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10 – Psicología – Psicoterapias – Psicoanálisis

/10 - Psicología - Psicoterapias - Psicoanálisis

Qué es y qué hace un psicoanalista?

septiembre 30th, 2018|

Transcripción de una entrevista al psicoanalista Gustavo Dessal publicada en De Inconscientes

Freud dijo que el psicoanálisis es una profesión imposible. Es una afirmación un poco extrema, un poco exagerada, pero está destinada a mostrar que efectivamente el psicoanálisis es una práctica muy compleja. Que no es fácil realmente ni definir lo que es el psicoanálisis ni ejercer la práctica analítica.

Es mucho más fácil hablar del psicoanálisis bajo la forma de la negación ¿Qué es lo que el psicoanálisis no es? Explicarlo de forma positiva, afirmativa, es una cosa más compleja.

El psicoanálisis es una forma de terapia. Una terapia que utiliza exclusivamente el instrumento de la palabra. Es más, es la madre, por así decirlo, de todas las terapias que más tarde surgieron como ramificaciones y que también utilizan como instrumento la palabra: la Gestalt, la terapia rogeriana…, muchas variedades, corrientes.

Todas proceden de ese tronco originario que es la intención del psicoanálisis por parte de Freud. Incluso el conductismo. Aunque tiene una teoría distinta, en cierto modo, sabemos que la mayoría de los psicólogos conductistas en el ejercicio de su actividad clínica utilizan una mezcla de paradigmas teóricos entre los que está también mucho de los que han extraído o han leído del psicoanálisis.

El psicoanálisis es una terapia, efectivamente. Es una terapia muy particular, porque tampoco es solamente una terapia. Es una experiencia, podríamos decir, existencial.

El psicoanálisis no está dedicado a ofrecer un trabajo por el mero hecho de hacer una experiencia, digamos, una experiencia de conocimiento, una experiencia vivencial. Como quien dice: “bueno, quiero ver en qué consiste la medicación, en qué consiste hacer yoga”. No, tiene un propósito determinado.

Es decir, para hacer un psicoanálisis hay que tener algo que impulse y el impulso nunca es… aunque puede haber una curiosidad intelectual. La curiosidad intelectual no es suficiente para poder hacer un análisis.

Hay que tener lo que llamamos un síntoma, que es una cosa muy sencilla: hay que tener el sentimiento de que hay algo en la vida de uno que no anda bien. Eso es un síntoma: algo que no anda bien.

Por lo tanto, el psicoanalista es alguien que se ocupa de lo que no anda bien en las personas. Que no anda bien desde el punto de vista, por supuesto, psíquico. Y sin, además, pretender definir qué es lo que está bien y qué es lo que no está bien.

El psicoanálisis es una terapia que no trabaja con un modelo comparativo. Por ejemplo, cualquier disciplina que se ocupa de la salud, tanto física como mental, suele tener un modelo ideal comparativo. Si un médico ve una placa de un pulmón y dice: “aquí hay algo que no está bien” es porque hay un modelo ideal de cómo se supone que tiene que estar un pulmón cuando está bien, o un hígado.

En cambio, en el psicoanálisis no hay un modelo comparativo. Es decir, no tenemos un modelo de lo que es un sujeto sano o un sujeto normal con respecto del cual guiarnos. Cuando alguien nos trae un malestar, haríamos supuestamente una comparación y trataríamos de entender qué es lo que hay que hacer para que esa persona se acomode al esquema ideal.

El psicoanalista es simplemente alguien que toma nota de aquello que la persona trae como problemática. La gente, en general, suele tener consciencia de alguno de sus problemas. Hay otros de los cuales no tiene mucha idea.

Muchas veces las personas vienen señalando un punto concreto en sus vidas y a medida que empiezan a hablar y a contar su historia, se van dando cuenta de que a lo mejor ese, o bien no era el problema más importante, el problema era otro y hasta ese momento no lo habían podido advertir o lo negaban, o no lo querían ver.

O a veces el problema que plantean efectivamente es un problema que sí, que es real, que existe, pero que a su vez es la punta de un iceberg bajo el cual hay algo todavía mucho más importante y el acento se va desplazando de eso a algo más complejo.

Pero lo importante es que: primero, ni el psicoanalista define cuál es el problema: es el paciente el que lo tiene que plantear; el psicoanalista tampoco plantea cuál es la solución que hay que encontrar, porque nosotros no sabemos qué es lo que el paciente quiere hacer con ese problema.

Justamente, lo interesante del psicoanálisis es que las personas, por supuesto, vienen a que, o con la expectativa de que la cura analítica les resuelva, les cure ese problema, pero nos encontramos, para la sorpresa a veces del propio paciente, que en el fondo no quiere desprenderse de ese problema. Que está aferrado.

-Se encariñó.

-Exactamente, ama. Freud decía que el paciente ama a su síntoma. Lo ama de una forma inconsciente, por supuesto, porque no puede captar, precisamente, que inconscientemente extrae una serie de beneficios, de ventajas de ese síntoma.

Por lo tanto, a pesar de que conscientemente va a intentar poner lo mejor de sí para tratar de cambiar eso, desde el punto de vista inconsciente hay algo de la inercia que hace que eso se perpetúe.

De todas maneras, la gente lógicamente, en general, trata de luchar contra esa propia tendencia que el análisis precisamente tiene que revelar. Ese conflicto de lucha interior entre dos fuerzas que entran en pugna. La intención consciente de liberarse del problema, y algo que a veces los pacientes lo definen, incluso, de formas muy simpáticas: “tengo el saboteador interior”, o, otro que se llama “el muñeco maldito que todo el tiempo me boicotea lo que hago”.

Parte del trabajo psicoanalítico es que vayan comprendiendo que efectivamente hay algo en ellos mismos que boicotea o que sabotea la posibilidad de resolver el problema. Y que a veces hay que encontrar una conciliación interior, una negociación interior.

Por ejemplo, las personas que la culpa los lleva una y otra vez a repetir los mismos errores, las mismas elecciones fallidas que los llevan, por supuesto, a fracasos de distinta índole que generan ese malestar por el cual vienen a consultar. Entonces, se resuelve eso, y por el sentimiento de culpa los obligan a buscar el malestar nuevamente a lo mejor en otra cosa.

Entonces, hay todo un trabajo que hay que realizar para tratar de que la persona por lo menos se dé cuenta de que efectivamente hay una repetición que va actuando a pesar de la intención y la voluntad que pueda tener para tratar de resolver eso.

Entrevista realizada por Iara Bianchi.

PSICOTERAPIA, UN VIAJE AL INTERIOR

junio 6th, 2018|

Adaptado de un artículo de Ruth Holtz publicado en  Colima Noticias Jun 4, 2018

http://www.colimanoticias.com/psicoterapia-un-viaje-al-interior/

 

La gente ya comienza a dejar de considerar a la psicoterapia como “una cosa sólo para locos”. Aunque a la mayoría todavía le es difícil aceptar “hablar con un extraño de sus problemas”. En realidad una de las virtudes del psicoterapeuta es que es una persona ajena al ambiente familiar y no involucrada en nuestras relaciones personales.

La ventaja es que contarle nuestros problemas y preocupaciones a un psicoterapeuta que no está en nuestro círculo nos permite manejar nuestras emociones y pensamientos de manera privada, con absoluta confidencialidad, lo cual permite que no tenga una repercusión directa en nuestras relaciones, o que se nos vuelva en nuestra contra lo dicho.

Además debemos recordar que un psicoterapeuta es un profesional experto en una serie de teorías y técnicas que le permiten escucharnos de manera muy diferente a como lo hace un familiar o un amigo. Esa relación singular paciente-psicoterapeuta nos puede llevar a comprender desde adentro la raíz de nuestros problemas y sufrimientos y la manera en la que podemos resolverlos. Ese es un viaje al interior que puede resultar gratificante: conocer nuestros motivos inconscientes y ver en ello una sabiduría interna que puede dar respuestas de raíz a los problemas psicológicos y emocionales que nos aquejan.

La mente es compleja y solemos ver sólo nuestro punto de vista consciente, determinado, que nos impide encontrar otros caminos. No solemos enfocar otros puntos de vista, explorar nuestro inconsciente y nos engañamos a nosotros mismos produciendo un sufrimiento que precisamente queremos evitar.

Una psicoterapia no es como hablar con un amigo en un café. Un amigo tiene una participación en nuestra vida que le impide ser imparcial, además de que nos dará opiniones subjetivas que puede que a él o ella le sirvan pero no necesariamente a nosotros. Ponerse en el lugar del otro es desconocer su singularidad.

Un amigo o familiar estará inevitablemente influido por lo que él mismo esté viviendo, por sus propias experiencias positivas y negativas, y por sus prejuicios. La psicoterapia no remplaza a la amistad, es otra experiencia.

El psicoterapeuta, al ser un profesional con herramientas y una experiencia profesional específica nos aportará otros recursos, y ayudará a vernos desde una perspectiva más objetiva e imparcial.

Nos ayudará a penetrar profundamente en las causas emocionales y psicológicas de nuestros conflictos, y nos acompañará en el camino de desentrañarlas para ir hacia las soluciones, la superación, el cambio y la aceptación de lo que no podemos cambiar, nuevas tomas de decisiones, el desahogo, lo que sea necesario para cada persona y cada caso.

Mostrarnos delante de un profesional, sacar nuestro dolor, puede parecer inquietante para quien no ha hecho la experiencia de una psicoterapia. El primer paso es aceptar que hay cosas en nosotros que no funcionan y que necesitamos ayuda para superarlas. No se trata de recordar para sufrir, sino con el objetivo de dejar de hacerlo, de encontrar soluciones, de tomar decisiones, algo que no lograremos evadiendo los problemas.

Vale la pena recorrer ese viaje interior que es una psicoterapia, que se vuelve gozoso al descubrir la verdad, sanar el dolor y poder acceder al cambio deseado.

Por eso, si tienes problemas, si no estás satisfecho con tu vida, consulta a un psicoterapeuta.

Luis Teszkiewicz
Psicoterapeuta
Dra. Marina Averbach Provisor
Médico Psiquiatra y Psicoterapeuta
Profesionales con más de 25 años de experiencia

CONSULTAS:

c/Quintana 27 – 28008 – Madrid
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Para qué sirven las psicoterapias?

enero 21st, 2018|

Inspirado en un artículo de Isabel Rodríguez, publicado en ellahoy.es el 2 Enero 2018

No es necesario padecer una enfermedad mental para acudir a una psicoterapia. El psicólogo o psicoterapeuta es un profesional que está para ayudar a modificar pensamientos y conductas que resultan perjudiciales. Querer sentirse mejor con uno mismo puede ser el mejor motivo para acceder a una psicoterapia.

La psicoterapia se funda en un diálogo entre psicólogo y paciente, en absoluta confidencialidad, para modificar sentimientos y comportamientos que generan malestar.

La psicoterapia puede ayudar a gestionar mejor el estrés, superar problemas de autoestima, adaptarse a nuevas situaciones vitales (separación, duelo, cambio de lugar de residencia…) y mejorar las relaciones interpersonales, entre muchas otras cosas.

Todas las personas, incluso las más sanas, en algún momento de sus vidas experimentan:

  • Problemas emocionales (llanto, tristeza, irritabilidad, angustia, frustración…).
  • Pensamientos negativos.
  • Insomnio.
  • Dificultades de atención y concentración en las tareas cotidianas.
  • Dificultad para afrontar los problemas laborales, familiares, de pareja, etc.
  • Episodios de ansiedad.
  • Síntomas corporales de trastornos psicológicos: ataques de pánico, dolores de cabeza, fibromialgia, taquicardia, dolores corporales …

Si tienes algunos de estos síntomas, ¿por qué no intentarlo con una psicoterapia, con o sin la ayuda de la medicación?

Puede llamarnos al 607 99 67 02

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Consultas en Madrid ciudad y Majadahonda

La psicoterapia psicoanalítica no es una psicoterapia más

octubre 9th, 2017|

Fragmentos y comentarios de una entrevista a Elisabeth Roudinesco, historiadora y psicoanalista francesa, publicada el
DOMINGO 17 DE SEPTIEMBRE DE 2017 en “LA NACION”

Freud logró crear una doctrina “a medio camino entre el saber racional y el pensamiento común, entre la medicina del alma” y la técnica del diálogo

Si el siglo XX fue el del psicoanálisis ortodoxo, el siglo XXI es el de las psicoterapias múltiples adoptadas y consumidas por las clases medias de los países democráticos en los que el psicoanálisis se expandió: tratamientos cortos para soluciones concretas e inmediatas.

El psicoanálisis hoy debe incorporar los avances de la neurociencias y de la farmacología (valiéndose de los psicofármacos pero no abusando de ellos), y las técnicas útiles de diversas psicoterapias.

“Para el conductismo y las terapias conductuales la voluntad individual es más potente que el peso del pasado”, sostuvo Elisabeth Roudinesco, con ocasión de la inauguración del Centro Argentino de Historia del Psicoanálisis, la Psicología y la Psiquiatría de la Biblioteca Nacional.

Freud fue el principal explorador del orden íntimo, del psiquismo. En ese sentido, encarnó una revolución. ¿Qué alcances tuvo esa exploración?

En esos años todo el mundo (no sólo Freud) exploraba lo íntimo. La psicología se estaba desarrollando, por eso todos los eruditos de la época exploraban el orden íntimo, buscaban la clave. Lo que yo diría que fue totalmente nuevo en Freud es que en lugar de llevar a cada sujeto a una nosografía (clasificación diagnóstica) y reducirlo a una enfermedad, (…) Freud dio una dimensión mitológica a los problemas del orden íntimo y dijo: “Todos los neuróticos son (…) Edipo y Hamlet”. Freud les dio una suerte de dignidad” , y eso lo hace mucho más interesante que las clasificaciones de la psicología.

(Freud) “les dio una dignidad a los enfermos”.

Tenía discípulos pero no discípulos clásicos como tienen hoy los Departamentos de Psicología, esto es, alumnos de alumnos.” Freud liberó a los pacientes de la pesada carga de ser considerados enfermos mentales.

¿Existe una crisis del psicoanálisis?. ¿Cómo la caracterizaría? ¿De dónde vienen hoy los mayores cuestionamientos? ¿De las neurociencias, la proliferación de psicoterapias o del consumo de psicofármacos?

Los ataques vienen de todos lados. Pero el psicoanálisis no es objetivamente cuestionado por las neurociencias, puede que sí sea cuestionado por practicantes de otras psicoterapias o de una psicología ordinaria. Por eso es necesario hacer una defensa clínica del psicoanálisis, de su eficacia.

El psicoanálisis es atacado por el cientificismo que hoy le reprocha a Freud que el psicoanálisis no sea científico, algo que nunca fue; ninguna psicoterapia es una ciencia exacta.

Hoy contamos con la potencia de los medicamentos -que Freud deseaba que se descubrieran en su tiempo. Y la gente tiene derecho a la elección de psicoterapias breves, sean o no psicoanalíticas.

La característica del psicoanálisis en Buenos Aires, París o New York es que es una cultura: Freud y el psicoanálisis son una práctica y una cultura que no están necesariamente ligadas a una neurosis o al hecho de “estar mal” (mentalmente). (En esos lugares) “uno va a psicoanalizarse para conocerse y eso está muy bien”. Además, en esas ciudades, es una historia de familia: siempre parece haber una esposa, un ex esposo, un tío, parientes o amigos que se han psicoanalizado.

Pero hoy en día difícilmente haya pacientes dispuestos a encarar un tratamiento psicoanalítico que dure veinte años y requiera diván tres veces por semana.

Hay gente que consume curas toda su vida: no sólo curas psicoanalíticas clásicas con diván; un poco de medicamentos, un poco de terapia corporal y meditación, psicoterapias cognitivo-conductuales, otras psicoterapia.

Los pacientes modernos, bastante depresivos, necesitan apoyos permanentes y pueden estar veinte años en psicoterapias, pero no de un trecho: van y vienen.

Con el psicoanálisis se puede hacer todo. (…) el psicoanálisis puede hacer algo mucho más corto: puede hacer psicoterapia pero con el espíritu del psicoanálisis. Se pueden resolver problemas en tres semanas. No es un análisis clásico, pero se trabaja con las herramientas del psicoanálisis.

Los psicoanalistas (…) han cambiado sus prácticas. En lugar de limitarse a la cura standard, al diván, a las tres sesiones por semana, los psicoanalistas deben, como todo psicoterapeuta, atender las necesidades y deseos de los pacientes.

Los pacientes de hoy vienen y dicen “tengo tal problema”, “quiero resolver tal problema”, “¿cuánto tiempo?, “¿cuál es el precio?”, “¿cuántas veces por semana?”

Y el psicoterapeuta que está formado psicoanalíticamente puede ofrecer sus servicios por los mismos honorarios que otros psicólogos, con una frecuencia de 1 sesión semanal (o menos) y conseguir resultados terapéuticos en pocos meses.

También hay una migración a psicoterapias cognitivas y conductuales, otras psicoterapias y otras prácticas.

Todo se puede hacer, pero es mejor que esas prácticas sean encaradas por profesionales psicoanalistas, algo que no siempre sucede. “Lo que yo digo es: hay que instalarse en todas las terapias, pero con orientación psicoanalítica.

LA PSICOTERAPIA Y LA AYUDA EMOCIONAL

febrero 8th, 2017|

Adaptado del artículo Psicoterapia para el crecimiento emocional, publicado por Ruth Holtz en Colima Noticias el 2 de febrero de 2017.

La forma en que expresamos nuestras emociones, con todas las consecuencias que tenga para nuestra vida y nuestras relaciones, se ha forjado en la relación infantil con nuestros padres o cuidadores y otras personas importantes de nuestra infancia. El niño aprende por identificación, positiva o negativa, a sus padres y otras personas significativas, tanto consciente como inconsciente. Las vivencias y las emociones de la niñez dejan una huella profunda.

La posibilidad de expresar en situaciones conflictivas emociones como la agresividad o el miedo es de fundamental importancia para el desarrollo saludable de un niño.

Es en estos años cuando se gesta una “coraza” para protegernos, es decir, una manera de ser y pensar que justifique nuestros bloqueos emocionales y nuestro funcionamiento nervioso.

En otras palabras, aprendemos a manejar nuestras emociones por identificación a nuestros padres o en oposición a ellos.

Los acontecimientos que vivimos nos dejan una marca profunda que determinará nuestro funcionamiento psicológico y nos condicionará a reaccionar a los estímulos con un repertorio de respuestas limitado.

La psicoterapia puede ayudarnos a modificar ideas, modos de relacionarnos con nosotros mismos y con los otros, y conductas en las que nos hemos quedado fijados y repetimos sin quererlo pese a que nos perjudican a nosotros mismos y nos producen sufrimiento. Las que no nos perjudican no tenemos necesidad de cambiarlas.

Necesitamos desaprender muchas de estas cosas para no estar determinados por ellas y poder elegir el rumbo de nuestra vida. Una buena psicoterapia nos puede permitir hacerlo, padezcamos o no un trastorno mental diagnosticable.

Si la forma en que nos hemos estructurado para manejar nuestras emociones y sentimientos resulta desventajosa para nosotros mismos, incluso dolorosa, porque reduce nuestro disfrute y aumenta nuestro sufrimiento, porque no nos permite aceptarnos a nosotros mismos o establecer buenas relaciones con los otros, necesitaremos renunciar a esos modelos y conductas repetitivas, casi automáticas, para posibilitarnos nuevas alternativas de respuesta que nos proporcionen más satisfacción y menos sufrimiento.

Es fácil decirlo, pero no hacerlo. Cuando no podemos hacerlo solos necesitamos recurrir a un psicoterapeuta, una persona que se ha analizado a sí mismo mediante una prolongada terapia personal y se ha formado para ayudar a otros a manejar mejor sus emociones y modificar en su vida aquello que le resulta perjudicial.

Nadie puede enfrentarse a la vida sin recursos defensivos, por eso una buena psicoterapia no se limita a ayudarnos a deshacernos de actitudes o reacciones cognitivas, conductuales o emocionales, perjudiciales para nosotros mismos, sino que también, y al mismo tiempo, nos ayuda a crear otras nuevas, inventarlas para exclusivo uso personal, no siguiendo una fórmula porque todos los seres humanos somos diferentes y tenemos diferentes necesidades y deseos.

Incluso puede que nos falten recursos para enfrentar determinadas situaciones de nuestra vida y tengamos que construirlos por primera vez en nuestra terapia, con nuestro/a psicoterapeuta, para conducir nuestros sentimientos y emociones de acuerdo a quién somos, qué sentimos y qué queremos; y no dejarnos gobernar por impulsos ciegos que van más allá de nuestra voluntad y nuestro deseo.

Por eso no hay que tener prejuicios al respecto con nosotros ni con las personas que dependen de nosotros: nuestros hijos. Un o una psicoterapeuta, experimentado en psicoterapia con niños, puede proporcionarles ayuda emocional para canalizar mejor sus emociones y modificar las conductas que les sean perjudiciales.

El cambio que una psicoterapia ofrece es más difícil y prolongado de lograr en los adultos que en los niños, dado que las corazas se han establecido y las llevamos adheridas como una segunda piel. De todos modos el cambio es posible. Lo primero es querer cambiar, y estar dispuesto a realizar un trabajo y un esfuerzo para eso.

Las principales especialidades de psicología

enero 31st, 2017|

Recientemente la Universidad Internacional de Valencia ha publicado un artículo que abarca las principales especialidades de psicología y sus aplicaciones. Desde Persona-Psi nos parece fundamental estas diferenciaciones: “Así como a un cardiólogo seguramente no le pedirás que te opere un riñón, a un psicólogo educativo no irás para que trate a tu madre con demencia. Las especialidades de psicología son variadas y dependiendo del enfoque que utilicemos para clasificar los campos de especialización, éstas pueden variar”i.

Conoce las principales especialidades de psicología, esas que son las más conocidas y también las más demandadas:

Principales especialidades de psicología.

Psicología clínica: la más conocida de las especialidades de psicología. Un psicólogo clínico evalúa, diagnostica y ofrece tratamiento a personas con trastornos psicológicos”, dificultades emocionales, o simplemente personas que quieren mejorar su vida.

También es conocida como psicoterapia: tratamiento que se da a algunas enfermedades nerviosas y mentales, y que consiste en la aplicación de determinados procedimientos psíquicos o psicológicos. Abarca diferentes técnicas en función de los diferentes enfoques teórico – metodológicos: Por ejemplo, la psicoterapia conductista; la psicoterapia cognitiva, la psicoterapia de orientación psicoanalítica y la sugestión sugestión hipnótica, entre otras, son técnicas de psicoterapia.

Psicología familiar y de pareja: “Los psicólogos de familia se ocupan de intervenir cuando existen conflictos familiares o problemas del comportamiento en niños y adolescentes”.

Psicología organizacional o industrial: “El psicólogo organizacional aplica los principios y métodos de la psicología para mejorar la productividad y la calidad del trabajo. También se ocupa de la prevención de los riesgos asociados al puesto de trabajo y de gestionar los recursos humanos de la entidad a la que pertenece.”

Psicología educativa: “la actividad profesional se oriente a mejorar los procesos de enseñanza-aprendizaje y a intervenir ante las necesidades que desde el punto de vista de la psicológico-educativo tienen los alumnos. Los psicólogos educativos también participan en los procesos de orientación vocacional y en la prevención y resolución de conflictos que puedan generarse en los entornos educativos.”

 Neuropsicología: “Un neuro-psicólogo se centra en aquellos trastornos que tienen una clara relación con una alteración del funcionamiento cerebral, por ejemplo: demencia, parálisis cerebral infantil o ictus con secuelas neuro-psicológicas”.

Psicología social: “La psicología social nos ayuda a entender muchos procesos individuales enmarcándolos en un contexto social, por ejemplo: las actitudes, los prejuicios o los resultados de unas elecciones”.

Psicología del deporte: Sonpsicólogos dedicados a estudiar e intervenir en la conducta del deportista para optimizar sus resultados”.

Psicología forense: “Los psicólogos forenses (…) aplican los principios, métodos y técnicas de la psicología a temas jurídicos, por ejemplo: ayudando a definir si la salud mental de una persona la hace legalmente responsable.”

En Persona Psi tenemos una amplia variedad de tratamientos y tenemos distintas especializaciones psicológicas. Si tienes cualquier duda contacta con nosotros y te ayudaremos.

iResumen del texto del mismo nombre publicado por la Universidad Internacional de Valencia el 10 de enero de 2017.

¿Qué psicoterapia elegir?

diciembre 20th, 2016|

¿Quienes ejercen la psicoterapia?

Suele haber una confusión entre los términos psicólogo y psicoterapeuta, pero no son lo mismo.

El psicólogo o psicóloga es una persona que ha estudiado la carrera de psicología. Un psicólogo puede dedicarse a otras especialidades de la psicología y ejercer su profesión en ámbitos diferentes a la salud mental: el rendimiento (psicólogo educativo, psicólogo laboral, psicólogo deportivo, etc.) o la seguridad (en tráfico, justicia, prisiones…).

Pero también puede haberse especializado, por diferentes vías que no vienen al caso, en Psicología Clínica y ejercer su actividad en ese ámbito.

La psicoterapia es más amplia que la psicología clínica

También ejercen la psicoterapia los médicos psicoterapeutas, en su mayoría, aunque no todos, médicos psiquiatras que también se han especializado en psicoterapia, especialización reconocida por los colegios médicos.

También los psicoanalistas realizan psicoterapias. Puesto que el psicoanálisis está excluido de la formación universitaria española, su formación se realiza en las diversas asociaciones psicoanalíticas, con requisitos bastante más exigentes en general, tanto en horas de estudio como en psicoanálisis personal, que los del sistema académico. Los psicoanalistas pueden ser médicos, psicólogos o de otras profesiones, siempre que hayan hecho la formación requerida.

Del mismo modo proceden muchas otras asociaciones de psicoterapeutas: psicodinámicas, cognitivo-conductuales, humanísticas, etc.; agrupadas en la Federación Española de Asociaciones de Psicoterapeutas

¿Qué psicoterapia elegir?

Hay tantas psicoterapias diferentes que es imposible abarcarlas todas. Nosotros utilizamos recursos de varias de ellas, adaptándolos a las necesidades de cada paciente, fundamentalmente 3:

  • Terapias Cognitivo Conductuales (TCC): Es la escuela más difundida y prácticamente la única que se estudia a fondo en las facultades de psicología españolas.

La psicoterapia cognitivo conductual se focaliza en modificar los comportamientos y pensamientos que se supone producen el problema psicológico que se quiere resolver.

Trabajan directamente en la modificación de la conducta, para luego ir procurando modificaciones cognitivas (esclarecimiento y modificación de ideas consideradas erróneas arraigadas en el paciente) y las respuestas emocionales a los estímulos externos. Postula que las emociones son respuestas a los pensamientos que los acontecimiento nos producen más que a los hechos mismos, por lo que su objetivo es modificar los pensamientos considerados “erróneos” o perjudiciales para eliminar las emociones negativas.

Se parte de la idea de que el psicoterapeuta es portador de un saber mayor sobre lo que le pasa al paciente que él mismo. En consecuencia, el psicoterapeuta es directivo: propone pautas de conducta y diferentes estrategias con el fin de que el paciente desarrolle una vida normal.

Se suelen encargar tareas o ejercicios para casa. Y se aplican diversas técnicas ajustadas a protocolos: técnicas para la modificación de conductas, de exposición a los estímulos que generan temor, de relajación, de entrenamiento en habilidades sociales, de detención o modificación del pensamiento. Sus defensores priorizan su supuesto carácter científico positivo: técnicas probadas con éxito en algunos pacientes que se trasladan a otros.

  • Psicoanálisis: Parte de la idea de que nuestra consciencia es sólo la punta del iceberg, que la mayor parte de nuestro contenido mental es inconsciente, desconocido por nosotros mismos, y que, precisamente por ser inconsciente, determina sin que lo sepamos, mediante compulsiones e ideas que no controlamos, nuestras reacciones, palabras y actos, y no siempre en nuestro beneficio.

Al contrario que las psicoterapias cognitivo-conductuales, no es directiva; el psicoanalista se abstiene de dirigir al paciente. El psicoanalista invita al paciente a expresar lo que le pasa por la cabeza sin censuras de ningún tipo y sin cuestionarse si es o no importante. Es lo que se llama “asociación libre” y permite la emergencia del inconsciente con muchas veces resultados sorprendentes para nosotros mismos.

El psicoanalista permanece en una actitud de “atención flotante”, una escucha activa para, mediante preguntas, señalamientos e interpretaciones, permitirle al paciente descubrir lo que inconscientemente sabe de sí mismo y así poder llegar a dirigir su vida.

No se propone sólo, aunque también, la modificación de la conducta, sino hacer una experiencia profunda de sí mismo y llegar a saber quién es uno, algo no tan sencillo como parece.

  • Psicoterapia Psicodinámica: Parte de las concepciones del psicoanálisis, pero las adapta a las necesidades actuales del paciente para obtener efectos psicoterapéuticos más rápidos. Utiliza como el psicoanálisis la “asociación libre” y la “atención flotante”, pero el psicoterapeuta psicodinámico tiene una participación más activa que el psicoanalista. A diferencia dela psicoterapia cognitivo – conductual, las sesiones no siguen un protocolo, son entrevistas abiertas en las que se trabaja con el diálogo y no se encargan ejercicios para realizar fuera de sesión, pero puede ser igualmente eficaz y obtener efectos terapéuticos rápidos en un tiempo relativamente breve.

    Hay diferentes métodos en psicoterapias psicodinámicas, como la Psicoterapia Focalizada en la Transferencia (PFT) estructurada para el tratamiento de personas borderline o con Trastorno Límite de la Personalidad y adolescentes en riesgo de desarrollarlo.

¿Quienes consultan?

Consultan personas que padecen trastornos mentales: depresión, ansiedad, trastornos de la personalidad, etc. Pero también muchas personas que, sin llegar a padecer un trastorno mental, desean mejorar su desarrollo personal, conocerse a sí mismas, mejorar su relación con los otros y con el mundo que las rodea, disfrutar más de la vida. Son motivos más que suficientes para consultar.

“La psicoterapia ayuda a conocernos mejor y a tomar decisiones”

diciembre 7th, 2016|

Extractos de una entrevista a Valeria Bonfiglio, psicóloga radicada en Londres, escrita por Paula Martins y publicada en “El Ibérico”, periódico digital en español editado en Inglaterra, el 15 de noviembre de 2016

La psicoterapeuta Valeria Bonfiglio estudió Psicología en la Universidad de Buenos Aires, hizo un posgrado en Psicología Social en la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y los homologó en la British Psychological Society.

. A pesar de que Londres sea una gran ciudad, la gente encuentra difícil decir abiertamente que van al psicoterapeuta. Sigue habiendo un tabú, y (…) lo comparten solamente con (…) sus amigos más cercanos.

En Europa en general existe ese tabú. Es muy difícil encontrar a una persona que te diga abiertamente que va a terapia. Es curioso porque en América Latina, o al menos en Argentina, (…) no pasa eso. Todo tipo de gente va a terapia, desde camareros a empresarios, y no hay vergüenza de hablarlo.

Como profesional y entendida, ¿por qué recomiendas ir al psicoterapeuta?

La psicoterapia ayuda en situaciones difíciles. Nos sirve para conocernos mejor y tomar mejores decisiones, para resolver esos problemas que no podemos solucionar hablando con un amigo y en los que hace falta un enfoque profesional para salir adelante. También, cuando queremos aceptarnos como somos y estar más contentos con nosotros mismos.

Problemas relacionales, insatisfacciones, el repetir los mismos errores, hacen que la gente se de cuenta de la necesidad de hacer terapia. Además de quiénes tienen problemas de salud mental, como puede ser la depresión o la ansiedad, por citar los mas usuales.

¿Cuáles dirías que son los problemas más comunes que te encuentras en la consulta?

No hay un problema común que impere. Sí te puedo decir a veces nos encontramos con varios problemas que se juntan y hacen que la persona decida pedir ayuda. Quizás lo más general es que en cada persona se suelen repetir los problemas a lo largo de la vida. Es decir, si te han despedido varias veces en los últimos años de los trabajos en los que has estado, te comienzas a cuestionar qué es lo sucede que siempre resultan las cosas igual.

A cada uno de nosotros, las situaciones de la vida nos afectan de manera distinta, por eso consultamos por muy diversos motivos.

Hasta aquí los extractos de la entrevista. La Lic. Valeria Bonfiglio ejerce en Londres, pero ¿es diferente la experiencia en Madrid?

No, es en todo semejante. Aquí existe también un pudor excesivo que dificulta que las personas acudan a psicoterapia aunque lo necesiten.

Respecto a la vergüenza hay que entender varias cosas

1 – Consultar a un psicoterapeuta cuando uno no está bien es un derecho que no debería producir vergüenza.

2 – Si una persona experimenta excesivo pudor debe tener el valor de enfrentarlo y consultar a un psicólogo o psicóloga si se siente mal por razones psicológicas o emocionales.

3 – No es obligatorio contarle a todo el mundo que uno visita a un psicólogo o que está realizando una psicoterapia. Forma parte del ámbito privado y toda persona tiene el derecho de compartir partes de ese ámbito con quien quiera, o no compartirlas con nadie.

4 – Los psicólogos atendemos a personas con trastornos mentales, claro. Tener un trastorno mental puede producir mucho sufrimiento, pero tampoco debería ser motivo de vergüenza.

5- Pero los psicoterapeutas no atendemos solamente a personas con trastornos mentales. Inseguridades, ansiedades, dificultades de pareja o con los hijos, falta de habilidades en las relaciones con otras personas o sociales, dificultades en el trabajo o en el estudio, desorientación vocacional o profesional, miedos, tristezas, angustias, pesadillas frecuentes, también son motivos suficientes para consultar a un psicólogo.

6 – Madrid es una ciudad con altos niveles de estrés, que se han agravado con las crisis. Obviamente los psicoterapeutas no podemos resolver los problemas de trabajo o la falta de él, ni conflictos sociales; pero podemos ayudar con un tratamiento psicológico a mejorar la forma de manejar estos conflictos del modo más beneficioso para la persona que los sufre.

DÍA MUNDIAL DE LA SALUD MENTAL 2016

octubre 10th, 2016|

1 de cada 5 españoles (20%) ha padecido, padece o padecerá algún trastorno mental diagnosticado (hay muchos más sin diagnosticar porque no han consultado)

En el momento actual 1 de cada 10 españoles (10%) tiene algún tipo de tratamiento psiquiátrico, psicológico o psicoterapéutico.

La OMS (Organización Mundial de la Salud) estima que 1 de cada 4 personas (25%) tiene un trastorno mental actual en el mundo*. Si las cifras en España son menores puede ser porque la salud mental de la población española es mejor, o porque los españoles consultan menos.

Pese a la frecuencia del padecimiento de trastornos mentales, más o menos severos, todavía en España no se aceptan estos trastornos con la misma naturalidad que otras enfermedades. Muchas personas que los padecen se dan múltiples excusas para no consultar. Quienes consultan muchas veces lo ocultan a familiares, amigos y conocidos como si de una vergüenza se tratara. Pareciera que reconocer que uno tiene problemas psíquicos o psicológicos y solicitar ayuda profesional implicara un estigma. Como si quienes padecen de sí mismos fueran “apestados” y no personas valiosas que requieren ayuda en algún momento de sus vidas.

Como sostiene el movimiento social asociativo Salud Mental España en su campaña con motivo del día mundial de la salud mental:“nadie elige tener un problema de salud mental, encontrarse mal o sufrir”. “Es cuestión de informarse, charlar, escuchar y apoyarse mutuamente”, dice González Zapico, presidente de esta confederación.

Hoy, 10 de octubre, Día Mundial de la Salud Mental, conmemorado en más de 100 países, no está de más reflexionar sobre esta falta de visibilidad de las personas afectadas de algún problema mental o psicológico y los prejuicios que les dificultan acceder a la atención profesional que necesitan. Hoy y todos los días.

*La información ha sido recogida del periódico digital lainformacion.com

EL TRASTORNO LÍMITE DE LA PERSONALIDAD (TLP) Y LA PSICOTERAPIA FOCALIZADA EN LA TRANSFERENCIA (PFT)

octubre 4th, 2016|

Extracto de una entrevista a Otto Kernberg, creador de la PFT, publicado en “El Público”el domingo 3 de abril de 2016
-¿Qué es un trastorno de personalidad?
Hablamos de él cuando los rasgos de carácter y conductas habituales se transforman de manera tan rígida que limitan significativamente el funcionamiento social.

-¿Cómo se establece ese límite?
Estudiando el funcionamiento de la persona en diferentes áreas: trabajo y profesión; amor y sexo, y amistad y relaciones y creatividad. Si una persona tiene habitualmente constantes problemas con los demás, se cansa, siempre se pelea con sus superiores, eso es trastorno de la personalidad (TDP).

-En relaciones sexuales ¿qué lo apunta?
En las relaciones íntimas, se combinan libertad, erótica y ternura, lo psíquico y lo sexual. Las personas con TDP pueden tener inhibiciones graves sexuales; o funcionan bien sexualmente, pero tienen inhibición emocional, incapacidad de amar a la persona con la que tienen una vida íntima.

-¿Qué le atrajo tanto para estudiarlo?
Quería ayudar a pacientes con trastornos graves de personalidad que, en realidad, se han descuidado porque no son tan graves como para hospitalizarlos. Son capaces de manejar su vida cotidiana, pero tienden a la conducta antisocial, o escapan de la vida interpersonal a través de drogas, alcohol u otras adicciones, y tienen dificultades en el trabajo o estudios, pues no son capaces de tomar responsabilidades sin supervisión.

-¿Cuál es el origen de trastornos así?
Su falta de integración del concepto de sí mismo y del otro, la capacidad que tenemos normalmente, que ni nos damos cuenta, de sentir que tenemos una continuidad interna, somos los mismos a través del tiempo. Ellos juzgan a las personas de acuerdo con su conducta inmediata, tienen dificultad para hacerse una imagen más profunda de sí mismo y los demás.

-¿Por qué no conciben esa integridad?
Desde que nacemos, nos orientamos hacia los demás movidos por nuestros afectos, positivos y negativos. Los primeros años se vive la experiencia de lo positivo y de lo negativo por separado. La capacidad cognitiva va creando la idea de que yo soy el mismo contento y triste. Pero cuando en ese proceso normal de unión interfiere un exceso de frustración o agresión, deja esa escisión permanente entre experiencias positivas y negativas, que impide integrar el concepto de sí mismo y el de los demás.

-¿Como ayuda a esas personas la PFT?
Permitiendo al paciente activar en las sesiones sus estados totalmente negativos y positivos, para ayudarle a entender sus extremos y tolerarlos, como a él mismo.

-¿Hay muchas personas con TDP?
Se calcula que hay un 20% de población con trastorno de personalidad, el 3% grave.