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18 – Sin categorizar

/18 - Sin categorizar

«Una persona de cada cinco sufrirá depresión en algún momento de su vida»

noviembre 6th, 2017|

Una enfermedad a la que no se le da la importancia que merece

Resumen y comentarios de una entrevista al Dr. Fransisco Toledo, psiquiatra del Hospital de La Arrixaca (Murcia), publicada originalmente en La Verdad el 16 de octubre de 2017

http://www.laverdad.es/murcia/persona-cinco-sufrira-20171016223125-nt.html

A pesar de ser una enfermedad conocida, mucha desinformación gira en torno a la depresión, un estado de ánimo tan frecuente que muchos especialistas lo llaman Trastorno Mental Común

“Socialmente se considera depresión lo que no lo es, y cuando la depresión realmente existe, no se le suele dar la importancia que merece”, considera Francisco Toledo, psiquiatra del Hospital La Arrixaca.

En este artículo no incluiremos las depresiones en trastornos bipolares ni las depresiones con síntomas psicóticos (delirios, alucinaciones)

Los primeros síntomas de una depresión suelen ser “anomalías en el sueño (insomnio o somnolencia), taquicardias, pérdida de apetito (o excesos en la ingesta), de motivación, de concentración, sensación constante de tristeza, de desesperanza o sentimiento de culpabilidad extrema”.

Sin embargo, a veces el diagnóstico llega por otras dolencias que al parecer nada tienen que ver con una depresión: “Hay gente que viene al hospital con angiomas de pecho o colon irritable, y en realidad lo que tiene es una depresión y no lo sabe”, explica el Dr. Toledo.

Personalidades obsesivas

El psiquiatra asegura que “una persona de cada cinco sufrirá un episodio depresivo en algún momento de su vida”; sin embargo, a pesar de que es una enfermedad de la que nadie queda exento, existe un perfil de personalidad más propenso a desarrollar depresiones: “Son aquellas de tipo obsesivo, personas autoexigentes que experimentan culpa social, que son muy cumplidores con su entorno, moralistas, perfeccionistas, poco flexibles, con poco ocio. Estas personas funcionan también con altos niveles de ansiedad, lo que hace que se enfrenten a las situaciones de otra manera y sean más proclives a desarrollar una depresión”, señala.

No todas las depresiones son iguales ni todas requieren el mismo tratamiento. “Las más frecuentes son la depresión reactiva, que es aquella que se da por una circunstancia ajena al paciente y se desencadena en un momento concreto de su vida; y la depresión endógena”, de causa desconocida. En ambas pueden intervenir trastornos neuroquímicos cerebrales.

A nivel de tratamiento, la depresión tiene dos enfoques: los fármacos y la psicoterapia. “Para las reactivas, muchas veces funciona mejor la psicoterapia, porque intenta comprender al enfermo y a la familia en las circunstancias que ocasionan la depresión. Mientras que la endógena debe tener un tratamiento farmacológico” comjuntamente con el psicoterapéutico.

El entorno familiar

Conocer de cerca la depresión y los síntomas que pueden provocarla es esencial para que los pacientes acudan al médico, “aunque normalmente las personas que la padecen (…) es raro que vayan a la consulta con los primeros síntomas.” Las personas que las sufren y sus familias creen que deben salir de ese estado por sí mismas, aunque raramente lo logran.

Por eso Toledo recomienda “huir de la idea de que la voluntad puede recuperar una depresión. Lejos que decirle que ponga de su parte, es muy importante que al paciente y a los familiares se les explique que la depresión es una enfermedad; porque al igual que la fiebre o la fractura de hueso tienen su tiempo de recuperación, la depresión también. Y ese tiempo es ajeno a la voluntad del paciente”.

El tratamiento farmacológico tarda unas dos a tres semanas en empezar a hacer efecto, los primeros signos de mejoría suelen producirse entre la segunda y la tercera semana. Es lógico esperar una mejora significativa entre la cuarta y sexta semana del tratamiento, cuando el paciente empieza a recuperar parcialmente su estado funcional. Para “volver a estar como estaba” antes del episodio depresivo suelen ser necesarios varios meses de tratamiento psicoterapéutico y farmacológico.

Tristeza y ansiedad

La tristeza es algo normal que es inevitable experimentar en ciertas situaciones. La sociedad actual critica mucho el estar triste, pero no debemos huir de la tristeza ni psiquiatrizarla diagnosticándola como un trastorno mental. Hay que entenderla y abordarla, no enmascararla con pastillas. Para eso puede ser conveniente una psicoterapia breve.

“La depresión es otra cosa. Esta confusión hace que en ocasiones se cree una alarma innecesaria y se abuse de medicamentos que no son necesarios”, insiste el Dr. Toledo

– Pero en la depresión también hay tristeza, ¿en qué se diferencia?

– La tristeza normal está en relación con un acontecimiento. Es pasajera y a lo largo del día experimenta cambios. No sigue un ritmo mantenido, se puede comprender y es proporcional al hecho que la provoca. Es comprensible desde un observador externo. Sin embargo, la tristeza que está dentro de la depresión no se modifica, no se quita por cambiar la circunstancia que la ha provocado, se mantiene latente, es desproporcionada, intensa y necesita tratamiento. Es un síntoma” de que algo en el aparato psíquico no funciona como debiera.

Al igual que la tristeza, los episodios de ansiedad se suelen dar en más del 80% de las depresiones: “La mayoría de las veces, las crisis de ansiedad son la puerta por donde se manifiesta la enfermedad. Cuando un paciente no reconoce que tiene una depresión, las crisis de ansiedad se comportan como la “fiebre” de la depresión. Realmente son síntomas de que algo pasa, el cuerpo te está diciendo que ya no puede más”.

Es una razón de peso para acudir a un especialista.

La psicoterapia psicoanalítica no es una psicoterapia más

octubre 9th, 2017|

Fragmentos y comentarios de una entrevista a Elisabeth Roudinesco, historiadora y psicoanalista francesa, publicada el
DOMINGO 17 DE SEPTIEMBRE DE 2017 en “LA NACION”

Freud logró crear una doctrina “a medio camino entre el saber racional y el pensamiento común, entre la medicina del alma” y la técnica del diálogo

Si el siglo XX fue el del psicoanálisis ortodoxo, el siglo XXI es el de las psicoterapias múltiples adoptadas y consumidas por las clases medias de los países democráticos en los que el psicoanálisis se expandió: tratamientos cortos para soluciones concretas e inmediatas.

El psicoanálisis hoy debe incorporar los avances de la neurociencias y de la farmacología (valiéndose de los psicofármacos pero no abusando de ellos), y las técnicas útiles de diversas psicoterapias.

“Para el conductismo y las terapias conductuales la voluntad individual es más potente que el peso del pasado”, sostuvo Elisabeth Roudinesco, con ocasión de la inauguración del Centro Argentino de Historia del Psicoanálisis, la Psicología y la Psiquiatría de la Biblioteca Nacional.

Freud fue el principal explorador del orden íntimo, del psiquismo. En ese sentido, encarnó una revolución. ¿Qué alcances tuvo esa exploración?

En esos años todo el mundo (no sólo Freud) exploraba lo íntimo. La psicología se estaba desarrollando, por eso todos los eruditos de la época exploraban el orden íntimo, buscaban la clave. Lo que yo diría que fue totalmente nuevo en Freud es que en lugar de llevar a cada sujeto a una nosografía (clasificación diagnóstica) y reducirlo a una enfermedad, (…) Freud dio una dimensión mitológica a los problemas del orden íntimo y dijo: “Todos los neuróticos son (…) Edipo y Hamlet”. Freud les dio una suerte de dignidad” , y eso lo hace mucho más interesante que las clasificaciones de la psicología.

(Freud) “les dio una dignidad a los enfermos”.

Tenía discípulos pero no discípulos clásicos como tienen hoy los Departamentos de Psicología, esto es, alumnos de alumnos.” Freud liberó a los pacientes de la pesada carga de ser considerados enfermos mentales.

¿Existe una crisis del psicoanálisis?. ¿Cómo la caracterizaría? ¿De dónde vienen hoy los mayores cuestionamientos? ¿De las neurociencias, la proliferación de psicoterapias o del consumo de psicofármacos?

Los ataques vienen de todos lados. Pero el psicoanálisis no es objetivamente cuestionado por las neurociencias, puede que sí sea cuestionado por practicantes de otras psicoterapias o de una psicología ordinaria. Por eso es necesario hacer una defensa clínica del psicoanálisis, de su eficacia.

El psicoanálisis es atacado por el cientificismo que hoy le reprocha a Freud que el psicoanálisis no sea científico, algo que nunca fue; ninguna psicoterapia es una ciencia exacta.

Hoy contamos con la potencia de los medicamentos -que Freud deseaba que se descubrieran en su tiempo. Y la gente tiene derecho a la elección de psicoterapias breves, sean o no psicoanalíticas.

La característica del psicoanálisis en Buenos Aires, París o New York es que es una cultura: Freud y el psicoanálisis son una práctica y una cultura que no están necesariamente ligadas a una neurosis o al hecho de “estar mal” (mentalmente). (En esos lugares) “uno va a psicoanalizarse para conocerse y eso está muy bien”. Además, en esas ciudades, es una historia de familia: siempre parece haber una esposa, un ex esposo, un tío, parientes o amigos que se han psicoanalizado.

Pero hoy en día difícilmente haya pacientes dispuestos a encarar un tratamiento psicoanalítico que dure veinte años y requiera diván tres veces por semana.

Hay gente que consume curas toda su vida: no sólo curas psicoanalíticas clásicas con diván; un poco de medicamentos, un poco de terapia corporal y meditación, psicoterapias cognitivo-conductuales, otras psicoterapia.

Los pacientes modernos, bastante depresivos, necesitan apoyos permanentes y pueden estar veinte años en psicoterapias, pero no de un trecho: van y vienen.

Con el psicoanálisis se puede hacer todo. (…) el psicoanálisis puede hacer algo mucho más corto: puede hacer psicoterapia pero con el espíritu del psicoanálisis. Se pueden resolver problemas en tres semanas. No es un análisis clásico, pero se trabaja con las herramientas del psicoanálisis.

Los psicoanalistas (…) han cambiado sus prácticas. En lugar de limitarse a la cura standard, al diván, a las tres sesiones por semana, los psicoanalistas deben, como todo psicoterapeuta, atender las necesidades y deseos de los pacientes.

Los pacientes de hoy vienen y dicen “tengo tal problema”, “quiero resolver tal problema”, “¿cuánto tiempo?, “¿cuál es el precio?”, “¿cuántas veces por semana?”

Y el psicoterapeuta que está formado psicoanalíticamente puede ofrecer sus servicios por los mismos honorarios que otros psicólogos, con una frecuencia de 1 sesión semanal (o menos) y conseguir resultados terapéuticos en pocos meses.

También hay una migración a psicoterapias cognitivas y conductuales, otras psicoterapias y otras prácticas.

Todo se puede hacer, pero es mejor que esas prácticas sean encaradas por profesionales psicoanalistas, algo que no siempre sucede. “Lo que yo digo es: hay que instalarse en todas las terapias, pero con orientación psicoanalítica.

El TOC y su tratamiento

septiembre 27th, 2017|

“Abre los ojos y mira por la ventana: ya amaneció. El despertador ha estado sonando desde las siete de la mañana. El reloj ahora marca las ocho. Es momento de iniciar otra vez, desde cero. Baja los pies con cuidado para no tocar el suelo. Coloca primero el pie derecho en la sandalia respectiva y luego el izquierdo. Se levanta y se dirige al baño. En el camino se topa con Camilo, el perro de la familia. La angustia irrumpe sorpresivamente. Camilo no debería estar adentro -pues anda en la calle y camina por lugares donde habitan gérmenes, bacterias, virus (…) No puede pasar por donde él está. Es imposible seguir. Se pregunta si Camilo habrá estado también en el baño, la cocina, la sala -¡seguramente lo ha ensuciado todo! -. Se acelera su ritmo cardíaco. Tiene que regresar a su habitación hasta que todo esté limpio nuevamente. Su padre le ayudará a sacar a Camilo de la casa y a limpiar, piensa. El padre considera que aquello es una exageración, pero lo hace. Una vez hecha la “descontaminación”, reanuda su recorrido hacia el baño. Mientras toma una ducha, limpia las sandalias y sus pies una y otra vez porque nunca es suficiente. Cree que veinte veces no son suficientes y a veces pierde la cuenta y debe empezar desde el principio. Cuando termina, limpia el baño hasta que no queda mancha alguna porque, si no lo hace, podrían proliferar hongos e infectarle. Sale del baño. Son las 11:11 de la mañana. Las horas se han ido volando y ella también piensa a veces que su vida y su energía se evaporan entre los múltiples rituales que obligadamente debe cumplir para prevenir una catástrofe evitable. Así no pasará nada. Así podrá mantener el equilibrio. Así seguirá viviendo porque la enfermedad y la muerte acechan en cualquier momento, atacando a los desprevenidos. Ahora tiene que descubrir a qué muebles se subió el perro… “
Siempre en mi mente“, El siglo de Torreón –
https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1381207.siempre-en-mi-mente.html

“Llamamos ideas obsesivas a las ideas, pensamientos, impulsos e imágenes intrusos y persistentes en la mente del ser humano, que se repiten constantemente. Aun cuando se trate de evitar pensar en ellos, ahí están y una vez presentados no van a desaparecer solos.
El sujeto que los padece muchas veces valora estos pensamientos e imágenes como absurdos, ajenos a él y sus principios, pero no puede deshacerse de ellos”, explica la psicoterapeuta Mª del Rosario Aldaba González,

Los pensamientos obsesivos producen una irrupción de ansiedad y/o angustia. Para defenderse de esta agresión; que les viene desde dentro; suelen recurrir a compulsiones o rituales que les permiten disminuir la ansiedad y angustia generadas por la obsesión.
La compulsión se manifiesta en rituales que se vuelven repetitivos y que el paciente realiza para conjurar un peligro (muchas veces consciente) que podría imaginariamente suceder de no realizarlos. Esto puede mitigar la ansiedad, pero sólo temporalmente porque el ciclo de obsesiones y rituales reaparece en cualquier momento.
“Por ejemplo, si una persona va manejando y piensa que puede chocar, recurre a su razonamiento conduciendo con precaución y eliminando el pensamiento, pero si ese pensamiento surge en la mente de una persona obsesiva, podría repetirse constantemente”1, con el riesgo de accidentarse realmente

Manifestaciones:
“El trastorno puede manifestarse en cualquier terreno, pero hay obsesiones que se repiten con frecuencia: obsesión desmedida por la limpieza, el orden; la comprobación (“¿cerré con llave?”), la repetición de acciones o pensamientos, las normas rígidas, la enumeración, las preocupaciones religiosas, etc.,
“Hay personas que al vestirse tienen un orden específico para hacerlo… Si no siguen este orden experimentan ansiedad y angustia”
El Trastorno obsesivo compulsivo (TOC) puede llegar a ser incapacitante para el estudio, el trabajo o las tareas del hogar. Al levantarse comienza su “via crucis”, como dice un paciente, un camino jalonado de enumeraciones, comprobaciones, pensamientos negativos etc.
Incluso personas que no llegan a cumplir los criterios diagnósticos del TOC, o lo hacen sólo parcialmente, pueden padecer un Trastorno obsesivo compulsivo de la personalidad (TOCP) con manifestaciones disfuncionales de la personalidad.

Cuestión de empatía:
A las familias de las personas que padecen TOC, por lo general les resulta difícil comprender esta enfermedad, piensan que es exagerado y que esos pensamientos obsesivos se pueden controlar fácilmente. “La familia no entiende que la persona está sufriendo tanto; que para esa persona realizar los rituales es importantísimo para que su ansiedad disminuya y pueda volverse un poco funcional”, explica la psicoterapeuta Rosario Aldaba.

Tratamiento:
Si la persona manifiesta una ansiedad generalizada a causa de sus obsesiones (las compulsiones suelen ser rituales de defensa) puede beneficiarse de ciertos antidepresivos y ansiolíticos. Pero así como desconocemos la causa del TOC sabemos por experiencia que el tratamiento psiquiátrico no suele ser suficiente y es necesario realizar una psicoterapia.
En esos casos se trabaja conjuntamente con un psiquiatra y un psicólogo o un médico psicoterapeuta que reúna en sí ambas formaciones. “Ya que si combinamos el tratamiento psiquiátrico con psicoterapia podemos ayudar más al paciente”.
Otros pacientes puedan mejorar esas ideas, pensamientos e imágenes repetitivos con psicoterapia solamente.
Si el paciente acude primero a un psicólogo, excepto que la ansiedad sea extremadamente intensa y generalizada, puede intentarse el tratamiento psicoterapéutico sin recurrir a la medicación.
Si, por el contrario, acude primero a un psiquiatra, éste puede, después de medicar los síntomas más agudos, sugerirle que acuda a un psicólogo para realizar una psicoterapia que puede ser tanto o más eficaz que la medicación y tiene menos efectos secundarios.
Fuente: http://tocmexico.com.mx/

¿Cómo funciona la psicoterapia en los niños? (Continuación)

junio 20th, 2017|

Artículo inspirado en otro homónimo publicado el 22 de mayo en:
http://fernandafamiliar.soy/colaboradores/alexis-schreck/por-que-los-ninos-llegan-a-psicoterapia/
En el proceso terapéutico con niños el juego es la estrategia fundamental, porque el juego permite a los niños experimentar el mundo y a sí mismos. Lo mismo puede decirse del dibujo
Por medio de sus juegos y dibujos el niño crea, transforma y despliega sus fantasías, encontrando un espacio en el que proyectar sus miedos, angustias, agresividad, dudas, etc.
Sin embargo, si estos aspectos no se detectan a tiempo, pueden llegar a desarrollarse síntomas mucho más complejos en un futuro: trastornos de atención, hiperactividad, trastornos de conducta, trastorno oposicionista desafiante, falta de control de esfínteres, trastornos psicosomáticos (trastornos corporales de origen psicológico), tartamudeo, fobias, anorexia, bulimia u otros trastornos de alimentación, depresión infantil, entre muchas otras dificultades psicológicas y emocionales frecuentes en la infancia.
Por eso, como dice la psicóloga Beatriz Carrión, especialista en psicoterapia para niños: “así como cuidamos de la salud física de un niño es imperativo prestar atención a su salud psíquica y emocional. Por lo mismo quisiera destacar la importancia de todos aquellos papás y maestros que tienen la sensibilidad de detectar cuando su hijo o alumno necesita un espacio de apoyo terapéutico ya que aceptar que hay un problema es siempre el primer paso para solucionarlo.”
La interpretación psicológica del juego favorece la expresión libre de contenidos emocionales inconscientes. El psicoterapeuta de niños, formado para ello, puede observar detalladamente la problemática proyectada por el niño en sus juegos y dibujos, y así analizarla y tratarla con su propio lenguaje.
La elaboración temprana de los impases psicológicos y emocionales de los niños previene que estas dificultades vayan a mayores con el tiempo. Lamentablemente los padres y docentes no suelen consultar hasta que los conflictos psicológicos infantiles no están ya instalados pese a haber detectado precozmente que algo no funcionaba como era deseable. No querer ver los problemas no los resuelve y confiar en una mejoría espontánea es sólo la negación de algo que se ha descubierto tempranamente y que sería más fácil de resolver entonces.

¿Cómo funciona la psicoterapia en los niños?

mayo 30th, 2017|

Mayo 22, 2017

Artículo inspirado en uno homónimo publicado en:

http://fernandafamiliar.soy/colaboradores/alexis-schreck/por-que-los-ninos-llegan-a-psicoterapia/

Como no queremos exponer a nuestros pacientes al público utilizamos un caso clínico ya publicado por Beatriz Carrión (beacd8@gmail.com), especialista en psicoterapia para niños.  Leamos pues:

La falta de disciplina, el comportamiento agresivo y sobre todo las malas calificaciones, son las razones más comunes por las que las escuelas de varios de mis pacientes solicitan a los padres que el niño o la niña acuda a psicoterapia”.

Pero lo cierto, como experimenta Beatriz al igual que nosotros, es que en casi todos los casos “los padres siempre notan algún comportamiento adicional que les causa incertidumbre.  Pero, ¿Qué hay detrás de todo esto? ¿Qué está sucediendo realmente?”

Recuerdo a Ana el día que llega a mi consultorio. Tenía 8 años e iba en segundo de primaria. Sus papás, preocupados, me dicen que, en conjunto con la escuela, han observado una baja importante de calificaciones en el último año, y una actitud desafiante e irrespetuosa hacia ellos, sus compañeros y maestros.  También me comentan que notan en Ana mucha desesperación cuando las cosas no funcionan a su modo y en general una inmensa falta de tolerancia a la frustración. Sin embargo, a pesar de varias conversaciones con ella, no logran modificar su comportamiento”. Eso, que a pesar de hablarlo con la niña no se experimenten cambios en la conducta ya debería ser razón suficiente para consultar a un psicoterapeuta. Pero casi nunca lo es.

Durante los primeros seis meses de tratamiento, Ana comenzó a adentrarse en sí misma y a trabajar sobre todo dos temas en particular que parecían estar irrumpiendo su equilibrio interno. En primer lugar, la reciente muerte de una tía materna, y el proceso de duelo que esto conlleva, dándole un lugar a la tristeza y la confusión, acomodando este episodio en el gran rompecabezas de su vida.”

En segundo lugar, trabajamos el proceso de adaptación que implica la llegada de un nuevo hermanito, (…) Ana se sintió desplazada por tener que compartir el amor de sus padres” El nacimiento de un/a hermanito/a es un acontecimiento traumático para todo niño/a, que algunos niños procesan mejor que otros. El objetivo de la psicoterapia es ayudarla a encontrar “su lugar como hermana mayor en esta nueva estructura familiar”.

La actitud de Ana y las malas notas, se fueron modificando favorablemente, ya que no eran más que síntomas derivados de diversos procesos adaptativos hacia algunas modificaciones recientes en el sistema familiar, influyendo directamente en su esfera emocional y psíquica”

Ana no lograba acomodar lo que sentía con esa experiencia. No pudiendo controlarse a sí misma intenta “controlar el mundo externo”. Cuando el exterior no responde a su pretensión de control emerge “un enfado exacerbado” causado por el sentimiento de frustración.

¿Por qué las bajas calificaciones parecen ser una razón de mayor importancia que otras para consultar con un profesional?.

Las “señales detectadas por los padres antes de la bajada en el rendimiento académico “tienen, en realidad, mayor importancia”. ¿Qué quiere decir esto? Que la problemática del niño aún no había llegado a desplegarse hacia la esfera del aprendizaje. De haber detectado el problema precozmente los resultados del tratamiento psicoterapéutico hubieran sido más rápidos. Pero se perdió un tiempo precioso.

En conclusión: En cuanto se detecta algún comportamiento anómalo en el hijo es conveniente consultar a un psicoterapeuta con experiencia en el trabajo con niños para realizar un diagnóstico psicológico. Si el profesional no encuentra razones para preocuparse tanto mejor, sólo serán unas pocas sesiones y algunos consejos.

Si, en cambio, se detecta algún problema psicológico o emocional, se podrá trabajar con el niño o niña desde el primer momento previniendo así que las dificultades se enquisten y vayan a más.

 

 

¿Por qué asistir a una terapia de pareja puede ser la mejor solución ante una crisis de pareja?

marzo 29th, 2017|

Hay momentos en que las crisis de pareja parecen un laberinto sin solución. Discusiones sin fin que se repiten y que, lejos de aclarar, sólo conducen a más sufrimiento, prejuicios, malentendidos y una interminable lista de reproches que impide que se escuchen el uno al otro. Cuando se llega a la conclusión de que con los recursos propios no basta, es el momento de pedir ayuda.

¿Qué se puede esperar de un terapeuta de pareja? 

El analista de parejas es un interlocutor que debe ser objetivo, no se trata de un juez que reparte culpas. La tarea consiste en ayudar a cada uno a comprender mejor la naturaleza de su propio reclamo para que también pueda ser escuchado por el otro. El conflicto de pareja es una madeja anudada con hechos tristes, discusiones feas y todos los anhelos, explícitos o no, que no se cumplieron. Hay que desenredarlos y volver a construir sobre esa base.

Existe el mito de que las parejas que consultan terminan separándose.

Es cierto que puede ocurrir porque, en ocasiones, aunque sea una mala solución, no existe otra y en esos casos el objetivo será ayudar a que puedan hacerlo de un modo menos traumático.

Sin embargo, la mayoría de las veces no es así. Lo que separa son las peleas estériles, el desgaste del dolor inútil y la convicción de no ser comprendido. Esto es lo que puede y debe revertirse.

La psicoterapia de Pareja como apuesta

La terapia de pareja es una experiencia incómoda y, por momentos, dolorosa porque no es fácil salir del reproche para pensar en los errores propios y aceptar, con honestidad y valentía, que las crisis son siempre una responsabilidad compartida.

Aún en medio de las asperezas, la terapia es una apuesta por lo que alguna vez soñaron juntos, por todo lo que lograron y por la oportunidad que necesitan volver a tener. Después de todo, el enfado no es lo contrario del amor, sino sólo una de sus formas".

¿ESTÁN LOS PADRES SUFICIENTEMENTE INFORMADOS SOBRE LA MEDICACIÓN PARA EL TDAH?

marzo 1st, 2017|

Versión resumida de la publicación de NO GRACIAS, organización civil independiente por la transparencia, la integridad y la equidad en las políticas de salud, la asistencia sanitaria y la investigación biomédica.

Peter Gøtzsche, danés, doctor en medicina, Master of Science en Biología y Química, dedica un capítulo entero al TDAH en su recientemente publicado Medicamentos que matan.

¿Cuántos padres conocen estos datos?


“Tan pronto como se etiqueta a los niños de enfermos, todos se quitan responsabilidades de encima..
hemos decidido como sociedad que es demasiado complicado cambiar nuestros sistemas educativos así que hemos preferido cambiar el cerebro de los niños. Esto es muy cruel… el TDAH no es una explicación sino solo un nombre que le hemos dado a un conjunto de síntomas”

“Los medicamentos para el TDAH son estimulantes”, y la mayoría de ellos derivados de “las anfetaminas”.

“Los estimulantes (…) pueden producir dependencia y las personas” (jóvenes y adultas) “diagnosticadas de TDAH que son tratadas con medicamentos pueden acabar abusando” de ellos.

Pueden también tener efectos negativos sobre “el interés social, con apatía e indiferencia”. “Muchos niños -en algunos estudios- pueden acabar desarrollando depresión y comportamientos compulsivos.

Pueden elevar la tensión arterial y/o la frecuencia cardíaca, por lo que hay que hacer un seguimiento médico con vigilancia de la tensión y el ritmo cardíaco, sobre todo en presencia de antecedentes familiares.

Otros efectos secundarios posibles (que figuran el los prospectos de esos medicamentos como “muy frecuentes”, es decir: al menos 1 de cada 10 niños tratados): el insomnio o las cefaleas. Frecuentes (del 1 al 10% de los pacientes) son, entre otros: los tics (sobre todo con metilfenidato), trastornos afectivos, alucinaciones, reacciones psicóticas y maníacas”.

Por eso están contraindicados en caso de enfermedad cardíaca o sospecha de síntomas psicóticos, tanto en niños como en adultos, entre otras contra-indicaciones.

La Agencia Española del Medicamento recomienda realizar un examen cardiovascular y psiquiátrico previo al tratamiento con metilfenidato (Rubifén, Concerta, Medikinet, Equasym) o anfetaminas (Elvanse), además de un seguimiento durante el mismo, monitorizar el peso y altura de los pacientes en edad de crecimiento y, muy importante, evaluar la continuidad del tratamiento al menos una vez al año.

Con respecto a la atomoxetina (Strattera), ha puesto el foco en la seguridad cardiovascular.

En todos los casos se deben realizar controles de tensión arterial y frecuencia cardíaca, añadiendo electrocardiograma o consulta en Cardiología en aquellos pacientes con factores de riesgo cardiovascular (sobre todo historia familiar de muerte súbita e historia personal de arritmia congénita o cardiopatía congénita).

Por eso en Persona-Psi sólo recurrimos a la medicación cuando es absolutamente necesaria y sugerimos acompañarla siempre con una psicoterapia, para que el uso de medicación no se cronifique.

LA PSICOTERAPIA Y LA AYUDA EMOCIONAL

febrero 8th, 2017|

Adaptado del artículo Psicoterapia para el crecimiento emocional, publicado por Ruth Holtz en Colima Noticias el 2 de febrero de 2017.

La forma en que expresamos nuestras emociones, con todas las consecuencias que tenga para nuestra vida y nuestras relaciones, se ha forjado en la relación infantil con nuestros padres o cuidadores y otras personas importantes de nuestra infancia. El niño aprende por identificación, positiva o negativa, a sus padres y otras personas significativas, tanto consciente como inconsciente. Las vivencias y las emociones de la niñez dejan una huella profunda.

La posibilidad de expresar en situaciones conflictivas emociones como la agresividad o el miedo es de fundamental importancia para el desarrollo saludable de un niño.

Es en estos años cuando se gesta una “coraza” para protegernos, es decir, una manera de ser y pensar que justifique nuestros bloqueos emocionales y nuestro funcionamiento nervioso.

En otras palabras, aprendemos a manejar nuestras emociones por identificación a nuestros padres o en oposición a ellos.

Los acontecimientos que vivimos nos dejan una marca profunda que determinará nuestro funcionamiento psicológico y nos condicionará a reaccionar a los estímulos con un repertorio de respuestas limitado.

La psicoterapia puede ayudarnos a modificar ideas, modos de relacionarnos con nosotros mismos y con los otros, y conductas en las que nos hemos quedado fijados y repetimos sin quererlo pese a que nos perjudican a nosotros mismos y nos producen sufrimiento. Las que no nos perjudican no tenemos necesidad de cambiarlas.

Necesitamos desaprender muchas de estas cosas para no estar determinados por ellas y poder elegir el rumbo de nuestra vida. Una buena psicoterapia nos puede permitir hacerlo, padezcamos o no un trastorno mental diagnosticable.

Si la forma en que nos hemos estructurado para manejar nuestras emociones y sentimientos resulta desventajosa para nosotros mismos, incluso dolorosa, porque reduce nuestro disfrute y aumenta nuestro sufrimiento, porque no nos permite aceptarnos a nosotros mismos o establecer buenas relaciones con los otros, necesitaremos renunciar a esos modelos y conductas repetitivas, casi automáticas, para posibilitarnos nuevas alternativas de respuesta que nos proporcionen más satisfacción y menos sufrimiento.

Es fácil decirlo, pero no hacerlo. Cuando no podemos hacerlo solos necesitamos recurrir a un psicoterapeuta, una persona que se ha analizado a sí mismo mediante una prolongada terapia personal y se ha formado para ayudar a otros a manejar mejor sus emociones y modificar en su vida aquello que le resulta perjudicial.

Nadie puede enfrentarse a la vida sin recursos defensivos, por eso una buena psicoterapia no se limita a ayudarnos a deshacernos de actitudes o reacciones cognitivas, conductuales o emocionales, perjudiciales para nosotros mismos, sino que también, y al mismo tiempo, nos ayuda a crear otras nuevas, inventarlas para exclusivo uso personal, no siguiendo una fórmula porque todos los seres humanos somos diferentes y tenemos diferentes necesidades y deseos.

Incluso puede que nos falten recursos para enfrentar determinadas situaciones de nuestra vida y tengamos que construirlos por primera vez en nuestra terapia, con nuestro/a psicoterapeuta, para conducir nuestros sentimientos y emociones de acuerdo a quién somos, qué sentimos y qué queremos; y no dejarnos gobernar por impulsos ciegos que van más allá de nuestra voluntad y nuestro deseo.

Por eso no hay que tener prejuicios al respecto con nosotros ni con las personas que dependen de nosotros: nuestros hijos. Un o una psicoterapeuta, experimentado en psicoterapia con niños, puede proporcionarles ayuda emocional para canalizar mejor sus emociones y modificar las conductas que les sean perjudiciales.

El cambio que una psicoterapia ofrece es más difícil y prolongado de lograr en los adultos que en los niños, dado que las corazas se han establecido y las llevamos adheridas como una segunda piel. De todos modos el cambio es posible. Lo primero es querer cambiar, y estar dispuesto a realizar un trabajo y un esfuerzo para eso.

¿Qué psicoterapia elegir?

diciembre 20th, 2016|

¿Quienes ejercen la psicoterapia?

Suele haber una confusión entre los términos psicólogo y psicoterapeuta, pero no son lo mismo.

El psicólogo o psicóloga es una persona que ha estudiado la carrera de psicología. Un psicólogo puede dedicarse a otras especialidades de la psicología y ejercer su profesión en ámbitos diferentes a la salud mental: el rendimiento (psicólogo educativo, psicólogo laboral, psicólogo deportivo, etc.) o la seguridad (en tráfico, justicia, prisiones…).

Pero también puede haberse especializado, por diferentes vías que no vienen al caso, en Psicología Clínica y ejercer su actividad en ese ámbito.

La psicoterapia es más amplia que la psicología clínica

También ejercen la psicoterapia los médicos psicoterapeutas, en su mayoría, aunque no todos, médicos psiquiatras que también se han especializado en psicoterapia, especialización reconocida por los colegios médicos.

También los psicoanalistas realizan psicoterapias. Puesto que el psicoanálisis está excluido de la formación universitaria española, su formación se realiza en las diversas asociaciones psicoanalíticas, con requisitos bastante más exigentes en general, tanto en horas de estudio como en psicoanálisis personal, que los del sistema académico. Los psicoanalistas pueden ser médicos, psicólogos o de otras profesiones, siempre que hayan hecho la formación requerida.

Del mismo modo proceden muchas otras asociaciones de psicoterapeutas: psicodinámicas, cognitivo-conductuales, humanísticas, etc.; agrupadas en la Federación Española de Asociaciones de Psicoterapeutas

¿Qué psicoterapia elegir?

Hay tantas psicoterapias diferentes que es imposible abarcarlas todas. Nosotros utilizamos recursos de varias de ellas, adaptándolos a las necesidades de cada paciente, fundamentalmente 3:

  • Terapias Cognitivo Conductuales (TCC): Es la escuela más difundida y prácticamente la única que se estudia a fondo en las facultades de psicología españolas.

La psicoterapia cognitivo conductual se focaliza en modificar los comportamientos y pensamientos que se supone producen el problema psicológico que se quiere resolver.

Trabajan directamente en la modificación de la conducta, para luego ir procurando modificaciones cognitivas (esclarecimiento y modificación de ideas consideradas erróneas arraigadas en el paciente) y las respuestas emocionales a los estímulos externos. Postula que las emociones son respuestas a los pensamientos que los acontecimiento nos producen más que a los hechos mismos, por lo que su objetivo es modificar los pensamientos considerados “erróneos” o perjudiciales para eliminar las emociones negativas.

Se parte de la idea de que el psicoterapeuta es portador de un saber mayor sobre lo que le pasa al paciente que él mismo. En consecuencia, el psicoterapeuta es directivo: propone pautas de conducta y diferentes estrategias con el fin de que el paciente desarrolle una vida normal.

Se suelen encargar tareas o ejercicios para casa. Y se aplican diversas técnicas ajustadas a protocolos: técnicas para la modificación de conductas, de exposición a los estímulos que generan temor, de relajación, de entrenamiento en habilidades sociales, de detención o modificación del pensamiento. Sus defensores priorizan su supuesto carácter científico positivo: técnicas probadas con éxito en algunos pacientes que se trasladan a otros.

  • Psicoanálisis: Parte de la idea de que nuestra consciencia es sólo la punta del iceberg, que la mayor parte de nuestro contenido mental es inconsciente, desconocido por nosotros mismos, y que, precisamente por ser inconsciente, determina sin que lo sepamos, mediante compulsiones e ideas que no controlamos, nuestras reacciones, palabras y actos, y no siempre en nuestro beneficio.

Al contrario que las psicoterapias cognitivo-conductuales, no es directiva; el psicoanalista se abstiene de dirigir al paciente. El psicoanalista invita al paciente a expresar lo que le pasa por la cabeza sin censuras de ningún tipo y sin cuestionarse si es o no importante. Es lo que se llama “asociación libre” y permite la emergencia del inconsciente con muchas veces resultados sorprendentes para nosotros mismos.

El psicoanalista permanece en una actitud de “atención flotante”, una escucha activa para, mediante preguntas, señalamientos e interpretaciones, permitirle al paciente descubrir lo que inconscientemente sabe de sí mismo y así poder llegar a dirigir su vida.

No se propone sólo, aunque también, la modificación de la conducta, sino hacer una experiencia profunda de sí mismo y llegar a saber quién es uno, algo no tan sencillo como parece.

  • Psicoterapia Psicodinámica: Parte de las concepciones del psicoanálisis, pero las adapta a las necesidades actuales del paciente para obtener efectos psicoterapéuticos más rápidos. Utiliza como el psicoanálisis la “asociación libre” y la “atención flotante”, pero el psicoterapeuta psicodinámico tiene una participación más activa que el psicoanalista. A diferencia dela psicoterapia cognitivo – conductual, las sesiones no siguen un protocolo, son entrevistas abiertas en las que se trabaja con el diálogo y no se encargan ejercicios para realizar fuera de sesión, pero puede ser igualmente eficaz y obtener efectos terapéuticos rápidos en un tiempo relativamente breve.

    Hay diferentes métodos en psicoterapias psicodinámicas, como la Psicoterapia Focalizada en la Transferencia (PFT) estructurada para el tratamiento de personas borderline o con Trastorno Límite de la Personalidad y adolescentes en riesgo de desarrollarlo.

¿Quienes consultan?

Consultan personas que padecen trastornos mentales: depresión, ansiedad, trastornos de la personalidad, etc. Pero también muchas personas que, sin llegar a padecer un trastorno mental, desean mejorar su desarrollo personal, conocerse a sí mismas, mejorar su relación con los otros y con el mundo que las rodea, disfrutar más de la vida. Son motivos más que suficientes para consultar.

“La psicoterapia ayuda a conocernos mejor y a tomar decisiones”

diciembre 7th, 2016|

Extractos de una entrevista a Valeria Bonfiglio, psicóloga radicada en Londres, escrita por Paula Martins y publicada en “El Ibérico”, periódico digital en español editado en Inglaterra, el 15 de noviembre de 2016

La psicoterapeuta Valeria Bonfiglio estudió Psicología en la Universidad de Buenos Aires, hizo un posgrado en Psicología Social en la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y los homologó en la British Psychological Society.

. A pesar de que Londres sea una gran ciudad, la gente encuentra difícil decir abiertamente que van al psicoterapeuta. Sigue habiendo un tabú, y (…) lo comparten solamente con (…) sus amigos más cercanos.

En Europa en general existe ese tabú. Es muy difícil encontrar a una persona que te diga abiertamente que va a terapia. Es curioso porque en América Latina, o al menos en Argentina, (…) no pasa eso. Todo tipo de gente va a terapia, desde camareros a empresarios, y no hay vergüenza de hablarlo.

Como profesional y entendida, ¿por qué recomiendas ir al psicoterapeuta?

La psicoterapia ayuda en situaciones difíciles. Nos sirve para conocernos mejor y tomar mejores decisiones, para resolver esos problemas que no podemos solucionar hablando con un amigo y en los que hace falta un enfoque profesional para salir adelante. También, cuando queremos aceptarnos como somos y estar más contentos con nosotros mismos.

Problemas relacionales, insatisfacciones, el repetir los mismos errores, hacen que la gente se de cuenta de la necesidad de hacer terapia. Además de quiénes tienen problemas de salud mental, como puede ser la depresión o la ansiedad, por citar los mas usuales.

¿Cuáles dirías que son los problemas más comunes que te encuentras en la consulta?

No hay un problema común que impere. Sí te puedo decir a veces nos encontramos con varios problemas que se juntan y hacen que la persona decida pedir ayuda. Quizás lo más general es que en cada persona se suelen repetir los problemas a lo largo de la vida. Es decir, si te han despedido varias veces en los últimos años de los trabajos en los que has estado, te comienzas a cuestionar qué es lo sucede que siempre resultan las cosas igual.

A cada uno de nosotros, las situaciones de la vida nos afectan de manera distinta, por eso consultamos por muy diversos motivos.

Hasta aquí los extractos de la entrevista. La Lic. Valeria Bonfiglio ejerce en Londres, pero ¿es diferente la experiencia en Madrid?

No, es en todo semejante. Aquí existe también un pudor excesivo que dificulta que las personas acudan a psicoterapia aunque lo necesiten.

Respecto a la vergüenza hay que entender varias cosas

1 – Consultar a un psicoterapeuta cuando uno no está bien es un derecho que no debería producir vergüenza.

2 – Si una persona experimenta excesivo pudor debe tener el valor de enfrentarlo y consultar a un psicólogo o psicóloga si se siente mal por razones psicológicas o emocionales.

3 – No es obligatorio contarle a todo el mundo que uno visita a un psicólogo o que está realizando una psicoterapia. Forma parte del ámbito privado y toda persona tiene el derecho de compartir partes de ese ámbito con quien quiera, o no compartirlas con nadie.

4 – Los psicólogos atendemos a personas con trastornos mentales, claro. Tener un trastorno mental puede producir mucho sufrimiento, pero tampoco debería ser motivo de vergüenza.

5- Pero los psicoterapeutas no atendemos solamente a personas con trastornos mentales. Inseguridades, ansiedades, dificultades de pareja o con los hijos, falta de habilidades en las relaciones con otras personas o sociales, dificultades en el trabajo o en el estudio, desorientación vocacional o profesional, miedos, tristezas, angustias, pesadillas frecuentes, también son motivos suficientes para consultar a un psicólogo.

6 – Madrid es una ciudad con altos niveles de estrés, que se han agravado con las crisis. Obviamente los psicoterapeutas no podemos resolver los problemas de trabajo o la falta de él, ni conflictos sociales; pero podemos ayudar con un tratamiento psicológico a mejorar la forma de manejar estos conflictos del modo más beneficioso para la persona que los sufre.