplía los criterios diagnósticos del TLP cumplía también con los de un diagnóstico muy anterior de la psiquiatría clásica (tan olvidada y tan útil muchas veces): el de Neurosis Histérica, que parece gozar de peor prensa entre pacientes y familiares que el supuestamente más grave TLP, porque suelen confundir la histeria con la manipulación o con un insulto.

Si el diagnóstico de TLP sirvió en su momento a María para nombrar su malestar y dejar de sentirse un bicho raro, la puesta en cuestión de ese mismo diagnóstico le ha permitido dejar de verse a sí misma como un caso, como una enferma, para comenzar a considerarse como una persona con dificultades psicológicas, primer paso para hacerse responsable de su actitud en la vida y los problemas que esta actitud le produce. Continuamos el tratamiento con antidepresivos y psicoterapia dinámica.

La psicoterapia no es un jardín de rosas ni obra milagros. José y María continúan luchando en sus terapias y sus vidas con sus trastornos, sus síntomas, sus problemas y, de vez en cuando, sufren una recaída. Pero las situaciones han perdido parte de su dramatismo, y esto porque empiezan a vislumbrar que sus trastornos no son una condena a perpetuidad y comienzan a intuir una salida. También para la familia de José ha disminuido la angustia. A la familia de María le resulta más difícil reconocer los progresos logrados por ella, permanecen atados a una imagen ya formada; puede que con el tiempo lleguen a acompañarla, o puede que tenga que seguir sola en este camino. El tiempo lo dirá.

Cada vez llegan más casos a las consultas con síntomas que, en principio, coinciden con el TLP. Creo que como consecuencia de la realidad en que vivimos, con una creciente exigencia de adaptabilidad individual que pone a prueba permanentemente nuestros recursos internos, cada vez llegarán más.

En el cuaderno informativo de ACAI-TPL se los caracteriza, entre otras cosas, por ser “personas, en su mayoría jóvenes, que sufren de una especie de caos personal, que a veces les lleva a poner en peligro su vida”. “Intentan combatir su angustia y el miedo que la conciencia de esta situación les produce, aferrándose en una relación “quasi-simbólica” con cualquier persona, grupo, sectas y también con la droga, el sexo, el juego, etc.”. “Los que se “enganchan” a las drogas van a parar a centros de toxicómanos, pero “en voz baja” le confiesan al terapeuta que toman la droga para intentar evadirse de su angustia y de su caos personal”. ¿ Pero no es esto lo que les ocurre a todos o casi todos los jóvenes que se enganchan a las drogas? ¿Las drogas y el alcohol no son siempre un intento fallido de automedicación? , ¿la necesidad de disponer siempre al alcance de la mano de un objeto para evadirse de la angustia?. Esta constatación clínica ha llevado a ciertos psiquiatras de la Ego Psicology americana a postular que todo drogadicto es un bordeline (trastorno límite). Es más, la excelente descripción de ACAI-TLP que podéis encontrar en su web ¿no describe a un cada vez más amplio sector de la juventud occidental y, como consecuencia de la globalización, mundial?.

Como dice Foucault, cada época histórica ha desarrollado sus propias patologías mentales. ¿No será el TLP, y en general los trastornos narcisistas, por complejas causas sociales y psicológicas, un mal característico del tiempo que nos toca vivir? No quiero con esto negar, todo lo contrario, la existencia de patologías individuales y diagnósticos que permiten agruparlos y orientarnos, a condición de que estos diagnósticos no sean compartimentos estancos en los que encerrar a nuestros pacientes y que estemos siempre abiertos a los cambios que se produzcan a lo largo del tratamiento.

Los diagnósticos no son verdades absolutas sino herramientas útiles para nuestro trabajo. Consecuentemente, la categoría por la que debemos evaluarlos es la de su utilidad. ¿Para qué sirve un diagnóstico o una presunción diagnóstica? Para guiarnos a los profesionales en la elección de la medicación más apropiada y en la dirección de la cura terapéutica.

Pero el TLP, a diferencia del trastorno bipolar por ejemplo, carece, al menos por el momento, de una medicación específica (antidepresivos, ansiolíticos, estabilizantes del estado de ánimo e incluso ciertos antipsicóticos pueden usarse dependiendo de los síntomas).

También se han propuesto diversas técnicas psicoterapéuticas específicas para estos trastornos pero, como dice el psiquiatra y psicoanalista norteamericano Harold Searles, que fue el primero en proponer, (en 1965) una terapia específica para los TLP, otros paciente que padecen diferentes trastornos también podrían beneficiarse de estas técnicas. ¿ Para qué les sirve a los paciente y a sus familias? Para poder nombrar lo que les sucede, para encontrar una causa que ordene la situación; para reducir la culpabilización del sujeto, designado ahora como enfermo, padeciendo de una enfermedad reconocida por la ciencia; para reconocerlo como víctima de un trastorno mental y no simple victimario de la familia, su pareja, sus amigos; para generar la expectativa de, una vez hallada la enfermedad, encontrar también su cura.

Pero también puede producir efectos no deseados: desreponsabilizar al sujeto, que ya no se siente responsable de sus actos porque el responsable es el trastorno; encerrar al enfermo en su enfermedad, desconociendo así sus pensamientos, preferencias, deseos, reivindicaciones, que dejan de ser los suyos para ser considerados efectos de su enfermedad.

El diagnóstico que nos ocupa puede tener también otra utilidad, que podríamos llamar institucional: para reunir a pacientes y familias y reclamar en forma conjunta al Estado recursos prometidos por la Reforma Psiquiátrica pero de los que aún hoy carecemos: Terapias de Grupo, Hospitales de Día, Alojamientos para cuando en una situación de crisis se hace necesario separar temporalmente al paciente y su familia, Unidades específicas de Ingresos Breves que no los fuercen a compartir esos ingresos con pacientes psicóticos, algo que puede resultar contraproducente dada la labilidad sintomática de los TLP. De hecho, ya el parlamento de Andalucía está elaborando un proyecto de ley para TLP que puede llegar a ser de utilidad.

Conclusiones:

Muchos pacientes llegan a la consulta ya diagnosticados, o auto diagnosticados, como TLP. La mayoría, no todos, son casos graves por el grave sufrimiento que padece el paciente y el que provoca en su familia; pero suelen ser muy diferentes entre sí.

En muchos casos, aunque no siempre, éste diagnóstico es correcto. Pero no todos los diagnósticos son compartimentos estancos y definitivos. Los TLP, con el tiempo y un tratamiento adecuado, pueden remitir, reduciendo el sufrimiento y dando lugar a la emergencia de otro trastorno subyacente.

Por otro lado, psiquiatras y psicoterapeutas no atendemos casos, ni enfermedades, ni trastornos, sino seres humanos particulares, complejos, no reductibles a ningún diagnóstico. Todo caso es extraordinario porque todo sujeto es único, irrepetible. Pretendemos escuchar a esta persona, ese ser humano concreto, su malestar, partiendo de la premisa de que es un caso excepcional porque es un individuo particular, al que no podremos abarcar con ningún diagnóstico, por más categorías diagnósticas que creemos.