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12 – Psiquiatría y Sociedad

/12 - Psiquiatría y Sociedad

¿ESTÁN LOS PADRES SUFICIENTEMENTE INFORMADOS SOBRE LA MEDICACIÓN PARA EL TDAH?

marzo 1st, 2017|

Versión resumida de la publicación de NO GRACIAS, organización civil independiente por la transparencia, la integridad y la equidad en las políticas de salud, la asistencia sanitaria y la investigación biomédica.

Peter Gøtzsche, danés, doctor en medicina, Master of Science en Biología y Química, dedica un capítulo entero al TDAH en su recientemente publicado Medicamentos que matan.

¿Cuántos padres conocen estos datos?


“Tan pronto como se etiqueta a los niños de enfermos, todos se quitan responsabilidades de encima..
hemos decidido como sociedad que es demasiado complicado cambiar nuestros sistemas educativos así que hemos preferido cambiar el cerebro de los niños. Esto es muy cruel… el TDAH no es una explicación sino solo un nombre que le hemos dado a un conjunto de síntomas”

“Los medicamentos para el TDAH son estimulantes”, y la mayoría de ellos derivados de “las anfetaminas”.

“Los estimulantes (…) pueden producir dependencia y las personas” (jóvenes y adultas) “diagnosticadas de TDAH que son tratadas con medicamentos pueden acabar abusando” de ellos.

Pueden también tener efectos negativos sobre “el interés social, con apatía e indiferencia”. “Muchos niños -en algunos estudios- pueden acabar desarrollando depresión y comportamientos compulsivos.

Pueden elevar la tensión arterial y/o la frecuencia cardíaca, por lo que hay que hacer un seguimiento médico con vigilancia de la tensión y el ritmo cardíaco, sobre todo en presencia de antecedentes familiares.

Otros efectos secundarios posibles (que figuran el los prospectos de esos medicamentos como “muy frecuentes”, es decir: al menos 1 de cada 10 niños tratados): el insomnio o las cefaleas. Frecuentes (del 1 al 10% de los pacientes) son, entre otros: los tics (sobre todo con metilfenidato), trastornos afectivos, alucinaciones, reacciones psicóticas y maníacas”.

Por eso están contraindicados en caso de enfermedad cardíaca o sospecha de síntomas psicóticos, tanto en niños como en adultos, entre otras contra-indicaciones.

La Agencia Española del Medicamento recomienda realizar un examen cardiovascular y psiquiátrico previo al tratamiento con metilfenidato (Rubifén, Concerta, Medikinet, Equasym) o anfetaminas (Elvanse), además de un seguimiento durante el mismo, monitorizar el peso y altura de los pacientes en edad de crecimiento y, muy importante, evaluar la continuidad del tratamiento al menos una vez al año.

Con respecto a la atomoxetina (Strattera), ha puesto el foco en la seguridad cardiovascular.

En todos los casos se deben realizar controles de tensión arterial y frecuencia cardíaca, añadiendo electrocardiograma o consulta en Cardiología en aquellos pacientes con factores de riesgo cardiovascular (sobre todo historia familiar de muerte súbita e historia personal de arritmia congénita o cardiopatía congénita).

Por eso en Persona-Psi sólo recurrimos a la medicación cuando es absolutamente necesaria y sugerimos acompañarla siempre con una psicoterapia, para que el uso de medicación no se cronifique.

Las muertes por suicidio duplican a las de accidentes de tráfico

noviembre 29th, 2016|

Extractos del artículo publicado por Jessica Mouzo Quintáns en “El País” el 21 de octubre de 2016. Y reflexiones propias.

Más de 10 personas fallecen cada día en España por suicidio. Con 3.910 muertes al año el suicidio continúa por tercer año consecutivo marcando récord, situándose como primera causa de muerte no natural en nuestro país, más del doble de los fallecidos en accidentes de tráfico. Aunque con menos repercusión en los medios.

Y puede que sean más, porque hay un tabú al respecto y muchos suicidios se disfrazan bajo el eufemismo de “accidentes”, como el atropello mortal de una persona en las vías del tren sin que nadie parezca preguntarse por qué estaba allí.

El número de hospitalizaciones por tentativas de suicidio también se ha incrementado en los últimos años.

Desde el inicio de la crisis, los suicidios aumentaron un 48% y se mantienen como la primera causa de muerte prematura entre personas de 15 a 45 años. “La falta de ocupación se asocia con problemas de salud físicos y mentales que incluyen depresión, ansiedad y el aumento de las tasas de suicidio”. Aunque algunos expertos creen que: “Más allá de la influencia del aumento de paro, no se ha podido demostrar que la crisis económica provoque más suicidios. No hemos visto una asociación muy importante, aunque sí algunos casos”, matiza el doctor Diego Palao, jefe del servicio de salud mental del hospital Parc Taulí de Sabadell.

 

Hay más tentativas de suicidio en mujeres, pero más hombres fallecidos.

Aunque la mayoría de las tentativas de suicidios las realizan mujeres, un 74% de las muertes consumadas son hombres.

Más del 80% de las personas que intentan suicidarse tienen (…) algún trastorno mental, psiquiátrico o psicológico, como la depresión, otros trastornos afectivos (Trastorno Bipolar, distimia), trastornos de personalidad (fundamentalmente el Trastorno Límite de Personalidad o TLP), psicosis (esquizofrenia, paranoia, trastorno delirante persistente).  Cuando se asocia al consumo excesivo de alcohol el rieso es mayor. Trastornos psicológicos que en su mayoría no han sido debidamente atendidos por psiquiatras, psicólogos o psicoterapeutas.

El grueso de los fallecimientos se concentra en la edad adulta: entre los 45 y los 64 años, pero también es preocupante la incidencia en los más jóvenes, menores de 25 años. “En adolescentes son comunes las tentativas, pero son menos frecuentes los suicidios consumados”, apunta el Dr. Palao.

Suelen ser chicas, que no necesariamente padecen un trastorno mental grave, pero que pueden tener una reacción autodestructiva ante situaciones emocionales que las desbordan, y que no han consultado previamente a un psicólogo psicoterapeuta o han abandonado la psicoterapia.

Nunca debemos minimizar una tentativa de suicidio. Muchas veces no hay una auténtica voluntad de matarse, pero el riesgo existe. En ocasiones se interpreta que han querido “llamar la atención”. Mejor que sea así. Pero si han puesto en riesgo su vida para llamar la atención, debemos prestársela.

Lo más importante es la prevención del riesgo suicida, y ante una depresión, un trastorno afectivo, o cualquier otra perturbación psicológica, emocional o del estado de ánimo acudir al psicólogo psicoterapeuta.

RIESGO DE TRASTORNO DE LA PERSONALIDAD (TLP) EN LA ADOLESCENCIA. ¿CÓMO DETECTARLO? ¿CÓMO PREVENIRLO?

noviembre 15th, 2016|

Resumen y re-elaboración del reportaje “Cómo saber si tu hijo sufre un trastorno de personalidad, publicado en La nueva España el 09/05/2016

El artículo es, en lo esencial, una entrevista al Dr. José Luis Carrasco, director científico de la Unidad de TLP del Complejo Hospitalario Ruber Juan Bravo. Reproducimos aquí los fragmentos más significativos y añadimos nuestros propios comentarios.

El Trastorno Límite de Personalidad (TLP) y, en general, los trastornos de personalidad (TP), son “un grupo de trastornos de la psiquiatría y psicología que se caracterizan por alteraciones en el comportamiento, pero no en el juicio, por lo que tienen el pensamiento conservado (…) Chicos jóvenes que son tomados por rebeldes, por impulsivos y que debajo de eso tienen un trastorno de la auto-imagen o de la seguridad en sí mismos y que, por tanto, tienen un problema importante de inmadurez”.

Al no haber alteraciones del pensamiento, como en otros trastornos, se los suele considerar como jóvenes “tozudos, molestos y, en ocasiones, desafiantes”. Un signo que debe alertarnos del riesgo de que desarrollen un trastorno de personalidad es la alteración que producen en la vida familiar porque son jóvenes “muy difíciles de manejar”.

Estos signos suelen confundirse con la personalidad propia del adolescente, algo que, unido a los prejuicios existentes respecto de los tratamientos psicoterapéuticos, hace que sólo un tercio de los afectados reciba un tratamiento adecuado.

 

¿Cuál es el tratamiento adecuado?

Psicólogos y psiquiatras coincidimos en que consiste en una atención continuada de psicoterapia y rehabilitación psicológica que permita que tenga en el futuro una vida normal.

Es posible que, al comienzo de la terapia, se requiera también tratamiento psiquiátrico con el fin de que la medicación los ayude a controlar y mejorar el estado anímico, reducir la ansiedad y producir una estabilización del estado de ánimo que facilite el trabajo terapéutico del joven..

Cuanto antes se comienza el tratamiento para el Trastorno Límite de Personalidad (TLP) mejor es el pronóstico. Porque la psicoterapia “requiere un tiempo y necesita realizarse en un vínculo afectivo a través del equipo terapéutico que ayuda al paciente a fomentar el auto-conocimiento de las emociones, de la identidad, la auto-imagen (…) Esto produce un aumento de la consistencia de la personalidad, mejora de la auto-imagen y una maduración”. Y es muy importante su valor preventivo en la adolescencia, cuando el joven está completando la formación de su personalidad y sus ideales y aspiraciones.

 

¿Cuál es la mejor psicoterapia para adolescentes en riesgo de desarrollar un trastorno de personalidad (TLP)?

Existen diversas alternativas, todas respetables. Nosotros somos partidarios de la PFT (Psicoterapia Focalizada en la Transferencia), que ha demostrado en diversos estudios, y en nuestra propia experiencia, mayor adherencia al tratamiento y mayor eficacia a corto y largo plazo.

Ver más en:

http://www.persona-psi.com/wp/el-trastorno-limite-de-la-personalidad-tlp-y-la-psicoterapia-focalizada-en-la-transferencia-pft/

http://www.persona-psi.com/wp/una-nueva-psicoterapia-para-el-tlp-trastorno-limite-de-la-personalidad/

http://www.persona-psi.com/wp/trastorno-limite-personalidad-tlp/

Tratamientos psicológicos contra la obesidad

noviembre 12th, 2016|

Elaboración del reportaje “Contra la obesidad, cariño” publicado en El País el 27/06/2016

Varón. Edad:14 años. Altura: 1,57. Peso: 78 Kg:

Me he criado en una urbanización de los alrededores de Madrid y desde siempre tuve mucha facilidad para relacionarme con otros niños del barrio, aunque siempre me recuerdo siendo el niño gordo.”

Cuando en el colegio salíamos al recreo y comíamos el bocadillo, los otros niños se alejaban de mí porque pensaban que con el mío no iba a ser suficiente y me iba a comer los suyos. En la hora de gimnasia, cuando nos tocaban los aparatos, como yo no tenía la agilidad de los demás, me dejaban el último para que toda la clase viera como me caía cuando iba a saltarlos, así como cuando subía las cuerdas y todos se reían de mí.”

Cuando jugábamos al fútbol me tocaba ser portero porque al estar gordo ocupaba más trozo de portería y era más difícil meterme goles”.

Con la ropa ha sido y es un suplicio porque como me tienen que comprar tallas grandes suele ser ropa de mayor y con dobleces con lo que me siento como un espantapájaros (otro motivo de risas).”

La verdad es que siempre me he sentido solo o con el grupo de los fracasados, y ahora que me he hecho mayor no hay ninguna chica que quiera salir conmigo porque les da vergüenza ir con un gordo.”

Al escribirte esto me doy cuenta de que mi físico me ha aislado completamente y me he hecho un mundo aparte, a mi medida, donde fantaseo que soy delgado y feliz.”

He intentado miles de dietas, me han llevado a muchos endocrinos , pero no ha servido de nada y a veces para engordar más. Una amiga de mi madre ha estado en tratamiento contigo y me ha dicho que tú no le obligabas a no comer y a pesar de eso ahora esta delgada.”

Es sorprendente que, pese a la relativa eficacia de los tratamientos exclusivamente nutricionistas y endocrinólogicos, se insista en ellos. Que, pese a que todos sabemos que los atracones y el exceso de comida responden fundamentalmente a problemas psicológicos, rara vez se consulte a un psicólogo.

Un tratamiento psicológico de la obesidad o el sobrepeso empieza por desentrañar qué lleva al sujeto a dirigirse a la comida cuando no es el hambre lo que se pretende saciar. Qué pulsión lo arrastra a que esa sea su forma fundamental de gozar.

Sabemos que las causas de la obesidad son el exceso en la ingesta y el sedentarismo, pero si pretendemos que un sujeto logre resolverlo sólo por la voluntad (que es importante) y con una modificación de su conducta alimentaria, sin profundizar en su orígen, lo más probable es que fracasemos.. Si la demanda de que baje de peso es exclusiva de los otros: la familia, los médicos, etc., y no es vivida por el sujeto con sobrepeso en primera persona, fracasaremos.

Un elemento fundamental es adquirir la posibilidad de no recurrir a la comida para intentar resolver conflictos emocionales o relacionales, ni para intentar llenar una sensación de vacío. Si el sujeto no puede renunciar no es por falta de voluntad, sino porque encuentra en la ingesta su principal y casi exclusiva forma de satisfacción

Cuando se trata de un niño o adolescente es muy importante que la relación con los padres no gire en torno a la comida y la balanza. Dejar un espacio en que en el propio sujeto emerja el deseo de adelgazar y no sea sólo una exigencia superyoica.

Sólo puede haber eficacia duradera cuando el sujeto afectado por el sobrepeso tome sus propias decisiones al respecto y se haga protagonista de su cambio.

El 70 % de los niños que sufre acoso escolar desarrollará un trastorno mental

noviembre 5th, 2016|

Entre un 5% y un 10% de los alumnos de EGB y ESO es víctima de acoso escolar, la mayoría sin que ningún adulto lo sepa.

Estos datos podemos leerlos en un artículo publicado en La Vanguardia el 27/10/2016 con motivo de la realización en Palma de Mallorca del XIX Congreso Nacional de Psiquiatría con la asitencia de más de 1.400 profesionales .

Afirma en ese reportaje la doctora Marina Díaz-Marsá, presidenta de la Sociedad de Psiquiatría de Madrid y psiquiatra del Hospital Clínico San Carlos. “Se da fundamentalmente en los últimos años de Primaria y en los primeros de Secundaria, que es cuando los niños pasan a la adolescencia y se sienten más inseguros e inestables, y el agresor busca la seguridad siendo agresor”

¿Cualquiera puede ser víctima?

Suele decirse que cualquier niño puede ser víctima de acoso escolar para no estigmatizar al agredido, pero esta afirmación no es totalmente cierta. Las víctimas suelen ser niños “diferentes”: inmigrantes, pertenecientes a una etnia minoritaria o con color de piel diferente, con alguna discapacidad intelectual o un trastorno mental manifiesto, “empollón”, más tímido o más inhibido que otros o, simplemente, que no responde golpe por golpe, “con tendencia a callar y baja autoestima”. Pero siempre diferente, para crear la ilusión de que somos todos iguales… menos uno.

¿Está creciendo el acoso escolar? ¿Por qué?

La respuesta de la Dra. Díaz-Marsá es afirmativa. Y da algunas razones: “La generalización de la violencia y la no repercusión de los actos violentos -explica- hace que estas conductas se estén incrementando, pero también la banalización de la agresividad y las conductas agresivas”.

¿Cuáles son los trastornos mentales más frecuentes entre las víctimas y victimarios de “bullying”?

Buena parte de los agresores (no todos) terminarán desarrollando (si es que ya no lo padecen) algún trastorno mental: falta de control de impulsos, adicciones o trastorno de personalidad antisocial. Pero son pacientes en los que una psicoterapia preventiva no es eficaz si no hay sentimiento de culpa.

Los agredidos suelen manifestar ansiedad, depresión, trastornos psicosomáticos u otros trastornos.

En la unidad de psiquiatría del Hospital Clínico San Carlos constatan que el 70 % de las pacientes con trastorno de conducta alimentaria manifiestan antecedentes de haber padecido acoso escolar.

Pero, a diferencia de los victimarios, las víctimas de acoso escolar sí pueden beneficiarse de una psicoterapia

¿Deben realizar una psicoterapia los niños y niñas víctimas de acoso escolar?

Ésta es una pregunta con dos filos. Parece que al sugerir psicoterapia para la víctima se la estuviera culpabilizando. Pero la sugerencia de los beneficios de una psicoterapia en esos casos no es porque el joven tenga una dificultad que lo hace merecedor de la agresión. Sino porque necesita elaborar esa experiencia y elevar su autoestima. Además la psicoterapia en esas edades, en las que se está terminando de formar la personalidad que los acompañará toda su vida, puede tener eficacia preventiva.

¿Cuándo tiene que acudir al psicólogo infantil un menor que sufre este maltrato?

Según la Dra. Díaz-Marsá “cuando repercuta psíquica y físicamente; es decir, cuando el niño no quiera ir al colegio, se le note más triste o irritable, con más ansiedad, cuando se reflejen en él trastornos psicosomáticos -que le duela el abdomen frecuentemente o tenga cefaleas- o no pueda conciliar bien el sueño.”

“Un porcentaje de ellos, si no se trata, continuará con problemas a largo plazo y entonces puede aparecer depresión crónica, fobia social, ansiedad generalizada y comportamientos auto-destructivos”.

Por eso muchos psicólogos, psicoanalistas y psicoterapeutas sugerimos que los niños y adolescentes que sufren acoso escolar y sienten un malestar psicológico como lógica consecuencia, acudan a una psicoterapia de niños y/o adolescentes.

Si queréis leer más sobre el tema: http://www.persona-psi.com/wp/acoso-escolar-2-las-situaciones-de-acoso-suelen-permanecer-ocultas-para-los-adultos/

DESDE EL 03/11/2016 FUNCIONA EL TELÉFONO CONTRA EL ACOSO-ESCOLAR

900 018 018

LA MAREA BLANCA PROTESTA POR LA FALTA DE MEDIOS EN SALUD MENTAL “Hay más de diez suicidios al día que no constan y que están sujetos a todas estas desgracias”

octubre 18th, 2016|

La Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que sin salud mental no hay salud. La OMS especifica que la salud mental no es sólo la ausencia de trastorno mental sino un estado de bienestar psicológico en el cual “el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su comunidad.”

España invierte menos en salud mental que la media de la UE: 5,5 euros por cada 100 que destina al gasto total sanitario. La media de la UE (incluyendo a los países del este) es de 7 euros, más en los países desarrollados de nuestro entorno. Y eso a pesar de que se calcula que en España 1 de cada 4 personas tendrá algún trastorno mental a lo largo de la vida.
La consecuencia es la falta de recursos y que las las personas con problemas mentales o psicológicos no tengan cubiertas sus necesidades elementales.

LA MAREA BLANCA SE MOVILIZA CONTRA LA PRIVATIZACIÓN DE SERVICIOS DE SALUD MENTAL

La Mesa en Defensa de la Sanidad Pública de Madrid (MEDSAP) Marea Blanca, un conjunto de colectivos de profesionales y usuarios en defensa de la sanidad pública y en protesta contra los recortes y los planes privatizadores, se manifestó este domingo 16 de octubre para protestar por la falta de medios destinados a la prevención de la salud mental por parte de la Comunidad de Madrid. En su declaración sostiene que la Salud Mental “es  la gran olvidada de todos los planes sanitarios, la hermana pobre de la Sanidad española y uno de los servicios peor tratados por las Administraciones Públicas”.
Denuncian
“el reducidísimo número de profesionales de salud mental que intervienen en nuestros centros públicos, a pesar de la altísima demanda”. También la falta de “terapias de intervención temprana sin tener que recurrir a la medicación” y la falta de continuidad de cuidados tras un episodio psicótico” y el posterior alta hospitalaria. Esto último hace que los pacientes queden “abandonados, a merced de nuevos ingresos, y con el consiguiente sufrimiento para ellos y sus familias”.

La portavoz de la MEDSAP-Marea Blanca, Carmen Esbrí, ha afirmado que: Hay más de diez suicidios al día que no constan y que están sujetos a todas estas desgracias”.

Del conjunto de denuncias presentes en la manifestación de este domingo nosotros reflexionaremos hoy sobre dos.

Las largas listas de espera y el reducido tiempo de atención

Nel A. González, presidente de la Confederación Nacional de Salud Mental, denuncia en las páginas de “El Mundo” que debido a la “exigua inversión”, las listas de espera para que los pacientes sean atendidos son “extraordinariamente largas”.

Esto es así porque desde hace un par de décadas no se repone el total de los psiquiatras que causan baja por jubilación u otros motivos, al mismo tiempo que aumenta la demanda. En promedio se está citando a los pacientes cada 3 meses o más. Es evidente que una persona en crisis aguda no puede esperar tanto tiempo. Si existe riesgo suicida es probable que no se presente a su próxima cita porque se haya quitado la vida. Pareciera que para las autoridades sólo fuera un dato estadístico que ni siquiera se difunde: Se producen 10 suicidios diarios en España,.

El número de suicidios duplica al de las muertes en accidentes de tráfico, pero con menos difusión.

Existe también un problema añadido: el tiempo que pueden dedicar los profesionales de la Seguridad Social a los pacientes es muy breve desde la “racionalización” del servicio en 1994. 20 minutos cada 3 meses es un tiempo insuficiente para cualquier tratamiento psiquiátrico que merezca ese nombre.

El presidente de la Confederación de Salud Mental dice, en el mismo artículo periodístico, que “en los casos que a priori parecen más leves hay deficiencias graves, porque si no se les dedica el tiempo necesario la situación se puede escapar de la mano y la recuperación ser mucho más lenta”.

La falta de alternativas psicoterapéuticas sin tener que recurrir siempre sólo a la medicación

Si es exigua la oferta de la Seguridad Social en psiquiatría es prácticamente inexistente en psicoterapia, pese a que está comprobado que en la mayoría de los trastornos la psicoterapia es más eficaz que la medicación (como en los Trastornos de Personalidad), y que la combinación de psiquiatra y psicólogo es siempre más eficaz que la atención exclusivamente farmacológica.

El reducido número de psicólogos presentes en los centros de Salud Mental se justifica porque es más económico, requiere menos frecuencia y menos tiempo de atención (y consecuentemente menos profesionales) recetar una pastilla que realizar una psicoterapia, como si en un tema tan sensible como la salud primaran siempre criterios económicos. Pero además este pretendido ahorro es falso: el Estado gasta ingentes sumas de dinero en medicamentos cada vez más costoso (sin que esté demostrado en todos los casos que son más eficaces que la medicación más antigua y económica) al mismo tiempo que ahorra en personal. La razón es muy sencilla: no es igual la presión que ejercen usuarios y profesionales que la que pueden ejercer los lobbies de las grandes empresas farmacéuticas.

No es esa la única razón. También es decisiva una concepción estrechamente biologicista de la psiquiatría que desvaloriza en la práctica la participación de los factores psicológicos en la enfermedad y salud mental y, consecuentemente, los tratamientos psicoterapéuticos.

Pero eso será tema de otro artículo.

Ver más en:

http://www.persona-psi.com/wp/cuando-consultar-a-un-psicologo-o-a-un-psiquiatra/

http://www.persona-psi.com/wp/10-buenas-razones-para-consultara-un-psicologo/

DÍA MUNDIAL DE LA SALUD MENTAL 2016

octubre 10th, 2016|

1 de cada 5 españoles (20%) ha padecido, padece o padecerá algún trastorno mental diagnosticado (hay muchos más sin diagnosticar porque no han consultado)

En el momento actual 1 de cada 10 españoles (10%) tiene algún tipo de tratamiento psiquiátrico, psicológico o psicoterapéutico.

La OMS (Organización Mundial de la Salud) estima que 1 de cada 4 personas (25%) tiene un trastorno mental actual en el mundo*. Si las cifras en España son menores puede ser porque la salud mental de la población española es mejor, o porque los españoles consultan menos.

Pese a la frecuencia del padecimiento de trastornos mentales, más o menos severos, todavía en España no se aceptan estos trastornos con la misma naturalidad que otras enfermedades. Muchas personas que los padecen se dan múltiples excusas para no consultar. Quienes consultan muchas veces lo ocultan a familiares, amigos y conocidos como si de una vergüenza se tratara. Pareciera que reconocer que uno tiene problemas psíquicos o psicológicos y solicitar ayuda profesional implicara un estigma. Como si quienes padecen de sí mismos fueran “apestados” y no personas valiosas que requieren ayuda en algún momento de sus vidas.

Como sostiene el movimiento social asociativo Salud Mental España en su campaña con motivo del día mundial de la salud mental:“nadie elige tener un problema de salud mental, encontrarse mal o sufrir”. “Es cuestión de informarse, charlar, escuchar y apoyarse mutuamente”, dice González Zapico, presidente de esta confederación.

Hoy, 10 de octubre, Día Mundial de la Salud Mental, conmemorado en más de 100 países, no está de más reflexionar sobre esta falta de visibilidad de las personas afectadas de algún problema mental o psicológico y los prejuicios que les dificultan acceder a la atención profesional que necesitan. Hoy y todos los días.

*La información ha sido recogida del periódico digital lainformacion.com

TDA y TDAH. ¿Es la infancia una enfermedad mental?

marzo 8th, 2016|

Trastorno de déficit de atención, hiperactividad, trastorno negativista desafiante, trastornos de aprendizaje y conducta… y hasta 15 diagnósticos más. Desde hace años asistimos a una proliferación de diagnósticos psiquiátricos en la infancia y en la adolescencia y, consecuentemente de la prescripción de medicación.

¿Qué beneficios y qué perjuicios producen estos cambios? ¿Qué consecuencias tienen para el niño, su familia, la escuela y la sociedad? ¿Estamos ocultando otros problemas?

Hablaremos sobre esto con Luis Teszkiewicz, psicoterapeuta de niños y adolescentes de nuestra localidad, Enrique González Duro, psiquiatra, profesor universitario, historiador y escritos con 33 títulos publicados; y Mercedes Babío, del Equipo de Orientación Educativa y Psicopedagógica de Pozuelo.

“La psiquiatría está en crisis”

febrero 10th, 2016|

Extractos del reportaje realizado por Joseba Elola al periodista norteamericano de investigación Robert Whitaker publicado  en “El País”

7 FEB 2016 – 00:03 CET

http://elpais.com/elpais/2016/02/05/ciencia/1454701470_718224.html

Robert Whitaker escribió una serie de artículos sobre el tema en el Boston Globe —finalista en el Premio Pulitzer al Servicio Público— y dos polémicos libros. “Anatomía de una epidemia”, que ahora edita Capitán Swing en España, fue galardonado como mejor libro de investigación en 2010 por editores y periodistas norteamericanos.

Nota: El hecho de que difundamos esta entrevista no implica que necesariamente estemos de acuerdo con todas sus afirmaciones, pero nos parecen importantes para la  reflexión sobre el abuso de la medicación psicofarmacológica y sus consecuencias.

R. A finales de los ochenta se vendían (en Estados Unidos) 800 millones de dólares al año en psicofármacos; 20 años más tarde se gastaban 40.000 millones

P. Y ahora afirma usted que hay una epidemia de enfermedades mentales creada por los propios fármacos.

R. Si se estudia la literatura científica se observa que ya llevamos 50 años utilizándolos. En general, lo que hacen es aumentar la cronicidad de estos trastornos.

P. ¿Qué le dice usted a la gente que está medicándose? Algunos tal vez no la necesiten, pero otros tal vez sí. Este mensaje, mal entendido, puede ser peligroso.

R. Bueno, si la medicación le va bien, fenomenal, hay gente a la que le sienta bien. Además, el cerebro se adapta a las pastillas, con lo cual retirarlas puede tener efectos severos. El libro no es de consejos médicos, no es para uso individual, es para que la sociedad se pregunte: ¿hemos organizado la atención psiquiátrica en torno a una historia que es científicamente cierta o no?

En 2010, sus postulados eran vistos, dice, como una “herejía”. Desde entonces, nuevos estudios han ido en la misma dirección y apunta que el prestigioso British Journal of Psychiatry ya asume que hay que repensar el uso de los fármacos—. “Las pastillas pueden servir para esconder el malestar, para esconder la angustia, pero no son curativas, no producen un estado de felicidad”.

P. ¿Vivimos en una sociedad en la que necesitamos pensar que las pastillas pueden resolverlo todo?

R. En los ochenta se promocionó la idea de que si estabas deprimido no era por el contexto de tu vida sino porque tenías una enfermedad mental, era cuestión química, y había un fármaco que te haría sentir mejor. La nueva filosofía era: debes ser feliz todo el tiempo, y, si no lo eres, tenemos una píldora. Pero lo que sabemos es que crecer es difícil, se sienten todo tipo de emociones y hay que aprender a organizar el comportamiento.

Si nos sentimos infelices, pensamos que algo nos pasa. Con los niños, si no se portan bien en el cole o no tienen éxito, se les diagnostica déficit de atención y se dice que hay que tratarlos.

P. ¿La industria o la APA (Asociación de Psiquiatras Americanos) están creando nuevas enfermedades que en realidad no existen?

R. Están creando mercado para sus fármacos y están creando pacientes. Así que, si se mira desde el punto de vista comercial, el suyo es un éxito extraordinario. Tenemos pastillas para la felicidad, para la ansiedad, para que tu hijo lo haga mejor en el colegio. El trastorno por déficit de atención e hiperactividad es una entelequia. Antes de los noventa no existía.

P. ¿La ansiedad puede desembocar en enfermedad?

R. Hay gente que experimenta estados avanzados de ansiedad, pero estar vivo es muchas veces estar ansioso. Empezó a cambiar con la introducción de las benzodiacepinas. La ansiedad pasó de ser un estado normal de la vida a presentarse como un problema biológico. En los ochenta la APA coge este amplio concepto de ansiedad y neurosis, que es un concepto freudiano, y empieza a asociarle enfermedades como el trastorno de estrés postraumático. Pero no hay ciencia detrás de estos cambios.

¿EXISTEN LAS PERSONAS TÓXICAS?

noviembre 9th, 2015|

No constituyen una categoría diagnóstica, no están en los manuales de psiquiatría y psicología, no sólo carecen de diagnóstico de pretensiones científicas, sino también de tratamiento, excepto marginarlos.
Cada vez más en los medios de difusión, en las revistas y webs de psicología, en las redes sociales, se habla de “personas tóxicas”, y se aconseja huir de ellas como de la peste.
Las cosas que se dicen de ellas en revistas y en internet son realmente impresionantes: “son como vampiros emocionales que roban la energía de los demás”
En una sociedad que empuja al “éxito”, aunque éste sea difícilmente alcanzable, son muchas las personas que no lo alcanzan y se sienten desgraciadas por ello. Pero en esta sociedad de “ganadores” no hay más lugar para los supuestos perdedores que el de la exclusión social. Parece que no se trata de apoyarlos y ayudarlos, de orientarlos hacia una ayuda personal o profesional, sino de culpabilizarlos. No basta con el hecho de que se sienten mal, además deben sentirse culpables por sentirse mal, es decir, sentirse peor por sentirse mal.
Se puede leer en una web: “Todos somos responsables de cómo queremos y deseamos vivir, y en consecuencia disponemos por naturaleza de los recursos necesarios para modificar ciertas actitudes y gozar de más felicidad en nuestras vidas.” Sí, pero no todos tenemos los mismos recursos, ni es fácil descubrirlos ni desarrollarlos. Para ello se puede necesitar ayuda. Pero lo que se propaga es que no hay que ayudar sino aislar, excluir a las personas que sufren. Es un auténtico elogio de la discriminación.
No es de extrañar, por lo tanto, que todos estos textos incluyan en las personas supuestamente “tóxicas” a los neuróticos, es decir, a las personas que padecen una neurosis. Pero ¿qué es una neurosis? Según el diccionario un “Trastorno parcial de los aspectos funcionales de la individualidad que afecta sobre todo a las emociones y deja intacta la capacidad de razonamiento”. Esto incluye a todas las personas que padecen por razones emocionales, lo que incluye a una enorme proporción de la población.
Aunque no se las mencione, queda claro que, por las descripciones que se hacen, que una persona que padece una depresión, por ejemplo, es una “persona tóxica”, y que debe ser marginada y segregada. Decimos una persona que se encuentra deprimida como podríamos decir cualquier persona que tenga un padecimiento psicológico y/o emocional. Y, por supuesto, todas aquellas que padezcan un trastorno de personalidad.
Este “boom” del concepto de personas tóxicas, producto de una sociedad que empuja a la manía y a la negación del propio sufrimiento, nos empuja a aislar a las personas que más necesitan nuestra ayuda. Y a aislarnos a nuestra vez cuando necesitamos la ayuda de otros.
Produce un simulacro de “felicidad” por el que las personas deben decir que se sienten bien aun cuando les ocurra todo lo contrario, ocultar su padecimiento emocional, privarse de la compañía y la solidaridad que tanto necesitan.
Marginación y segregación donde debería haber comprensión y apoyo. Y una pastilla tomada a escondidas. Y no lo decimos porque no creamos que una medicación antidepresiva o ansiolítica pueda ser temporalmente necesaria en determinadas circunstancias, sino por el estigma que parece acompañarlas. Son las medicaciones que más se consumen en España actualmente, pero de eso no se habla.
Al contrario, cuando padecemos un sufrimiento subjetivo, no debemos creernos “tóxicos”, sino sabernos vulnerables. Y recurrir a familiares o amigos y a profesionales para superar esa situación en vez de avergonzarnos.