El TDA (Trastorno por Déficit de Atención): Un diagnóstico controvertido

Marzo 5, 2008

Varias personas nos han consultado por el TDA en adultos, habiendo encontrado en este diagnóstico “que la mayoría de los problemas que has tenido en la vida pueden tener una causa”, tanto por la tranquilidad que parece proporcionar el poder nombrar esos problemas y dificultades como por la expectativa que despierta ese nombre en que habrían “formas de ayuda para solucionarlo o minimizarlo”.

Esas mismas personas se quejan de que muchos profesionales no reconocen la existencia de ese trastorno en adultos y que, por esa razón, se niegan a recetarles la medicación que podría resolverlo, lo que los empuja a una deriva de profesional en profesional en busca de que alguno confirme su propio diagnóstico y acceda a indicarles el tratamiento médico apropiado.

No es casual que este conflicto se presente con el Trastorno por Déficit de Atención con mucha mayor frecuencia que con otros diagnósticos, El TDA es un diagnóstico con muchas paradojas:

- 1er. paradoja: es un diagnóstico tradicional en niños, sinembargo hay muchos adultos que se sienten identificados en él.
Sólo recientemente los manuales diagnósticos incluyen el trastorno en adultos, siempre con comienzo en la infancia (primeros 5 o 7 años de vida según el manual) y como posible prolongación del trastorno en muchos casos, en muchos otros desaparecería al llegar a la adolescencia o a la vida adulta, con o sin tratamiento. Sin embargo hay profesionales que, pese a su inclución en los manuales, siguen pensando que el trastorno no existe en adultos. 
 

- 2ª paradoja: Los prospectos de los medicamentos especifican que sólo están indicados en niños mayores de 6 o 7 años y 40 kgs. de peso y adolescentes; no incluyen posología en adultos. Pero hay psiquiatras y neurólogos que sí los indican en adultos.

- 3ª paradoja: Pese al estrecho contacto y recíproca influencia con que trabajan las personas que confeccionan ambos manuales y la manifestación de compatibilidad, subsisten diferencias.
El CIE 10 (clasificación internacional) los llama Trastornos Hipercinético. Reconociendo a la hiperactividad y la falta de atención como síntomas cardinales, da preeminencia a la hiperactividad, por lo que incluye una subcategoría para el Trastorno de la Actividad y la Atención junto a Otros Trastornos Hipercinéticos, pero excluye el tipo desatento.
El DSM IV (clasificación estadounidense) los llama Trastornos por Déficit de Atención con Hiperactividad, nombre que privilegia la falta de atención. Incluye un subgrupo desatento que no cumple los criterios diagnósticos de hiperactividad y otro con predominio de la hiperactividad, que no cumple con los criterios de déficit de atención,  pero incluso a estos grupos los llama TDA-H. 

En España los psiquiatras deben regirse por el CIE 10, que es menos difundida por los medios masivos y menos conocida por el público, pero los prospectos de los medicamentos utilizan las denominaciones del DSM IV.

- 4ª. paradoja: hay profesionales sumamente prestigiosos que consideran que está subdiagnosticado, es decir que muchas personas lo padecen sin haber sido nunca diagnosticadas ni tratadas correctamente (hasta el 8% de los
niños podrían padecerlo según algunos estudios, no conocemos estudios cuantitativos suficientemente amplios en adultos); y existen otros profesionales, igualmente prestigiosos, que lo consideran sobrediagnosticado (hasta el 66% de los casos diagnosticados podrían ser errores diagnósticos, según otros estudios).

- 5ª paradoja: Aunque los manuales no presuponen una causa conocida para el síndrome y los prospectos de los medicamentos explicitan que no se conoce la causa ni hay pruebas diagnósticas concluyentes, muchos profesionales están convencidos de su origen orgánico, más específicamente genético (hay estudios que sugieren esa posibilidad, ninguno concluyente hasta la fecha). Para otros el diagnóstico mismo es una “invención” y carece de entidad clínica.

- 6ª paradoja: En Estados Unidos llegó a recetarse el metilfenidato con mayor frecuencia que la prevalencia que establecían los estudios estadísticos.
Por otro lado, la FDA (organismo de control de medicamentos) obliga a incluir en esa medicación una advertencia de potencial peligrosidad, igualmente excesiva en función de los datos disponibles.
Más paradójico aun: la advertencia de la FDA produjo la disminución de indicaciones, pese a que no aportaba ninguna información adicional a los efectos secundarios ya conocidos por los médicos.

- 7ª Paradoja - Pocos diagnósticos han tenido tanta difusión y han provocado tanta controversia. O han tenido tanta repercusión y presiones sociales en uno u otro sentido (sobre todo en Estados Unidos, pero no sólo en Estados Unidos). No está mal que así sea, pero en ocasiones puede desvirtuar el debate científico.

- 8ª Paradoja - Muchas veces son los propios interesados los que lo diagnostican en sí mismos o en sus hijos, y luego buscan un profesional, no para que lo confirme o no, lo que sería lógico, sino sólo para que administre el tratamiento. Otras veces son los docentes los que realizan la presunción diagnóstica en lugar de limitarse a indicar la conveniencia de consultar a un especialista.

- 9ª Paradoja - Existen profesionales capaces que no reconocen el  diagnóstico. Otros lo reconocen en niños, pero no en adultos. Algunos, aun reconociéndolo, se resisten a medicarlo; otros lo medican en niños, pero no en adultos. También hay profesionales que aplican pautas en la medicación que no se corresponden a las indicaciones recogidas en los prospectos (así hemos recibido en consulta a adultos que consumen la medicación ininterrumpidamente desde hace más de 5 años, o adolescentes que han empezado a usarlo en la infancia y no han hecho la prueba prescripta de interrumpirlo luego de la pubertad).
No discutimos el derecho de todo profesional a tener criterios propios fundados en su formación y experiencia clínica, pero es innegable que estas diferencias generan confusión.

¿Cómo explicar tantas contradicciones?

- Los diagnósticos de hiperactividad existen desde hace más de un siglo y siempre han sido controvertidos.

- El descubrimiento de la eficacia del metilfenidato (aunque se desconozca su mecanismo de acción) hizo que el trastorno adquiriera mayor importancia y se diagnosticara con mayor frecuencia.

- Los síntomas no son tan inequívocos como en otros trastornos (esquizofrenia, TOC, depresiones, etc.), lo que hace que el diagnóstico mismo tenga cierta ambigüedad.

- Los test diagnósticos arrojan, en nuestra experiencia, cifras muy superiores al 10% ¿Por qué entonces aun los más firmes partidarios del diagnóstico “se conforman” con cifras que oscilan entre el 6 y el 8%?
Probablemente porque, y este es el aspecto que creemos más importante, el DSM incluye entre los criterios para realizar este diagnóstico:
“E. Los síntomas no aparecen exclusivamente en el transcurso de un trastorno generalizado del desarrollo, esquizofrenia u otro trastorno psicótico, y no se explican mejor por la presencia de otro trastorno mental (p. ej., trastorno del estado de ánimo, trastorno de ansiedad, trastorno disociativo o un trastorno de la personalidad).”

En la práctica clínica son muy pocos los casos en los que el TDA no se ve acompañado por una depresión, ansiedad o un trastorno de personalidad, sobre todo en adultos, y casi nulos los que no se acompañan de conflictos emocionales, sobre todo en niños. Aun aceptando la existencia de este diagnóstico, es habitual que coexista con otra problemática. Es más, en muchos casos el diagnóstico de TDA puede enmascarar otra problemática subyacente, desde una psicosis hasta un conflicto emocional.

En algunos prospectos se especifica que “no se recomienda el uso de estimulantes en pacientes que presentan síntomas secundarios a factores ambientales u otras alteraciones psiquiátricas”

Veamos un ejemplo: Una consultante nos expresó una contradicción entre las indicaciones de dos psiquiatras diferentes a los que había visitado sin que confirmaran su propio diagnóstico de TDA. Uno le había indicado mirtazapina y el otro  clorhidrato de fluoxetina, dos antidepresivos, por lo que dedujo que le habían diagnosticado depresión, un trastorno en el que no se veía reflejada.

Lo que le resultaba contradictorio es que la mirtazapina tiene efectos sedativos y la fluoxetina es más “activadora”, por lo que suelen indicarse en depresiones de distintas características (como vemos, se trata de una paciente bien informada). Disconforme con el diagnóstico supuesto y con el hecho de que cada psiquiatra le hubiera indicado una medicación de efectos que le parecieron opuestos, no tomó ninguna.

Quizás el error de ambos profesionales fue el de no explicar sus elecciones.  Hay una buena razón para hacerlo: existen estudios que demuestran que la medicación es más eficaz cuando es acompañada por la palabra. No es sorprendente, los seres humanos estamos constituidos así, somos cuerpo y somos palabras y ambos registros se influyen.

Pero no culpemos a los psiquiatras, tanto en la salud pública como en los sistemas prepagos se destina poco tiempo a la atención de cada paciente, el profesional apenas tiene tiempo para prescribir, poco tiempo para escuchar, menos aun para hablar. Es un fallo del sistema más que de las personas.

¿Que podrían haberle explicado de tener el tiempo o la voluntad de hacerlo? Probablemente que ambos antidepresivos son ISRS (Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina), y los antidepresivos de este tipo pueden tener eficacia en síntomas obsesivos. Efectivamente, algunos de los síntomas que menciona la paciente en su consulta, sin ser ideas obsesivas típicas ni actos compulsivos (indicadores de un Trastorno Obsesivo Compulsivo) pertenecen al espectro obsesivo.

Por ejemplo: el sorprendente buen resultado en algunas materias que requieren mucha atención y concentración, algo que no es propio del TDA en el que la falta de atención es generalizada. O la pérdida excesiva de tiempo en la planificación y preliminares de actos que no llegan a realizarse, propia de las personalidades obsesivas.

 

¿Qué hacer entonces? Tratar al TDA como lo que sí es: un síndrome, un conjunto de síntomas que suelen presentarse asociados, no como una enfermedad.

¿Qué hacer cuando esos síntomas se tornan incapacitantes? (lo que ocurre con frecuencia?)

Tanto en niños como en adultos, proceder con cautela:

1º - Comenzar por algunas entrevistas psicoterapéuticas de evaluación, algo que indican los mismos prospectos: El tratamiento farmacológico “no está indicado en todos los niños con este síndrome y la decisión de administrar este fármaco debe estar basada en la evaluación completa de la gravedad y cronicidad de los síntomas del niño en relación con su edad” y ”no se recomienda su empleo como terapia de inicio“, sólo “cuando otras medidas, por sí mismas, son insuficientes”. Como regla general debemos recurrir a la medicación cuando han fracasado otras medidas terapéuticas.

 

2º - En caso necesario, indicar la medicación respetando la forma establecida de tratamiento:

a - Período de prueba de un mes y retirada de la medicación si no se comprueba ningún beneficio.

b - Administración de la medicación por períodos de no más de 6 meses, haciendo coincidir en lo posible su interrupción con los períodos vacacionales.

c - Reinstalar el tratamiento médico sólo si se produce la reaparición de los síntomas, algo que no ocurre en todos los casos.

d – Acompañar la medicación con otros actos terapéuticos como indican los prospectos: el metilfenidato “está indicado como parte de un programa de tratamiento global”

 

Está es nuestra posición, basada en nuestra experiencia y respetuosa de lo que indican los mismos laboratorios productores de estos fármacos, pero respetamos también que otros  profesionales tengan otras opiniones en función de sus propias experiencias. Cada profesional debe actuar según su formación, experiencia y sus propias convicciones, pero siempre fundando su juicio clínico luego de entrevistar extensamente a la persona que consulta y respetando la singularidad de cada caso y cada ser humano.

Algunas personas se diagnostican a sí mismas o a sus hijos porque se sienten representados en la descripción del síndrome y si consultan a un psiquiatra es sólo para que les prescriba la medicación y posología, prejuzgando que será eficaz en su caso. Y tienen derecho a hacerlo, pero no parece lo más conveniente iniciar una extensa recorrida hasta encontrar a un profesional que, respondiendo a su demanda, se limite a confirmar el diagnóstico y prescribir la medicación (muy eficaz en muchos casos, pero no en todos ni absolutamente inocua, como todo psicofármaco) sin acompañarla de otras medidas terapéuticas para no cronificar una medicación que no se pretende permanente.

Parece preferible buscar un profesional en el que uno pueda confiar (algo que una persona suele detectar en las primeras entrevistas) y, sin renunciar a su propia idea, expresarle su motivo de consulta y permitir que él formule su propio juicio diagnóstico (que puede o no coincidir con la idea previa del paciente),  oriente la cura, sugiriendo la medicación cuando la crea conveniente, y darse uno mismo un poco de tiempo para ver los primeros resultados. No tiene por qué ser un tiempo demasiado prolongado.

Luis Teszkiewicz - Psicoterapeuta
Marina Averbach - Médico Psiquiatra

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15 comentarios Agregue su comentario

  • 1. CArlos Ortega Seoane  |  Marzo 6, 2008 at 9:09 am

    DEje de fumar porque lei que esto distraia la atencion.
    Luche por un periodo de quince años contra este sindrome de autodestruccion, y en la actualidad
    voy consiguiendo mejorar mi atencion sin esta letal y criminal droga consentida de las sociedades pudiendo en estos momentos seguir un curso de reinsercion social con bastante exito.
    Tras este preambulo, quiero añadir al tema mi opinion, que nunca es mi proposito rechazar los diagnosticos deducidos desde los estoicos estudios de los especialistas.
    Verdaderamene, considero que el sindrome de atencion en adultos si existe porque yo lo vengo padeciendo desde mi infancia, por periodos mas acusados unos de otros, en los cuales participaron e intervinieron diferentes causas.
    El periodo que mas concentracion encontre en mi vida, fue durante un tiempo en que el idioma Ingles fue mi principal medio de comunicacion.
    El segundo periodo fue debido al diferente uso de drogas como el alcohol, en la mayoria de los casos
    mezclado con el azucar, tabaco,(cual ya esta lleva de todo lo demas, que omito) y un tercer periodo en el cual considero el mejor de todos porque es el mas maduro y por consiguiente el definitivo a sugerir, es el “entendimiento” de que todos los males habidos y por haber, es conveniente alejarlos del ser humano para la consecucion de la concentracion de ideas y de actos lo cual se levan como uña y carne,
    y por consiguiente forman a la persona en su verdadera identidad apartado del pensamiento unico y egoista para dividirse en pensamiento plural en el que cabe la concentracion de ideas en ayuda y colaboracion hacia aquel que verdaderamente considere necesaria la colaboracion de este nuevo ser libre de prejuicios quien desde su experiencia dirá o callará según su conciencia así se lo dicte .
    Resumiendo, he de decir que verdaderamente si existe este sindrome deficitario de la atencion y que su cura depende mucho del descanso, del profundo sueño, de la buena higiene, del trabajo personal acabado lo mejor que tecnicamente pueda
    del amor que sea capaz de dar y de darse y de no ceder en querer superarse reconociendo en primer lugar y aceptando sus carencias.
    El progreso, será asombroso si ademas de todo esto resta de si toda pereza y suma la menor esperanza de que así ha de ser la cura total algun día, tras la perseverancia de todas estas virtudes descritas.

  • 2. jnh!!!  |  Marzo 6, 2008 at 11:52 pm

    hola… te cuento q soy estudiante universitario tengo 21… y queria enterarmeun poco mas de este tema… xq mi profesor me dijo q posiblemente puedo tener TDA… aunq yo me oponia a su opinion deciendole q nunk tuve problemas para estudiar en la primaria y en el secundario( nunca me lleve una matrie ni ne primaria ni secndaria… y hasta es mas participe en muchas ferias de ciencia pasaando a las nacionales y ahsta estuve en eun congreso ecologico d ejovenes como dicertante).
    Pero hace muy poco en mi segundo año de la facultad comence a bajar mi ridmo de estudio cada vez q cominezo a estudiar siento q me mareo…me hice ver y no e sla vista … en realidad siento esa sensacion al estar sobre un piso muy alto y mirar hacia abajo vertigo…
    Me cuesta mcuho estduiar y estado mas horas q antes para poder entender una mateia… aunq en clase no me distraigo mucho sulo poder sacar provehco de los teoricos.
    Tambien me cuensta escribir xq cambio el orden de las letras en una palabra muy seguido ejej es mas aca lei dos veces lo q escribi jeje
    Espero puedan decirme si puedo tener TDA asi me ahgo ver xq me esta atrasando en la facultad y eso me frusta mucho

    GRACIAS Y SALUDOS

    JNH

  • 3. PERSONA-PSI  |  Marzo 7, 2008 at 9:16 am

    Jnh: para diagnosticar un Trastorno por Déficit de Atención es necesario que se cumplan al menos seis de los siguientes síntomas, que hayan persisitido durante los últimos 6 meses y que ocasionen dificultades de adaptación:

    A - Desatención:

    (a) a menudo no presta atención suficiente a los detalles o incurre en errores por descuido en las tareas de estudio, en el trabajo o en otras actividades
    (b) a menudo tiene dificultades para mantener la atención en tareas o en actividades lúdicas
    (c) a menudo parece no escuchar cuando se le habla directamente
    (d) a menudo no sigue instrucciones y no finaliza tareas de estudios, encargos u obligaciones en el centro de trabajo (no es lo mismo que un comportamiento negativista o la incapacidad para comprender instrucciones)
    (e) a menudo tiene dificultades para organizar tareas y actividades
    (f) a menudo evita, le disgusta o es renuente en cuanto a dedicarse a tareas que requieren un esfuerzo mental sostenido (como trabajos escolares o domésticos)
    (g) a menudo extravía objetos necesarios para tareas o actividades (p. ej. juguetes, ejercicios, lápices, libros o herramientas)
    (h) a menudo se distrae fácilmente por estímulos irrelevantes
    (i) a menudo es descuidado en las actividades diarias

    Pero aun cuando 6 de estos síntomas coincidieran con los que usted experimenta, deberían añadirse otras condiciones:

    B. Varios de estos síntomas deberían haber estado presentes antes de los 7 años y deberían haberle causado dificultades ya entonces. No parece ser su caso

    C. Estas alteraciones sintomáticas, o al menos algunas de ellas, deben presentarse en más de un ambiente. Es decir que no puede diagnosticarse este trastorno si sólo le ocurren en la facultad o en el estudio, pero no en su trabajo o en su casa. En ese caso deberíamos pensar que sus síntomas están en relación con el ambiente y no corresponde diagnosticar TDA.

    D. Deben existir pruebas claras de un deterioro clínicamente significativo de la actividad social, académica o laboral.

    E. Y, por último, aun cumpliendo los 4 criterios anteriores, habría que descartar trastornos psiquiátricos o psicológicos (trastornos del estado de ánimo, de ansiedad, disociativos, de la personalidad, etc)., comflictos emocionales o ambientales.

    Por eso el diagnóstico debe hacerlo siempre un profesional con experiencia clínica.

    Otra cosa, invertir teclas o números en el teclado no tiene mayor significación. Hacerlo al escribir a mano puede indicar una ligera dislexia, pero en ese caso también debería haber comenzado en la infancia.

  • 4. Mª Carmen Meléndez  |  Marzo 10, 2008 at 6:56 pm

    quisiera sabr si el déficit de atención en la infancia puede derivar en un Trastorno Límite de la Prsonalidad en la edad adulta . Gracias

  • 5. PERSONA-PSI  |  Marzo 11, 2008 at 10:47 am

    Mª del Carmen: el Trastorno por Déficit de Atención (TDAH) o Trastorno Hipercinético puede prolongarse durante la adolescencia y extenderse a la vida adulta.
    Los Trastornos de Personalidad, muy habituales y relativamente poco diagnosticados, suelen manifestarse a partir de la adolescencia, cuando cuaja la personalidad.
    Pero no hay nada que indique una relación entre el TDA y un trastorno de personalidad en particular.
    Otra cosa es que un niño con una problemática psíquica o mental infantil que no es convenientemente tratado tiene mayores posibilidades de manifestar algún trastorno en la adolescencia o adultez.

  • 6. eli  |  Marzo 28, 2008 at 6:25 pm

    Tengo una hija de 18 años y siempre ha ido mal en los estudios, la ESO la ha pasado 1º en el PAC (Programa de Adaptación Curricular) después la han puesto en el ultimo curso en diversificación, he de decir que ha repetido todas las veces posibles según ley.
    El caso es que en su expediente ya ponía a los 8 años que tenia falta de atención, la leve a un Psicólogo y ha estado en manos de los Psicopedagogos de los centros, y hasta ahora no me he enterado que había un tratamiento, no sé si hubiese hecho algo el tratamiento, pero de saberlo podríamos habérselo dado.
    Bueno ahora mi hija tiene 18 recién cumplidos y quisiera saber si puede haber algún tratamiento para esta edad ya que hay veces que hasta se le olvida si a comido, eso es el extremo, lo normal en ella es no saber si va al hiper para que ha ido, se le olvidan los libro que ha de llevar al instituto, tiene que apuntárselo todo, y claro también he de recordarle que se lo tiene que apuntar para que no se le olvide, se distrae de siempre en mimeces, a veces parece que no este en este mundo.
    Reitero mi pregunta hay algún tratamiento?
    Que es lo que puedo hacer?

  • 7. PERSONA-PSI  |  Marzo 31, 2008 at 4:57 pm

    Eli: Hay tratamientos para adolescentes y jóvenes, tanto médicos como psicoterapéuticos.
    Las mismas dorgas que son eficaces en los niños, pese a que no existen suficientes estudios en edades como las de su hija, parecen tener eficacia a otras edades (al menos así lo hemos comprobado en nuestra experiencia).
    Pero no son curativas, pueden mejorar temporalmente el rendimiento, no curar.
    Tampoco están indicados tratamientos farmacológicos excesivamente prolongados, por lo que su administración debe acompañarse siempre por un tratamiento psicoterapéutico, ya que problemas como el que describe suelen estar originados, al menos en parte, por problemas
    psicológicos y emocionales, y también provocan problemas psicológicos y emocionales.
    Que una o varias psicoterapias no hayan sido eficaces no quiere decir que ninguna lo sea.
    Otra cosa, que tenga problemas de atención no implica en sí ningún diagnóstico psiquiátrico ni psicológico.

  • 8. angelica  |  Julio 15, 2008 at 7:01 am

    necesito que me envien un test para deficit de atencion en ninos mayores de 7 anos

  • 9. Rita Avitia  |  Julio 15, 2008 at 7:04 am

    Quiero saber que efecto tiene e mi hijo de 8 años el hecho de suspender el metilfenidato por un periodo de una semana y retomarlo posteriormente?
    También quisiera saber que efectos secundarios le causará en un futuro el uso de estos medicamentos.

    Gracias

  • 10. PERSONA-PSI  |  Julio 15, 2008 at 5:16 pm

    Angélica: el Trastorno por Déficit de Atención no se puede medir porque lo que se diagnostica no es una enfermedad ni una determinada problemática
    psicológica, sino un comportamiento.
    No hay pruebas diagnósticas fiables, como puede haberlas de una enfermedad.

    No existen test específicos para el TDA, aunque en internet encontrará muchos.
    La escala de inteligencia para niños de Wechsler pretende medir el desarrollo intelectual; el test de emparejamiento de figuras familiares de Cains y Cammock los estilos cognitivos, reflexivo o impulsivo; el test de figuras enmascaradas de Karp y Konstant la relación con el entorno; el test de distracción de color de Santoestéfano y Paley la capacidad para controlar los estímulos sin importancia.

    Algunos psicólogos usan códigos de observación de la interacción madre-hijo o en el aula, pero crean una situación de observación que puede modificar la
    conducta del niño y no nos aportan nada que no pueda proporcionar una entrevista con los padres o un diálogo con el tutor escolar.

    Las escala más usadas para padres y profesores son las de Corners, y sólo se usan como guías, no son estrictamente escalas diagnósticas. Y no merecen la pena: si usted se ha preguntado si un niño padece déficit de atención casi seguramente estas escalas darán un resultado positivo, lo que, insistimos, no basta para un diagnóstico. Porque uno de los criterios diagnósticos del TDA es que, aun cumpliendo todos los requisitos, no haya una problemática psicológica subyacente que provoque esa falta de atención.

    Lo más indicado es consultar a un psicoterapeuta especializado en niños para su diagnóstico y, si fuera necesario, tratamiento. Una entrevista con los padres, un breve diálogo telefónico con el tutor (si fuera necesario) y una o dos entrevistas con el niño deberían bastar para un juicio diagnóstico.

  • 11. PERSONA-PSI  |  Julio 15, 2008 at 5:25 pm

    Rita: la interrupción del metilfenidato por una semana carece de sentido.
    Su hijo se encuentra en período de vacaciones escolares. Lo indicado es interrumpir la medicación durante todo el período vacacional y esperar a ver como funciona cuando se reinicien las clases, ya que el mayor inconveniente de los niños diagnosticados con TDA suele ser su dificltad para adaptarse a las exigencias escolares.
    Respecto a los efectos secundarios a largo plazo, éstos no están suficientemente establecidos. Se supone que no son muy significativos pero, como con cualquier estimulante, existe riesgo de adicción en la adolescencia, cuando el joven se administra la medicación.

  • 12. chacho  |  Julio 24, 2008 at 1:36 pm

    Tenemos un hijo de 10 años con problemas de aprendizaje y diagnosticado desde los 8 de TDA sin hiperactividad. No lo medicamos y esperamos no tener que hacerlo. Mi pregunta es si con un CI de 98 y TDA y apoyo psicopedagogico se puede esperar que termine su escolaridad y hasta que nivel de estudios podrá llegar.

  • 13. PERSONA-PSI  |  Julio 27, 2008 at 9:40 pm

    Chacho: Un C.I de 98% no es un inconveniente. Su hijo no tendría por qué tener mayores inconvenientes que los habituales para alcanzar el nivel de estudios que se proponga. Pero no basta con apoyo psicopedagógico, necesitará también apoyo psicoterapéutico, y nos extraña que no se lo hayan comunicado.

  • 14. chacho  |  Julio 28, 2008 at 8:09 am

    Gracias por contestar. Antes del diagnóstico estuvo yendo con una psicóloga que le trabajaba su baja autoestima, pues parecía que era esta una de las razones de sus problemas de aprendizaje.Después esta misma psicóloga nos dijo que todo apuntaba a un DA y que consultáramos con un psiquiatra infantil. Este lo diagnosticó y le recetó metilfenidato y estuvo 1 curso tomándolo sin grandes cambios, por lo que decidí dejar medicación y psiquiatra. No sé si en las consultas que tuvo le hicieron algo de psicoterapia. Siempre me decían que lo veían bien y féliz. Este curso con mucho esfuerzo lo ha pasado y a nivel emocional lo veo muy bien y contento. ¿En qué consistiría la psicoterapia y para que le serviría? Gracias de nuevo.

  • 15. PERSONA-PSI  |  Julio 29, 2008 at 7:55 pm

    Chacho: hicieron bien en suprimir la medicación si ésta no resultaba eficaz. De hecho, lo que se sugiere es interrumpirla durante los periodos vacacionales y no reinstalarla si no se observa un empeoramiento significativo cuando retoma el ciclo escolar.
    Si su hijo está bien y contento y no presenta dificultades serias de aprendizaje, puede que tampoco necesite una psicoterapia.
    Si volvieran a presentarse dificultades, sería conveniente consultar a un psicoterapeuta antes de instalar cualquier medicación, así está indicado.
    Las dificultades de aprendizaje muchas veces se relacionan con una relación distorsionada con el saber o con la ausencia de deseo de saber, y es en torno a esto y a los problemas psicológicos y emocionales concomitantes con lo que puede trabajar eficazmente un psicoterapeuta

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