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10 – Psicología – Psicoterapias – Psicoanálisis

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DÍA MUNDIAL DE LA SALUD MENTAL 2016

octubre 10th, 2016|

1 de cada 5 españoles (20%) ha padecido, padece o padecerá algún trastorno mental diagnosticado (hay muchos más sin diagnosticar porque no han consultado)

En el momento actual 1 de cada 10 españoles (10%) tiene algún tipo de tratamiento psiquiátrico, psicológico o psicoterapéutico.

La OMS (Organización Mundial de la Salud) estima que 1 de cada 4 personas (25%) tiene un trastorno mental actual en el mundo*. Si las cifras en España son menores puede ser porque la salud mental de la población española es mejor, o porque los españoles consultan menos.

Pese a la frecuencia del padecimiento de trastornos mentales, más o menos severos, todavía en España no se aceptan estos trastornos con la misma naturalidad que otras enfermedades. Muchas personas que los padecen se dan múltiples excusas para no consultar. Quienes consultan muchas veces lo ocultan a familiares, amigos y conocidos como si de una vergüenza se tratara. Pareciera que reconocer que uno tiene problemas psíquicos o psicológicos y solicitar ayuda profesional implicara un estigma. Como si quienes padecen de sí mismos fueran “apestados” y no personas valiosas que requieren ayuda en algún momento de sus vidas.

Como sostiene el movimiento social asociativo Salud Mental España en su campaña con motivo del día mundial de la salud mental:“nadie elige tener un problema de salud mental, encontrarse mal o sufrir”. “Es cuestión de informarse, charlar, escuchar y apoyarse mutuamente”, dice González Zapico, presidente de esta confederación.

Hoy, 10 de octubre, Día Mundial de la Salud Mental, conmemorado en más de 100 países, no está de más reflexionar sobre esta falta de visibilidad de las personas afectadas de algún problema mental o psicológico y los prejuicios que les dificultan acceder a la atención profesional que necesitan. Hoy y todos los días.

*La información ha sido recogida del periódico digital lainformacion.com

EL TRASTORNO LÍMITE DE LA PERSONALIDAD (TLP) Y LA PSICOTERAPIA FOCALIZADA EN LA TRANSFERENCIA (PFT)

octubre 4th, 2016|

Extracto de una entrevista a Otto Kernberg, creador de la PFT, publicado en “El Público”el domingo 3 de abril de 2016
-¿Qué es un trastorno de personalidad?
Hablamos de él cuando los rasgos de carácter y conductas habituales se transforman de manera tan rígida que limitan significativamente el funcionamiento social.

-¿Cómo se establece ese límite?
Estudiando el funcionamiento de la persona en diferentes áreas: trabajo y profesión; amor y sexo, y amistad y relaciones y creatividad. Si una persona tiene habitualmente constantes problemas con los demás, se cansa, siempre se pelea con sus superiores, eso es trastorno de la personalidad (TDP).

-En relaciones sexuales ¿qué lo apunta?
En las relaciones íntimas, se combinan libertad, erótica y ternura, lo psíquico y lo sexual. Las personas con TDP pueden tener inhibiciones graves sexuales; o funcionan bien sexualmente, pero tienen inhibición emocional, incapacidad de amar a la persona con la que tienen una vida íntima.

-¿Qué le atrajo tanto para estudiarlo?
Quería ayudar a pacientes con trastornos graves de personalidad que, en realidad, se han descuidado porque no son tan graves como para hospitalizarlos. Son capaces de manejar su vida cotidiana, pero tienden a la conducta antisocial, o escapan de la vida interpersonal a través de drogas, alcohol u otras adicciones, y tienen dificultades en el trabajo o estudios, pues no son capaces de tomar responsabilidades sin supervisión.

-¿Cuál es el origen de trastornos así?
Su falta de integración del concepto de sí mismo y del otro, la capacidad que tenemos normalmente, que ni nos damos cuenta, de sentir que tenemos una continuidad interna, somos los mismos a través del tiempo. Ellos juzgan a las personas de acuerdo con su conducta inmediata, tienen dificultad para hacerse una imagen más profunda de sí mismo y los demás.

-¿Por qué no conciben esa integridad?
Desde que nacemos, nos orientamos hacia los demás movidos por nuestros afectos, positivos y negativos. Los primeros años se vive la experiencia de lo positivo y de lo negativo por separado. La capacidad cognitiva va creando la idea de que yo soy el mismo contento y triste. Pero cuando en ese proceso normal de unión interfiere un exceso de frustración o agresión, deja esa escisión permanente entre experiencias positivas y negativas, que impide integrar el concepto de sí mismo y el de los demás.

-¿Como ayuda a esas personas la PFT?
Permitiendo al paciente activar en las sesiones sus estados totalmente negativos y positivos, para ayudarle a entender sus extremos y tolerarlos, como a él mismo.

-¿Hay muchas personas con TDP?
Se calcula que hay un 20% de población con trastorno de personalidad, el 3% grave.

10 BUENAS RAZONES PARA CONSULTARA UN PSICÓLOGO

octubre 1st, 2016|

¿Cuándo debo considerar que mis dificultades son parte del sufrimiento común de la vida? ¿Cuándo debemos pensar que ocurre algo más y consultar a un psicólogo?

Cuando existen trastornos mentales precisos la respuesta es sencilla: siempre. Pero con otras dificultades no tan definidas la frontera puede ser más confusa.

No podemos dar una respuesta general a estas preguntas que algunas personas nos han realizado en el blog, pero sí mencionar 10 situaciones (hay más) en las que la mayoría de las personas no suelen consultar, y deberían hacerlo:

1-Una emoción negativa que dura demasiado.

Todos sufrimos ansiedad de vez en cuando. Por ejemplo presentarnos a un examen, sufrir un accidente, tener que entregar un trabajo en determinada fecha, son hechos que provocan estrés y ansiedad en casi todas las personas.

Una mudanza, una separación, la pérdida de un ser querido, producen aun más estrés, ansiedad y/o depresión. Hay emociones negativas que no pueden evitarse porque forman parte de la vida y son consecuencia natural de algunos de sus avatares. ¿Pero qué pasa cuando duran más de lo esperable?

Estar un año, o incluso dos, deprimido por una separación puede ser normal; pasarse seis meses sin salir de casa es preocupante.

Estar preocupado por haber tenido un accidente o padecer una enfermedad es normal; “torturarse” porque “podría” sufrirse un accidente o contagiarse una enfermedad podemos considerarlo no tan normal.

Estar intensamente triste, ansioso o angustiado continuamente sin motivo aparente implica que ese motivo es desconocido para la persona que lo padece.

Ante estos síntomas es conveniente consultar a un psicoterapeuta.

(Nota: Como hemos explicado en otro artículo, la psicoterapia es el tratamiento de los problemas psicológicos y emocionales por medio de la palabra, y psicoterapeuta el profesional que la realiza. Psicólogo es un título universitario que, en su especialidad clínica, habilita al ejercicio de la psicoterapia. En el presente artículo utilizamos indistintamente los términos psicólogo y psicoterapeuta)

2- Haber padecido más de un ataque de pánico.

Los ataques de pánico se caracterizan por sensaciones de asfixia, ahogo, palpitaciones y, sobre todo, impresión de muerte inminente.

Cuando una persona sufre un ataque de pánico consulta a un médico o acude a urgencias hospitalarias. Si los médicos no encuentran ninguna causa orgánica para estos síntomas diagnostican ansiedad y recetan algún ansiolítico.

Si la crisis se repite vuelven a acudir a urgencias con el mismo resultado o la soportan estoicamente. Lo que casi nunca hacen es consultar a un psicólogo, porque difícilmente aceptan que esos síntomas físicos puedan ser de origen psicológico.

Si ese es su caso y no quiere vivir permanentemente en una espiral de temor a padecer un ataque, conductas evitativas de lugares en los que no sea fácil acceder a una atención médica inmediata (espacios cerrados o abiertos, supermercados, cines, salas de espectáculo…) y miedo a la enfermedad y la muerte, necesita consultar a un psicólogo.

3- Padecer de enfermedades psicosomáticas

Cuando uno padece de uno o más síntomas en el cuerpo debe consultar a un médico. Pero si, después de una revisión clínica y algunos estudios, no se encuentran causas en el cuerpo, no hay más remedio que buscarlas en la mente.

Esto es así porque mente y cuerpo están íntimamente relacionados y se afectan mutuamente. Ciertas enfermedades orgánicas pueden producir síntomas y trastornos mentales. Del mismo modo muchos problemas psícológicos originan síntomas en el cuerpo.

Si ha acudido al médico, éste ha considerado su malestar de posible origen psíquico y los síntomas persisten o se reiteran, consulte a un psicólogo.

4- Ciertos rasgos de personalidad producen sufrimiento en sí mismo o en terceros.

La personalidad y el carácter suelen ser estables a lo largo del tiempo. Un cambio radical (irascibilidad, impulsividad, agresividad con otros o consigo mismo, celos desmedidos, llanto inmotivado y muchos otros) puede ser síntoma de depresión encubierta, inestabilidad emocional, un trastorno de personalidad o, incluso, los primeros síntomas de una psicosis. Es preferible no esperar a que la enfermedad se desencadene en toda su virulencia.

Hay personas que viven con un sentimiento crónico de vacío. Necesitan mucho afecto pero sin darse cuenta alejan de sí a la gente, por lo que se sienten rechazados. No toleran la frustración, pero son presa fácil de ella. Idealizan a su pareja o amigos y ante la menor decepción los desvalorizan. Pasan del amor extremo al odio cuando se sienten decepcionados. Tienden a consumir alcohol u otras sustancias, asumen riesgos innecesarios, viven al límite, en un continuo sobresalto.

En un sentido opuesto hay personas perseverantes, obstinadas, preocupadas por detalles, exageradamente críticas consigo mismo y con los demás y, al mismo tiempo, dubitativas. En la mayoría de los casos la obsesividad excesiva afecta a la eficiencia en el trabajo; la alteración de normas o hábitos produce ansiedad y/o agresividad; las relaciones de parejas y con amigos están perturbadas por la frialdad afectiva y las “manías”. Y lo peor es que les es difícil experimentar placer ya que la obsesividad no descansa ni en tiempo de ocio.

Otras personas muestran una emotividad intensa y un exceso de emoción expresada. Necesitan ser siempre el centro de la atención. Esto puede hacer que sean seductoras y dramáticas, con relaciones intensas y conflictivas.

Los nombrados sólo son algunos ejemplos de comportamientos que pueden producir mucho sufrimiento sin que la persona piense que tiene una dificultad por la que debería consultar a un psicólogo, porque los experimenta como parte de su carácter o personalidad, y cree que no pueden cambiarse; o, al contrario, teme que una psicoterapia le haga perder su personalidad. No es así, hay métodos terapéuticos para intentar solucionar lo que no funciona, o funciona mal, respetando la individualidad de la persona.

5- No dormir bien es un problema más serio de lo que mucha gente cree.

Dormir un mínimo de seis horas diarias es necesario para la salud física y mental. Un insomnio prolongado puede alterar sensiblemente la estabilidad psíquica y emocional.

Si le cuesta conciliar o mantener el sueño, se despierta reiteradamente y tiene dificultad para volver a dormirse, debería consultar a un neurólogo o a un psiquiatra para remediarlo.

6- ¿Está aislado socialmente?.

Si usted en situaciones sociales manifiesta una gran inhibición que impide expresarse, sentimientos de inferioridad y mucha sensibilidad a posibles juicios negativos, es probable que padezca fobia social, un trastorno que tiene tratamiento psicológico.

¿Es vergonzoso, tímido, solitario y aislado? ¿No está contento con esta soledad y aislamiento? ¿En realidad desea tener más y mejores relaciones con otros y sufre por su soledad? ¿Pero a la vez evita las situaciones sociales por la ansiedad o malestar que le producen? En ese caso puede padecer un trastorno de personalidad por evitación, un trastorno más resistente pero que, como todo trastorno de personalidad, puede tratarse con psicoterapia.

7- Tener dificultades serias con el estado de ánimo.

Tanto la intensa tristeza en una persona que anteriormente se mostraba alegre, como la euforia excesiva e imprevista, o la alternancia entre esos estados de ánimo extremos en personas que supieron ser más estables, pueden ser señales de que se puede estar experimentando un trastorno del estádo de animo.

Las personas que sufren trastornos del humor muchas veces consultan al psiquiatra, pero raramente consultan a un psicólogo. Hacen mal, porque la medicación puede atenuar los síntomas más acuciantes, pero no puede resolver estos problemas en profundidad como sí puede hacerlo una psicoterapia.

8 – Infancias poco felices

El diagnóstico más frecuente con el que los niños vienen a consulta es el Trastorno por Déficit de Atención con o sin hiperactividad (TDAH), quizás porque es el que más habitualmente se realiza en niños. Muchos padres consultan al psicólogo o psicoterapeuta especializado en niños porque se resisten a medicar a sus hijos o no quieren que dependad indefinidamente de la medicación.

Pero pueden presentarse muchas otras dificultades psicológicas en la infancia a las que se da menos importancia porque son menos conflictivas para padres y docentes: encopresis (defecación involuntaria de un niño de más de tres años sin causas orgánicas) o enuresis (orinarse en la cama); síntomas obsesivos y compulsivos precoces; pesadillas, temores y angustias infantiles; sentimientos de impotencia y falta de confianza en sí mismos; omnipotencia temeraria; ánimo triste sostenido; rabietas intensas; etc. Signos todos ellos de perturbaciones emocionales tempranas.

Los padres no suelen consultar a un psicólogo de niños porque atribuyen erróneamente las causas de estas dificultades a faltas disciplinarias o educativas. Pero la infancia no siempre es ese paraíso que el adulto rememora cuando lo ha perdido.

Otro motivo por el que no se suele consultar a un psicoterapeuta es el prejuicio de que “es demasiado pequeño para ir al psicólogo”. En la práctica clínica ocurre todo lo contrario: cuanto más precoz es una psicoterapia más probabilidades tiene de ser más breve y más eficaz, tanto en los beneficios terapéuticos rápidos como en la prevención a largo plazo de problemas mayores.

9 – Adolescencias difíciles.

El psicólogo Aníbal Ponce decía que dos sentimientos caracterizan a la adolescencia: la ambición y la angustia. Ambición de los adolescentes porque aún no se ha topado con las inevitables frustraciones que impone la dura realidad y, por lo tanto, todo es posible; y angustia de los adolescentes porque, si todo es posible, también lo es lo peor.

Conflictos familiares; abuso de alcohol, dorgas o internet; una actitud “pasota”ante los estudios y obligaciones, irresponsabilidad y rebeldía; inhibición, retraimiento social y depresión, son algunas de las manifestaciones más frecuentes.

Cuando de nada sirve nuestra experiencia, porque la experiencia es, por definición, intransferible; cuando de nada sirven nuestros consejos, que a veces bastan para que el adolescente haga exactamente lo contrario; cuando de nada sirven el exceso de rigor ni el exceso de comprensión, cuando asistimos impotentes al proceso autodestructivo de un hijo; ha llegado la hora de consultar a un psicoterapeuta.

10 – Instatisfacción con la propia vida y el modo en que se está desarrollando

Mucha gente se siente insatisfecha con su vida, imposibilitada de disfrutarla, sin entusiasmo ni motivación. Han vivido mejor o peor, alcanzado más o menos sus objetivos, pero llega un momento en que no se reconocen a sí mismos y se preguntan “¿Quién soy yo?”. Quisieran cambiar su vida pero no saben como hacerlo.

Generalmente no se les ocurre consultar a un psicólogo porque no ven de qué modo podría ayudarlos. Y, sin embargo, estar insatisfecho y querer cambiar puede ser el mejor motivo para realizar una psicoterapia. Son esas personas, con esos conflictos, las que mejor provecho sacan de ella.

¿CUÁNDO CONSULTAR A UN PSICÓLOGO O A UN PSIQUIATRA?

septiembre 27th, 2016|

Existe en España (no es así en otros países de Europa y del mundo) un prejuicio muy extendido por el que se supone que las personas que consultan a un psicólogo o a un psiquiatra están “locas”.

Cuando tenemos un malestar físico consultamos al médico, y para pocos esta consulta es motivo de vergüenza. ¿Por qué cuando padecemos un malestar psicológico o emocional no aceptamos consultar a especialistas en la mente con la misma naturalidad con la que consultamos a especialistas en el cuerpo?

Es cierto que no es suficiente motivo para consultar tener un problema vital. La mejor motivación para realizar la consulta es querer resolverlo.

Mucha gente experimenta la sensación de estar perdiendo el control sobre su propia vida, pero no acuden a consultas psicológicas por diferentes motivos.

-Vergüenza de contar sus problemas a un extraño. Psiquiatras, psicólogos y otros profesionales de salud mental no somos jueces. Si hemos elegido estas profesiones es para ayudar a las personas, no para juzgarlas. ¿Acaso uno debe avergonzarse por padecer un malestar intestinal? ¿Por qué debería ser de otra manera con otros malestares que no son necesariamente orgánicos pero que no dependen de nuestra voluntad?

– Vergüenza de lo que otros puedan pensar si consultan. Por lo que ya hemos dicho eso sólo debería producir vergüenza en quienes juzgan sin conocimientos. Pero tampoco es necesario informar a todo el mundo que uno visita a un psiquiatra o un psicólogo, no porque sea malo sino porque puede ser una de tantas cosas que preferimos mantener en reserva.

  • Vergüenza por no poder apañarse solos. Este es el inconveniente más común. Dichos populares españoles como “cada palo sostiene su vela” parecen sostener un ideal de autosuficiencia que no es ni siquiera coherente con la condición humana. Los seres humanos vivimos en relación permanente con otros. Tiene tanto mérito ayudar a alguien como dejarse ayudar. Sufrir en soledad no parece ser la mejor respuesta.
  • Una expectativa desmedida en que los problemas se resolverán con el tiempo. ¿Cuánto tiempo? Muchas personas han tomado conciencia de que necesitan ayuda pero la postergan siempre para “más adelante” porque éste no es “el mejor momento”. Cuando toman conciencia descubren que han desperdiciado un tiempo de vida realmente valioso. Cuando uno tiene una dificultad que no ha logrado resolver solo, el mejor momento es ahora.
  • Razones económicas: Desgraciadamente la seguridad social no cuenta con los recursos necesarios para poder ofrecer atención psicoterapéutica a todas las personas que la necesitan ni con la urgencia o la frecuencia con que la necesitan. Los seguros médicos también ponen muchas restricciones a la atención psicológica. Y las consultas privadas lógicamente tienen un costo (aunque puede no ser tan alto como mucha gente supone). Hay efectivamente personas a las que la precariedad de su situación económica les impide acceder a una consulta privada y es de lamentar que la seguridad social no pueda ofrecérsela. Pero otras personas que creen que no pueden permitírselo no reflexionan sobre en cuántas cosas prescindibles gastan sus ingresos.
  • Malas experiencias previas. Hay personas, incluso con problemas graves, que no han tenido experiencias psicoterapéuticas satisfactorias y, sin haber resuelto sus problemas, se resisten a volver a consultar. Cada persona debe encontrar la disciplina y el profesional que más se adecúe a sí mismo. Una experiencia poco exitosa no significa que todas vayan a serlo.

¿Es mejor consultar a un psicólogo o a un psiquiatra?

Psiquiatras, psicólogos, psicoanalistas y psicoterapeutas trabajamos para la salud mental de las personas. Pero los enfoques no son los mismos.

Los psiquiatras trabajamos con recursos neuroquímicos que actuan sobre los neurotransmisores cerebrales mediante la prescripción de medicamentos que pueden aliviar los síntomas del paciente, pero no curarlos.

Los psicoterapeutas trabajamos, con distintos métodos y técnicas, con la palabra y el diálogo. En psicoterapia se procesan y las vivencias subjetivas, la personalidad, la conducta, las ideas adquiridas sobre sí mismo y el mundo (muchas veces erróneas), la autoestima, las relaciones interpersonales y la historia de la persona con sus experiencias vitales, traumáticas o no; con la escucha activa de un psicoterapeuta capacitado para orientar al paciente en la elaboración y resolución de sus conflictos, siempre en función de lo que él o ella quieran hacer con su vida.. El objetivo de una psicoterapia es que el paciente pueda realizar en sí mismo y en su entorno los cambios que él necesita, conforme a sus deseos, para disfrutar más de la vida y sufrir menos.

Estas dos recursos pueden usarse en forma exclusiva (sólo uno de ellos) o simultáneamente. Pero, salvo por problemas puntuales y acotados en el tiempo, no es conveniente recurrir sólo a los fármacos porque no son inocuos y no es bueno depender de la medicación toda la vida.

Es elección de cada uno a qué recursos recurre, o no utilizar ninguno. Pero lo importante es que sea fruto de una elección y no de la resignación o la vergüenza ante dificultades que producen sufrimiento y tienen tratamiento.

TRAUMA y MÉTODO EMDR

febrero 8th, 2016|

La palabra trauma en griego significa “herida”. El trauma al que nos referimos es una “herida psicológica” que puede ser provocada por diversas situaciones.

La importancia de las causas del trauma no determina la calidad del daño que éste produce. Hay personas que han sobrellevado con bastante entereza psicológica y emocional grandes catástrofes y otras que parecen sucumbir ante traumas de menor envergadura aparente. Porque los efectos de los traumas dependen de cada persona, de su historia y entorno afectivo, del momento en que se hayan producido y de su reiteración a lo largo del tiempo.

UN APUNTE SOBRE SU ORIGEN

En 1987 la psicóloga Francine Shapiro descubrió que ciertos movimientos oculares reducían la angustia producida por pensamientos negativos. Inició entonces una investigación con sujetos traumatizados que concluyeron comprobando que el EMDR reducía de manera significativa los síntomas del Trastorno por Estrés Post Traumático.

En 1994 recibió el Premio a la Destacada Consecución Científica en Psicología otorgado por la Asociación Californiana de Psicología por este método terapéutico.

Desde entonces la práctica EMDR no ha dejado de extenderse a diversos países (especialmente anglosajones) y los más amplios problemas psicológicos: duelos, fobias, trastornos de ansiedad, depresión, TOC (Trastorno Obsesivo-Compulsivo), Trastornos alimentarios (anorexia y bulimia), trastornos somatomorfos (fibromialgia, cefaleas y otros trastornos psicosomáticos), adicciones, dificultades psicológicas en personas adoptadas, trastornos de conducta, TDA (trastorno por déficit de atención), TDAH (trastorno por déficit de atención e hiperactividad).

¿CÓMO SE TRABAJA EN EMDR?

El abordaje empleado en EMDR se focaliza en tres aspectos:

  • 1) experiencias desagradables de la vida temprana
  • 2) experiencias estresantes del presente
  • 3) pensamientos y comportamientos deseados para el futuro

Psicoterapeuta y paciente conjuntamente identifican un problema específico, el más acuciante, en el que se focaliza el tratamiento. El paciente describe el acontecimiento traumático y es ayudado por el terapeuta a seleccionar los aspectos más significativos y angustiantes del acontecimiento.

El psicólogo o psiquiatra adiestra al paciente a realizar  determinados movimientos oculares rápidos u otra estimulación cerebral bilateral. Mientras los realiza afluyen a su conciencia otros aspectos del recuerdo traumático (algunos aparentemente ya olvidados, pero que continúan ejerciendo un efecto negativo desde el subconsciente) u otros recuerdos. El psicoterapeuta guía el procedimiento para asegurarse que el paciente esté procesando adecuadamente.

La estimulación cerebral bilateral puede ser:

  • a) Visual:el paciente mueve los ojos de un lado al otro guiado por el terapeuta
  • b) Auditiva:el paciente escucha sonidos alternados en ambos oídos
  • c) Kinestésica:el psicoterapeuta golpetea suavemente y en forma alternada sobre las manos o los hombros del paciente.

Una vez localizado el estímulo más adecuado a cada paciente, este estímulo  facilita la conexión entre los dos hemisferios cerebrales permitiendo un nuevo procesamiento de la información almacenada y produciendo la disminución de la carga emocional que acompaña al recuerdo traumático.

El psicoterapeuta guía clínicamente el proceso y orienta hacia la dirección que debe seguir la intervención para ser eficaz. La meta es que el paciente procese la información sobre el incidente traumático  llevándolo a lo que la Dra. Francine Shapiro llama una “resolución adaptativa”:

  • a) una reducción de los síntomas
  • b) un cambio en las creencias
  • c) la posibilidad de funcionar mejor en la vida cotidiana.

RECONOCIMIENTOS CIENTÍFICOS DEL EMDR

  • EMDR ha sido reconocida como abordaje eficaz para el TEPT (trastorno de estrés postraumático) por la APA (Asociación Americana de Psicología)
  • Los departamentos de Saluddel Reino Unido, Irlanda del Norte, Holanda, Francia han declarado al EMDR como abordaje de elección para el tratamiento del trastorno de estrés postraumático
  • El NICE(Instituto Nacional para la Excelencia Clínica) de Gran Bretaña declara al EMDR como uno de los tratamientos de elección con apoyo empírico para el TEPT (Trastorno por Estrés Post Traumático) en adultos.
  • SAMHSA (administración de servicios de uso de sustancias y salud mental) y NREPP (registro nacional de programas y prácticas basados en evidencia) citan a EMDR como una práctica basada en la evidencia para el tratamiento del TEPT (Trastorno por Estrés Post Traumático), la ansiedad y la depresión.
  • LA OMS(Organización Mundial de la Salud) reconoce el impacto mundial de EMDR indicando que este tratamiento psicológico debe ser considerado “para adultos con trastorno de estrés postraumático (TEPT)”

 

Más psicoterapia, menos ansiolíticos

diciembre 7th, 2015|

“La ansiedad es, con la depresión, el trastorno de salud mental más común. Aún más en las mujeres. Los hipnosedantes —tranquilizantes y somníferos— son los únicos psicoactivos más consumidos por mujeres que por hombres. Más del doble, según el Plan Nacional de Drogas. Parece lógico. No es tan simple “No te crees que eres adicta a algo que te ha recetado un médico”, dice una paciente

“Las benzodiacepinas son las drogas más consumidas en España después del alcohol y el tabaco. El 12% de la población los usa, el doble que en 2005. El porcentaje sube al 16% en las mujeres, entre las que se estima que hay más de medio millón de adictas a una droga legal que precisa receta médica.”

Pueden llamarse Orfidal, Tranxilium, Lorazepam, Lexatin, Valium o Trankimazin. “Un fármaco barato (un par de euros la caja de 50 con receta pública), eficaz a corto plazo y sin grandes efectos secundarios”. “Por eso están entre los fármacos más recetados en España, el país de Europa donde más ha crecido su consumo”.
“Sin embargo, a cambio de su eficacia, las pastillas tienen una gran capacidad de generar dependencia. Ciertas pacientes necesitan cada vez más dosis. Y muchas veces, médico y paciente saben cuándo inician un tratamiento pero no cuándo lo acaban.”

Enric Aragonés, coordinador de salud mental en la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria hace autocrítica. “Recetamos muchas benzodiacepinas y no siempre controlamos su uso”, admite. “Es un recurso fácil para médico y paciente. Las guías aconsejan no prolongar el tratamiento más de cuatro o seis semanas. Pero no es tan sencillo. Los procesos de ansiedad y depresión son largos, el tiempo de consulta, corto, y el gran poder de habituación de estos fármacos hacen muy difícil retirarlos”.
Creemos que el Dr. Aragonés da en la tecla. Las depresiones y ansiedades admiten dos tipos de tratamiento, incluso administrados simultáneamente. Pero el tratamiento psicoterapéutico requiere más tiempo de consulta. Es mucho más adecuado al mundo en que vivimos recurrir a una pastilla, aun sabiendo que si no es acompañada por un tratamiento psicoterapéutico la enfermedad no hará más que cronificarse y, por lo tanto, el recurso a la medicación se perpetuará, en lugar de ser sólo un recurso.
Entiéndasenos bien. No nos oponemos al uso de psicofármacos, es más, los recetamos. Pero sí estamos convencidos de que es un error utilizar la medicación como único recurso y no acompañarla por la psicoterapia, que podría llegar a resolver los problemas que están en el origen de la ansiedad y el insomnio y, por lo tanto, permitir que pueda llegar a prescindirse de la medicación.

“La endocrinóloga Carme Valls, directora del taller Mujer, Salud y Calidad de Vida del Centro de Análisis y Programas Sanitarios de Cataluña, sostiene que la doble prevalencia de la ansiedad en las mujeres no es casual. “Las hormonas nos condicionan, pero no nos determinan”, afirma. “Pero luego están las causas sociales: la doble jornada, el nido vacío, la soledad, la pobreza. No soy fundamentalista, receto ansiolíticos, pero si afináramos el diagnóstico no se prescribirían ni la tercera parte. La mayoría de las ansiedades se aliviarían sin ellas”.
El ansiolítico es el recurso más fácxilmente disponible XXXX. “Deberíamos estar más alerta. El ansiolítico es un recurso fácil para médico y paciente”, opina un facultativo Los médicos citan el deterioro de la memoria como uno de los posibles efectos del uso prolongado de ansiolíticos. Pero, a veces, es más urgente destensar el cable. Por eso, esta noche, más de una, mareada de dar vueltas en la cama, se pondrá una pastilla bajo la lengua y mañana será otro día.

Ellos beben, ellas se medican

Las mujeres se consuelan de sus penas y sus nervios con pastillas, y los hombres con alcohol. En los países desarrollados, 1 de cada 5 hombres adquiere dependencia vitalicia del alcohol, por 1 de cada 12 mujeres, según la OMS. Por cada trabajadora que bebe a diario, hay cuatro varones, según la Encuesta de Alcohol y Drogas en el Ámbito Laboral. Médicos y psicólogos certifican que ellos son más propensos a las adicciones y menos proclives a acudir al galeno, y las pastillas necesitan receta. Ellas expresan su sufrimiento, piden ayuda y acatan la prescripción facultativa. Las benzodiacepinas alivian su malestar y no llevan asociada tanta connotación de placer, o de vicio, como el alcohol, mal visto por muchos, incluso por ellas. La ansiedad femenina y su trato con fármacos forman parte del imaginario contemporáneo.
No es erróneo recetar una benzodiacepina. Sí lo es no acompañar el medicamento con una psicoterapia. El problema es que la Seguridad Social y los seguros médicos privados disponen de poco personal y poco tiempo. Siempre es más fácil, breve y económico recetar una pastilla que realizar una psicoterapia.

PSICOTERAPIA PSICODINÁMICA BREVE.

noviembre 19th, 2013|

La psicoterapia psicodinámica breve es una de las prácticas psicoterapéuticas con mayor experiencia y con efectos psicoterapéutico mejor demostrados.

En el mundo de hoy existen muchas teorías y, consecuentemente, técnicas psicoterapéuticas. Lo que tienen en común, y que permite que a todas las llamemos psicoterapias, es que se trata en todos los casos de un intento de cura por la palabra, a diferencia de los tratamientos psicofarmacológicos que pretenden obtener la cura por medio de medicamentos (aunque ambos pueden coincidir en el tiempo).

Pero las diversas psicoterapias difieren significativamente entre sí  en los conceptos, métodos y técnicas empleados. Hoy expondremos brevemente una de las más importantes y significativas tanto por la frecuencia de su práctica como por diferenciarse radicalmente de todas las otras psicoterapias: la psicoterapia psicodinámica breve.

La diferencia más radical de la psicoterapia psicodinámica con otras terapias reside en el reconocimiento del inconsciente. Todas las patologías psíquicas presentan pensamientos, conductas y actos aparentemente inmotivados, que se manifiestan independientemente de la voluntad del paciente, y para los cuáles él no tiene una explicación satisfactoria. Así ocurre con los pensamientos obsesivos y los actos compulsivos en los pacientes diagnosticados como padeciendo un TOC o Trastorno Obsesivo Compulsivo, las conductas y actos impulsivos de los borderlines, diagnosticados de TLP o Trastorno Límite de la Personalidad, los ataques de pánico en quienes los padecen, los miedos desproporcionados y muchas veces incapacitantes de las personas fóbicas (incluidas las fobias sociales y las agorafobias), la tristeza intensa en las depresiones, la ansiedad en los trastorno de ansiedad, y así podríamos seguir con todas y cada una de las patologías descriptas.

Para la psicoterapia psicodinámica estas conductas y actos no son en absoluto inmotivados, lo que ocurre es  que su causa es desconocida para la persona que los padece, es una causa inconsciente. Precisamente del hecho de ser inconsciente proviene la potencia con que se impone al sujeto sin que éste pueda manejarlas con su pensamiento consciente. Por eso las psicoterapias psicodinámicas cuentan con métodos y técnicas (asociación libre, atención flotante, interpretaciones y señalamientos) que favorecen la emergencia de esas causas profundas a la conciencia, permitiendo así que la persona se apropie de su propia vida, sufra menos y disfrute más.

Otra diferencia radical de la psicoterapia psicodinámica con otras terapias es que la esencia de la psicoterapia psicodinámica reside en la convicción de que toda persona es un ser individual, no idéntico a ninguna otra persona y, de ahí, el carácter específicamente individual de toda experiencia humana. Como dice Erich Fromm: “nunca la experiencia de una persona es idéntica a la experiencia de otra… de hecho, hasta la experiencia de una misma persona no es nunca la misma en ocasiones diferentes, porque nadie es exactamente el mismo en dos momentos de su vida”.

Por eso en la psicoterapia psicodinámica no se trabaja, como en otras terapias, con protocolos elaborados en función de la patología, sino que el trabajo debe adecuarse a la persona individual que consulta y a su problemática, también individual, en un trabajo centrado en la persona (más que en la patología) y adecuado a sus necesidades individuales.

Como podemos apreciar por lo hasta ahora dicho, la psicoterapia psicodinámica es una terapia inspirada en el psicoanálisis, pero con diferencias radicales respecto de un análisis ortodoxo.

1 – La psicoterapia psicodinámica breve se propone como un tratamiento limitado en el tiempo, dependiendo de la persona y de la dificultad que se desarrolle en 8, 12, 16, 20 o 30 sesiones.

2 – Para eso en psicoterapia psicodinámica breve se focaliza el tratamiento en el motivo de consulta, la mayor dificultad del paciente, el síntoma más acuciante. Una vez resuelto éste el paciente puede dar por finalizada su terapia, habiendo obtenido una ganancia de saber sobre sí mismo y erradicado aquello que más lo torturaba, inhibía y limitaba su vida. O puede solicitar continuar para resolver otros conflictos.

 

PSICOTERAPIA DE NIÑOS O PSICOTERAPIA INFANTIL, BENEFICIOS Y PREJUICIOS

noviembre 6th, 2013|

Vivimos una época contradictoria que no hace más que confundir a los padres.

Por un lado se diagnostican como trastornos mentales particularidades de muchos niños que en nuestras infancias no eran consideradas como tales. Echemos sino una rápida ojeada sobre algunos de los trastornos mentales de inicio en la infancia, la niñez o las adolescencia clasificado en el DSM IV-R, manual de diagnóstico de trastornos mentales de uso habitual hoy. Allí, junto a trastornos mentales indiscutibles, más allá del acierto o no en su denominación, como retraso mental o Trastornos generalizados del desarrollo, incluyendo al autismo, aparecen otros más discutibles. Veamos si no:

Trastornos del aprendizaje
F81.0 Trastorno de la lectura (315.00)
F81.2 Trastorno del cálculo (315.1)
F81.8 Trastorno de la expresión escrita (315.2)
F81.9 Trastorno del aprendizaje no especificado (315.9)Así la dificultad en el aprendizaje de cualquiera de las materias que componen el currículo escolar puede pasar a ser considerada un trastorno mental y, consecuentemente, el niño que las padece un enfermo mental.Llegamos así al más frecuente de los diagnósticos de trastornos mentales en la infancia, el Trastorno por Déficit de atención con o sin hiperactividad. Con esta categoría diagnóstica cualquier niño distraído y/o inquieto pasa a ser un enfermo mental.

 

Este diagnóstico adquiere un mayor prestigio porque, aunque pueda ser supuesto por un docente con un niño demasiado difícil de llevar, o por un psicólogo especializado en niños, el diagnóstico es realizado las más de las veces por un neurólogo infantil, y ya se sabe que un neurólogo es un científico.

Lo que no se les dice a los padres, o no de manera suficientemente clara, es que lo que hace el neurólogo es descartar la existencia de lesiones neuronales o cerebrales. En ausencia de una lesión identificable, se le supone al niño una lesión no identificable, lo que ya no es tan científico.

 

Esto no sería excesivamente preocupante si supusiera la solución del problema. Pero no. Se indica una medicación (habitualmente metilfenidato, bajo cualquiera de sus múltiples nombres comerciales, un derivado anfetamínico) que en algunos casos contribuye a mejorar la atención y disminuir la inquietud, pero no en todos. Nos encontramos así con muchos niños y adolescentes que consumen durante años una medicación que no es inocua sin obtener mayor beneficio y pudiendo llegar a padecer alguno de los llamados efectos secundarios (sería más correcto decir “efectos no deseados”).

Por otro lado hay cada vez una mayor reticencia de padres y docentes a dirigir al niño a una psicoterapia para niños o psicoterapia infantil, pese a que, las más de las veces, las dificultades de atención y la hiperactividad son causadas por dificultades psicológicas y/o emocionales del niño.

Y es que hay demasiados prejuicios al respecto. Contra lo que muchas veces se piensa, una psicoterapia temprana puede permitirle al niño no sólo resolver los problemas o dificultades que actualmente presenta, sino ser preventivas de otras dificultades o conflictos que podrían llegar a presentarse más adelante, incluso en la adolescencia.

No hay que olvidar que las psicoterapias con niños suelen ser de gran eficacia y breve duración, porque el niño o niña está en plena elaboración de lo que llegará a ser su personalidad.

No se trata de “adoctrinar” al niño,  sino de permitirle desbloquear sus inhibiciones y angustias

El terror de los diagnósticos

octubre 25th, 2013|

Un diagnóstico, pongamos como ejemplo el de Trastorno Límite de la Personalidad (TLP), uno de los más frecuentes hoy en día, puede tranquilizar a un sujeto, porque le pone nombre a los problemas que tiene y les otorga una causa supuesta, una enfermedad.

Pero luego esa misma persona se pone a consultar por internet y encuentra comentarios de todo tipo, se siente identificado con muchos de ellos, se ve ante una enfermedad sin cura (eso es lo que dicen muchos comentarios y notas sobre el TLP) y lo inunda la angustia. Los efectos pueden ser devastadores.

No es esto lo que muestra nuestra experiencia clínica. Al contrario, en esa ya larga experiencia nos hemos encontrado con muchas personas distintas, también con muchos diagnósticos diferentes, y la mayoría de ellas, con un tratamiento adecuado y mucho trabajo por su parte, han progresado, evolucionado y desarrollado una vida que podemos llamar “normal” (palabra que no nos gusta porque implica una sujeción a la norma y nosotros trabajamos con personas, no con diagnósticos, personas que deben crear una solución personal y singular a los problemas que las aquejan).

Hay una diferencia significativa entre el ser y el tener. Muchas personas se presentan en nuestras consultas diciendo “Soy un TLP” o “Soy un TOC”, o “Soy un bipolar”, etc. Nadie es un TLP, nadie es un diagnóstico, sino una persona con determinados problemas que le han valido ese diagnóstico. La esencia de las personas no suele variar, pero las enfermedades, trastornos o diagnósticos sí pueden cambiar trabajando con ese fin.

¿EN QUÉ CONSISTE LA PSICOTERAPIA DE PAREJA?

octubre 14th, 2013|

El objetivo de la psicoterapia de pareja es generar un cambio en la relación. Cuando una pareja consulta es porque desean mejorar su relación y no han conseguido hacerlo solos. Generalmente la acción de uno provoca una reacción en el otro que, a su vez, provoca una nueva conducta en el primero, generándose una espiral conflictiva aparentemente sin salida. Para cortar esa espiral destructiva es necesaria la intervención de un tercero, un profesional formado y experimentado para realizar un trabajo conjunto.

El terapeuta ofrece un espacio que facilita la interacción de la pareja, invita a un trabajo de investigación que permite una mejor comprensión del funcionamiento de la pareja y pone al descubierto aspectos de la relación que permanecían ocultos para ellos mismos.

La terapia cumple así diversas funciones: favorece una mejor relación de pareja, produce un mejor conocimiento de cada uno de sus integrantes, y permite valorar si el cambio es posible o no. En este sentido la terapia de pareja puede terminar con una mejor relación o una separación mutuamente aceptada y un enriquecimiento de ambos que impida que en el futuro, en futuras relaciones, repitan las mismas experiencias.

Nuestros objetivos terapéuticos son

–          Generar un cambio terapéutico en la relación.

–          Alcanzar un mejor conocimiento personal de cada uno de los miembros de la pareja y un conocimiento más profundo de cómo actúan en su relación.

–          Alcanzar un mejor conocimiento de la otra persona con la que conforma una pareja

–          Encontrar perspectivas y proyectos realistas respecto del otro y de su relación.

–          Tolerar y respetar los espacios personales de cada uno

–          Detectar e interpretar lo que funciona patológicamente en la pareja.

 

Indicaciones para realizar terapia de pareja

 

–          que presenten un problema de pareja, no sólo problemas individuales.

–          que ambos estén de acuerdo en realizar la terapia, aunque muchas veces predomina el deseo de uno y el otro se suma después de las primeras entrevistas.

–          Que busquen una  mejora en la comunicación para la mejora de la vida en común.

–          que acuerden en la necesidad de un tercero con formación y experiencia, el terapeuta, para producir el cambio.

 

Límites para realizar terapia de pareja

 

–          que uno de los dos venga forzado por la insistencia del otro y que después de las primeras entrevistas este forzamiento no cambie.

–          Que la psicoterapia sea utilizada por uno o ambos exclusivamente para agredir al otro.

–          que los cónyuges presenten un frente unido que boicotee la terapia y cualquier posibilidad de cambio.

–          Que después de las primeras entrevistas se considere más conveniente una psicoterapia individual.

 

Características y particularidades de un tratamiento conjunto:

Del lado del terapeuta lo fundamental es una escucha activa. Es decir que sepa escuchar las dificultades conscientes e inconscientes de cada miembro de la pareja, sus preocupaciones  y ansiedades. La función del terapeuta es la de facilitar la comunicación entre los cónyuges, despejando los malentendidos y facilitando la posibilidad de llegar a conclusiones y acuerdos, aunque sean parciales.

 

El comienzo del tratamiento

Es conveniente que la pareja tome la iniciativa explicando espontáneamente las dificultades por las que atraviesan. El psicoterapeuta no debe precipitarse en intervenir, excepto para estimular el diálogo, hasta que no se haya hecho una composición de lugar y entendido los conflictos en profundidad, para permitir expresarse a la pareja, ya que ellos son los que saben, consciente o inconscientemente, cuáles son sus conflictos. Toda precipitación del terapeuta puede desviar la conversación y condicionarla. Tampoco debe realizar intervenciones muy directivas, porque sería una falta de respeto hacia dos personas adultas.

Si el terapeuta empezara proponiendo un tema, forzaría a responder a las preguntas que él propone, forzando a hablar de cuestiones que probablemente por sí solos no hubieran tratado, dificultando así que emerjan los motivos de angustia de esa pareja en particular.

 

Delimitación de la terapia

La psicoterapia de pareja es una terapia focalizada y de tiempo limitado, trabajamos con la relación de pareja, no tenemos los mismos objetivos que en una psicoterapia individual. El foco es la relación y las transferencias, ansiedades y defensas que se han de interpretar son las de la pareja.

Por eso debemos tener cuidado de no realizar interpretaciones a uno de los dos que afecten a su intimidad, a su zona individual, por decirlo así. Esto no quiere decir que no aceptemos los comentarios sobre áreas individuales, pero debemos reconducirlos hacia la pareja y favorecer que participen los dos. Uno de los cónyuges, por ejemplo, puede comenzar a hablar de su trabajo, que es un área individual, pero puede manifestarse cómo ven ese trabajo los dos integrantes de la pareja y en qué medida afecta a su relación.

Toda sesión tiene la finalidad de aumentar la comprensión sobre sí mismos y su relación. El terapeuta puede hacerles ver con mayor claridad qué es lo que sucede entre ellos y facilitar que se vayan realizando pactos de convivencia.

Hay que desmitificar las discusiones. Pueden enfadarse entre sí a lo largo de la sesión, siempre conservando cierto respeto. El enfado puede en determinados momentos ser beneficioso para el trabajo, porque pone de manifiesto los conflictos en el espacio de la sesión.

Es conveniente que no tomen decisiones definitivas sobre su relación hasta que no concluya el tratamiento.

 

La transferencia de trabajo

Es tan importante lo que dice el terapeuta como su modo de expresarlo. No pretendemos de ningún modo que el terapeuta sea un modelo para los pacientes, pero es indudable que expresa un modo de diálogo y expresión.

El terapeuta ha de ser capaz de reconocer si puede hacerse cargo del caso o no. Si decide aceptar a la pareja en tratamiento es porque considera que podrá configurar una relación de trabajo favorable.

Debe aceptar a los dos miembros de la pareja, sin ejercer juicios de valor hacia ninguno de ellos, conocer profundamente los conflictos de la relación, pero sin involucrarse personalmente en éstos.

Debe ser capaz de estimular la comunicación y remover los obstáculos que se presenten, diferenciar entre los sentimientos específicos de los integrantes de la pareja y sus propios sentimientos personales.

 

El interés por la pareja

El principio fundamental es que ha de prevalecer siempre el absoluto respeto del terapeuta hacia los dos miembros de la pareja. Este interés y respeto empieza por cumplir los horarios acordados ya que el terapeuta no debe hacerse esperar, prestar atención a las explicaciones de ambos, esforzarse por recordar los detalles (muchas veces los pacientes se sorprenden con la memoria del terapeuta, sobre todo si éste es experimentado).

El terapeuta debe mostrarse flexible y tolerante, acoger la libre expresión. No debe manifestar opiniones personales, impacientarse, o desaprobar las confidencias que le realizan.

La situación terapéutica es asimétrica, pero el terapeuta no es superior en ningún sentido a los miembros de la pareja que vienen a solicitar su ayuda. Sólo tiene formación y experiencia para proporcionarles esa ayuda.

A la pareja ha de valorársele la sinceridad y el valor que supone el reconocimiento de las propias dificultades y el afán por vencerlas y superarlas demostrado en la misma decisión de acudir a la terapia.

 

Neutralidad

La neutralidad del terapeuta es fundamental para no perturbar el desarrollo de la transferencia. El terapeuta sabe, o debe saber, por su propia formación, que sus creencias no son mejores ni peores que las de cualquiera de los dos miembros de la pareja, el saberlo le permitirá evitar emitir juicios descalificatorios. El terapeuta debe comprender equilibradamente a los dos cónyuges.

Comprensión y comunicación son necesarias para el buen desarrollo de la terapia. El derecho que tienen los dos consultantes de sostener sus propias opiniones, permite que el vínculo entre pareja y terapeuta sea una verdadera relación terapéutica en la que cada uno, terapeuta y pareja, pueda desarrollar la función que le corresponde.

Neutralidad no es frialdad, indiferencia ni distancia, todo lo contrario, es la capacidad de escuchar los puntos de vista de los dos consultantes sin tomar partido por uno de ellos para facilitar un acercamiento.

 

Intervenciones del terapeuta

Generalmente cuando la pareja decide acudir al tratamiento es porque lleva algún tiempo intentando solucionar sus conflictos sin encontrar respuestas apropiadas y repite conductas inadecuadas que producen malestar. Las intervenciones del terapeuta deben estar orientadas a facilitar  la ruptura con las conductas repetitivas y la apertura de nuevas perspectivas.

El trabajo del terapeuta de pareja se caracteriza por:

1) disponibilidad y atención;

2) escucha activa,

3) intervenciones verbales

 

(continuará)