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18 – Sin categorizar

/18 - Sin categorizar

¿Cómo funciona la psicoterapia en los niños? (Continuación)

Junio 20th, 2017|

Artículo inspirado en otro homónimo publicado el 22 de mayo en:
http://fernandafamiliar.soy/colaboradores/alexis-schreck/por-que-los-ninos-llegan-a-psicoterapia/
En el proceso terapéutico con niños el juego es la estrategia fundamental, porque el juego permite a los niños experimentar el mundo y a sí mismos. Lo mismo puede decirse del dibujo
Por medio de sus juegos y dibujos el niño crea, transforma y despliega sus fantasías, encontrando un espacio en el que proyectar sus miedos, angustias, agresividad, dudas, etc.
Sin embargo, si estos aspectos no se detectan a tiempo, pueden llegar a desarrollarse síntomas mucho más complejos en un futuro: trastornos de atención, hiperactividad, trastornos de conducta, trastorno oposicionista desafiante, falta de control de esfínteres, trastornos psicosomáticos (trastornos corporales de origen psicológico), tartamudeo, fobias, anorexia, bulimia u otros trastornos de alimentación, depresión infantil, entre muchas otras dificultades psicológicas y emocionales frecuentes en la infancia.
Por eso, como dice la psicóloga Beatriz Carrión, especialista en psicoterapia para niños: “así como cuidamos de la salud física de un niño es imperativo prestar atención a su salud psíquica y emocional. Por lo mismo quisiera destacar la importancia de todos aquellos papás y maestros que tienen la sensibilidad de detectar cuando su hijo o alumno necesita un espacio de apoyo terapéutico ya que aceptar que hay un problema es siempre el primer paso para solucionarlo.”
La interpretación psicológica del juego favorece la expresión libre de contenidos emocionales inconscientes. El psicoterapeuta de niños, formado para ello, puede observar detalladamente la problemática proyectada por el niño en sus juegos y dibujos, y así analizarla y tratarla con su propio lenguaje.
La elaboración temprana de los impases psicológicos y emocionales de los niños previene que estas dificultades vayan a mayores con el tiempo. Lamentablemente los padres y docentes no suelen consultar hasta que los conflictos psicológicos infantiles no están ya instalados pese a haber detectado precozmente que algo no funcionaba como era deseable. No querer ver los problemas no los resuelve y confiar en una mejoría espontánea es sólo la negación de algo que se ha descubierto tempranamente y que sería más fácil de resolver entonces.

¿Cómo funciona la psicoterapia en los niños?

Mayo 30th, 2017|

Mayo 22, 2017

Artículo inspirado en uno homónimo publicado en:

http://fernandafamiliar.soy/colaboradores/alexis-schreck/por-que-los-ninos-llegan-a-psicoterapia/

Como no queremos exponer a nuestros pacientes al público utilizamos un caso clínico ya publicado por Beatriz Carrión (beacd8@gmail.com), especialista en psicoterapia para niños.  Leamos pues:

La falta de disciplina, el comportamiento agresivo y sobre todo las malas calificaciones, son las razones más comunes por las que las escuelas de varios de mis pacientes solicitan a los padres que el niño o la niña acuda a psicoterapia”.

Pero lo cierto, como experimenta Beatriz al igual que nosotros, es que en casi todos los casos “los padres siempre notan algún comportamiento adicional que les causa incertidumbre.  Pero, ¿Qué hay detrás de todo esto? ¿Qué está sucediendo realmente?”

Recuerdo a Ana el día que llega a mi consultorio. Tenía 8 años e iba en segundo de primaria. Sus papás, preocupados, me dicen que, en conjunto con la escuela, han observado una baja importante de calificaciones en el último año, y una actitud desafiante e irrespetuosa hacia ellos, sus compañeros y maestros.  También me comentan que notan en Ana mucha desesperación cuando las cosas no funcionan a su modo y en general una inmensa falta de tolerancia a la frustración. Sin embargo, a pesar de varias conversaciones con ella, no logran modificar su comportamiento”. Eso, que a pesar de hablarlo con la niña no se experimenten cambios en la conducta ya debería ser razón suficiente para consultar a un psicoterapeuta. Pero casi nunca lo es.

Durante los primeros seis meses de tratamiento, Ana comenzó a adentrarse en sí misma y a trabajar sobre todo dos temas en particular que parecían estar irrumpiendo su equilibrio interno. En primer lugar, la reciente muerte de una tía materna, y el proceso de duelo que esto conlleva, dándole un lugar a la tristeza y la confusión, acomodando este episodio en el gran rompecabezas de su vida.”

En segundo lugar, trabajamos el proceso de adaptación que implica la llegada de un nuevo hermanito, (…) Ana se sintió desplazada por tener que compartir el amor de sus padres” El nacimiento de un/a hermanito/a es un acontecimiento traumático para todo niño/a, que algunos niños procesan mejor que otros. El objetivo de la psicoterapia es ayudarla a encontrar “su lugar como hermana mayor en esta nueva estructura familiar”.

La actitud de Ana y las malas notas, se fueron modificando favorablemente, ya que no eran más que síntomas derivados de diversos procesos adaptativos hacia algunas modificaciones recientes en el sistema familiar, influyendo directamente en su esfera emocional y psíquica”

Ana no lograba acomodar lo que sentía con esa experiencia. No pudiendo controlarse a sí misma intenta “controlar el mundo externo”. Cuando el exterior no responde a su pretensión de control emerge “un enfado exacerbado” causado por el sentimiento de frustración.

¿Por qué las bajas calificaciones parecen ser una razón de mayor importancia que otras para consultar con un profesional?.

Las “señales detectadas por los padres antes de la bajada en el rendimiento académico “tienen, en realidad, mayor importancia”. ¿Qué quiere decir esto? Que la problemática del niño aún no había llegado a desplegarse hacia la esfera del aprendizaje. De haber detectado el problema precozmente los resultados del tratamiento psicoterapéutico hubieran sido más rápidos. Pero se perdió un tiempo precioso.

En conclusión: En cuanto se detecta algún comportamiento anómalo en el hijo es conveniente consultar a un psicoterapeuta con experiencia en el trabajo con niños para realizar un diagnóstico psicológico. Si el profesional no encuentra razones para preocuparse tanto mejor, sólo serán unas pocas sesiones y algunos consejos.

Si, en cambio, se detecta algún problema psicológico o emocional, se podrá trabajar con el niño o niña desde el primer momento previniendo así que las dificultades se enquisten y vayan a más.

 

 

¿Por qué asistir a una terapia de pareja puede ser la mejor solución ante una crisis de pareja?

Marzo 29th, 2017|

Hay momentos en que las crisis de pareja parecen un laberinto sin solución. Discusiones sin fin que se repiten y que, lejos de aclarar, sólo conducen a más sufrimiento, prejuicios, malentendidos y una interminable lista de reproches que impide que se escuchen el uno al otro. Cuando se llega a la conclusión de que con los recursos propios no basta, es el momento de pedir ayuda.

¿Qué se puede esperar de un terapeuta de pareja? 

El analista de parejas es un interlocutor que debe ser objetivo, no se trata de un juez que reparte culpas. La tarea consiste en ayudar a cada uno a comprender mejor la naturaleza de su propio reclamo para que también pueda ser escuchado por el otro. El conflicto de pareja es una madeja anudada con hechos tristes, discusiones feas y todos los anhelos, explícitos o no, que no se cumplieron. Hay que desenredarlos y volver a construir sobre esa base.

Existe el mito de que las parejas que consultan terminan separándose.

Es cierto que puede ocurrir porque, en ocasiones, aunque sea una mala solución, no existe otra y en esos casos el objetivo será ayudar a que puedan hacerlo de un modo menos traumático.

Sin embargo, la mayoría de las veces no es así. Lo que separa son las peleas estériles, el desgaste del dolor inútil y la convicción de no ser comprendido. Esto es lo que puede y debe revertirse.

La psicoterapia de Pareja como apuesta

La terapia de pareja es una experiencia incómoda y, por momentos, dolorosa porque no es fácil salir del reproche para pensar en los errores propios y aceptar, con honestidad y valentía, que las crisis son siempre una responsabilidad compartida.

Aún en medio de las asperezas, la terapia es una apuesta por lo que alguna vez soñaron juntos, por todo lo que lograron y por la oportunidad que necesitan volver a tener. Después de todo, el enfado no es lo contrario del amor, sino sólo una de sus formas".

¿ESTÁN LOS PADRES SUFICIENTEMENTE INFORMADOS SOBRE LA MEDICACIÓN PARA EL TDAH?

Marzo 1st, 2017|

Versión resumida de la publicación de NO GRACIAS, organización civil independiente por la transparencia, la integridad y la equidad en las políticas de salud, la asistencia sanitaria y la investigación biomédica.

Peter Gøtzsche, danés, doctor en medicina, Master of Science en Biología y Química, dedica un capítulo entero al TDAH en su recientemente publicado Medicamentos que matan.

¿Cuántos padres conocen estos datos?


“Tan pronto como se etiqueta a los niños de enfermos, todos se quitan responsabilidades de encima..
hemos decidido como sociedad que es demasiado complicado cambiar nuestros sistemas educativos así que hemos preferido cambiar el cerebro de los niños. Esto es muy cruel… el TDAH no es una explicación sino solo un nombre que le hemos dado a un conjunto de síntomas”

“Los medicamentos para el TDAH son estimulantes”, y la mayoría de ellos derivados de “las anfetaminas”.

“Los estimulantes (…) pueden producir dependencia y las personas” (jóvenes y adultas) “diagnosticadas de TDAH que son tratadas con medicamentos pueden acabar abusando” de ellos.

Pueden también tener efectos negativos sobre “el interés social, con apatía e indiferencia”. “Muchos niños -en algunos estudios- pueden acabar desarrollando depresión y comportamientos compulsivos.

Pueden elevar la tensión arterial y/o la frecuencia cardíaca, por lo que hay que hacer un seguimiento médico con vigilancia de la tensión y el ritmo cardíaco, sobre todo en presencia de antecedentes familiares.

Otros efectos secundarios posibles (que figuran el los prospectos de esos medicamentos como “muy frecuentes”, es decir: al menos 1 de cada 10 niños tratados): el insomnio o las cefaleas. Frecuentes (del 1 al 10% de los pacientes) son, entre otros: los tics (sobre todo con metilfenidato), trastornos afectivos, alucinaciones, reacciones psicóticas y maníacas”.

Por eso están contraindicados en caso de enfermedad cardíaca o sospecha de síntomas psicóticos, tanto en niños como en adultos, entre otras contra-indicaciones.

La Agencia Española del Medicamento recomienda realizar un examen cardiovascular y psiquiátrico previo al tratamiento con metilfenidato (Rubifén, Concerta, Medikinet, Equasym) o anfetaminas (Elvanse), además de un seguimiento durante el mismo, monitorizar el peso y altura de los pacientes en edad de crecimiento y, muy importante, evaluar la continuidad del tratamiento al menos una vez al año.

Con respecto a la atomoxetina (Strattera), ha puesto el foco en la seguridad cardiovascular.

En todos los casos se deben realizar controles de tensión arterial y frecuencia cardíaca, añadiendo electrocardiograma o consulta en Cardiología en aquellos pacientes con factores de riesgo cardiovascular (sobre todo historia familiar de muerte súbita e historia personal de arritmia congénita o cardiopatía congénita).

Por eso en Persona-Psi sólo recurrimos a la medicación cuando es absolutamente necesaria y sugerimos acompañarla siempre con una psicoterapia, para que el uso de medicación no se cronifique.

LA PSICOTERAPIA Y LA AYUDA EMOCIONAL

Febrero 8th, 2017|

Adaptado del artículo Psicoterapia para el crecimiento emocional, publicado por Ruth Holtz en Colima Noticias el 2 de febrero de 2017.

La forma en que expresamos nuestras emociones, con todas las consecuencias que tenga para nuestra vida y nuestras relaciones, se ha forjado en la relación infantil con nuestros padres o cuidadores y otras personas importantes de nuestra infancia. El niño aprende por identificación, positiva o negativa, a sus padres y otras personas significativas, tanto consciente como inconsciente. Las vivencias y las emociones de la niñez dejan una huella profunda.

La posibilidad de expresar en situaciones conflictivas emociones como la agresividad o el miedo es de fundamental importancia para el desarrollo saludable de un niño.

Es en estos años cuando se gesta una “coraza” para protegernos, es decir, una manera de ser y pensar que justifique nuestros bloqueos emocionales y nuestro funcionamiento nervioso.

En otras palabras, aprendemos a manejar nuestras emociones por identificación a nuestros padres o en oposición a ellos.

Los acontecimientos que vivimos nos dejan una marca profunda que determinará nuestro funcionamiento psicológico y nos condicionará a reaccionar a los estímulos con un repertorio de respuestas limitado.

La psicoterapia puede ayudarnos a modificar ideas, modos de relacionarnos con nosotros mismos y con los otros, y conductas en las que nos hemos quedado fijados y repetimos sin quererlo pese a que nos perjudican a nosotros mismos y nos producen sufrimiento. Las que no nos perjudican no tenemos necesidad de cambiarlas.

Necesitamos desaprender muchas de estas cosas para no estar determinados por ellas y poder elegir el rumbo de nuestra vida. Una buena psicoterapia nos puede permitir hacerlo, padezcamos o no un trastorno mental diagnosticable.

Si la forma en que nos hemos estructurado para manejar nuestras emociones y sentimientos resulta desventajosa para nosotros mismos, incluso dolorosa, porque reduce nuestro disfrute y aumenta nuestro sufrimiento, porque no nos permite aceptarnos a nosotros mismos o establecer buenas relaciones con los otros, necesitaremos renunciar a esos modelos y conductas repetitivas, casi automáticas, para posibilitarnos nuevas alternativas de respuesta que nos proporcionen más satisfacción y menos sufrimiento.

Es fácil decirlo, pero no hacerlo. Cuando no podemos hacerlo solos necesitamos recurrir a un psicoterapeuta, una persona que se ha analizado a sí mismo mediante una prolongada terapia personal y se ha formado para ayudar a otros a manejar mejor sus emociones y modificar en su vida aquello que le resulta perjudicial.

Nadie puede enfrentarse a la vida sin recursos defensivos, por eso una buena psicoterapia no se limita a ayudarnos a deshacernos de actitudes o reacciones cognitivas, conductuales o emocionales, perjudiciales para nosotros mismos, sino que también, y al mismo tiempo, nos ayuda a crear otras nuevas, inventarlas para exclusivo uso personal, no siguiendo una fórmula porque todos los seres humanos somos diferentes y tenemos diferentes necesidades y deseos.

Incluso puede que nos falten recursos para enfrentar determinadas situaciones de nuestra vida y tengamos que construirlos por primera vez en nuestra terapia, con nuestro/a psicoterapeuta, para conducir nuestros sentimientos y emociones de acuerdo a quién somos, qué sentimos y qué queremos; y no dejarnos gobernar por impulsos ciegos que van más allá de nuestra voluntad y nuestro deseo.

Por eso no hay que tener prejuicios al respecto con nosotros ni con las personas que dependen de nosotros: nuestros hijos. Un o una psicoterapeuta, experimentado en psicoterapia con niños, puede proporcionarles ayuda emocional para canalizar mejor sus emociones y modificar las conductas que les sean perjudiciales.

El cambio que una psicoterapia ofrece es más difícil y prolongado de lograr en los adultos que en los niños, dado que las corazas se han establecido y las llevamos adheridas como una segunda piel. De todos modos el cambio es posible. Lo primero es querer cambiar, y estar dispuesto a realizar un trabajo y un esfuerzo para eso.

¿Qué psicoterapia elegir?

Diciembre 20th, 2016|

¿Quienes ejercen la psicoterapia?

Suele haber una confusión entre los términos psicólogo y psicoterapeuta, pero no son lo mismo.

El psicólogo o psicóloga es una persona que ha estudiado la carrera de psicología. Un psicólogo puede dedicarse a otras especialidades de la psicología y ejercer su profesión en ámbitos diferentes a la salud mental: el rendimiento (psicólogo educativo, psicólogo laboral, psicólogo deportivo, etc.) o la seguridad (en tráfico, justicia, prisiones…).

Pero también puede haberse especializado, por diferentes vías que no vienen al caso, en Psicología Clínica y ejercer su actividad en ese ámbito.

La psicoterapia es más amplia que la psicología clínica

También ejercen la psicoterapia los médicos psicoterapeutas, en su mayoría, aunque no todos, médicos psiquiatras que también se han especializado en psicoterapia, especialización reconocida por los colegios médicos.

También los psicoanalistas realizan psicoterapias. Puesto que el psicoanálisis está excluido de la formación universitaria española, su formación se realiza en las diversas asociaciones psicoanalíticas, con requisitos bastante más exigentes en general, tanto en horas de estudio como en psicoanálisis personal, que los del sistema académico. Los psicoanalistas pueden ser médicos, psicólogos o de otras profesiones, siempre que hayan hecho la formación requerida.

Del mismo modo proceden muchas otras asociaciones de psicoterapeutas: psicodinámicas, cognitivo-conductuales, humanísticas, etc.; agrupadas en la Federación Española de Asociaciones de Psicoterapeutas

¿Qué psicoterapia elegir?

Hay tantas psicoterapias diferentes que es imposible abarcarlas todas. Nosotros utilizamos recursos de varias de ellas, adaptándolos a las necesidades de cada paciente, fundamentalmente 3:

  • Terapias Cognitivo Conductuales (TCC): Es la escuela más difundida y prácticamente la única que se estudia a fondo en las facultades de psicología españolas.

La psicoterapia cognitivo conductual se focaliza en modificar los comportamientos y pensamientos que se supone producen el problema psicológico que se quiere resolver.

Trabajan directamente en la modificación de la conducta, para luego ir procurando modificaciones cognitivas (esclarecimiento y modificación de ideas consideradas erróneas arraigadas en el paciente) y las respuestas emocionales a los estímulos externos. Postula que las emociones son respuestas a los pensamientos que los acontecimiento nos producen más que a los hechos mismos, por lo que su objetivo es modificar los pensamientos considerados “erróneos” o perjudiciales para eliminar las emociones negativas.

Se parte de la idea de que el psicoterapeuta es portador de un saber mayor sobre lo que le pasa al paciente que él mismo. En consecuencia, el psicoterapeuta es directivo: propone pautas de conducta y diferentes estrategias con el fin de que el paciente desarrolle una vida normal.

Se suelen encargar tareas o ejercicios para casa. Y se aplican diversas técnicas ajustadas a protocolos: técnicas para la modificación de conductas, de exposición a los estímulos que generan temor, de relajación, de entrenamiento en habilidades sociales, de detención o modificación del pensamiento. Sus defensores priorizan su supuesto carácter científico positivo: técnicas probadas con éxito en algunos pacientes que se trasladan a otros.

  • Psicoanálisis: Parte de la idea de que nuestra consciencia es sólo la punta del iceberg, que la mayor parte de nuestro contenido mental es inconsciente, desconocido por nosotros mismos, y que, precisamente por ser inconsciente, determina sin que lo sepamos, mediante compulsiones e ideas que no controlamos, nuestras reacciones, palabras y actos, y no siempre en nuestro beneficio.

Al contrario que las psicoterapias cognitivo-conductuales, no es directiva; el psicoanalista se abstiene de dirigir al paciente. El psicoanalista invita al paciente a expresar lo que le pasa por la cabeza sin censuras de ningún tipo y sin cuestionarse si es o no importante. Es lo que se llama “asociación libre” y permite la emergencia del inconsciente con muchas veces resultados sorprendentes para nosotros mismos.

El psicoanalista permanece en una actitud de “atención flotante”, una escucha activa para, mediante preguntas, señalamientos e interpretaciones, permitirle al paciente descubrir lo que inconscientemente sabe de sí mismo y así poder llegar a dirigir su vida.

No se propone sólo, aunque también, la modificación de la conducta, sino hacer una experiencia profunda de sí mismo y llegar a saber quién es uno, algo no tan sencillo como parece.

  • Psicoterapia Psicodinámica: Parte de las concepciones del psicoanálisis, pero las adapta a las necesidades actuales del paciente para obtener efectos psicoterapéuticos más rápidos. Utiliza como el psicoanálisis la “asociación libre” y la “atención flotante”, pero el psicoterapeuta psicodinámico tiene una participación más activa que el psicoanalista. A diferencia dela psicoterapia cognitivo – conductual, las sesiones no siguen un protocolo, son entrevistas abiertas en las que se trabaja con el diálogo y no se encargan ejercicios para realizar fuera de sesión, pero puede ser igualmente eficaz y obtener efectos terapéuticos rápidos en un tiempo relativamente breve.

    Hay diferentes métodos en psicoterapias psicodinámicas, como la Psicoterapia Focalizada en la Transferencia (PFT) estructurada para el tratamiento de personas borderline o con Trastorno Límite de la Personalidad y adolescentes en riesgo de desarrollarlo.

¿Quienes consultan?

Consultan personas que padecen trastornos mentales: depresión, ansiedad, trastornos de la personalidad, etc. Pero también muchas personas que, sin llegar a padecer un trastorno mental, desean mejorar su desarrollo personal, conocerse a sí mismas, mejorar su relación con los otros y con el mundo que las rodea, disfrutar más de la vida. Son motivos más que suficientes para consultar.

“La psicoterapia ayuda a conocernos mejor y a tomar decisiones”

Diciembre 7th, 2016|

Extractos de una entrevista a Valeria Bonfiglio, psicóloga radicada en Londres, escrita por Paula Martins y publicada en “El Ibérico”, periódico digital en español editado en Inglaterra, el 15 de noviembre de 2016

La psicoterapeuta Valeria Bonfiglio estudió Psicología en la Universidad de Buenos Aires, hizo un posgrado en Psicología Social en la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y los homologó en la British Psychological Society.

. A pesar de que Londres sea una gran ciudad, la gente encuentra difícil decir abiertamente que van al psicoterapeuta. Sigue habiendo un tabú, y (…) lo comparten solamente con (…) sus amigos más cercanos.

En Europa en general existe ese tabú. Es muy difícil encontrar a una persona que te diga abiertamente que va a terapia. Es curioso porque en América Latina, o al menos en Argentina, (…) no pasa eso. Todo tipo de gente va a terapia, desde camareros a empresarios, y no hay vergüenza de hablarlo.

Como profesional y entendida, ¿por qué recomiendas ir al psicoterapeuta?

La psicoterapia ayuda en situaciones difíciles. Nos sirve para conocernos mejor y tomar mejores decisiones, para resolver esos problemas que no podemos solucionar hablando con un amigo y en los que hace falta un enfoque profesional para salir adelante. También, cuando queremos aceptarnos como somos y estar más contentos con nosotros mismos.

Problemas relacionales, insatisfacciones, el repetir los mismos errores, hacen que la gente se de cuenta de la necesidad de hacer terapia. Además de quiénes tienen problemas de salud mental, como puede ser la depresión o la ansiedad, por citar los mas usuales.

¿Cuáles dirías que son los problemas más comunes que te encuentras en la consulta?

No hay un problema común que impere. Sí te puedo decir a veces nos encontramos con varios problemas que se juntan y hacen que la persona decida pedir ayuda. Quizás lo más general es que en cada persona se suelen repetir los problemas a lo largo de la vida. Es decir, si te han despedido varias veces en los últimos años de los trabajos en los que has estado, te comienzas a cuestionar qué es lo sucede que siempre resultan las cosas igual.

A cada uno de nosotros, las situaciones de la vida nos afectan de manera distinta, por eso consultamos por muy diversos motivos.

Hasta aquí los extractos de la entrevista. La Lic. Valeria Bonfiglio ejerce en Londres, pero ¿es diferente la experiencia en Madrid?

No, es en todo semejante. Aquí existe también un pudor excesivo que dificulta que las personas acudan a psicoterapia aunque lo necesiten.

Respecto a la vergüenza hay que entender varias cosas

1 – Consultar a un psicoterapeuta cuando uno no está bien es un derecho que no debería producir vergüenza.

2 – Si una persona experimenta excesivo pudor debe tener el valor de enfrentarlo y consultar a un psicólogo o psicóloga si se siente mal por razones psicológicas o emocionales.

3 – No es obligatorio contarle a todo el mundo que uno visita a un psicólogo o que está realizando una psicoterapia. Forma parte del ámbito privado y toda persona tiene el derecho de compartir partes de ese ámbito con quien quiera, o no compartirlas con nadie.

4 – Los psicólogos atendemos a personas con trastornos mentales, claro. Tener un trastorno mental puede producir mucho sufrimiento, pero tampoco debería ser motivo de vergüenza.

5- Pero los psicoterapeutas no atendemos solamente a personas con trastornos mentales. Inseguridades, ansiedades, dificultades de pareja o con los hijos, falta de habilidades en las relaciones con otras personas o sociales, dificultades en el trabajo o en el estudio, desorientación vocacional o profesional, miedos, tristezas, angustias, pesadillas frecuentes, también son motivos suficientes para consultar a un psicólogo.

6 – Madrid es una ciudad con altos niveles de estrés, que se han agravado con las crisis. Obviamente los psicoterapeutas no podemos resolver los problemas de trabajo o la falta de él, ni conflictos sociales; pero podemos ayudar con un tratamiento psicológico a mejorar la forma de manejar estos conflictos del modo más beneficioso para la persona que los sufre.

RIESGO DE TRASTORNO DE LA PERSONALIDAD (TLP) EN LA ADOLESCENCIA. ¿CÓMO DETECTARLO? ¿CÓMO PREVENIRLO?

Noviembre 15th, 2016|

Resumen y re-elaboración del reportaje “Cómo saber si tu hijo sufre un trastorno de personalidad, publicado en La nueva España el 09/05/2016

El artículo es, en lo esencial, una entrevista al Dr. José Luis Carrasco, director científico de la Unidad de TLP del Complejo Hospitalario Ruber Juan Bravo. Reproducimos aquí los fragmentos más significativos y añadimos nuestros propios comentarios.

El Trastorno Límite de Personalidad (TLP) y, en general, los trastornos de personalidad (TP), son “un grupo de trastornos de la psiquiatría y psicología que se caracterizan por alteraciones en el comportamiento, pero no en el juicio, por lo que tienen el pensamiento conservado (…) Chicos jóvenes que son tomados por rebeldes, por impulsivos y que debajo de eso tienen un trastorno de la auto-imagen o de la seguridad en sí mismos y que, por tanto, tienen un problema importante de inmadurez”.

Al no haber alteraciones del pensamiento, como en otros trastornos, se los suele considerar como jóvenes “tozudos, molestos y, en ocasiones, desafiantes”. Un signo que debe alertarnos del riesgo de que desarrollen un trastorno de personalidad es la alteración que producen en la vida familiar porque son jóvenes “muy difíciles de manejar”.

Estos signos suelen confundirse con la personalidad propia del adolescente, algo que, unido a los prejuicios existentes respecto de los tratamientos psicoterapéuticos, hace que sólo un tercio de los afectados reciba un tratamiento adecuado.

 

¿Cuál es el tratamiento adecuado?

Psicólogos y psiquiatras coincidimos en que consiste en una atención continuada de psicoterapia y rehabilitación psicológica que permita que tenga en el futuro una vida normal.

Es posible que, al comienzo de la terapia, se requiera también tratamiento psiquiátrico con el fin de que la medicación los ayude a controlar y mejorar el estado anímico, reducir la ansiedad y producir una estabilización del estado de ánimo que facilite el trabajo terapéutico del joven..

Cuanto antes se comienza el tratamiento para el Trastorno Límite de Personalidad (TLP) mejor es el pronóstico. Porque la psicoterapia “requiere un tiempo y necesita realizarse en un vínculo afectivo a través del equipo terapéutico que ayuda al paciente a fomentar el auto-conocimiento de las emociones, de la identidad, la auto-imagen (…) Esto produce un aumento de la consistencia de la personalidad, mejora de la auto-imagen y una maduración”. Y es muy importante su valor preventivo en la adolescencia, cuando el joven está completando la formación de su personalidad y sus ideales y aspiraciones.

 

¿Cuál es la mejor psicoterapia para adolescentes en riesgo de desarrollar un trastorno de personalidad (TLP)?

Existen diversas alternativas, todas respetables. Nosotros somos partidarios de la PFT (Psicoterapia Focalizada en la Transferencia), que ha demostrado en diversos estudios, y en nuestra propia experiencia, mayor adherencia al tratamiento y mayor eficacia a corto y largo plazo.

Ver más en:

http://www.persona-psi.com/wp/el-trastorno-limite-de-la-personalidad-tlp-y-la-psicoterapia-focalizada-en-la-transferencia-pft/

http://www.persona-psi.com/wp/una-nueva-psicoterapia-para-el-tlp-trastorno-limite-de-la-personalidad/

http://www.persona-psi.com/wp/trastorno-limite-personalidad-tlp/

Tratamientos psicológicos contra la obesidad

Noviembre 12th, 2016|

Elaboración del reportaje “Contra la obesidad, cariño” publicado en El País el 27/06/2016

Varón. Edad:14 años. Altura: 1,57. Peso: 78 Kg:

Me he criado en una urbanización de los alrededores de Madrid y desde siempre tuve mucha facilidad para relacionarme con otros niños del barrio, aunque siempre me recuerdo siendo el niño gordo.”

Cuando en el colegio salíamos al recreo y comíamos el bocadillo, los otros niños se alejaban de mí porque pensaban que con el mío no iba a ser suficiente y me iba a comer los suyos. En la hora de gimnasia, cuando nos tocaban los aparatos, como yo no tenía la agilidad de los demás, me dejaban el último para que toda la clase viera como me caía cuando iba a saltarlos, así como cuando subía las cuerdas y todos se reían de mí.”

Cuando jugábamos al fútbol me tocaba ser portero porque al estar gordo ocupaba más trozo de portería y era más difícil meterme goles”.

Con la ropa ha sido y es un suplicio porque como me tienen que comprar tallas grandes suele ser ropa de mayor y con dobleces con lo que me siento como un espantapájaros (otro motivo de risas).”

La verdad es que siempre me he sentido solo o con el grupo de los fracasados, y ahora que me he hecho mayor no hay ninguna chica que quiera salir conmigo porque les da vergüenza ir con un gordo.”

Al escribirte esto me doy cuenta de que mi físico me ha aislado completamente y me he hecho un mundo aparte, a mi medida, donde fantaseo que soy delgado y feliz.”

He intentado miles de dietas, me han llevado a muchos endocrinos , pero no ha servido de nada y a veces para engordar más. Una amiga de mi madre ha estado en tratamiento contigo y me ha dicho que tú no le obligabas a no comer y a pesar de eso ahora esta delgada.”

Es sorprendente que, pese a la relativa eficacia de los tratamientos exclusivamente nutricionistas y endocrinólogicos, se insista en ellos. Que, pese a que todos sabemos que los atracones y el exceso de comida responden fundamentalmente a problemas psicológicos, rara vez se consulte a un psicólogo.

Un tratamiento psicológico de la obesidad o el sobrepeso empieza por desentrañar qué lleva al sujeto a dirigirse a la comida cuando no es el hambre lo que se pretende saciar. Qué pulsión lo arrastra a que esa sea su forma fundamental de gozar.

Sabemos que las causas de la obesidad son el exceso en la ingesta y el sedentarismo, pero si pretendemos que un sujeto logre resolverlo sólo por la voluntad (que es importante) y con una modificación de su conducta alimentaria, sin profundizar en su orígen, lo más probable es que fracasemos.. Si la demanda de que baje de peso es exclusiva de los otros: la familia, los médicos, etc., y no es vivida por el sujeto con sobrepeso en primera persona, fracasaremos.

Un elemento fundamental es adquirir la posibilidad de no recurrir a la comida para intentar resolver conflictos emocionales o relacionales, ni para intentar llenar una sensación de vacío. Si el sujeto no puede renunciar no es por falta de voluntad, sino porque encuentra en la ingesta su principal y casi exclusiva forma de satisfacción

Cuando se trata de un niño o adolescente es muy importante que la relación con los padres no gire en torno a la comida y la balanza. Dejar un espacio en que en el propio sujeto emerja el deseo de adelgazar y no sea sólo una exigencia superyoica.

Sólo puede haber eficacia duradera cuando el sujeto afectado por el sobrepeso tome sus propias decisiones al respecto y se haga protagonista de su cambio.

ACOSO ESCOLAR – 2 – Las situaciones de acoso suelen permanecer ocultas para los adultos.

Octubre 29th, 2016|

Sobre los agredidos

Cualquiera puede ser víctima de acoso. Se registran casos de acoso escolar desde los 3 años hasta el final de la adolescencia, aunque la frecuencia suele disminuir con la edad. “Cualquier pretexto es suficiente para convertir a un

menor en víctima”, afirma Guillermo Cánovas, presidente de Protégeles.

No obstante, podemos decir que sí hay una característica común en todas las víctimas de acoso: ser diferentes. La diferencia no es sólo una excusa. No sólo los niños y adolescentes, sino que muchos adultos en nuestra
sociedad no toleran las pequeñas diferencias
.

Suele afectar más a niños obesos, con gafas, niños de los que no gusta el aspecto físico o, al contrario, gusta demasiado, homosexuales, que sacan buenas notas, o muy malas, o… la lista es inagotable.

Sobre todo en las niñas, la causa con cierta frecuencia reside en la envidia o los celos. Muchas veces el acoso empieza por parte de quien hasta hace poco era amigo, incluso mejor amigo, alguien que conoce muy bien a la víctima y tiene mucha información sobre ella, lo que la hace más vulnerable.

“Los recreos y los cambios de clase eran un infierno. Temía el momento en el que el profesor abandonaba el aula, porque empezaba el hostigamiento”. La chispa la encendió una “ex amiga”. “Ignoro el motivo, pero de la noche a la mañana empezó a propagar falsos rumores. Tal vez me tenía envidia porque yo sacaba buenas notas, pero no lo sé. El caso es que consiguió poner a toda la clase en mi contra”.

Creo que merece una mención el caso de los niños que tienen un problema mental o psicológico. Puede ser desde un retraso mental, aunque sea ligero, un niño o niña diagnosticado con el frecuente Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad (TDAH) hasta una simple inhibición. O un trastorno más grave.

En una ocasión presionaban a la madre de un paciente en un colegio privado para que no inscribiera al niño en el colegio para el próximo curso. Hablé telefónicamente con la psicóloga del centro y le dije que el niño era especialmente vulnerable porque era un niño psicótico. La psicóloga me contestó: “¿No ves? Me lo estás confirmando: el problema es él”. La madre decidió no presentar la denuncia para no someter a su hijo a mayor presión. Lo cambió a otro colegio. El tutor habló con algunos de sus compañeros para que lo protegieran y ayudaran a su integración, con muy buenos resultados.

¿Cómo detectar si nuestro hijo es víctima de acoso?

Las situaciones de acoso suelen permanecer ocultas para los adultos. Especialmente a partir de los 10 o12 años. “Es importante estar atentos a cambios notables en el comportamiento, por ejemplo, si antes hablaba de sus amigos todos los días y ha dejado de hacerlo. O si el fin de semana está bien y el domingo por la noche muestra nerviosismo. También si le preguntamos y responde con evasivas”, explica la psicóloga Alicia García de Pablo.

“Mi hijo llegaba a casa triste, llorando, no quería ir al colegio. Cada día se inventaba una excusa: que si me duele un pie, que si una mano, que si la tripa… Teníamos que llevarle prácticamente a rastras“.

Muchas víctimas de acoso escolar muestran introversión, dejan de hablar, se quieren retirar rápidamente de la mesa, no salen los fines de semana, o vuelven a casa rápidamente tras terminar las clases.

En algunos casos bajan las notas o muestran tristeza, ansiedad…

El problema que dificulta la detección es que estos síntomas son inespecíficos y pueden responder a distintas causas, sobre todo en la adolescencia.

¿Por qué no lo cuentan?

A las víctimas de acoso escolar les sucede como a muchas mujeres que sufren violencia machista: se sienten culpables y avergonzadas. Las vejaciones y el sentimiento de aislamiento socavan la autoestima hasta límites insoportables, lo que dificulta al acosado para buscar ayuda. Otras veces temen ser ignorados, o despachados con el típico: “Son cosas de niños” por padres o docentes.

“Yo le preguntaba si jugaba con los demás niños, y me decía que sí”. Así un día tras otro. Hasta que una tarde no pudo más, y se derrumbó. “Mamá, es que los niños me pegan”. “Pero tú también les harás algo”. “No, yo no hago nada”.

De entrada, casi todos los centros escolares dan la misma respuesta: ‘Aquí no hay acoso’“, explica Javier Pérez Aznar, psicólogo y presidente de la Asociación ‘No al acoso escolar‘. “Suelen cargar contra la víctima, aduciendo que no es para tanto, que los chavales tienen que espabilarse, o que tal vez le convendría (a la víctima) acudir a un psicólogo”, lo que puede no ser una indicación errónea, pero nunca debe servir como excusa para que el centro escolar, muchas veces porque les es económicamente más perjudicial prescindir de varios acosadores que de una sola víctima, no asuma sus responsabilidades .

Blanca, después de soportar mucho, decidió contárselo a un profesor. Su respuesta le cayó como un jarro de agua fría: “Blanca, es que tú piensas que todo el mundo está pendiente de ti”. Con sus padres no le fue mucho mejor: “Algo habrás hecho tú, si no, ¿por qué va a estar todo el mundo en tu contra?”.

¿Cómo actuar?

  • Lo primero para resolver una situación de acoso, como en casi todos los problemas, es favorecer que pueda contarlo a sus padres, su tutor, otro docente y/o la dirección del centro.

  • El colegio puede tomar medidas especiales. Por ejemplo, recurrir a algunos compañeros o alumnos de cursos superiores para que protejan a la víctima. Así son los mismos alumnos los que neutralizan el acoso, y funciona en la mayoría de los casos.

  • Presentar denuncias por escrito en el centro educativo para que quede constancia.

  • Recurrir a la inspección educativa, que es el órgano superior que regula la actividad de los responsables de los centros.

  • Presentar una denuncia penal es la última opción, en caso de que hayan fracasado todas las anteriores.

¿Dónde acudir?

-Línea de ayuda contra el acoso escolar: http://www.acosoescolar.info/index.htm