“El DSM IV (MANUAL DIAGNÓSTICO Y ESTADÍSTICO DE TRASTORNOS MENTALES de la American Psychiatric Association) considera Trastornos de la conducta alimentaria a la anorexia y la bulimia nerviosas, ambas asociadas con pérdida de peso o, al menos, deseo de perderlo.
El CIE 10 (Clasificación Internacional de Enfermedades de la Organización Mundial de la Salud) incluye, además, la Hiperfagia, “ingesta excesiva de alimentos como reacción a acontecimientos estresantes que puede dar lugar a una “obesidad reactiva””, pero excluye explícitamente a la obesidad en sí. La obesidad no sería un desorden mental sino del cuerpo.
En los dos manuales queda así excluido de los trastornos de la conducta alimentaria el desorden más frecuente en la alimentación: comer excesivamente. La obesidad es una epidemia de la que se ocupan endocrinólogos, dietistas, todo el sistema de salud… excepto los profesionales de salud mental. Y, sin embargo, la mayoría de las obesidades, aun cuando haya una predisposición orgánica a la ganancia de peso, responden a causas psicológicas.
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