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10 – Psicología – Psicoterapias – Psicoanálisis

/10 - Psicología - Psicoterapias - Psicoanálisis

LA PSICOTERAPIA Y LA AYUDA EMOCIONAL

febrero 8th, 2017|

Adaptado del artículo Psicoterapia para el crecimiento emocional, publicado por Ruth Holtz en Colima Noticias el 2 de febrero de 2017.

La forma en que expresamos nuestras emociones, con todas las consecuencias que tenga para nuestra vida y nuestras relaciones, se ha forjado en la relación infantil con nuestros padres o cuidadores y otras personas importantes de nuestra infancia. El niño aprende por identificación, positiva o negativa, a sus padres y otras personas significativas, tanto consciente como inconsciente. Las vivencias y las emociones de la niñez dejan una huella profunda.

La posibilidad de expresar en situaciones conflictivas emociones como la agresividad o el miedo es de fundamental importancia para el desarrollo saludable de un niño.

Es en estos años cuando se gesta una “coraza” para protegernos, es decir, una manera de ser y pensar que justifique nuestros bloqueos emocionales y nuestro funcionamiento nervioso.

En otras palabras, aprendemos a manejar nuestras emociones por identificación a nuestros padres o en oposición a ellos.

Los acontecimientos que vivimos nos dejan una marca profunda que determinará nuestro funcionamiento psicológico y nos condicionará a reaccionar a los estímulos con un repertorio de respuestas limitado.

La psicoterapia puede ayudarnos a modificar ideas, modos de relacionarnos con nosotros mismos y con los otros, y conductas en las que nos hemos quedado fijados y repetimos sin quererlo pese a que nos perjudican a nosotros mismos y nos producen sufrimiento. Las que no nos perjudican no tenemos necesidad de cambiarlas.

Necesitamos desaprender muchas de estas cosas para no estar determinados por ellas y poder elegir el rumbo de nuestra vida. Una buena psicoterapia nos puede permitir hacerlo, padezcamos o no un trastorno mental diagnosticable.

Si la forma en que nos hemos estructurado para manejar nuestras emociones y sentimientos resulta desventajosa para nosotros mismos, incluso dolorosa, porque reduce nuestro disfrute y aumenta nuestro sufrimiento, porque no nos permite aceptarnos a nosotros mismos o establecer buenas relaciones con los otros, necesitaremos renunciar a esos modelos y conductas repetitivas, casi automáticas, para posibilitarnos nuevas alternativas de respuesta que nos proporcionen más satisfacción y menos sufrimiento.

Es fácil decirlo, pero no hacerlo. Cuando no podemos hacerlo solos necesitamos recurrir a un psicoterapeuta, una persona que se ha analizado a sí mismo mediante una prolongada terapia personal y se ha formado para ayudar a otros a manejar mejor sus emociones y modificar en su vida aquello que le resulta perjudicial.

Nadie puede enfrentarse a la vida sin recursos defensivos, por eso una buena psicoterapia no se limita a ayudarnos a deshacernos de actitudes o reacciones cognitivas, conductuales o emocionales, perjudiciales para nosotros mismos, sino que también, y al mismo tiempo, nos ayuda a crear otras nuevas, inventarlas para exclusivo uso personal, no siguiendo una fórmula porque todos los seres humanos somos diferentes y tenemos diferentes necesidades y deseos.

Incluso puede que nos falten recursos para enfrentar determinadas situaciones de nuestra vida y tengamos que construirlos por primera vez en nuestra terapia, con nuestro/a psicoterapeuta, para conducir nuestros sentimientos y emociones de acuerdo a quién somos, qué sentimos y qué queremos; y no dejarnos gobernar por impulsos ciegos que van más allá de nuestra voluntad y nuestro deseo.

Por eso no hay que tener prejuicios al respecto con nosotros ni con las personas que dependen de nosotros: nuestros hijos. Un o una psicoterapeuta, experimentado en psicoterapia con niños, puede proporcionarles ayuda emocional para canalizar mejor sus emociones y modificar las conductas que les sean perjudiciales.

El cambio que una psicoterapia ofrece es más difícil y prolongado de lograr en los adultos que en los niños, dado que las corazas se han establecido y las llevamos adheridas como una segunda piel. De todos modos el cambio es posible. Lo primero es querer cambiar, y estar dispuesto a realizar un trabajo y un esfuerzo para eso.

Las principales especialidades de psicología

enero 31st, 2017|

Recientemente la Universidad Internacional de Valencia ha publicado un artículo que abarca las principales especialidades de psicología y sus aplicaciones. Desde Persona-Psi nos parece fundamental estas diferenciaciones: “Así como a un cardiólogo seguramente no le pedirás que te opere un riñón, a un psicólogo educativo no irás para que trate a tu madre con demencia. Las especialidades de psicología son variadas y dependiendo del enfoque que utilicemos para clasificar los campos de especialización, éstas pueden variar”i.

Conoce las principales especialidades de psicología, esas que son las más conocidas y también las más demandadas:

Principales especialidades de psicología.

Psicología clínica: la más conocida de las especialidades de psicología. Un psicólogo clínico evalúa, diagnostica y ofrece tratamiento a personas con trastornos psicológicos”, dificultades emocionales, o simplemente personas que quieren mejorar su vida.

También es conocida como psicoterapia: tratamiento que se da a algunas enfermedades nerviosas y mentales, y que consiste en la aplicación de determinados procedimientos psíquicos o psicológicos. Abarca diferentes técnicas en función de los diferentes enfoques teórico – metodológicos: Por ejemplo, la psicoterapia conductista; la psicoterapia cognitiva, la psicoterapia de orientación psicoanalítica y la sugestión sugestión hipnótica, entre otras, son técnicas de psicoterapia.

Psicología familiar y de pareja: “Los psicólogos de familia se ocupan de intervenir cuando existen conflictos familiares o problemas del comportamiento en niños y adolescentes”.

Psicología organizacional o industrial: “El psicólogo organizacional aplica los principios y métodos de la psicología para mejorar la productividad y la calidad del trabajo. También se ocupa de la prevención de los riesgos asociados al puesto de trabajo y de gestionar los recursos humanos de la entidad a la que pertenece.”

Psicología educativa: “la actividad profesional se oriente a mejorar los procesos de enseñanza-aprendizaje y a intervenir ante las necesidades que desde el punto de vista de la psicológico-educativo tienen los alumnos. Los psicólogos educativos también participan en los procesos de orientación vocacional y en la prevención y resolución de conflictos que puedan generarse en los entornos educativos.”

 Neuropsicología: “Un neuro-psicólogo se centra en aquellos trastornos que tienen una clara relación con una alteración del funcionamiento cerebral, por ejemplo: demencia, parálisis cerebral infantil o ictus con secuelas neuro-psicológicas”.

Psicología social: “La psicología social nos ayuda a entender muchos procesos individuales enmarcándolos en un contexto social, por ejemplo: las actitudes, los prejuicios o los resultados de unas elecciones”.

Psicología del deporte: Sonpsicólogos dedicados a estudiar e intervenir en la conducta del deportista para optimizar sus resultados”.

Psicología forense: “Los psicólogos forenses (…) aplican los principios, métodos y técnicas de la psicología a temas jurídicos, por ejemplo: ayudando a definir si la salud mental de una persona la hace legalmente responsable.”

En Persona Psi tenemos una amplia variedad de tratamientos y tenemos distintas especializaciones psicológicas. Si tienes cualquier duda contacta con nosotros y te ayudaremos.

iResumen del texto del mismo nombre publicado por la Universidad Internacional de Valencia el 10 de enero de 2017.

¿Qué psicoterapia elegir?

diciembre 20th, 2016|

¿Quienes ejercen la psicoterapia?

Suele haber una confusión entre los términos psicólogo y psicoterapeuta, pero no son lo mismo.

El psicólogo o psicóloga es una persona que ha estudiado la carrera de psicología. Un psicólogo puede dedicarse a otras especialidades de la psicología y ejercer su profesión en ámbitos diferentes a la salud mental: el rendimiento (psicólogo educativo, psicólogo laboral, psicólogo deportivo, etc.) o la seguridad (en tráfico, justicia, prisiones…).

Pero también puede haberse especializado, por diferentes vías que no vienen al caso, en Psicología Clínica y ejercer su actividad en ese ámbito.

La psicoterapia es más amplia que la psicología clínica

También ejercen la psicoterapia los médicos psicoterapeutas, en su mayoría, aunque no todos, médicos psiquiatras que también se han especializado en psicoterapia, especialización reconocida por los colegios médicos.

También los psicoanalistas realizan psicoterapias. Puesto que el psicoanálisis está excluido de la formación universitaria española, su formación se realiza en las diversas asociaciones psicoanalíticas, con requisitos bastante más exigentes en general, tanto en horas de estudio como en psicoanálisis personal, que los del sistema académico. Los psicoanalistas pueden ser médicos, psicólogos o de otras profesiones, siempre que hayan hecho la formación requerida.

Del mismo modo proceden muchas otras asociaciones de psicoterapeutas: psicodinámicas, cognitivo-conductuales, humanísticas, etc.; agrupadas en la Federación Española de Asociaciones de Psicoterapeutas

¿Qué psicoterapia elegir?

Hay tantas psicoterapias diferentes que es imposible abarcarlas todas. Nosotros utilizamos recursos de varias de ellas, adaptándolos a las necesidades de cada paciente, fundamentalmente 3:

  • Terapias Cognitivo Conductuales (TCC): Es la escuela más difundida y prácticamente la única que se estudia a fondo en las facultades de psicología españolas.

La psicoterapia cognitivo conductual se focaliza en modificar los comportamientos y pensamientos que se supone producen el problema psicológico que se quiere resolver.

Trabajan directamente en la modificación de la conducta, para luego ir procurando modificaciones cognitivas (esclarecimiento y modificación de ideas consideradas erróneas arraigadas en el paciente) y las respuestas emocionales a los estímulos externos. Postula que las emociones son respuestas a los pensamientos que los acontecimiento nos producen más que a los hechos mismos, por lo que su objetivo es modificar los pensamientos considerados “erróneos” o perjudiciales para eliminar las emociones negativas.

Se parte de la idea de que el psicoterapeuta es portador de un saber mayor sobre lo que le pasa al paciente que él mismo. En consecuencia, el psicoterapeuta es directivo: propone pautas de conducta y diferentes estrategias con el fin de que el paciente desarrolle una vida normal.

Se suelen encargar tareas o ejercicios para casa. Y se aplican diversas técnicas ajustadas a protocolos: técnicas para la modificación de conductas, de exposición a los estímulos que generan temor, de relajación, de entrenamiento en habilidades sociales, de detención o modificación del pensamiento. Sus defensores priorizan su supuesto carácter científico positivo: técnicas probadas con éxito en algunos pacientes que se trasladan a otros.

  • Psicoanálisis: Parte de la idea de que nuestra consciencia es sólo la punta del iceberg, que la mayor parte de nuestro contenido mental es inconsciente, desconocido por nosotros mismos, y que, precisamente por ser inconsciente, determina sin que lo sepamos, mediante compulsiones e ideas que no controlamos, nuestras reacciones, palabras y actos, y no siempre en nuestro beneficio.

Al contrario que las psicoterapias cognitivo-conductuales, no es directiva; el psicoanalista se abstiene de dirigir al paciente. El psicoanalista invita al paciente a expresar lo que le pasa por la cabeza sin censuras de ningún tipo y sin cuestionarse si es o no importante. Es lo que se llama “asociación libre” y permite la emergencia del inconsciente con muchas veces resultados sorprendentes para nosotros mismos.

El psicoanalista permanece en una actitud de “atención flotante”, una escucha activa para, mediante preguntas, señalamientos e interpretaciones, permitirle al paciente descubrir lo que inconscientemente sabe de sí mismo y así poder llegar a dirigir su vida.

No se propone sólo, aunque también, la modificación de la conducta, sino hacer una experiencia profunda de sí mismo y llegar a saber quién es uno, algo no tan sencillo como parece.

  • Psicoterapia Psicodinámica: Parte de las concepciones del psicoanálisis, pero las adapta a las necesidades actuales del paciente para obtener efectos psicoterapéuticos más rápidos. Utiliza como el psicoanálisis la “asociación libre” y la “atención flotante”, pero el psicoterapeuta psicodinámico tiene una participación más activa que el psicoanalista. A diferencia dela psicoterapia cognitivo – conductual, las sesiones no siguen un protocolo, son entrevistas abiertas en las que se trabaja con el diálogo y no se encargan ejercicios para realizar fuera de sesión, pero puede ser igualmente eficaz y obtener efectos terapéuticos rápidos en un tiempo relativamente breve.

    Hay diferentes métodos en psicoterapias psicodinámicas, como la Psicoterapia Focalizada en la Transferencia (PFT) estructurada para el tratamiento de personas borderline o con Trastorno Límite de la Personalidad y adolescentes en riesgo de desarrollarlo.

¿Quienes consultan?

Consultan personas que padecen trastornos mentales: depresión, ansiedad, trastornos de la personalidad, etc. Pero también muchas personas que, sin llegar a padecer un trastorno mental, desean mejorar su desarrollo personal, conocerse a sí mismas, mejorar su relación con los otros y con el mundo que las rodea, disfrutar más de la vida. Son motivos más que suficientes para consultar.

“La psicoterapia ayuda a conocernos mejor y a tomar decisiones”

diciembre 7th, 2016|

Extractos de una entrevista a Valeria Bonfiglio, psicóloga radicada en Londres, escrita por Paula Martins y publicada en “El Ibérico”, periódico digital en español editado en Inglaterra, el 15 de noviembre de 2016

La psicoterapeuta Valeria Bonfiglio estudió Psicología en la Universidad de Buenos Aires, hizo un posgrado en Psicología Social en la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y los homologó en la British Psychological Society.

. A pesar de que Londres sea una gran ciudad, la gente encuentra difícil decir abiertamente que van al psicoterapeuta. Sigue habiendo un tabú, y (…) lo comparten solamente con (…) sus amigos más cercanos.

En Europa en general existe ese tabú. Es muy difícil encontrar a una persona que te diga abiertamente que va a terapia. Es curioso porque en América Latina, o al menos en Argentina, (…) no pasa eso. Todo tipo de gente va a terapia, desde camareros a empresarios, y no hay vergüenza de hablarlo.

Como profesional y entendida, ¿por qué recomiendas ir al psicoterapeuta?

La psicoterapia ayuda en situaciones difíciles. Nos sirve para conocernos mejor y tomar mejores decisiones, para resolver esos problemas que no podemos solucionar hablando con un amigo y en los que hace falta un enfoque profesional para salir adelante. También, cuando queremos aceptarnos como somos y estar más contentos con nosotros mismos.

Problemas relacionales, insatisfacciones, el repetir los mismos errores, hacen que la gente se de cuenta de la necesidad de hacer terapia. Además de quiénes tienen problemas de salud mental, como puede ser la depresión o la ansiedad, por citar los mas usuales.

¿Cuáles dirías que son los problemas más comunes que te encuentras en la consulta?

No hay un problema común que impere. Sí te puedo decir a veces nos encontramos con varios problemas que se juntan y hacen que la persona decida pedir ayuda. Quizás lo más general es que en cada persona se suelen repetir los problemas a lo largo de la vida. Es decir, si te han despedido varias veces en los últimos años de los trabajos en los que has estado, te comienzas a cuestionar qué es lo sucede que siempre resultan las cosas igual.

A cada uno de nosotros, las situaciones de la vida nos afectan de manera distinta, por eso consultamos por muy diversos motivos.

Hasta aquí los extractos de la entrevista. La Lic. Valeria Bonfiglio ejerce en Londres, pero ¿es diferente la experiencia en Madrid?

No, es en todo semejante. Aquí existe también un pudor excesivo que dificulta que las personas acudan a psicoterapia aunque lo necesiten.

Respecto a la vergüenza hay que entender varias cosas

1 – Consultar a un psicoterapeuta cuando uno no está bien es un derecho que no debería producir vergüenza.

2 – Si una persona experimenta excesivo pudor debe tener el valor de enfrentarlo y consultar a un psicólogo o psicóloga si se siente mal por razones psicológicas o emocionales.

3 – No es obligatorio contarle a todo el mundo que uno visita a un psicólogo o que está realizando una psicoterapia. Forma parte del ámbito privado y toda persona tiene el derecho de compartir partes de ese ámbito con quien quiera, o no compartirlas con nadie.

4 – Los psicólogos atendemos a personas con trastornos mentales, claro. Tener un trastorno mental puede producir mucho sufrimiento, pero tampoco debería ser motivo de vergüenza.

5- Pero los psicoterapeutas no atendemos solamente a personas con trastornos mentales. Inseguridades, ansiedades, dificultades de pareja o con los hijos, falta de habilidades en las relaciones con otras personas o sociales, dificultades en el trabajo o en el estudio, desorientación vocacional o profesional, miedos, tristezas, angustias, pesadillas frecuentes, también son motivos suficientes para consultar a un psicólogo.

6 – Madrid es una ciudad con altos niveles de estrés, que se han agravado con las crisis. Obviamente los psicoterapeutas no podemos resolver los problemas de trabajo o la falta de él, ni conflictos sociales; pero podemos ayudar con un tratamiento psicológico a mejorar la forma de manejar estos conflictos del modo más beneficioso para la persona que los sufre.

DÍA MUNDIAL DE LA SALUD MENTAL 2016

octubre 10th, 2016|

1 de cada 5 españoles (20%) ha padecido, padece o padecerá algún trastorno mental diagnosticado (hay muchos más sin diagnosticar porque no han consultado)

En el momento actual 1 de cada 10 españoles (10%) tiene algún tipo de tratamiento psiquiátrico, psicológico o psicoterapéutico.

La OMS (Organización Mundial de la Salud) estima que 1 de cada 4 personas (25%) tiene un trastorno mental actual en el mundo*. Si las cifras en España son menores puede ser porque la salud mental de la población española es mejor, o porque los españoles consultan menos.

Pese a la frecuencia del padecimiento de trastornos mentales, más o menos severos, todavía en España no se aceptan estos trastornos con la misma naturalidad que otras enfermedades. Muchas personas que los padecen se dan múltiples excusas para no consultar. Quienes consultan muchas veces lo ocultan a familiares, amigos y conocidos como si de una vergüenza se tratara. Pareciera que reconocer que uno tiene problemas psíquicos o psicológicos y solicitar ayuda profesional implicara un estigma. Como si quienes padecen de sí mismos fueran “apestados” y no personas valiosas que requieren ayuda en algún momento de sus vidas.

Como sostiene el movimiento social asociativo Salud Mental España en su campaña con motivo del día mundial de la salud mental:“nadie elige tener un problema de salud mental, encontrarse mal o sufrir”. “Es cuestión de informarse, charlar, escuchar y apoyarse mutuamente”, dice González Zapico, presidente de esta confederación.

Hoy, 10 de octubre, Día Mundial de la Salud Mental, conmemorado en más de 100 países, no está de más reflexionar sobre esta falta de visibilidad de las personas afectadas de algún problema mental o psicológico y los prejuicios que les dificultan acceder a la atención profesional que necesitan. Hoy y todos los días.

*La información ha sido recogida del periódico digital lainformacion.com

EL TRASTORNO LÍMITE DE LA PERSONALIDAD (TLP) Y LA PSICOTERAPIA FOCALIZADA EN LA TRANSFERENCIA (PFT)

octubre 4th, 2016|

Extracto de una entrevista a Otto Kernberg, creador de la PFT, publicado en “El Público”el domingo 3 de abril de 2016
-¿Qué es un trastorno de personalidad?
Hablamos de él cuando los rasgos de carácter y conductas habituales se transforman de manera tan rígida que limitan significativamente el funcionamiento social.

-¿Cómo se establece ese límite?
Estudiando el funcionamiento de la persona en diferentes áreas: trabajo y profesión; amor y sexo, y amistad y relaciones y creatividad. Si una persona tiene habitualmente constantes problemas con los demás, se cansa, siempre se pelea con sus superiores, eso es trastorno de la personalidad (TDP).

-En relaciones sexuales ¿qué lo apunta?
En las relaciones íntimas, se combinan libertad, erótica y ternura, lo psíquico y lo sexual. Las personas con TDP pueden tener inhibiciones graves sexuales; o funcionan bien sexualmente, pero tienen inhibición emocional, incapacidad de amar a la persona con la que tienen una vida íntima.

-¿Qué le atrajo tanto para estudiarlo?
Quería ayudar a pacientes con trastornos graves de personalidad que, en realidad, se han descuidado porque no son tan graves como para hospitalizarlos. Son capaces de manejar su vida cotidiana, pero tienden a la conducta antisocial, o escapan de la vida interpersonal a través de drogas, alcohol u otras adicciones, y tienen dificultades en el trabajo o estudios, pues no son capaces de tomar responsabilidades sin supervisión.

-¿Cuál es el origen de trastornos así?
Su falta de integración del concepto de sí mismo y del otro, la capacidad que tenemos normalmente, que ni nos damos cuenta, de sentir que tenemos una continuidad interna, somos los mismos a través del tiempo. Ellos juzgan a las personas de acuerdo con su conducta inmediata, tienen dificultad para hacerse una imagen más profunda de sí mismo y los demás.

-¿Por qué no conciben esa integridad?
Desde que nacemos, nos orientamos hacia los demás movidos por nuestros afectos, positivos y negativos. Los primeros años se vive la experiencia de lo positivo y de lo negativo por separado. La capacidad cognitiva va creando la idea de que yo soy el mismo contento y triste. Pero cuando en ese proceso normal de unión interfiere un exceso de frustración o agresión, deja esa escisión permanente entre experiencias positivas y negativas, que impide integrar el concepto de sí mismo y el de los demás.

-¿Como ayuda a esas personas la PFT?
Permitiendo al paciente activar en las sesiones sus estados totalmente negativos y positivos, para ayudarle a entender sus extremos y tolerarlos, como a él mismo.

-¿Hay muchas personas con TDP?
Se calcula que hay un 20% de población con trastorno de personalidad, el 3% grave.

10 BUENAS RAZONES PARA CONSULTARA UN PSICÓLOGO

octubre 1st, 2016|

¿Cuándo debo considerar que mis dificultades son parte del sufrimiento común de la vida? ¿Cuándo debemos pensar que ocurre algo más y consultar a un psicólogo?

Cuando existen trastornos mentales precisos la respuesta es sencilla: siempre. Pero con otras dificultades no tan definidas la frontera puede ser más confusa.

No podemos dar una respuesta general a estas preguntas que algunas personas nos han realizado en el blog, pero sí mencionar 10 situaciones (hay más) en las que la mayoría de las personas no suelen consultar, y deberían hacerlo:

1-Una emoción negativa que dura demasiado.

Todos sufrimos ansiedad de vez en cuando. Por ejemplo presentarnos a un examen, sufrir un accidente, tener que entregar un trabajo en determinada fecha, son hechos que provocan estrés y ansiedad en casi todas las personas.

Una mudanza, una separación, la pérdida de un ser querido, producen aun más estrés, ansiedad y/o depresión. Hay emociones negativas que no pueden evitarse porque forman parte de la vida y son consecuencia natural de algunos de sus avatares. ¿Pero qué pasa cuando duran más de lo esperable?

Estar un año, o incluso dos, deprimido por una separación puede ser normal; pasarse seis meses sin salir de casa es preocupante.

Estar preocupado por haber tenido un accidente o padecer una enfermedad es normal; “torturarse” porque “podría” sufrirse un accidente o contagiarse una enfermedad podemos considerarlo no tan normal.

Estar intensamente triste, ansioso o angustiado continuamente sin motivo aparente implica que ese motivo es desconocido para la persona que lo padece.

Ante estos síntomas es conveniente consultar a un psicoterapeuta.

(Nota: Como hemos explicado en otro artículo, la psicoterapia es el tratamiento de los problemas psicológicos y emocionales por medio de la palabra, y psicoterapeuta el profesional que la realiza. Psicólogo es un título universitario que, en su especialidad clínica, habilita al ejercicio de la psicoterapia. En el presente artículo utilizamos indistintamente los términos psicólogo y psicoterapeuta)

2- Haber padecido más de un ataque de pánico.

Los ataques de pánico se caracterizan por sensaciones de asfixia, ahogo, palpitaciones y, sobre todo, impresión de muerte inminente.

Cuando una persona sufre un ataque de pánico consulta a un médico o acude a urgencias hospitalarias. Si los médicos no encuentran ninguna causa orgánica para estos síntomas diagnostican ansiedad y recetan algún ansiolítico.

Si la crisis se repite vuelven a acudir a urgencias con el mismo resultado o la soportan estoicamente. Lo que casi nunca hacen es consultar a un psicólogo, porque difícilmente aceptan que esos síntomas físicos puedan ser de origen psicológico.

Si ese es su caso y no quiere vivir permanentemente en una espiral de temor a padecer un ataque, conductas evitativas de lugares en los que no sea fácil acceder a una atención médica inmediata (espacios cerrados o abiertos, supermercados, cines, salas de espectáculo…) y miedo a la enfermedad y la muerte, necesita consultar a un psicólogo.

3- Padecer de enfermedades psicosomáticas

Cuando uno padece de uno o más síntomas en el cuerpo debe consultar a un médico. Pero si, después de una revisión clínica y algunos estudios, no se encuentran causas en el cuerpo, no hay más remedio que buscarlas en la mente.

Esto es así porque mente y cuerpo están íntimamente relacionados y se afectan mutuamente. Ciertas enfermedades orgánicas pueden producir síntomas y trastornos mentales. Del mismo modo muchos problemas psícológicos originan síntomas en el cuerpo.

Si ha acudido al médico, éste ha considerado su malestar de posible origen psíquico y los síntomas persisten o se reiteran, consulte a un psicólogo.

4- Ciertos rasgos de personalidad producen sufrimiento en sí mismo o en terceros.

La personalidad y el carácter suelen ser estables a lo largo del tiempo. Un cambio radical (irascibilidad, impulsividad, agresividad con otros o consigo mismo, celos desmedidos, llanto inmotivado y muchos otros) puede ser síntoma de depresión encubierta, inestabilidad emocional, un trastorno de personalidad o, incluso, los primeros síntomas de una psicosis. Es preferible no esperar a que la enfermedad se desencadene en toda su virulencia.

Hay personas que viven con un sentimiento crónico de vacío. Necesitan mucho afecto pero sin darse cuenta alejan de sí a la gente, por lo que se sienten rechazados. No toleran la frustración, pero son presa fácil de ella. Idealizan a su pareja o amigos y ante la menor decepción los desvalorizan. Pasan del amor extremo al odio cuando se sienten decepcionados. Tienden a consumir alcohol u otras sustancias, asumen riesgos innecesarios, viven al límite, en un continuo sobresalto.

En un sentido opuesto hay personas perseverantes, obstinadas, preocupadas por detalles, exageradamente críticas consigo mismo y con los demás y, al mismo tiempo, dubitativas. En la mayoría de los casos la obsesividad excesiva afecta a la eficiencia en el trabajo; la alteración de normas o hábitos produce ansiedad y/o agresividad; las relaciones de parejas y con amigos están perturbadas por la frialdad afectiva y las “manías”. Y lo peor es que les es difícil experimentar placer ya que la obsesividad no descansa ni en tiempo de ocio.

Otras personas muestran una emotividad intensa y un exceso de emoción expresada. Necesitan ser siempre el centro de la atención. Esto puede hacer que sean seductoras y dramáticas, con relaciones intensas y conflictivas.

Los nombrados sólo son algunos ejemplos de comportamientos que pueden producir mucho sufrimiento sin que la persona piense que tiene una dificultad por la que debería consultar a un psicólogo, porque los experimenta como parte de su carácter o personalidad, y cree que no pueden cambiarse; o, al contrario, teme que una psicoterapia le haga perder su personalidad. No es así, hay métodos terapéuticos para intentar solucionar lo que no funciona, o funciona mal, respetando la individualidad de la persona.

5- No dormir bien es un problema más serio de lo que mucha gente cree.

Dormir un mínimo de seis horas diarias es necesario para la salud física y mental. Un insomnio prolongado puede alterar sensiblemente la estabilidad psíquica y emocional.

Si le cuesta conciliar o mantener el sueño, se despierta reiteradamente y tiene dificultad para volver a dormirse, debería consultar a un neurólogo o a un psiquiatra para remediarlo.

6- ¿Está aislado socialmente?.

Si usted en situaciones sociales manifiesta una gran inhibición que impide expresarse, sentimientos de inferioridad y mucha sensibilidad a posibles juicios negativos, es probable que padezca fobia social, un trastorno que tiene tratamiento psicológico.

¿Es vergonzoso, tímido, solitario y aislado? ¿No está contento con esta soledad y aislamiento? ¿En realidad desea tener más y mejores relaciones con otros y sufre por su soledad? ¿Pero a la vez evita las situaciones sociales por la ansiedad o malestar que le producen? En ese caso puede padecer un trastorno de personalidad por evitación, un trastorno más resistente pero que, como todo trastorno de personalidad, puede tratarse con psicoterapia.

7- Tener dificultades serias con el estado de ánimo.

Tanto la intensa tristeza en una persona que anteriormente se mostraba alegre, como la euforia excesiva e imprevista, o la alternancia entre esos estados de ánimo extremos en personas que supieron ser más estables, pueden ser señales de que se puede estar experimentando un trastorno del estádo de animo.

Las personas que sufren trastornos del humor muchas veces consultan al psiquiatra, pero raramente consultan a un psicólogo. Hacen mal, porque la medicación puede atenuar los síntomas más acuciantes, pero no puede resolver estos problemas en profundidad como sí puede hacerlo una psicoterapia.

8 – Infancias poco felices

El diagnóstico más frecuente con el que los niños vienen a consulta es el Trastorno por Déficit de Atención con o sin hiperactividad (TDAH), quizás porque es el que más habitualmente se realiza en niños. Muchos padres consultan al psicólogo o psicoterapeuta especializado en niños porque se resisten a medicar a sus hijos o no quieren que dependad indefinidamente de la medicación.

Pero pueden presentarse muchas otras dificultades psicológicas en la infancia a las que se da menos importancia porque son menos conflictivas para padres y docentes: encopresis (defecación involuntaria de un niño de más de tres años sin causas orgánicas) o enuresis (orinarse en la cama); síntomas obsesivos y compulsivos precoces; pesadillas, temores y angustias infantiles; sentimientos de impotencia y falta de confianza en sí mismos; omnipotencia temeraria; ánimo triste sostenido; rabietas intensas; etc. Signos todos ellos de perturbaciones emocionales tempranas.

Los padres no suelen consultar a un psicólogo de niños porque atribuyen erróneamente las causas de estas dificultades a faltas disciplinarias o educativas. Pero la infancia no siempre es ese paraíso que el adulto rememora cuando lo ha perdido.

Otro motivo por el que no se suele consultar a un psicoterapeuta es el prejuicio de que “es demasiado pequeño para ir al psicólogo”. En la práctica clínica ocurre todo lo contrario: cuanto más precoz es una psicoterapia más probabilidades tiene de ser más breve y más eficaz, tanto en los beneficios terapéuticos rápidos como en la prevención a largo plazo de problemas mayores.

9 – Adolescencias difíciles.

El psicólogo Aníbal Ponce decía que dos sentimientos caracterizan a la adolescencia: la ambición y la angustia. Ambición de los adolescentes porque aún no se ha topado con las inevitables frustraciones que impone la dura realidad y, por lo tanto, todo es posible; y angustia de los adolescentes porque, si todo es posible, también lo es lo peor.

Conflictos familiares; abuso de alcohol, dorgas o internet; una actitud “pasota”ante los estudios y obligaciones, irresponsabilidad y rebeldía; inhibición, retraimiento social y depresión, son algunas de las manifestaciones más frecuentes.

Cuando de nada sirve nuestra experiencia, porque la experiencia es, por definición, intransferible; cuando de nada sirven nuestros consejos, que a veces bastan para que el adolescente haga exactamente lo contrario; cuando de nada sirven el exceso de rigor ni el exceso de comprensión, cuando asistimos impotentes al proceso autodestructivo de un hijo; ha llegado la hora de consultar a un psicoterapeuta.

10 – Instatisfacción con la propia vida y el modo en que se está desarrollando

Mucha gente se siente insatisfecha con su vida, imposibilitada de disfrutarla, sin entusiasmo ni motivación. Han vivido mejor o peor, alcanzado más o menos sus objetivos, pero llega un momento en que no se reconocen a sí mismos y se preguntan “¿Quién soy yo?”. Quisieran cambiar su vida pero no saben como hacerlo.

Generalmente no se les ocurre consultar a un psicólogo porque no ven de qué modo podría ayudarlos. Y, sin embargo, estar insatisfecho y querer cambiar puede ser el mejor motivo para realizar una psicoterapia. Son esas personas, con esos conflictos, las que mejor provecho sacan de ella.

¿CUÁNDO CONSULTAR A UN PSICÓLOGO O A UN PSIQUIATRA?

septiembre 27th, 2016|

Existe en España (no es así en otros países de Europa y del mundo) un prejuicio muy extendido por el que se supone que las personas que consultan a un psicólogo o a un psiquiatra están “locas”.

Cuando tenemos un malestar físico consultamos al médico, y para pocos esta consulta es motivo de vergüenza. ¿Por qué cuando padecemos un malestar psicológico o emocional no aceptamos consultar a especialistas en la mente con la misma naturalidad con la que consultamos a especialistas en el cuerpo?

Es cierto que no es suficiente motivo para consultar tener un problema vital. La mejor motivación para realizar la consulta es querer resolverlo.

Mucha gente experimenta la sensación de estar perdiendo el control sobre su propia vida, pero no acuden a consultas psicológicas por diferentes motivos.

-Vergüenza de contar sus problemas a un extraño. Psiquiatras, psicólogos y otros profesionales de salud mental no somos jueces. Si hemos elegido estas profesiones es para ayudar a las personas, no para juzgarlas. ¿Acaso uno debe avergonzarse por padecer un malestar intestinal? ¿Por qué debería ser de otra manera con otros malestares que no son necesariamente orgánicos pero que no dependen de nuestra voluntad?

– Vergüenza de lo que otros puedan pensar si consultan. Por lo que ya hemos dicho eso sólo debería producir vergüenza en quienes juzgan sin conocimientos. Pero tampoco es necesario informar a todo el mundo que uno visita a un psiquiatra o un psicólogo, no porque sea malo sino porque puede ser una de tantas cosas que preferimos mantener en reserva.

  • Vergüenza por no poder apañarse solos. Este es el inconveniente más común. Dichos populares españoles como “cada palo sostiene su vela” parecen sostener un ideal de autosuficiencia que no es ni siquiera coherente con la condición humana. Los seres humanos vivimos en relación permanente con otros. Tiene tanto mérito ayudar a alguien como dejarse ayudar. Sufrir en soledad no parece ser la mejor respuesta.
  • Una expectativa desmedida en que los problemas se resolverán con el tiempo. ¿Cuánto tiempo? Muchas personas han tomado conciencia de que necesitan ayuda pero la postergan siempre para “más adelante” porque éste no es “el mejor momento”. Cuando toman conciencia descubren que han desperdiciado un tiempo de vida realmente valioso. Cuando uno tiene una dificultad que no ha logrado resolver solo, el mejor momento es ahora.
  • Razones económicas: Desgraciadamente la seguridad social no cuenta con los recursos necesarios para poder ofrecer atención psicoterapéutica a todas las personas que la necesitan ni con la urgencia o la frecuencia con que la necesitan. Los seguros médicos también ponen muchas restricciones a la atención psicológica. Y las consultas privadas lógicamente tienen un costo (aunque puede no ser tan alto como mucha gente supone). Hay efectivamente personas a las que la precariedad de su situación económica les impide acceder a una consulta privada y es de lamentar que la seguridad social no pueda ofrecérsela. Pero otras personas que creen que no pueden permitírselo no reflexionan sobre en cuántas cosas prescindibles gastan sus ingresos.
  • Malas experiencias previas. Hay personas, incluso con problemas graves, que no han tenido experiencias psicoterapéuticas satisfactorias y, sin haber resuelto sus problemas, se resisten a volver a consultar. Cada persona debe encontrar la disciplina y el profesional que más se adecúe a sí mismo. Una experiencia poco exitosa no significa que todas vayan a serlo.

¿Es mejor consultar a un psicólogo o a un psiquiatra?

Psiquiatras, psicólogos, psicoanalistas y psicoterapeutas trabajamos para la salud mental de las personas. Pero los enfoques no son los mismos.

Los psiquiatras trabajamos con recursos neuroquímicos que actuan sobre los neurotransmisores cerebrales mediante la prescripción de medicamentos que pueden aliviar los síntomas del paciente, pero no curarlos.

Los psicoterapeutas trabajamos, con distintos métodos y técnicas, con la palabra y el diálogo. En psicoterapia se procesan y las vivencias subjetivas, la personalidad, la conducta, las ideas adquiridas sobre sí mismo y el mundo (muchas veces erróneas), la autoestima, las relaciones interpersonales y la historia de la persona con sus experiencias vitales, traumáticas o no; con la escucha activa de un psicoterapeuta capacitado para orientar al paciente en la elaboración y resolución de sus conflictos, siempre en función de lo que él o ella quieran hacer con su vida.. El objetivo de una psicoterapia es que el paciente pueda realizar en sí mismo y en su entorno los cambios que él necesita, conforme a sus deseos, para disfrutar más de la vida y sufrir menos.

Estas dos recursos pueden usarse en forma exclusiva (sólo uno de ellos) o simultáneamente. Pero, salvo por problemas puntuales y acotados en el tiempo, no es conveniente recurrir sólo a los fármacos porque no son inocuos y no es bueno depender de la medicación toda la vida.

Es elección de cada uno a qué recursos recurre, o no utilizar ninguno. Pero lo importante es que sea fruto de una elección y no de la resignación o la vergüenza ante dificultades que producen sufrimiento y tienen tratamiento.

TRAUMA y MÉTODO EMDR

febrero 8th, 2016|

La palabra trauma en griego significa “herida”. El trauma al que nos referimos es una “herida psicológica” que puede ser provocada por diversas situaciones.

La importancia de las causas del trauma no determina la calidad del daño que éste produce. Hay personas que han sobrellevado con bastante entereza psicológica y emocional grandes catástrofes y otras que parecen sucumbir ante traumas de menor envergadura aparente. Porque los efectos de los traumas dependen de cada persona, de su historia y entorno afectivo, del momento en que se hayan producido y de su reiteración a lo largo del tiempo.

UN APUNTE SOBRE SU ORIGEN

En 1987 la psicóloga Francine Shapiro descubrió que ciertos movimientos oculares reducían la angustia producida por pensamientos negativos. Inició entonces una investigación con sujetos traumatizados que concluyeron comprobando que el EMDR reducía de manera significativa los síntomas del Trastorno por Estrés Post Traumático.

En 1994 recibió el Premio a la Destacada Consecución Científica en Psicología otorgado por la Asociación Californiana de Psicología por este método terapéutico.

Desde entonces la práctica EMDR no ha dejado de extenderse a diversos países (especialmente anglosajones) y los más amplios problemas psicológicos: duelos, fobias, trastornos de ansiedad, depresión, TOC (Trastorno Obsesivo-Compulsivo), Trastornos alimentarios (anorexia y bulimia), trastornos somatomorfos (fibromialgia, cefaleas y otros trastornos psicosomáticos), adicciones, dificultades psicológicas en personas adoptadas, trastornos de conducta, TDA (trastorno por déficit de atención), TDAH (trastorno por déficit de atención e hiperactividad).

¿CÓMO SE TRABAJA EN EMDR?

El abordaje empleado en EMDR se focaliza en tres aspectos:

  • 1) experiencias desagradables de la vida temprana
  • 2) experiencias estresantes del presente
  • 3) pensamientos y comportamientos deseados para el futuro

Psicoterapeuta y paciente conjuntamente identifican un problema específico, el más acuciante, en el que se focaliza el tratamiento. El paciente describe el acontecimiento traumático y es ayudado por el terapeuta a seleccionar los aspectos más significativos y angustiantes del acontecimiento.

El psicólogo o psiquiatra adiestra al paciente a realizar  determinados movimientos oculares rápidos u otra estimulación cerebral bilateral. Mientras los realiza afluyen a su conciencia otros aspectos del recuerdo traumático (algunos aparentemente ya olvidados, pero que continúan ejerciendo un efecto negativo desde el subconsciente) u otros recuerdos. El psicoterapeuta guía el procedimiento para asegurarse que el paciente esté procesando adecuadamente.

La estimulación cerebral bilateral puede ser:

  • a) Visual:el paciente mueve los ojos de un lado al otro guiado por el terapeuta
  • b) Auditiva:el paciente escucha sonidos alternados en ambos oídos
  • c) Kinestésica:el psicoterapeuta golpetea suavemente y en forma alternada sobre las manos o los hombros del paciente.

Una vez localizado el estímulo más adecuado a cada paciente, este estímulo  facilita la conexión entre los dos hemisferios cerebrales permitiendo un nuevo procesamiento de la información almacenada y produciendo la disminución de la carga emocional que acompaña al recuerdo traumático.

El psicoterapeuta guía clínicamente el proceso y orienta hacia la dirección que debe seguir la intervención para ser eficaz. La meta es que el paciente procese la información sobre el incidente traumático  llevándolo a lo que la Dra. Francine Shapiro llama una “resolución adaptativa”:

  • a) una reducción de los síntomas
  • b) un cambio en las creencias
  • c) la posibilidad de funcionar mejor en la vida cotidiana.

RECONOCIMIENTOS CIENTÍFICOS DEL EMDR

  • EMDR ha sido reconocida como abordaje eficaz para el TEPT (trastorno de estrés postraumático) por la APA (Asociación Americana de Psicología)
  • Los departamentos de Saluddel Reino Unido, Irlanda del Norte, Holanda, Francia han declarado al EMDR como abordaje de elección para el tratamiento del trastorno de estrés postraumático
  • El NICE(Instituto Nacional para la Excelencia Clínica) de Gran Bretaña declara al EMDR como uno de los tratamientos de elección con apoyo empírico para el TEPT (Trastorno por Estrés Post Traumático) en adultos.
  • SAMHSA (administración de servicios de uso de sustancias y salud mental) y NREPP (registro nacional de programas y prácticas basados en evidencia) citan a EMDR como una práctica basada en la evidencia para el tratamiento del TEPT (Trastorno por Estrés Post Traumático), la ansiedad y la depresión.
  • LA OMS(Organización Mundial de la Salud) reconoce el impacto mundial de EMDR indicando que este tratamiento psicológico debe ser considerado “para adultos con trastorno de estrés postraumático (TEPT)”

 

Más psicoterapia, menos ansiolíticos

diciembre 7th, 2015|

“La ansiedad es, con la depresión, el trastorno de salud mental más común. Aún más en las mujeres. Los hipnosedantes —tranquilizantes y somníferos— son los únicos psicoactivos más consumidos por mujeres que por hombres. Más del doble, según el Plan Nacional de Drogas. Parece lógico. No es tan simple “No te crees que eres adicta a algo que te ha recetado un médico”, dice una paciente

“Las benzodiacepinas son las drogas más consumidas en España después del alcohol y el tabaco. El 12% de la población los usa, el doble que en 2005. El porcentaje sube al 16% en las mujeres, entre las que se estima que hay más de medio millón de adictas a una droga legal que precisa receta médica.”

Pueden llamarse Orfidal, Tranxilium, Lorazepam, Lexatin, Valium o Trankimazin. “Un fármaco barato (un par de euros la caja de 50 con receta pública), eficaz a corto plazo y sin grandes efectos secundarios”. “Por eso están entre los fármacos más recetados en España, el país de Europa donde más ha crecido su consumo”.
“Sin embargo, a cambio de su eficacia, las pastillas tienen una gran capacidad de generar dependencia. Ciertas pacientes necesitan cada vez más dosis. Y muchas veces, médico y paciente saben cuándo inician un tratamiento pero no cuándo lo acaban.”

Enric Aragonés, coordinador de salud mental en la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria hace autocrítica. “Recetamos muchas benzodiacepinas y no siempre controlamos su uso”, admite. “Es un recurso fácil para médico y paciente. Las guías aconsejan no prolongar el tratamiento más de cuatro o seis semanas. Pero no es tan sencillo. Los procesos de ansiedad y depresión son largos, el tiempo de consulta, corto, y el gran poder de habituación de estos fármacos hacen muy difícil retirarlos”.
Creemos que el Dr. Aragonés da en la tecla. Las depresiones y ansiedades admiten dos tipos de tratamiento, incluso administrados simultáneamente. Pero el tratamiento psicoterapéutico requiere más tiempo de consulta. Es mucho más adecuado al mundo en que vivimos recurrir a una pastilla, aun sabiendo que si no es acompañada por un tratamiento psicoterapéutico la enfermedad no hará más que cronificarse y, por lo tanto, el recurso a la medicación se perpetuará, en lugar de ser sólo un recurso.
Entiéndasenos bien. No nos oponemos al uso de psicofármacos, es más, los recetamos. Pero sí estamos convencidos de que es un error utilizar la medicación como único recurso y no acompañarla por la psicoterapia, que podría llegar a resolver los problemas que están en el origen de la ansiedad y el insomnio y, por lo tanto, permitir que pueda llegar a prescindirse de la medicación.

“La endocrinóloga Carme Valls, directora del taller Mujer, Salud y Calidad de Vida del Centro de Análisis y Programas Sanitarios de Cataluña, sostiene que la doble prevalencia de la ansiedad en las mujeres no es casual. “Las hormonas nos condicionan, pero no nos determinan”, afirma. “Pero luego están las causas sociales: la doble jornada, el nido vacío, la soledad, la pobreza. No soy fundamentalista, receto ansiolíticos, pero si afináramos el diagnóstico no se prescribirían ni la tercera parte. La mayoría de las ansiedades se aliviarían sin ellas”.
El ansiolítico es el recurso más fácxilmente disponible XXXX. “Deberíamos estar más alerta. El ansiolítico es un recurso fácil para médico y paciente”, opina un facultativo Los médicos citan el deterioro de la memoria como uno de los posibles efectos del uso prolongado de ansiolíticos. Pero, a veces, es más urgente destensar el cable. Por eso, esta noche, más de una, mareada de dar vueltas en la cama, se pondrá una pastilla bajo la lengua y mañana será otro día.

Ellos beben, ellas se medican

Las mujeres se consuelan de sus penas y sus nervios con pastillas, y los hombres con alcohol. En los países desarrollados, 1 de cada 5 hombres adquiere dependencia vitalicia del alcohol, por 1 de cada 12 mujeres, según la OMS. Por cada trabajadora que bebe a diario, hay cuatro varones, según la Encuesta de Alcohol y Drogas en el Ámbito Laboral. Médicos y psicólogos certifican que ellos son más propensos a las adicciones y menos proclives a acudir al galeno, y las pastillas necesitan receta. Ellas expresan su sufrimiento, piden ayuda y acatan la prescripción facultativa. Las benzodiacepinas alivian su malestar y no llevan asociada tanta connotación de placer, o de vicio, como el alcohol, mal visto por muchos, incluso por ellas. La ansiedad femenina y su trato con fármacos forman parte del imaginario contemporáneo.
No es erróneo recetar una benzodiacepina. Sí lo es no acompañar el medicamento con una psicoterapia. El problema es que la Seguridad Social y los seguros médicos privados disponen de poco personal y poco tiempo. Siempre es más fácil, breve y económico recetar una pastilla que realizar una psicoterapia.