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18 – Sin categorizar

/18 - Sin categorizar

¿Qué es la depresión reactiva y cuál es su tratamiento?

febrero 13th, 2018|

Adaptación de un artículo publicado en infotiti.com

¿Cuál es la diferencia entre depresión reactiva y depresión endógena?

La depresión endógena es la depresión que se desarrolla sin que podamos identificar un evento negativo desencadenante concreto.

La depresión reactiva es un episodio depresivo del que podemos conocer la causa. Puede ser la muerte de un ser querido, la pérdida del trabajo, problemas económicos o financieros, el estrés laboral o estudiantil…

Las causas pueden ser muchas pero se trata siempre de la intensidad de un sentimiento que no puede ser procesada por la persona y desencadena un episodio depresivo. Nadie está exento de que le ocurra.

La depresión reactiva puede ser de un episodio único o recurrente (es decir reiterada en distintos momentos de la vida por diversos episodios)

A veces la depresión no es inmediata al episodio y no se manifiesta hasta varios meses después. En ese caso suponemos que el episodio negativo no se ha procesado adecuadamente y retorna desde el inconsciente.

También una depresión reactiva, aún reconcoiéndo una causa que puede considerarse objetiva, puede prolongarse durante muchos meses.

Si es el primer (y probablemente único episodio) lo consideramos un episodio único de depresión reactiva. Si la depresión cursa con episodios repetitivos que se reiteran en diferentes momentos de la vida, hablamos de episodios recurrentes de depresión reactiva.

¿Cuáles son los síntomas de depresión?

Los síntomas de depresión reactiva suelen ser los mismos que los de cualquier depresión, aunque pueden variar mucho en cada persona:

  • Tristeza, (el síntoma predominante)
  • Fatiga, pérdida de energía, cansancio sin justificación.
  • Dificultad, o incapacidad, de disfrutar de cosas que antes disfrutaba.
  • Aislamiento, rechazo a las relaciones sociales.
  • Desesperanza, visión negativa sobre el presente y el futuro
  • Dificultad de concentración, que pueden producir dificultades en el rendimiento intelectual, tanto en el trabajo como en el estudio.
  • Insomnio o hipersomnia
  • Ansiedad
  • Pérdida del interés por lo que le rodea.
  • Irritabilidad y conductas desafiantes. (sobre todo en niños y adolescentes)
  • Movimientos enlentecidos (en ocasiones, paradójicamente, pueden ser agitados)
  • Síntomas físicos: dolores de cabeza, de estómago, etc.

¿Cómo se trata la depresión reactiva?

Los tratamientos disponibles en la actualidad son dos: farmacológico (psiquiátrico) y psicoterapéutico (psicológico).

Desde el punto de vista farmacológico existen varias opciones, por ejemplo, los llamados antidepresivos tricíclicos o los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS). Dar con el fármaco y la dosis más efectivos en cada persona puede demorar algún tiempo. Es un proceso de ensayo y error.

La llamada depresión endógena suelen requerir de fármacos antidepresivos, lo que no significa que no necesiten simultáneamente psicoterapia.

Mientras que las depresiones reactivas pueden prescindir en algunos casos de medicación, pero que se beneficia particularmente de la psicoterapia, una terapia por la palabra, no farmacológica.

En una psicoterapia el profesional abordará el acontecimiento que desencadenó la depresión reactiva en primer lugar. Entender la forma en que la persona lo enfrentó y su modificación pueden no sólo resolver la depresión reactiva sino ayudar para el procesamiento de futuros acontecimientos negativos.

La depresión es una enfermedad y debe ser tratada por profesionales: psiquiatras, psicólogos, psicanalistas, psicoterapeutas

  • El tratamiento de la depresión es muy individual, lo que funciona en unaspersonas puede no ser efectivo en otras.
  • La actividad física produce endorfinas, que son aun antidepresivo natural.
  • La depresión es una enfermedad de la que se puede salir, millones de personas cada año logran vencerla. El objetivo es estar libre de depresión para vivir una vida mejor.

 

Persona-Psi, Psiquiatría y Psicoterapias

Consultas en Madrid y Majadahonda

Tel.: 607996702

 

Depresión y ansiedad: falta más psicoterapia

febrero 5th, 2018|

Artículo publicado por la OCU

La depresión y la ansiedad son dos diagnósticos diferenciados. Sin embargo tienen algunos rasgos en común.

El 32% de quienes creen padecer un trastorno nunca acudió al médico

Los síntomas que sirven de indicio de que una persona puede sufrir un estado depresivo o un trastorno de ansiedad son de naturaleza e intensidad muy variada, desde alteraciones del ánimo y de la conducta hasta problemas físicos y cognitivos. No obstante, la simple presencia de algunos de ellos no basta para establecer un diagnóstico.

Según nuestra encuesta, el 57% de la población cree que ha tenido problemas de ansiedad alguna vez en su vida, mientras que el 34% dice haber tenido depresión en algún momento.  De las respuestas se deduce que un 10% de los encuestados podría sufrir problemas de depresión y ansiedad sin ser consciente, ya que declararon no haber padecido nunca este tipo de trastornos.

Lo que desde luego no significa que en todos los casos se haya visitado al médico y que este haya confirmado el diagnóstico. Un 32% de quienes dicen haber padecido estas enfermedades nunca acudió al médico. De aquellos que sí fueron, en el 92% de los casos se les diagnosticó depresión o ansiedad.

Los problemas laborales y de pareja, principales causas

Las causas por las que se puede desarrollar una depresión o problema de ansiedad son múltiples y complejas. Ambas dolencias presentan manifestaciones de muchos tipos, adoptan rasgos específicos en cada persona y los esfuerzos de los psiquiatras por clasificarlas no han llevado a un consenso unánime.

Aun así, hemos preguntado si los encuestados identificaban los posibles motivos que hubiesen podido desencadenar su situación. Las respuestas más comunes han sido los problemas laborales o académicos (un 46 %) y los de pareja (40 %), pero para casi un tercio de ellos también han influido los conflictos familiares y las dificultades económicas. Experiencias traumáticas como un accidente o la muerte de alguien cercano o bien estilos de vida inadecuados son otras razones invocadas por dos de cada diez personas.

También hay un porcentaje elevado de personas (el 37 %) que ha respondido que el origen de su caso es algún problema de salud. Aun así, es importante señalar que los especialistas hablan también de depresión y ansiedad por causas endógenas. Es decir, aquellas que no están determinadas por factores externos reconocibles.

En cuanto al tratamiento, de los datos de la encuesta se desprende que solo el 54% de los que admiten haber tenido problemas de depresión o ansiedad han seguido un tratamiento. La principal razón para no seguir tratamiento ha sido la creencia en un 52% de los casos de que podían manejar la situación por ellos mismos. Un 24% reconocía que no creía en la eficacia de los tratamientos y, un 19%, nunca pensó en hacerlo.

Las respuestas de nuestros encuestados nos permiten ver que el recurso a la farmacia es con mucho el dominante. El 51% de los encuestados que declaran haber seguido un tratamiento contra la ansiedad o depresión recurrió a antidepresivos y ansiolíticos como principal tratamiento de la enfermedad. Un 10% recurrió a la naturopatía. El 9% utilizó los deportes o la actividad física para combatirla. Solo el 9% combinó la medicación y la psicoterapia. El 7% utilizó la relajación o la meditación. El 6% cambió su estilo de vida como forma de combatir la enfermedad y el 2% optó por la medicina alternativa. El coste medio de los tratamientos fue de 44€ al mes, una cantidad importante que se une a las bajas laborales y los serios inconvenientes que estas dolencias causan a los afectados.

La combinación de medicación y psicoterapia, lo más eficaz

Para reducir el impacto de estos problemas de salud, consideramos necesario un diagnóstico rápido y adecuado. Dada la complejidad y variabilidad de estos trastornos no existe un tratamiento único y válido para todo el mundo. Pero sí que hay un consenso amplio sobre que el tratamiento más eficaz de estas enfermedades es la combinación de psicoterapia y medicación. En este sentido, OCU lleva tiempo denunciando la dificultad para acceder a tratamientos de psicoterapia en el Sistema Nacional de Salud, lo que favorece que se opte por el recurso más fácil, la medicación, aunque no siempre sea el más adecuado.

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Para qué sirven las psicoterapias?

enero 21st, 2018|

Inspirado en un artículo de Isabel Rodríguez, publicado en ellahoy.es el 2 Enero 2018

No es necesario padecer una enfermedad mental para acudir a una psicoterapia. El psicólogo o psicoterapeuta es un profesional que está para ayudar a modificar pensamientos y conductas que resultan perjudiciales. Querer sentirse mejor con uno mismo puede ser el mejor motivo para acceder a una psicoterapia.

La psicoterapia se funda en un diálogo entre psicólogo y paciente, en absoluta confidencialidad, para modificar sentimientos y comportamientos que generan malestar.

La psicoterapia puede ayudar a gestionar mejor el estrés, superar problemas de autoestima, adaptarse a nuevas situaciones vitales (separación, duelo, cambio de lugar de residencia…) y mejorar las relaciones interpersonales, entre muchas otras cosas.

Todas las personas, incluso las más sanas, en algún momento de sus vidas experimentan:

  • Problemas emocionales (llanto, tristeza, irritabilidad, angustia, frustración…).
  • Pensamientos negativos.
  • Insomnio.
  • Dificultades de atención y concentración en las tareas cotidianas.
  • Dificultad para afrontar los problemas laborales, familiares, de pareja, etc.
  • Episodios de ansiedad.
  • Síntomas corporales de trastornos psicológicos: ataques de pánico, dolores de cabeza, fibromialgia, taquicardia, dolores corporales …

Si tienes algunos de estos síntomas, ¿por qué no intentarlo con una psicoterapia, con o sin la ayuda de la medicación?

Puede llamarnos al 607 99 67 02

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«Una persona de cada cinco sufrirá depresión en algún momento de su vida»

noviembre 6th, 2017|

Una enfermedad a la que no se le da la importancia que merece

Resumen y comentarios de una entrevista al Dr. Fransisco Toledo, psiquiatra del Hospital de La Arrixaca (Murcia), publicada originalmente en La Verdad el 16 de octubre de 2017

http://www.laverdad.es/murcia/persona-cinco-sufrira-20171016223125-nt.html

A pesar de ser una enfermedad conocida, mucha desinformación gira en torno a la depresión, un estado de ánimo tan frecuente que muchos especialistas lo llaman Trastorno Mental Común

“Socialmente se considera depresión lo que no lo es, y cuando la depresión realmente existe, no se le suele dar la importancia que merece”, considera Francisco Toledo, psiquiatra del Hospital La Arrixaca.

En este artículo no incluiremos las depresiones en trastornos bipolares ni las depresiones con síntomas psicóticos (delirios, alucinaciones)

Los primeros síntomas de una depresión suelen ser “anomalías en el sueño (insomnio o somnolencia), taquicardias, pérdida de apetito (o excesos en la ingesta), de motivación, de concentración, sensación constante de tristeza, de desesperanza o sentimiento de culpabilidad extrema”.

Sin embargo, a veces el diagnóstico llega por otras dolencias que al parecer nada tienen que ver con una depresión: “Hay gente que viene al hospital con angiomas de pecho o colon irritable, y en realidad lo que tiene es una depresión y no lo sabe”, explica el Dr. Toledo.

Personalidades obsesivas

El psiquiatra asegura que “una persona de cada cinco sufrirá un episodio depresivo en algún momento de su vida”; sin embargo, a pesar de que es una enfermedad de la que nadie queda exento, existe un perfil de personalidad más propenso a desarrollar depresiones: “Son aquellas de tipo obsesivo, personas autoexigentes que experimentan culpa social, que son muy cumplidores con su entorno, moralistas, perfeccionistas, poco flexibles, con poco ocio. Estas personas funcionan también con altos niveles de ansiedad, lo que hace que se enfrenten a las situaciones de otra manera y sean más proclives a desarrollar una depresión”, señala.

No todas las depresiones son iguales ni todas requieren el mismo tratamiento. “Las más frecuentes son la depresión reactiva, que es aquella que se da por una circunstancia ajena al paciente y se desencadena en un momento concreto de su vida; y la depresión endógena”, de causa desconocida. En ambas pueden intervenir trastornos neuroquímicos cerebrales.

A nivel de tratamiento, la depresión tiene dos enfoques: los fármacos y la psicoterapia. “Para las reactivas, muchas veces funciona mejor la psicoterapia, porque intenta comprender al enfermo y a la familia en las circunstancias que ocasionan la depresión. Mientras que la endógena debe tener un tratamiento farmacológico” comjuntamente con el psicoterapéutico.

El entorno familiar

Conocer de cerca la depresión y los síntomas que pueden provocarla es esencial para que los pacientes acudan al médico, “aunque normalmente las personas que la padecen (…) es raro que vayan a la consulta con los primeros síntomas.” Las personas que las sufren y sus familias creen que deben salir de ese estado por sí mismas, aunque raramente lo logran.

Por eso Toledo recomienda “huir de la idea de que la voluntad puede recuperar una depresión. Lejos que decirle que ponga de su parte, es muy importante que al paciente y a los familiares se les explique que la depresión es una enfermedad; porque al igual que la fiebre o la fractura de hueso tienen su tiempo de recuperación, la depresión también. Y ese tiempo es ajeno a la voluntad del paciente”.

El tratamiento farmacológico tarda unas dos a tres semanas en empezar a hacer efecto, los primeros signos de mejoría suelen producirse entre la segunda y la tercera semana. Es lógico esperar una mejora significativa entre la cuarta y sexta semana del tratamiento, cuando el paciente empieza a recuperar parcialmente su estado funcional. Para “volver a estar como estaba” antes del episodio depresivo suelen ser necesarios varios meses de tratamiento psicoterapéutico y farmacológico.

Tristeza y ansiedad

La tristeza es algo normal que es inevitable experimentar en ciertas situaciones. La sociedad actual critica mucho el estar triste, pero no debemos huir de la tristeza ni psiquiatrizarla diagnosticándola como un trastorno mental. Hay que entenderla y abordarla, no enmascararla con pastillas. Para eso puede ser conveniente una psicoterapia breve.

“La depresión es otra cosa. Esta confusión hace que en ocasiones se cree una alarma innecesaria y se abuse de medicamentos que no son necesarios”, insiste el Dr. Toledo

– Pero en la depresión también hay tristeza, ¿en qué se diferencia?

– La tristeza normal está en relación con un acontecimiento. Es pasajera y a lo largo del día experimenta cambios. No sigue un ritmo mantenido, se puede comprender y es proporcional al hecho que la provoca. Es comprensible desde un observador externo. Sin embargo, la tristeza que está dentro de la depresión no se modifica, no se quita por cambiar la circunstancia que la ha provocado, se mantiene latente, es desproporcionada, intensa y necesita tratamiento. Es un síntoma” de que algo en el aparato psíquico no funciona como debiera.

Al igual que la tristeza, los episodios de ansiedad se suelen dar en más del 80% de las depresiones: “La mayoría de las veces, las crisis de ansiedad son la puerta por donde se manifiesta la enfermedad. Cuando un paciente no reconoce que tiene una depresión, las crisis de ansiedad se comportan como la “fiebre” de la depresión. Realmente son síntomas de que algo pasa, el cuerpo te está diciendo que ya no puede más”.

Es una razón de peso para acudir a un especialista.

La psicoterapia psicoanalítica no es una psicoterapia más

octubre 9th, 2017|

Fragmentos y comentarios de una entrevista a Elisabeth Roudinesco, historiadora y psicoanalista francesa, publicada el
DOMINGO 17 DE SEPTIEMBRE DE 2017 en “LA NACION”

Freud logró crear una doctrina “a medio camino entre el saber racional y el pensamiento común, entre la medicina del alma” y la técnica del diálogo

Si el siglo XX fue el del psicoanálisis ortodoxo, el siglo XXI es el de las psicoterapias múltiples adoptadas y consumidas por las clases medias de los países democráticos en los que el psicoanálisis se expandió: tratamientos cortos para soluciones concretas e inmediatas.

El psicoanálisis hoy debe incorporar los avances de la neurociencias y de la farmacología (valiéndose de los psicofármacos pero no abusando de ellos), y las técnicas útiles de diversas psicoterapias.

“Para el conductismo y las terapias conductuales la voluntad individual es más potente que el peso del pasado”, sostuvo Elisabeth Roudinesco, con ocasión de la inauguración del Centro Argentino de Historia del Psicoanálisis, la Psicología y la Psiquiatría de la Biblioteca Nacional.

Freud fue el principal explorador del orden íntimo, del psiquismo. En ese sentido, encarnó una revolución. ¿Qué alcances tuvo esa exploración?

En esos años todo el mundo (no sólo Freud) exploraba lo íntimo. La psicología se estaba desarrollando, por eso todos los eruditos de la época exploraban el orden íntimo, buscaban la clave. Lo que yo diría que fue totalmente nuevo en Freud es que en lugar de llevar a cada sujeto a una nosografía (clasificación diagnóstica) y reducirlo a una enfermedad, (…) Freud dio una dimensión mitológica a los problemas del orden íntimo y dijo: “Todos los neuróticos son (…) Edipo y Hamlet”. Freud les dio una suerte de dignidad” , y eso lo hace mucho más interesante que las clasificaciones de la psicología.

(Freud) “les dio una dignidad a los enfermos”.

Tenía discípulos pero no discípulos clásicos como tienen hoy los Departamentos de Psicología, esto es, alumnos de alumnos.” Freud liberó a los pacientes de la pesada carga de ser considerados enfermos mentales.

¿Existe una crisis del psicoanálisis?. ¿Cómo la caracterizaría? ¿De dónde vienen hoy los mayores cuestionamientos? ¿De las neurociencias, la proliferación de psicoterapias o del consumo de psicofármacos?

Los ataques vienen de todos lados. Pero el psicoanálisis no es objetivamente cuestionado por las neurociencias, puede que sí sea cuestionado por practicantes de otras psicoterapias o de una psicología ordinaria. Por eso es necesario hacer una defensa clínica del psicoanálisis, de su eficacia.

El psicoanálisis es atacado por el cientificismo que hoy le reprocha a Freud que el psicoanálisis no sea científico, algo que nunca fue; ninguna psicoterapia es una ciencia exacta.

Hoy contamos con la potencia de los medicamentos -que Freud deseaba que se descubrieran en su tiempo. Y la gente tiene derecho a la elección de psicoterapias breves, sean o no psicoanalíticas.

La característica del psicoanálisis en Buenos Aires, París o New York es que es una cultura: Freud y el psicoanálisis son una práctica y una cultura que no están necesariamente ligadas a una neurosis o al hecho de “estar mal” (mentalmente). (En esos lugares) “uno va a psicoanalizarse para conocerse y eso está muy bien”. Además, en esas ciudades, es una historia de familia: siempre parece haber una esposa, un ex esposo, un tío, parientes o amigos que se han psicoanalizado.

Pero hoy en día difícilmente haya pacientes dispuestos a encarar un tratamiento psicoanalítico que dure veinte años y requiera diván tres veces por semana.

Hay gente que consume curas toda su vida: no sólo curas psicoanalíticas clásicas con diván; un poco de medicamentos, un poco de terapia corporal y meditación, psicoterapias cognitivo-conductuales, otras psicoterapia.

Los pacientes modernos, bastante depresivos, necesitan apoyos permanentes y pueden estar veinte años en psicoterapias, pero no de un trecho: van y vienen.

Con el psicoanálisis se puede hacer todo. (…) el psicoanálisis puede hacer algo mucho más corto: puede hacer psicoterapia pero con el espíritu del psicoanálisis. Se pueden resolver problemas en tres semanas. No es un análisis clásico, pero se trabaja con las herramientas del psicoanálisis.

Los psicoanalistas (…) han cambiado sus prácticas. En lugar de limitarse a la cura standard, al diván, a las tres sesiones por semana, los psicoanalistas deben, como todo psicoterapeuta, atender las necesidades y deseos de los pacientes.

Los pacientes de hoy vienen y dicen “tengo tal problema”, “quiero resolver tal problema”, “¿cuánto tiempo?, “¿cuál es el precio?”, “¿cuántas veces por semana?”

Y el psicoterapeuta que está formado psicoanalíticamente puede ofrecer sus servicios por los mismos honorarios que otros psicólogos, con una frecuencia de 1 sesión semanal (o menos) y conseguir resultados terapéuticos en pocos meses.

También hay una migración a psicoterapias cognitivas y conductuales, otras psicoterapias y otras prácticas.

Todo se puede hacer, pero es mejor que esas prácticas sean encaradas por profesionales psicoanalistas, algo que no siempre sucede. “Lo que yo digo es: hay que instalarse en todas las terapias, pero con orientación psicoanalítica.

El TOC y su tratamiento

septiembre 27th, 2017|

“Abre los ojos y mira por la ventana: ya amaneció. El despertador ha estado sonando desde las siete de la mañana. El reloj ahora marca las ocho. Es momento de iniciar otra vez, desde cero. Baja los pies con cuidado para no tocar el suelo. Coloca primero el pie derecho en la sandalia respectiva y luego el izquierdo. Se levanta y se dirige al baño. En el camino se topa con Camilo, el perro de la familia. La angustia irrumpe sorpresivamente. Camilo no debería estar adentro -pues anda en la calle y camina por lugares donde habitan gérmenes, bacterias, virus (…) No puede pasar por donde él está. Es imposible seguir. Se pregunta si Camilo habrá estado también en el baño, la cocina, la sala -¡seguramente lo ha ensuciado todo! -. Se acelera su ritmo cardíaco. Tiene que regresar a su habitación hasta que todo esté limpio nuevamente. Su padre le ayudará a sacar a Camilo de la casa y a limpiar, piensa. El padre considera que aquello es una exageración, pero lo hace. Una vez hecha la “descontaminación”, reanuda su recorrido hacia el baño. Mientras toma una ducha, limpia las sandalias y sus pies una y otra vez porque nunca es suficiente. Cree que veinte veces no son suficientes y a veces pierde la cuenta y debe empezar desde el principio. Cuando termina, limpia el baño hasta que no queda mancha alguna porque, si no lo hace, podrían proliferar hongos e infectarle. Sale del baño. Son las 11:11 de la mañana. Las horas se han ido volando y ella también piensa a veces que su vida y su energía se evaporan entre los múltiples rituales que obligadamente debe cumplir para prevenir una catástrofe evitable. Así no pasará nada. Así podrá mantener el equilibrio. Así seguirá viviendo porque la enfermedad y la muerte acechan en cualquier momento, atacando a los desprevenidos. Ahora tiene que descubrir a qué muebles se subió el perro… “
Siempre en mi mente“, El siglo de Torreón –
https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1381207.siempre-en-mi-mente.html

“Llamamos ideas obsesivas a las ideas, pensamientos, impulsos e imágenes intrusos y persistentes en la mente del ser humano, que se repiten constantemente. Aun cuando se trate de evitar pensar en ellos, ahí están y una vez presentados no van a desaparecer solos.
El sujeto que los padece muchas veces valora estos pensamientos e imágenes como absurdos, ajenos a él y sus principios, pero no puede deshacerse de ellos”, explica la psicoterapeuta Mª del Rosario Aldaba González,

Los pensamientos obsesivos producen una irrupción de ansiedad y/o angustia. Para defenderse de esta agresión; que les viene desde dentro; suelen recurrir a compulsiones o rituales que les permiten disminuir la ansiedad y angustia generadas por la obsesión.
La compulsión se manifiesta en rituales que se vuelven repetitivos y que el paciente realiza para conjurar un peligro (muchas veces consciente) que podría imaginariamente suceder de no realizarlos. Esto puede mitigar la ansiedad, pero sólo temporalmente porque el ciclo de obsesiones y rituales reaparece en cualquier momento.
“Por ejemplo, si una persona va manejando y piensa que puede chocar, recurre a su razonamiento conduciendo con precaución y eliminando el pensamiento, pero si ese pensamiento surge en la mente de una persona obsesiva, podría repetirse constantemente”1, con el riesgo de accidentarse realmente

Manifestaciones:
“El trastorno puede manifestarse en cualquier terreno, pero hay obsesiones que se repiten con frecuencia: obsesión desmedida por la limpieza, el orden; la comprobación (“¿cerré con llave?”), la repetición de acciones o pensamientos, las normas rígidas, la enumeración, las preocupaciones religiosas, etc.,
“Hay personas que al vestirse tienen un orden específico para hacerlo… Si no siguen este orden experimentan ansiedad y angustia”
El Trastorno obsesivo compulsivo (TOC) puede llegar a ser incapacitante para el estudio, el trabajo o las tareas del hogar. Al levantarse comienza su “via crucis”, como dice un paciente, un camino jalonado de enumeraciones, comprobaciones, pensamientos negativos etc.
Incluso personas que no llegan a cumplir los criterios diagnósticos del TOC, o lo hacen sólo parcialmente, pueden padecer un Trastorno obsesivo compulsivo de la personalidad (TOCP) con manifestaciones disfuncionales de la personalidad.

Cuestión de empatía:
A las familias de las personas que padecen TOC, por lo general les resulta difícil comprender esta enfermedad, piensan que es exagerado y que esos pensamientos obsesivos se pueden controlar fácilmente. “La familia no entiende que la persona está sufriendo tanto; que para esa persona realizar los rituales es importantísimo para que su ansiedad disminuya y pueda volverse un poco funcional”, explica la psicoterapeuta Rosario Aldaba.

Tratamiento:
Si la persona manifiesta una ansiedad generalizada a causa de sus obsesiones (las compulsiones suelen ser rituales de defensa) puede beneficiarse de ciertos antidepresivos y ansiolíticos. Pero así como desconocemos la causa del TOC sabemos por experiencia que el tratamiento psiquiátrico no suele ser suficiente y es necesario realizar una psicoterapia.
En esos casos se trabaja conjuntamente con un psiquiatra y un psicólogo o un médico psicoterapeuta que reúna en sí ambas formaciones. “Ya que si combinamos el tratamiento psiquiátrico con psicoterapia podemos ayudar más al paciente”.
Otros pacientes puedan mejorar esas ideas, pensamientos e imágenes repetitivos con psicoterapia solamente.
Si el paciente acude primero a un psicólogo, excepto que la ansiedad sea extremadamente intensa y generalizada, puede intentarse el tratamiento psicoterapéutico sin recurrir a la medicación.
Si, por el contrario, acude primero a un psiquiatra, éste puede, después de medicar los síntomas más agudos, sugerirle que acuda a un psicólogo para realizar una psicoterapia que puede ser tanto o más eficaz que la medicación y tiene menos efectos secundarios.
Fuente: http://tocmexico.com.mx/

¿Cómo funciona la psicoterapia en los niños? (Continuación)

junio 20th, 2017|

Artículo inspirado en otro homónimo publicado el 22 de mayo en:
http://fernandafamiliar.soy/colaboradores/alexis-schreck/por-que-los-ninos-llegan-a-psicoterapia/
En el proceso terapéutico con niños el juego es la estrategia fundamental, porque el juego permite a los niños experimentar el mundo y a sí mismos. Lo mismo puede decirse del dibujo
Por medio de sus juegos y dibujos el niño crea, transforma y despliega sus fantasías, encontrando un espacio en el que proyectar sus miedos, angustias, agresividad, dudas, etc.
Sin embargo, si estos aspectos no se detectan a tiempo, pueden llegar a desarrollarse síntomas mucho más complejos en un futuro: trastornos de atención, hiperactividad, trastornos de conducta, trastorno oposicionista desafiante, falta de control de esfínteres, trastornos psicosomáticos (trastornos corporales de origen psicológico), tartamudeo, fobias, anorexia, bulimia u otros trastornos de alimentación, depresión infantil, entre muchas otras dificultades psicológicas y emocionales frecuentes en la infancia.
Por eso, como dice la psicóloga Beatriz Carrión, especialista en psicoterapia para niños: “así como cuidamos de la salud física de un niño es imperativo prestar atención a su salud psíquica y emocional. Por lo mismo quisiera destacar la importancia de todos aquellos papás y maestros que tienen la sensibilidad de detectar cuando su hijo o alumno necesita un espacio de apoyo terapéutico ya que aceptar que hay un problema es siempre el primer paso para solucionarlo.”
La interpretación psicológica del juego favorece la expresión libre de contenidos emocionales inconscientes. El psicoterapeuta de niños, formado para ello, puede observar detalladamente la problemática proyectada por el niño en sus juegos y dibujos, y así analizarla y tratarla con su propio lenguaje.
La elaboración temprana de los impases psicológicos y emocionales de los niños previene que estas dificultades vayan a mayores con el tiempo. Lamentablemente los padres y docentes no suelen consultar hasta que los conflictos psicológicos infantiles no están ya instalados pese a haber detectado precozmente que algo no funcionaba como era deseable. No querer ver los problemas no los resuelve y confiar en una mejoría espontánea es sólo la negación de algo que se ha descubierto tempranamente y que sería más fácil de resolver entonces.

¿Cómo funciona la psicoterapia en los niños?

mayo 30th, 2017|

Mayo 22, 2017

Artículo inspirado en uno homónimo publicado en:

http://fernandafamiliar.soy/colaboradores/alexis-schreck/por-que-los-ninos-llegan-a-psicoterapia/

Como no queremos exponer a nuestros pacientes al público utilizamos un caso clínico ya publicado por Beatriz Carrión (beacd8@gmail.com), especialista en psicoterapia para niños.  Leamos pues:

La falta de disciplina, el comportamiento agresivo y sobre todo las malas calificaciones, son las razones más comunes por las que las escuelas de varios de mis pacientes solicitan a los padres que el niño o la niña acuda a psicoterapia”.

Pero lo cierto, como experimenta Beatriz al igual que nosotros, es que en casi todos los casos “los padres siempre notan algún comportamiento adicional que les causa incertidumbre.  Pero, ¿Qué hay detrás de todo esto? ¿Qué está sucediendo realmente?”

Recuerdo a Ana el día que llega a mi consultorio. Tenía 8 años e iba en segundo de primaria. Sus papás, preocupados, me dicen que, en conjunto con la escuela, han observado una baja importante de calificaciones en el último año, y una actitud desafiante e irrespetuosa hacia ellos, sus compañeros y maestros.  También me comentan que notan en Ana mucha desesperación cuando las cosas no funcionan a su modo y en general una inmensa falta de tolerancia a la frustración. Sin embargo, a pesar de varias conversaciones con ella, no logran modificar su comportamiento”. Eso, que a pesar de hablarlo con la niña no se experimenten cambios en la conducta ya debería ser razón suficiente para consultar a un psicoterapeuta. Pero casi nunca lo es.

Durante los primeros seis meses de tratamiento, Ana comenzó a adentrarse en sí misma y a trabajar sobre todo dos temas en particular que parecían estar irrumpiendo su equilibrio interno. En primer lugar, la reciente muerte de una tía materna, y el proceso de duelo que esto conlleva, dándole un lugar a la tristeza y la confusión, acomodando este episodio en el gran rompecabezas de su vida.”

En segundo lugar, trabajamos el proceso de adaptación que implica la llegada de un nuevo hermanito, (…) Ana se sintió desplazada por tener que compartir el amor de sus padres” El nacimiento de un/a hermanito/a es un acontecimiento traumático para todo niño/a, que algunos niños procesan mejor que otros. El objetivo de la psicoterapia es ayudarla a encontrar “su lugar como hermana mayor en esta nueva estructura familiar”.

La actitud de Ana y las malas notas, se fueron modificando favorablemente, ya que no eran más que síntomas derivados de diversos procesos adaptativos hacia algunas modificaciones recientes en el sistema familiar, influyendo directamente en su esfera emocional y psíquica”

Ana no lograba acomodar lo que sentía con esa experiencia. No pudiendo controlarse a sí misma intenta “controlar el mundo externo”. Cuando el exterior no responde a su pretensión de control emerge “un enfado exacerbado” causado por el sentimiento de frustración.

¿Por qué las bajas calificaciones parecen ser una razón de mayor importancia que otras para consultar con un profesional?.

Las “señales detectadas por los padres antes de la bajada en el rendimiento académico “tienen, en realidad, mayor importancia”. ¿Qué quiere decir esto? Que la problemática del niño aún no había llegado a desplegarse hacia la esfera del aprendizaje. De haber detectado el problema precozmente los resultados del tratamiento psicoterapéutico hubieran sido más rápidos. Pero se perdió un tiempo precioso.

En conclusión: En cuanto se detecta algún comportamiento anómalo en el hijo es conveniente consultar a un psicoterapeuta con experiencia en el trabajo con niños para realizar un diagnóstico psicológico. Si el profesional no encuentra razones para preocuparse tanto mejor, sólo serán unas pocas sesiones y algunos consejos.

Si, en cambio, se detecta algún problema psicológico o emocional, se podrá trabajar con el niño o niña desde el primer momento previniendo así que las dificultades se enquisten y vayan a más.

 

 

¿Por qué asistir a una terapia de pareja puede ser la mejor solución ante una crisis de pareja?

marzo 29th, 2017|

Hay momentos en que las crisis de pareja parecen un laberinto sin solución. Discusiones sin fin que se repiten y que, lejos de aclarar, sólo conducen a más sufrimiento, prejuicios, malentendidos y una interminable lista de reproches que impide que se escuchen el uno al otro. Cuando se llega a la conclusión de que con los recursos propios no basta, es el momento de pedir ayuda.

¿Qué se puede esperar de un terapeuta de pareja? 

El analista de parejas es un interlocutor que debe ser objetivo, no se trata de un juez que reparte culpas. La tarea consiste en ayudar a cada uno a comprender mejor la naturaleza de su propio reclamo para que también pueda ser escuchado por el otro. El conflicto de pareja es una madeja anudada con hechos tristes, discusiones feas y todos los anhelos, explícitos o no, que no se cumplieron. Hay que desenredarlos y volver a construir sobre esa base.

Existe el mito de que las parejas que consultan terminan separándose.

Es cierto que puede ocurrir porque, en ocasiones, aunque sea una mala solución, no existe otra y en esos casos el objetivo será ayudar a que puedan hacerlo de un modo menos traumático.

Sin embargo, la mayoría de las veces no es así. Lo que separa son las peleas estériles, el desgaste del dolor inútil y la convicción de no ser comprendido. Esto es lo que puede y debe revertirse.

La psicoterapia de Pareja como apuesta

La terapia de pareja es una experiencia incómoda y, por momentos, dolorosa porque no es fácil salir del reproche para pensar en los errores propios y aceptar, con honestidad y valentía, que las crisis son siempre una responsabilidad compartida.

Aún en medio de las asperezas, la terapia es una apuesta por lo que alguna vez soñaron juntos, por todo lo que lograron y por la oportunidad que necesitan volver a tener. Después de todo, el enfado no es lo contrario del amor, sino sólo una de sus formas".

¿ESTÁN LOS PADRES SUFICIENTEMENTE INFORMADOS SOBRE LA MEDICACIÓN PARA EL TDAH?

marzo 1st, 2017|

Versión resumida de la publicación de NO GRACIAS, organización civil independiente por la transparencia, la integridad y la equidad en las políticas de salud, la asistencia sanitaria y la investigación biomédica.

Peter Gøtzsche, danés, doctor en medicina, Master of Science en Biología y Química, dedica un capítulo entero al TDAH en su recientemente publicado Medicamentos que matan.

¿Cuántos padres conocen estos datos?


“Tan pronto como se etiqueta a los niños de enfermos, todos se quitan responsabilidades de encima..
hemos decidido como sociedad que es demasiado complicado cambiar nuestros sistemas educativos así que hemos preferido cambiar el cerebro de los niños. Esto es muy cruel… el TDAH no es una explicación sino solo un nombre que le hemos dado a un conjunto de síntomas”

“Los medicamentos para el TDAH son estimulantes”, y la mayoría de ellos derivados de “las anfetaminas”.

“Los estimulantes (…) pueden producir dependencia y las personas” (jóvenes y adultas) “diagnosticadas de TDAH que son tratadas con medicamentos pueden acabar abusando” de ellos.

Pueden también tener efectos negativos sobre “el interés social, con apatía e indiferencia”. “Muchos niños -en algunos estudios- pueden acabar desarrollando depresión y comportamientos compulsivos.

Pueden elevar la tensión arterial y/o la frecuencia cardíaca, por lo que hay que hacer un seguimiento médico con vigilancia de la tensión y el ritmo cardíaco, sobre todo en presencia de antecedentes familiares.

Otros efectos secundarios posibles (que figuran el los prospectos de esos medicamentos como “muy frecuentes”, es decir: al menos 1 de cada 10 niños tratados): el insomnio o las cefaleas. Frecuentes (del 1 al 10% de los pacientes) son, entre otros: los tics (sobre todo con metilfenidato), trastornos afectivos, alucinaciones, reacciones psicóticas y maníacas”.

Por eso están contraindicados en caso de enfermedad cardíaca o sospecha de síntomas psicóticos, tanto en niños como en adultos, entre otras contra-indicaciones.

La Agencia Española del Medicamento recomienda realizar un examen cardiovascular y psiquiátrico previo al tratamiento con metilfenidato (Rubifén, Concerta, Medikinet, Equasym) o anfetaminas (Elvanse), además de un seguimiento durante el mismo, monitorizar el peso y altura de los pacientes en edad de crecimiento y, muy importante, evaluar la continuidad del tratamiento al menos una vez al año.

Con respecto a la atomoxetina (Strattera), ha puesto el foco en la seguridad cardiovascular.

En todos los casos se deben realizar controles de tensión arterial y frecuencia cardíaca, añadiendo electrocardiograma o consulta en Cardiología en aquellos pacientes con factores de riesgo cardiovascular (sobre todo historia familiar de muerte súbita e historia personal de arritmia congénita o cardiopatía congénita).

Por eso en Persona-Psi sólo recurrimos a la medicación cuando es absolutamente necesaria y sugerimos acompañarla siempre con una psicoterapia, para que el uso de medicación no se cronifique.