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10 – Psicología – Psicoterapias – Psicoanálisis

/10 - Psicología - Psicoterapias - Psicoanálisis

¿Cómo elegimos lo que queremos?

marzo 10th, 2019|

Hacerse adulto pasa por hacerse responsable de las decisiones

Artículo publicado en La Vanguardia el 1º de marzo de 2019

La serie Shtizel (Netflix) se desarrolla en una comunidad judía ultraortodoxa con normas muy estrictas. Hay un momento en el que el protagonista contraviene una regla. Decide echarse atrás durante los preparativos para su boda con una joven que, siguiendo la tradición, le eligieron sus mayores. Él no desea a esta mujer sino a otra, que es viuda y, además, mayor que él. Cuando comunica su decisión, su padre, que parece vivir en el siglo XIX, lo echa de su casa (luego lo irá a buscar).

A Kive, el protagonista, se le plantea un conflicto subjetivo. Duda entre el mandato paterno, que le supone someterse a las normas establecidas, y lo que él mismo como sujeto desea. Entre la norma y su deseo apuesta por lo segundo, poniendo en cuestión la autoridad de su padre y sus tradiciones.

De una manera cristalina la serie nos muestra una situación paradigmática que se pone en juego en las elecciones a las que nos enfrentamos a lo largo de la vida. ¿Cómo elegimos lo que queremos? ¿Cuán libres o responsables somos de nuestras elecciones? ¿Qué factores afectan nuestras decisiones?

Los factores externos

Evidentemente, hay factores externos que nos determinan y que no dependen de nosotros.

Pero el psicoanálisis nos ayuda a entender que muchas de las decisiones que tomamos obedecen a múltiples determinaciones, que no son externas a nosotros y que ciertamente no controlamos, pero de las cuales no podemos desentendernos, es lo que se llama la “responsabilidad subjetiva”.

Se ponen en juego cuestiones inconscientes, tales como las identificaciones, las formas de satisfacción de cada uno, en algunos casos ciertas inhibiciones, el peso de los ideales,etc.

Cuestiones inconscientes

Un psicoanálisis precisamente nos ayuda a que nuestras elecciones sean cada vez mas genuinas, y que podamos saber de que pata cojeamos a la hora de decidir. Qué nos influye y qué no.

Así es como se eligen los amigos, la pareja, los intereses, las vocaciones. La paradoja es que muchas veces confrontarnos con aquello que deseamos puede producir síntomas, ya que elegir, y es lo que nos muestra el protagonista de la serie, supone un duelo, una pérdida. Cuando elijo algo descarto otras cosas. No puedo quedarme con todo. A veces la dificultad de enfrentarse a esa pérdida nos hace no elegir (inhibición).

Esto lo vemos mucho en la consulta con adolescentes que se encuentran desorientados, especialmente cuando se trata de sus primeros encuentros sexuales o las elecciones vocacionales que se ponen en juego a partir del Bachillerato. Aunque no sólo con los adolescentes, son problemas que también tenemos que enfrentar los adultos.

Eligir supone un duelo, una pérdida

Del lado de los padres nos encontramos muy a menudo con la sobreprotección. Padres que buscan aconsejar e influir en las elecciones de sus hijos. Se plantea así un equilibrio muy delicado. Hay padres que se preguntan: ¿cómo hago para dejar que mi hijo decida o elija solo sabiendo que puede equivocarse? Buscan evitar el sufrimiento de sus hijos.

Sin embargo, creemos que hacerse adulto pasa por hacerse responsable de las decisiones (que sean propias), sabiendo que éstas pueden en algunos casos ser fallidas. Esto que a muchos padres y madres les cuesta aceptar.

¿Qué es en definitiva educar? Ayudar al hijo o a la hija a que hagan elecciones correctas de acuerdo con unos valores que se transmiten de generación en generación. Pero a partir de la adolescencia la separación necesaria supone que esas elecciones podrán o no seguir las pautas de los progenitores. Se trata de un paso necesario. Y del lado de los padres supondrá aceptar esta pérdida. Lo vemos cuando el joven deja de aceptar los consejos paternos. O cuando elige un camino diferente, el suyo propio.

En definitiva, que una elección sea buena o mala no estará necesariamente definida por el reconocimiento social sino por aquellos actos que a posteriori (siempre lo sabremos después) nos hagan sentir bien con el camino elegido.

Esta es la gran dificultad a la que se enfrenta Kive, el personaje de nuestra serie: ¿cómo saber si su elección ha sido la correcta?

Mario Izcovich. Autor del libro Ser padres, ser hijos. Los desafíos de la adolescencia (Editorial Gedisa)

¿QUÉ ES LA PSICOTERAPIA PSICODINÁMICA?

noviembre 27th, 2018|

Aunque parten de las ideas básicas de Freud y de las teorías del psicoanálisis (importancia del inconsciente y los traumas, la re-memoración como parte de la re-elaboración, las entrevistas abiertas, el diálogo, la asociación libre como método de acceso al inconsciente, etc.) la terapia psicodinámica o psicoterapia de orientación psicoanalítica se diferencia de la cura tipo psicoanalítica en varios aspectos claves. Entre estos destacan la mayor brevedad, la menor frecuencia del tratamiento, la focalización en los conflictos actuales y la resolución de conflictos psíquicos a corto plazo, con efectos terapéuticos rápidos.

La teoría es la misma, pero la duración del tratamiento y la resolución de los síntomas psicológicos en un tiempo relativamente breve, no.

Bases teóricas

Las terapias psicodinámicas comparten el foco del psicoanálisis clásico en la importancia de los procesos inconscientes para la determinación de la conducta, los pensamientos y las emociones. Hacer consciente lo inconsciente para poder gestionarlo de otra manera, con mayor disfrute y menor sufrimiento, sigue siendo el objetivo central del tratamiento.

Otro aspecto central de la teoría psicoanalítica es el hecho de que la personalidad se forma durante la infancia, aunque eso no implica que no pueda modificarse durante el tratamiento.

Dado que la historia personal y la forma en que se ha reaccionado a los conflictos siempre es única, cada persona es distinta a las demás y requiere un tratamiento personalizado, para hacer consciente los modos en que uno repetitivamente responde a la realidad, y modificarlos.

Las terapias psicodinámicas se caracterizan por su mayor foco en los problemas actuales de la persona, en comparación con la cura tipo psicoanalítica.

Así, podríamos decir que las terapias psicodinámicas son aquellas que intentan adaptar los principios del psicoanálisis, tanto de Freud como de los teóricos que lo siguieron, al contexto de la psicoterapia moderna. Además este tipo de intervención procura sumar el énfasis en el individuo y su inconsciente a las aportaciones de otras corrientes psicológicas.

 

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Qué es y qué hace un psicoanalista?

septiembre 30th, 2018|

Transcripción de una entrevista al psicoanalista Gustavo Dessal publicada en De Inconscientes

Freud dijo que el psicoanálisis es una profesión imposible. Es una afirmación un poco extrema, un poco exagerada, pero está destinada a mostrar que efectivamente el psicoanálisis es una práctica muy compleja. Que no es fácil realmente ni definir lo que es el psicoanálisis ni ejercer la práctica analítica.

Es mucho más fácil hablar del psicoanálisis bajo la forma de la negación ¿Qué es lo que el psicoanálisis no es? Explicarlo de forma positiva, afirmativa, es una cosa más compleja.

El psicoanálisis es una forma de terapia. Una terapia que utiliza exclusivamente el instrumento de la palabra. Es más, es la madre, por así decirlo, de todas las terapias que más tarde surgieron como ramificaciones y que también utilizan como instrumento la palabra: la Gestalt, la terapia rogeriana…, muchas variedades, corrientes.

Todas proceden de ese tronco originario que es la intención del psicoanálisis por parte de Freud. Incluso el conductismo. Aunque tiene una teoría distinta, en cierto modo, sabemos que la mayoría de los psicólogos conductistas en el ejercicio de su actividad clínica utilizan una mezcla de paradigmas teóricos entre los que está también mucho de los que han extraído o han leído del psicoanálisis.

El psicoanálisis es una terapia, efectivamente. Es una terapia muy particular, porque tampoco es solamente una terapia. Es una experiencia, podríamos decir, existencial.

El psicoanálisis no está dedicado a ofrecer un trabajo por el mero hecho de hacer una experiencia, digamos, una experiencia de conocimiento, una experiencia vivencial. Como quien dice: “bueno, quiero ver en qué consiste la medicación, en qué consiste hacer yoga”. No, tiene un propósito determinado.

Es decir, para hacer un psicoanálisis hay que tener algo que impulse y el impulso nunca es… aunque puede haber una curiosidad intelectual. La curiosidad intelectual no es suficiente para poder hacer un análisis.

Hay que tener lo que llamamos un síntoma, que es una cosa muy sencilla: hay que tener el sentimiento de que hay algo en la vida de uno que no anda bien. Eso es un síntoma: algo que no anda bien.

Por lo tanto, el psicoanalista es alguien que se ocupa de lo que no anda bien en las personas. Que no anda bien desde el punto de vista, por supuesto, psíquico. Y sin, además, pretender definir qué es lo que está bien y qué es lo que no está bien.

El psicoanálisis es una terapia que no trabaja con un modelo comparativo. Por ejemplo, cualquier disciplina que se ocupa de la salud, tanto física como mental, suele tener un modelo ideal comparativo. Si un médico ve una placa de un pulmón y dice: “aquí hay algo que no está bien” es porque hay un modelo ideal de cómo se supone que tiene que estar un pulmón cuando está bien, o un hígado.

En cambio, en el psicoanálisis no hay un modelo comparativo. Es decir, no tenemos un modelo de lo que es un sujeto sano o un sujeto normal con respecto del cual guiarnos. Cuando alguien nos trae un malestar, haríamos supuestamente una comparación y trataríamos de entender qué es lo que hay que hacer para que esa persona se acomode al esquema ideal.

El psicoanalista es simplemente alguien que toma nota de aquello que la persona trae como problemática. La gente, en general, suele tener consciencia de alguno de sus problemas. Hay otros de los cuales no tiene mucha idea.

Muchas veces las personas vienen señalando un punto concreto en sus vidas y a medida que empiezan a hablar y a contar su historia, se van dando cuenta de que a lo mejor ese, o bien no era el problema más importante, el problema era otro y hasta ese momento no lo habían podido advertir o lo negaban, o no lo querían ver.

O a veces el problema que plantean efectivamente es un problema que sí, que es real, que existe, pero que a su vez es la punta de un iceberg bajo el cual hay algo todavía mucho más importante y el acento se va desplazando de eso a algo más complejo.

Pero lo importante es que: primero, ni el psicoanalista define cuál es el problema: es el paciente el que lo tiene que plantear; el psicoanalista tampoco plantea cuál es la solución que hay que encontrar, porque nosotros no sabemos qué es lo que el paciente quiere hacer con ese problema.

Justamente, lo interesante del psicoanálisis es que las personas, por supuesto, vienen a que, o con la expectativa de que la cura analítica les resuelva, les cure ese problema, pero nos encontramos, para la sorpresa a veces del propio paciente, que en el fondo no quiere desprenderse de ese problema. Que está aferrado.

-Se encariñó.

-Exactamente, ama. Freud decía que el paciente ama a su síntoma. Lo ama de una forma inconsciente, por supuesto, porque no puede captar, precisamente, que inconscientemente extrae una serie de beneficios, de ventajas de ese síntoma.

Por lo tanto, a pesar de que conscientemente va a intentar poner lo mejor de sí para tratar de cambiar eso, desde el punto de vista inconsciente hay algo de la inercia que hace que eso se perpetúe.

De todas maneras, la gente lógicamente, en general, trata de luchar contra esa propia tendencia que el análisis precisamente tiene que revelar. Ese conflicto de lucha interior entre dos fuerzas que entran en pugna. La intención consciente de liberarse del problema, y algo que a veces los pacientes lo definen, incluso, de formas muy simpáticas: “tengo el saboteador interior”, o, otro que se llama “el muñeco maldito que todo el tiempo me boicotea lo que hago”.

Parte del trabajo psicoanalítico es que vayan comprendiendo que efectivamente hay algo en ellos mismos que boicotea o que sabotea la posibilidad de resolver el problema. Y que a veces hay que encontrar una conciliación interior, una negociación interior.

Por ejemplo, las personas que la culpa los lleva una y otra vez a repetir los mismos errores, las mismas elecciones fallidas que los llevan, por supuesto, a fracasos de distinta índole que generan ese malestar por el cual vienen a consultar. Entonces, se resuelve eso, y por el sentimiento de culpa los obligan a buscar el malestar nuevamente a lo mejor en otra cosa.

Entonces, hay todo un trabajo que hay que realizar para tratar de que la persona por lo menos se dé cuenta de que efectivamente hay una repetición que va actuando a pesar de la intención y la voluntad que pueda tener para tratar de resolver eso.

Entrevista realizada por Iara Bianchi.

PSICOTERAPIA, UN VIAJE AL INTERIOR

junio 6th, 2018|

Adaptado de un artículo de Ruth Holtz publicado en  Colima Noticias Jun 4, 2018

http://www.colimanoticias.com/psicoterapia-un-viaje-al-interior/

 

La gente ya comienza a dejar de considerar a la psicoterapia como “una cosa sólo para locos”. Aunque a la mayoría todavía le es difícil aceptar “hablar con un extraño de sus problemas”. En realidad una de las virtudes del psicoterapeuta es que es una persona ajena al ambiente familiar y no involucrada en nuestras relaciones personales.

La ventaja es que contarle nuestros problemas y preocupaciones a un psicoterapeuta que no está en nuestro círculo nos permite manejar nuestras emociones y pensamientos de manera privada, con absoluta confidencialidad, lo cual permite que no tenga una repercusión directa en nuestras relaciones, o que se nos vuelva en nuestra contra lo dicho.

Además debemos recordar que un psicoterapeuta es un profesional experto en una serie de teorías y técnicas que le permiten escucharnos de manera muy diferente a como lo hace un familiar o un amigo. Esa relación singular paciente-psicoterapeuta nos puede llevar a comprender desde adentro la raíz de nuestros problemas y sufrimientos y la manera en la que podemos resolverlos. Ese es un viaje al interior que puede resultar gratificante: conocer nuestros motivos inconscientes y ver en ello una sabiduría interna que puede dar respuestas de raíz a los problemas psicológicos y emocionales que nos aquejan.

La mente es compleja y solemos ver sólo nuestro punto de vista consciente, determinado, que nos impide encontrar otros caminos. No solemos enfocar otros puntos de vista, explorar nuestro inconsciente y nos engañamos a nosotros mismos produciendo un sufrimiento que precisamente queremos evitar.

Una psicoterapia no es como hablar con un amigo en un café. Un amigo tiene una participación en nuestra vida que le impide ser imparcial, además de que nos dará opiniones subjetivas que puede que a él o ella le sirvan pero no necesariamente a nosotros. Ponerse en el lugar del otro es desconocer su singularidad.

Un amigo o familiar estará inevitablemente influido por lo que él mismo esté viviendo, por sus propias experiencias positivas y negativas, y por sus prejuicios. La psicoterapia no remplaza a la amistad, es otra experiencia.

El psicoterapeuta, al ser un profesional con herramientas y una experiencia profesional específica nos aportará otros recursos, y ayudará a vernos desde una perspectiva más objetiva e imparcial.

Nos ayudará a penetrar profundamente en las causas emocionales y psicológicas de nuestros conflictos, y nos acompañará en el camino de desentrañarlas para ir hacia las soluciones, la superación, el cambio y la aceptación de lo que no podemos cambiar, nuevas tomas de decisiones, el desahogo, lo que sea necesario para cada persona y cada caso.

Mostrarnos delante de un profesional, sacar nuestro dolor, puede parecer inquietante para quien no ha hecho la experiencia de una psicoterapia. El primer paso es aceptar que hay cosas en nosotros que no funcionan y que necesitamos ayuda para superarlas. No se trata de recordar para sufrir, sino con el objetivo de dejar de hacerlo, de encontrar soluciones, de tomar decisiones, algo que no lograremos evadiendo los problemas.

Vale la pena recorrer ese viaje interior que es una psicoterapia, que se vuelve gozoso al descubrir la verdad, sanar el dolor y poder acceder al cambio deseado.

Por eso, si tienes problemas, si no estás satisfecho con tu vida, consulta a un psicoterapeuta.

Luis Teszkiewicz
Psicoterapeuta
Dra. Marina Averbach Provisor
Médico Psiquiatra y Psicoterapeuta
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Depresión y ansiedad: falta más psicoterapia

febrero 5th, 2018|

Artículo publicado por la OCU

La depresión y la ansiedad son dos diagnósticos diferenciados. Sin embargo tienen algunos rasgos en común.

El 32% de quienes creen padecer un trastorno nunca acudió al médico

Los síntomas que sirven de indicio de que una persona puede sufrir un estado depresivo o un trastorno de ansiedad son de naturaleza e intensidad muy variada, desde alteraciones del ánimo y de la conducta hasta problemas físicos y cognitivos. No obstante, la simple presencia de algunos de ellos no basta para establecer un diagnóstico.

Según nuestra encuesta, el 57% de la población cree que ha tenido problemas de ansiedad alguna vez en su vida, mientras que el 34% dice haber tenido depresión en algún momento.  De las respuestas se deduce que un 10% de los encuestados podría sufrir problemas de depresión y ansiedad sin ser consciente, ya que declararon no haber padecido nunca este tipo de trastornos.

Lo que desde luego no significa que en todos los casos se haya visitado al médico y que este haya confirmado el diagnóstico. Un 32% de quienes dicen haber padecido estas enfermedades nunca acudió al médico. De aquellos que sí fueron, en el 92% de los casos se les diagnosticó depresión o ansiedad.

Los problemas laborales y de pareja, principales causas

Las causas por las que se puede desarrollar una depresión o problema de ansiedad son múltiples y complejas. Ambas dolencias presentan manifestaciones de muchos tipos, adoptan rasgos específicos en cada persona y los esfuerzos de los psiquiatras por clasificarlas no han llevado a un consenso unánime.

Aun así, hemos preguntado si los encuestados identificaban los posibles motivos que hubiesen podido desencadenar su situación. Las respuestas más comunes han sido los problemas laborales o académicos (un 46 %) y los de pareja (40 %), pero para casi un tercio de ellos también han influido los conflictos familiares y las dificultades económicas. Experiencias traumáticas como un accidente o la muerte de alguien cercano o bien estilos de vida inadecuados son otras razones invocadas por dos de cada diez personas.

También hay un porcentaje elevado de personas (el 37 %) que ha respondido que el origen de su caso es algún problema de salud. Aun así, es importante señalar que los especialistas hablan también de depresión y ansiedad por causas endógenas. Es decir, aquellas que no están determinadas por factores externos reconocibles.

En cuanto al tratamiento, de los datos de la encuesta se desprende que solo el 54% de los que admiten haber tenido problemas de depresión o ansiedad han seguido un tratamiento. La principal razón para no seguir tratamiento ha sido la creencia en un 52% de los casos de que podían manejar la situación por ellos mismos. Un 24% reconocía que no creía en la eficacia de los tratamientos y, un 19%, nunca pensó en hacerlo.

Las respuestas de nuestros encuestados nos permiten ver que el recurso a la farmacia es con mucho el dominante. El 51% de los encuestados que declaran haber seguido un tratamiento contra la ansiedad o depresión recurrió a antidepresivos y ansiolíticos como principal tratamiento de la enfermedad. Un 10% recurrió a la naturopatía. El 9% utilizó los deportes o la actividad física para combatirla. Solo el 9% combinó la medicación y la psicoterapia. El 7% utilizó la relajación o la meditación. El 6% cambió su estilo de vida como forma de combatir la enfermedad y el 2% optó por la medicina alternativa. El coste medio de los tratamientos fue de 44€ al mes, una cantidad importante que se une a las bajas laborales y los serios inconvenientes que estas dolencias causan a los afectados.

La combinación de medicación y psicoterapia, lo más eficaz

Para reducir el impacto de estos problemas de salud, consideramos necesario un diagnóstico rápido y adecuado. Dada la complejidad y variabilidad de estos trastornos no existe un tratamiento único y válido para todo el mundo. Pero sí que hay un consenso amplio sobre que el tratamiento más eficaz de estas enfermedades es la combinación de psicoterapia y medicación. En este sentido, OCU lleva tiempo denunciando la dificultad para acceder a tratamientos de psicoterapia en el Sistema Nacional de Salud, lo que favorece que se opte por el recurso más fácil, la medicación, aunque no siempre sea el más adecuado.

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Para qué sirven las psicoterapias?

enero 21st, 2018|

Inspirado en un artículo de Isabel Rodríguez, publicado en ellahoy.es el 2 Enero 2018

No es necesario padecer una enfermedad mental para acudir a una psicoterapia. El psicólogo o psicoterapeuta es un profesional que está para ayudar a modificar pensamientos y conductas que resultan perjudiciales. Querer sentirse mejor con uno mismo puede ser el mejor motivo para acceder a una psicoterapia.

La psicoterapia se funda en un diálogo entre psicólogo y paciente, en absoluta confidencialidad, para modificar sentimientos y comportamientos que generan malestar.

La psicoterapia puede ayudar a gestionar mejor el estrés, superar problemas de autoestima, adaptarse a nuevas situaciones vitales (separación, duelo, cambio de lugar de residencia…) y mejorar las relaciones interpersonales, entre muchas otras cosas.

Todas las personas, incluso las más sanas, en algún momento de sus vidas experimentan:

  • Problemas emocionales (llanto, tristeza, irritabilidad, angustia, frustración…).
  • Pensamientos negativos.
  • Insomnio.
  • Dificultades de atención y concentración en las tareas cotidianas.
  • Dificultad para afrontar los problemas laborales, familiares, de pareja, etc.
  • Episodios de ansiedad.
  • Síntomas corporales de trastornos psicológicos: ataques de pánico, dolores de cabeza, fibromialgia, taquicardia, dolores corporales …

Si tienes algunos de estos síntomas, ¿por qué no intentarlo con una psicoterapia, con o sin la ayuda de la medicación?

Puede llamarnos al 607 99 67 02

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La psicoterapia psicoanalítica no es una psicoterapia más

octubre 9th, 2017|

Fragmentos y comentarios de una entrevista a Elisabeth Roudinesco, historiadora y psicoanalista francesa, publicada el
DOMINGO 17 DE SEPTIEMBRE DE 2017 en “LA NACION”

Freud logró crear una doctrina «a medio camino entre el saber racional y el pensamiento común, entre la medicina del alma” y la técnica del diálogo

Si el siglo XX fue el del psicoanálisis ortodoxo, el siglo XXI es el de las psicoterapias múltiples adoptadas y consumidas por las clases medias de los países democráticos en los que el psicoanálisis se expandió: tratamientos cortos para soluciones concretas e inmediatas.

El psicoanálisis hoy debe incorporar los avances de la neurociencias y de la farmacología (valiéndose de los psicofármacos pero no abusando de ellos), y las técnicas útiles de diversas psicoterapias.

«Para el conductismo y las terapias conductuales la voluntad individual es más potente que el peso del pasado», sostuvo Elisabeth Roudinesco, con ocasión de la inauguración del Centro Argentino de Historia del Psicoanálisis, la Psicología y la Psiquiatría de la Biblioteca Nacional.

Freud fue el principal explorador del orden íntimo, del psiquismo. En ese sentido, encarnó una revolución. ¿Qué alcances tuvo esa exploración?

En esos años todo el mundo (no sólo Freud) exploraba lo íntimo. La psicología se estaba desarrollando, por eso todos los eruditos de la época exploraban el orden íntimo, buscaban la clave. Lo que yo diría que fue totalmente nuevo en Freud es que en lugar de llevar a cada sujeto a una nosografía (clasificación diagnóstica) y reducirlo a una enfermedad, (…) Freud dio una dimensión mitológica a los problemas del orden íntimo y dijo: «Todos los neuróticos son (…) Edipo y Hamlet». Freud les dio una suerte de dignidad” , y eso lo hace mucho más interesante que las clasificaciones de la psicología.

(Freud) “les dio una dignidad a los enfermos”.

Tenía discípulos pero no discípulos clásicos como tienen hoy los Departamentos de Psicología, esto es, alumnos de alumnos.” Freud liberó a los pacientes de la pesada carga de ser considerados enfermos mentales.

¿Existe una crisis del psicoanálisis?. ¿Cómo la caracterizaría? ¿De dónde vienen hoy los mayores cuestionamientos? ¿De las neurociencias, la proliferación de psicoterapias o del consumo de psicofármacos?

Los ataques vienen de todos lados. Pero el psicoanálisis no es objetivamente cuestionado por las neurociencias, puede que sí sea cuestionado por practicantes de otras psicoterapias o de una psicología ordinaria. Por eso es necesario hacer una defensa clínica del psicoanálisis, de su eficacia.

El psicoanálisis es atacado por el cientificismo que hoy le reprocha a Freud que el psicoanálisis no sea científico, algo que nunca fue; ninguna psicoterapia es una ciencia exacta.

Hoy contamos con la potencia de los medicamentos -que Freud deseaba que se descubrieran en su tiempo. Y la gente tiene derecho a la elección de psicoterapias breves, sean o no psicoanalíticas.

La característica del psicoanálisis en Buenos Aires, París o New York es que es una cultura: Freud y el psicoanálisis son una práctica y una cultura que no están necesariamente ligadas a una neurosis o al hecho de «estar mal» (mentalmente). (En esos lugares) “uno va a psicoanalizarse para conocerse y eso está muy bien”. Además, en esas ciudades, es una historia de familia: siempre parece haber una esposa, un ex esposo, un tío, parientes o amigos que se han psicoanalizado.

Pero hoy en día difícilmente haya pacientes dispuestos a encarar un tratamiento psicoanalítico que dure veinte años y requiera diván tres veces por semana.

Hay gente que consume curas toda su vida: no sólo curas psicoanalíticas clásicas con diván; un poco de medicamentos, un poco de terapia corporal y meditación, psicoterapias cognitivo-conductuales, otras psicoterapia.

Los pacientes modernos, bastante depresivos, necesitan apoyos permanentes y pueden estar veinte años en psicoterapias, pero no de un trecho: van y vienen.

Con el psicoanálisis se puede hacer todo. (…) el psicoanálisis puede hacer algo mucho más corto: puede hacer psicoterapia pero con el espíritu del psicoanálisis. Se pueden resolver problemas en tres semanas. No es un análisis clásico, pero se trabaja con las herramientas del psicoanálisis.

Los psicoanalistas (…) han cambiado sus prácticas. En lugar de limitarse a la cura standard, al diván, a las tres sesiones por semana, los psicoanalistas deben, como todo psicoterapeuta, atender las necesidades y deseos de los pacientes.

Los pacientes de hoy vienen y dicen «tengo tal problema», «quiero resolver tal problema», «¿cuánto tiempo?, «¿cuál es el precio?», «¿cuántas veces por semana?»

Y el psicoterapeuta que está formado psicoanalíticamente puede ofrecer sus servicios por los mismos honorarios que otros psicólogos, con una frecuencia de 1 sesión semanal (o menos) y conseguir resultados terapéuticos en pocos meses.

También hay una migración a psicoterapias cognitivas y conductuales, otras psicoterapias y otras prácticas.

Todo se puede hacer, pero es mejor que esas prácticas sean encaradas por profesionales psicoanalistas, algo que no siempre sucede. “Lo que yo digo es: hay que instalarse en todas las terapias, pero con orientación psicoanalítica.

LA PSICOTERAPIA Y LA AYUDA EMOCIONAL

febrero 8th, 2017|

Adaptado del artículo Psicoterapia para el crecimiento emocional, publicado por Ruth Holtz en Colima Noticias el 2 de febrero de 2017.

La forma en que expresamos nuestras emociones, con todas las consecuencias que tenga para nuestra vida y nuestras relaciones, se ha forjado en la relación infantil con nuestros padres o cuidadores y otras personas importantes de nuestra infancia. El niño aprende por identificación, positiva o negativa, a sus padres y otras personas significativas, tanto consciente como inconsciente. Las vivencias y las emociones de la niñez dejan una huella profunda.

La posibilidad de expresar en situaciones conflictivas emociones como la agresividad o el miedo es de fundamental importancia para el desarrollo saludable de un niño.

Es en estos años cuando se gesta una “coraza” para protegernos, es decir, una manera de ser y pensar que justifique nuestros bloqueos emocionales y nuestro funcionamiento nervioso.

En otras palabras, aprendemos a manejar nuestras emociones por identificación a nuestros padres o en oposición a ellos.

Los acontecimientos que vivimos nos dejan una marca profunda que determinará nuestro funcionamiento psicológico y nos condicionará a reaccionar a los estímulos con un repertorio de respuestas limitado.

La psicoterapia puede ayudarnos a modificar ideas, modos de relacionarnos con nosotros mismos y con los otros, y conductas en las que nos hemos quedado fijados y repetimos sin quererlo pese a que nos perjudican a nosotros mismos y nos producen sufrimiento. Las que no nos perjudican no tenemos necesidad de cambiarlas.

Necesitamos desaprender muchas de estas cosas para no estar determinados por ellas y poder elegir el rumbo de nuestra vida. Una buena psicoterapia nos puede permitir hacerlo, padezcamos o no un trastorno mental diagnosticable.

Si la forma en que nos hemos estructurado para manejar nuestras emociones y sentimientos resulta desventajosa para nosotros mismos, incluso dolorosa, porque reduce nuestro disfrute y aumenta nuestro sufrimiento, porque no nos permite aceptarnos a nosotros mismos o establecer buenas relaciones con los otros, necesitaremos renunciar a esos modelos y conductas repetitivas, casi automáticas, para posibilitarnos nuevas alternativas de respuesta que nos proporcionen más satisfacción y menos sufrimiento.

Es fácil decirlo, pero no hacerlo. Cuando no podemos hacerlo solos necesitamos recurrir a un psicoterapeuta, una persona que se ha analizado a sí mismo mediante una prolongada terapia personal y se ha formado para ayudar a otros a manejar mejor sus emociones y modificar en su vida aquello que le resulta perjudicial.

Nadie puede enfrentarse a la vida sin recursos defensivos, por eso una buena psicoterapia no se limita a ayudarnos a deshacernos de actitudes o reacciones cognitivas, conductuales o emocionales, perjudiciales para nosotros mismos, sino que también, y al mismo tiempo, nos ayuda a crear otras nuevas, inventarlas para exclusivo uso personal, no siguiendo una fórmula porque todos los seres humanos somos diferentes y tenemos diferentes necesidades y deseos.

Incluso puede que nos falten recursos para enfrentar determinadas situaciones de nuestra vida y tengamos que construirlos por primera vez en nuestra terapia, con nuestro/a psicoterapeuta, para conducir nuestros sentimientos y emociones de acuerdo a quién somos, qué sentimos y qué queremos; y no dejarnos gobernar por impulsos ciegos que van más allá de nuestra voluntad y nuestro deseo.

Por eso no hay que tener prejuicios al respecto con nosotros ni con las personas que dependen de nosotros: nuestros hijos. Un o una psicoterapeuta, experimentado en psicoterapia con niños, puede proporcionarles ayuda emocional para canalizar mejor sus emociones y modificar las conductas que les sean perjudiciales.

El cambio que una psicoterapia ofrece es más difícil y prolongado de lograr en los adultos que en los niños, dado que las corazas se han establecido y las llevamos adheridas como una segunda piel. De todos modos el cambio es posible. Lo primero es querer cambiar, y estar dispuesto a realizar un trabajo y un esfuerzo para eso.

Las principales especialidades de psicología

enero 31st, 2017|

Recientemente la Universidad Internacional de Valencia ha publicado un artículo que abarca las principales especialidades de psicología y sus aplicaciones. Desde Persona-Psi nos parece fundamental estas diferenciaciones: “Así como a un cardiólogo seguramente no le pedirás que te opere un riñón, a un psicólogo educativo no irás para que trate a tu madre con demencia. Las especialidades de psicología son variadas y dependiendo del enfoque que utilicemos para clasificar los campos de especialización, éstas pueden variar”i.

Conoce las principales especialidades de psicología, esas que son las más conocidas y también las más demandadas:

Principales especialidades de psicología.

Psicología clínica: la más conocida de las especialidades de psicología. Un psicólogo clínico evalúa, diagnostica y ofrece tratamiento a personas con trastornos psicológicos”, dificultades emocionales, o simplemente personas que quieren mejorar su vida.

También es conocida como psicoterapia: tratamiento que se da a algunas enfermedades nerviosas y mentales, y que consiste en la aplicación de determinados procedimientos psíquicos o psicológicos. Abarca diferentes técnicas en función de los diferentes enfoques teórico – metodológicos: Por ejemplo, la psicoterapia conductista; la psicoterapia cognitiva, la psicoterapia de orientación psicoanalítica y la sugestión sugestión hipnótica, entre otras, son técnicas de psicoterapia.

Psicología familiar y de pareja: “Los psicólogos de familia se ocupan de intervenir cuando existen conflictos familiares o problemas del comportamiento en niños y adolescentes”.

Psicología organizacional o industrial: “El psicólogo organizacional aplica los principios y métodos de la psicología para mejorar la productividad y la calidad del trabajo. También se ocupa de la prevención de los riesgos asociados al puesto de trabajo y de gestionar los recursos humanos de la entidad a la que pertenece.”

Psicología educativa: “la actividad profesional se oriente a mejorar los procesos de enseñanza-aprendizaje y a intervenir ante las necesidades que desde el punto de vista de la psicológico-educativo tienen los alumnos. Los psicólogos educativos también participan en los procesos de orientación vocacional y en la prevención y resolución de conflictos que puedan generarse en los entornos educativos.”

 Neuropsicología: “Un neuro-psicólogo se centra en aquellos trastornos que tienen una clara relación con una alteración del funcionamiento cerebral, por ejemplo: demencia, parálisis cerebral infantil o ictus con secuelas neuro-psicológicas”.

Psicología social: “La psicología social nos ayuda a entender muchos procesos individuales enmarcándolos en un contexto social, por ejemplo: las actitudes, los prejuicios o los resultados de unas elecciones”.

Psicología del deporte: Sonpsicólogos dedicados a estudiar e intervenir en la conducta del deportista para optimizar sus resultados”.

Psicología forense: “Los psicólogos forenses (…) aplican los principios, métodos y técnicas de la psicología a temas jurídicos, por ejemplo: ayudando a definir si la salud mental de una persona la hace legalmente responsable.”

En Persona Psi tenemos una amplia variedad de tratamientos y tenemos distintas especializaciones psicológicas. Si tienes cualquier duda contacta con nosotros y te ayudaremos.

iResumen del texto del mismo nombre publicado por la Universidad Internacional de Valencia el 10 de enero de 2017.

¿Qué psicoterapia elegir?

diciembre 20th, 2016|

¿Quienes ejercen la psicoterapia?

Suele haber una confusión entre los términos psicólogo y psicoterapeuta, pero no son lo mismo.

El psicólogo o psicóloga es una persona que ha estudiado la carrera de psicología. Un psicólogo puede dedicarse a otras especialidades de la psicología y ejercer su profesión en ámbitos diferentes a la salud mental: el rendimiento (psicólogo educativo, psicólogo laboral, psicólogo deportivo, etc.) o la seguridad (en tráfico, justicia, prisiones…).

Pero también puede haberse especializado, por diferentes vías que no vienen al caso, en Psicología Clínica y ejercer su actividad en ese ámbito.

La psicoterapia es más amplia que la psicología clínica

También ejercen la psicoterapia los médicos psicoterapeutas, en su mayoría, aunque no todos, médicos psiquiatras que también se han especializado en psicoterapia, especialización reconocida por los colegios médicos.

También los psicoanalistas realizan psicoterapias. Puesto que el psicoanálisis está excluido de la formación universitaria española, su formación se realiza en las diversas asociaciones psicoanalíticas, con requisitos bastante más exigentes en general, tanto en horas de estudio como en psicoanálisis personal, que los del sistema académico. Los psicoanalistas pueden ser médicos, psicólogos o de otras profesiones, siempre que hayan hecho la formación requerida.

Del mismo modo proceden muchas otras asociaciones de psicoterapeutas: psicodinámicas, cognitivo-conductuales, humanísticas, etc.; agrupadas en la Federación Española de Asociaciones de Psicoterapeutas

¿Qué psicoterapia elegir?

Hay tantas psicoterapias diferentes que es imposible abarcarlas todas. Nosotros utilizamos recursos de varias de ellas, adaptándolos a las necesidades de cada paciente, fundamentalmente 3:

  • Terapias Cognitivo Conductuales (TCC): Es la escuela más difundida y prácticamente la única que se estudia a fondo en las facultades de psicología españolas.

La psicoterapia cognitivo conductual se focaliza en modificar los comportamientos y pensamientos que se supone producen el problema psicológico que se quiere resolver.

Trabajan directamente en la modificación de la conducta, para luego ir procurando modificaciones cognitivas (esclarecimiento y modificación de ideas consideradas erróneas arraigadas en el paciente) y las respuestas emocionales a los estímulos externos. Postula que las emociones son respuestas a los pensamientos que los acontecimiento nos producen más que a los hechos mismos, por lo que su objetivo es modificar los pensamientos considerados “erróneos” o perjudiciales para eliminar las emociones negativas.

Se parte de la idea de que el psicoterapeuta es portador de un saber mayor sobre lo que le pasa al paciente que él mismo. En consecuencia, el psicoterapeuta es directivo: propone pautas de conducta y diferentes estrategias con el fin de que el paciente desarrolle una vida normal.

Se suelen encargar tareas o ejercicios para casa. Y se aplican diversas técnicas ajustadas a protocolos: técnicas para la modificación de conductas, de exposición a los estímulos que generan temor, de relajación, de entrenamiento en habilidades sociales, de detención o modificación del pensamiento. Sus defensores priorizan su supuesto carácter científico positivo: técnicas probadas con éxito en algunos pacientes que se trasladan a otros.

  • Psicoanálisis: Parte de la idea de que nuestra consciencia es sólo la punta del iceberg, que la mayor parte de nuestro contenido mental es inconsciente, desconocido por nosotros mismos, y que, precisamente por ser inconsciente, determina sin que lo sepamos, mediante compulsiones e ideas que no controlamos, nuestras reacciones, palabras y actos, y no siempre en nuestro beneficio.

Al contrario que las psicoterapias cognitivo-conductuales, no es directiva; el psicoanalista se abstiene de dirigir al paciente. El psicoanalista invita al paciente a expresar lo que le pasa por la cabeza sin censuras de ningún tipo y sin cuestionarse si es o no importante. Es lo que se llama “asociación libre” y permite la emergencia del inconsciente con muchas veces resultados sorprendentes para nosotros mismos.

El psicoanalista permanece en una actitud de “atención flotante”, una escucha activa para, mediante preguntas, señalamientos e interpretaciones, permitirle al paciente descubrir lo que inconscientemente sabe de sí mismo y así poder llegar a dirigir su vida.

No se propone sólo, aunque también, la modificación de la conducta, sino hacer una experiencia profunda de sí mismo y llegar a saber quién es uno, algo no tan sencillo como parece.

  • Psicoterapia Psicodinámica: Parte de las concepciones del psicoanálisis, pero las adapta a las necesidades actuales del paciente para obtener efectos psicoterapéuticos más rápidos. Utiliza como el psicoanálisis la “asociación libre” y la “atención flotante”, pero el psicoterapeuta psicodinámico tiene una participación más activa que el psicoanalista. A diferencia dela psicoterapia cognitivo – conductual, las sesiones no siguen un protocolo, son entrevistas abiertas en las que se trabaja con el diálogo y no se encargan ejercicios para realizar fuera de sesión, pero puede ser igualmente eficaz y obtener efectos terapéuticos rápidos en un tiempo relativamente breve.

    Hay diferentes métodos en psicoterapias psicodinámicas, como la Psicoterapia Focalizada en la Transferencia (PFT) estructurada para el tratamiento de personas borderline o con Trastorno Límite de la Personalidad y adolescentes en riesgo de desarrollarlo.

¿Quienes consultan?

Consultan personas que padecen trastornos mentales: depresión, ansiedad, trastornos de la personalidad, etc. Pero también muchas personas que, sin llegar a padecer un trastorno mental, desean mejorar su desarrollo personal, conocerse a sí mismas, mejorar su relación con los otros y con el mundo que las rodea, disfrutar más de la vida. Son motivos más que suficientes para consultar.