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	<title>PERSONA-PSI</title>
	<link>http://www.persona-psi.com/wp</link>
	<description>Blog de psicolología por profesionales</description>
	<pubDate>Thu, 08 Oct 2009 15:01:19 +0000</pubDate>
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	<language>en</language>

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		<title>¿QUÉ ES LA PSICOTERAPIA?</title>
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		<pubDate>Thu, 08 Oct 2009 15:01:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>PERSONA-PSI</dc:creator>
		
	<category>23-Sin categorizar</category>
	<category>14-Psicología - Psicoterapias - Psicoanálisis</category>
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		<description><![CDATA[  <p style="text-align: justify; line-height: 150%; margin-bottom: 0cm">¿Cuál es el único animal que puede tropezar dos veces con la misma piedra? Suele contestarse que el hombre, pero eso es relativamente cierto, porque ¿cuántas veces puede un ser humano tropezar en la misma piedra? Todas.</p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p> <br />
<p style="text-align: justify; line-height: 150%; margin-bottom: 0cm"><strong>La repetición</strong></p>
	<p style="text-align: justify; line-height: 150%; margin-bottom: 0cm">¿Cuál es el único animal que puede tropezar dos veces con la misma piedra? Suele contestarse que el hombre, pero eso es relativamente cierto, porque ¿cuántas veces puede un ser humano tropezar en la misma piedra? Todas.</p>
	<p style="text-align: justify; line-height: 150%; margin-bottom: 0cm">Luis se queja de que su actual pareja no lo respeta. Lo trata con desprecio, desvaloriza todo lo que él dice, minusvalora sus esfuerzos y preocupaciones, probablemente le sea infiel. Ella le dice que son ideas suyas y que él está “loco”, pero él sabe que no es así, lo que no sabe es para qué ha venido, “si ella no va a cambiar”. Cuando hablamos un poco más surge un hecho en el que hasta ahora no había reparado: sus parejas anteriores eran parecidas en este sentido. Al principio son muy amables, parecen quererlo bien, pero después… ¿Por qué elige Luis a mujeres que no lo valoran y, muchas veces, llegan a humillarlo? </p>
	<p style="text-align: justify; line-height: 150%; margin-bottom: 0cm">No pretendemos negar ni minusvalorar el factor genético o constitucional en la personalidad y respuestas ante la vida y la realidad de cada persona. Pero nadie puede seriamente discutirnos la evidencia de que los factores constitucionales están contenidos o potenciados por características propias de la personalidad del sujeto, determinadas a su vez por su singular experiencia en el encuentro con la realidad, con su familia y con su entorno social.</p>
	<p style="text-align: justify; line-height: 150%; margin-bottom: 0cm">Si la medicación parece demostrar con su eficacia en la reducción y control de ciertos síntomas la participación de factores neuro-endocrinos en la patología psíquica; la psicoterapia demuestra con su propia eficacia (que comprobamos cada día en nuestra experiencia) que se puede curar, y a largo plazo, basándose en el poder de las palabras.</p>
	<p style="text-align: justify; line-height: 150%; margin-bottom: 0cm">Nuestra forma de posicionarnos ante la vida, y las dificultades con las que ella nos confronta, hunde sus raíces en la infancia. Entonces, cuando el mundo era nuevo y cuando la familia era nuestra única experiencia, adoptamos un modo de ser y una determinada manera de responder a los estímulos. Esas primeras experiencias han quedado grabadas a fuego en nuestra mente y en nuestro cuerpo, aunque las hayamos olvidado. Uno podría pensar que recordar es una pérdida de tiempo, pero el psicoterapeuta está allí para garantizar que ese esfuerzo y ese sacrificio tengan un sentido, que ese trabajo (la psicoterapia siempre es un trabajo, tanto para el psicoterapeuta como para el paciente) tiene un objetivo y una dirección: la cura.</p>
	<p style="text-align: justify; line-height: 150%; margin-bottom: 0cm"><strong>¿Para qué recordar?</strong></p>
	<p style="text-align: justify; line-height: 150%; margin-bottom: 0cm">Elena estaba desde hacía tiempo deprimida, ansiosa, irritable. Se desvalorizaba mucho y se dirigía a sí misma continuos reproches. Tenía una relación muy conflictiva con sus padres, sobre todo con su madre. Era extremadamente sensible a las críticas o sugerencias que pudieran hacerle, aunque sabía que se lo decían “por su bien”, y reaccionaba pasionalmente con violencia verbal. Luego se culpaba por su reacción y se cargaba de reproches: debería respetarlos y quererlos más, ellos siempre fueron buenos, “hicieron todo por ella” y ella siempre les causó preocupaciones y problemas, es una mala hija y una desagradecida.</p>
	<p style="text-align: justify; line-height: 150%; margin-bottom: 0cm">A veces, algo de lo que me cuenta o algo que yo le digo le trae a la memoria un recuerdo de su infancia. Los padres eran extremadamente rigurosos con la disciplina, la castigaban con frecuencia. Era el padre el que imponía los castigos, pero era la madre la que decidía que debía ser castigada, y ella tenía que esperar hasta la llegada del padre para conocer su castigo. Los castigos físicos no eran demasiado dolorosos, pero recuerda con terror los gritos del padre y, más aún, la ansiosa espera a que el castigo se decidiera y aplicara. Mientras sus amigas jugaban ella tenía que ayudar en la casa, y a la madre todo lo que hacía le parecía mal, se quejaba de ella, la llamaba “torpe”&#8230;</p>
	<p style="text-align: justify; line-height: 150%; margin-bottom: 0cm">Cada vez que termina de contarme un recuerdo infantil me mira con reproche, ¿para qué recordar cosas que pasaron hace mucho?, ya soy una persona adulta, ¿a qué vienen estas quejas viejas?, ¿para qué sirve?</p>
	<p style="text-align: justify; line-height: 150%; margin-bottom: 0cm">Cuando sale de sesión llama a su madre y le repite los reproches de los que ha hablado. Terminan discutiendo. Le digo que deje de hacerlo, recordar es parte del trabajo terapéutico que estamos haciendo, no debe actuarlo inmediatamente sino darse un tiempo para la reflexión. Entonces las cosas empiezan a relativizarse. Tampoco todo puede achacarse a los padres, ya que ella tiene hermanos y no tienen la misma personalidad ni reaccionan igual. Al cabo de unos meses no sólo ha modificado su relación con los padres, sino también con su pareja y sus compañeros de trabajo, y ha recuperado una amiga de la que se había distanciado.</p>
	<p style="text-align: justify; line-height: 150%; margin-bottom: 0cm">Elena parecía haber olvidado su infancia, de la que se limitaba a decir que había sido una infancia “normal” (ninguna infancia lo es, ni ninguna persona, todos hemos vivido nuestras propias experiencias y somos personas diferentes, únicas e irrepetibles). Pero ese pasado olvidado se actualizaba en el presente, en su relación con los otros y consigo misma.</p>
	<p style="text-align: justify; line-height: 150%; margin-bottom: 0cm">Traer a la memoria recuerdos, muchas veces dolorosos, es como abrir una herida mal cicatrizada que continua supurando, drenar el pus, y volver a cerrarla. </p>
	<p style="text-align: justify; line-height: 150%; margin-bottom: 0cm"><strong>¿Se puede cambiar?</strong></p>
	<p style="text-align: justify; line-height: 150%; margin-bottom: 0cm">Cuando una persona acude a un psicoterapeuta es porque no se siente bien consigo misma o con los otros, y porque sufre innecesariamente más que lo inevitable (en la vida hay sufrimientos que no pueden evitarse). Entonces no basta recordar, es necesario re-elaborar para dejar de repetir. No podemos modificar el pasado, pero sí la idea que nos hemos hecho de él y, más importante aún, nuestro presente y nuestro futuro, nuestra posición ante nuestra propia vida (que es la que nos produce ese exceso de sufrimiento) y nuestra realidad. </p>
	<p style="text-align: justify; line-height: 150%; margin-bottom: 0cm">Se trata, precisamente, de cambiar todo lo que se pueda cambiar (que suele ser mucho más que la expectativa de los pacientes), y aceptar lo que no se puede cambiar. Pero aceptar no es resignación pasiva, es gestionar mejor aquello que uno no puede cambiar, manejarse mejor con eso y, sobre todo, no sufrir por eso. En resumen: hacerse con uno mismo.</p>
	<p style="text-align: justify; line-height: 150%; margin-bottom: 0cm">Lamentablemente esta experiencia requiere de otro, y no de otro cualquiera, sino de un profesional que haya indagado en sí mismo (mediante una psicoterapia personal) lo suficiente para no hacer de su paciente el terreno de sus convicciones personales ni de sus propios deseos. Lo peor que puede hacer un psicoterapeuta es pretender moldear al paciente conforme a sus propias ilusiones y deseos, y no a los de él. Pero hay algo más: si no confía en la psicoterapia para resolver sus propios problemas (y todos tenemos problemas, la diferencia no es entre sanos y enfermos, sino entre personas que tienen el suficiente valor para intentar ser más felices y, para eso, buscar ayuda; y los que prefieren considerarse <em>normales</em> y seguir padeciendo porque su cobardía les impide enfrentarse a sus problemas e intentar resolverlos), ¿cómo puede sugerirla como supuesta solución para los problemas de otra persona?<sup><a name="sdendnote1anc" class="sdendnoteanc" href="#sdendnote1sym"></a></sup><sup>i</sup>. </p>
	<p style="text-align: justify; line-height: 150%; margin-bottom: 0cm">Pero no basta con que un psicoterapeuta se haya <em>psicoterapeudizado</em> o psicoanalizado, es necesario que, además, pueda escuchar activamente lo que el otro le dice, y que cuente con un saber teórico y clínico en el que sostenerse; que tenga suficiente experiencia para no dejarse impresionar excesivamente por las singularidades de sus pacientes, y suficiente saber para no intentar reducirlos a un dato estadístico y ser capaz de reconocer la individualidad subjetiva de cada persona que lo consulta, nunca reductible a un dato estadístico ni a una categoría diagnóstica. La persona que viene a consultarnos es un sujeto humano, si no pudiéramos escuchar su individualidad e intentáramos imponerle nuestras propias certezas, sería preferible que nos dedicáramos a otra actividad.</p>
	<p style="text-align: justify; line-height: 150%; margin-bottom: 0cm">No es un dato menor que nuestra experiencia que, como la de otros psicoterapeutas, demuestre que la terapia libera una energía psíquica y física que, hasta entonces, era malgastada en los síntomas. Una vez suprimidos éstos, esa energía queda liberada para la vida. </p>
	<p style="text-align: justify; line-height: 150%; margin-bottom: 0cm"><strong>Resumiendo</strong></p>
	<p style="text-align: justify; line-height: 150%; margin-bottom: 0cm">La palabra psicoterapia puede designar a muchos tratamientos y técnicas diferentes, desde el psicoanálisis a la psicoterapia cognitivo conductual, desde la psicoterapia psicodinámica a la sistémica. Todos estos tratamientos se fundan en la comprobación de que una persona puede curarse por medio de la palabra, fenómeno difícil de comprender para quien no lo haya experimentado como paciente o como psicoterapeuta.</p>
	<p style="text-align: justify; line-height: 150%; margin-bottom: 0cm">La psicoterapia no reniega del potencial origen orgánico de la psicopatología pero, lejos de ampararse en él para desentenderse de lo que le dicen sus pacientes, admite que lo orgánico no lo es todo, de lo que da cuenta la mayor eficacia a largo plazo manifestada por las psicoterapias. Precisamente porque no reniega de lo orgánico, puede practicarse conjuntamente con una medicación psicofarmacológica tanto como en ausencia de ella.</p>
	<p style="text-align: justify; line-height: 150%; margin-bottom: 0cm"><strong>Requerimientos para su práctica</strong></p>
	<p style="text-align: justify; line-height: 150%; margin-bottom: 0cm"><u>Del lado del psicoterapeuta:</u></p>
	<ul>
<li>
<p style="text-align: justify; line-height: 150%; margin-bottom: 0cm">Una sólida formación teórica y clínica.</p>
</li>
	<li>
<p style="text-align: justify; line-height: 150%; margin-bottom: 0cm">Haber practicado el psicoanálisis o una psicoterapia en el lugar de paciente, lo que le permitirá entender mucho mejor a los suyos. Lo contrario sería partir de dos prejuicios: el de que el paciente, por el sólo hecho de consultar y ofrecerse en ese lugar, es un <em>enfermo</em> que necesita de la guía y control de un psicoterapeuta, que se pretende sano por el sólo hecho de poseer una titulación.</p>
</li>
	<li>
<p style="text-align: justify; line-height: 150%; margin-bottom: 0cm">Conservar siempre una escucha activa, no reduciendo el tratamiento a la aplicación de una batería de test o al fiel cumplimiento de rigurosos protocolos. Ese erróneo modo de proceder solo parece pretender ocultar que la psicoterapia es una relación entre dos personas: el paciente y el psicoterapeuta. La aplicación mecánica de test y protocolos pretende borrar la existencia de ambos en aras de una supuesta cientificidad que dista mucho de ser científica.</p>
</li>
	<li>
<p style="text-align: justify; line-height: 150%; margin-bottom: 0cm">Respetar la identidad de la persona que consulta, sin intentar nunca imponerle las propias ideas y prejuicios, ni ser nunca indiferente ante su sufrimiento personal.</p>
</li>
</ul>
	<p style="text-align: justify; line-height: 150%; margin-bottom: 0cm"><u>Del lado del paciente:</u></p>
	<ul>
<li>
<p style="text-align: justify; line-height: 150%; margin-bottom: 0cm">Ser paciente, es decir, esperar los resultados de su tratamiento sin precipitarse en su conclusión o interrupción. Esto no quiere decir que las psicoterapias deban necesariamente prolongarse en el tiempo, su duración depende siempre de cada caso y de cada paciente.</p>
</li>
	<li>
<p style="text-align: justify; line-height: 150%; margin-bottom: 0cm">Participar activamente en su propio tratamiento, expresando sus pensamientos y sentimientos, incluso los que crea menos significativos, en la confianza de que el psicoterapeuta sabrá concederles su valor y su sentido para orientarlos hacia la cura.</p>
</li>
	<li>
<p style="text-align: justify; line-height: 150%; margin-bottom: 0cm">Valorar el trabajo psicoterapéutico, aún cuando sus resultados no sean siempre inmediatos (lo que no quiere decir que no puedan serlo), en la confianza de que este trabajo terminará por manifestarse en su vida cotidiana, como indefectiblemente ocurrirá.</p>
</li>
	<li>
<p style="text-align: justify; line-height: 150%; margin-bottom: 0cm"> </p>
</li>
</ul>
	<div id="sdendnote1">
<p class="sdfootnote" style="text-align: justify"><a name="sdendnote1sym" class="sdendnotesym" href="#sdendnote1anc"></a>i El movimiento psicoanalítico siempre ha considerado que una parte fundamental en la formación de un psicoanalista, sino la más importante, consiste en que realice su propio análisis. Pero esta posición se ha generalizado: tanto la Federación Española de Asociaciones Psicoterapéuticas como el Colegio Oficial de Médicos de Madrid exigen la comprobación de una psicoterapia personal de tiempo prolongado para reconocer la capacidad y la habilidad de psicoterapeuta.</p>
	<p class="sdendnote"></p>
</div>
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		<title>HEMOS REGRESADO</title>
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		<pubDate>Sun, 16 Aug 2009 13:43:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>PERSONA-PSI</dc:creator>
		
	<category>23-Sin categorizar</category>
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		<description><![CDATA[Desde el lunes 17 de agosto continuamos atendiendo regularmente nuestra web. Pedimos perdón a las múltiples personas que nos han consultado en la PRIMER QUINCENA de agosto, en que la web ha estado desatendida por vacaciones. Les responderemos lo antes posible.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p>Desde el lunes 17 de agosto continuamos atendiendo regularmente nuestra web. Pedimos perdón a las múltiples personas que nos han consultado en la PRIMER QUINCENA de agosto, en que la web ha estado desatendida por vacaciones. Les responderemos lo antes posible.
</p>
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		<title>PERSONA-PSI CIERRA POR VACACIONES</title>
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		<pubDate>Thu, 30 Jul 2009 06:31:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>PERSONA-PSI</dc:creator>
		
	<category>23-Sin categorizar</category>
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		<description><![CDATA[<p>Por lo que no podremos responder a sus consultas hasta nuestro regreso, el lunes 17 DE AGOSTO.</p><p>PERSONA-PSI</p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por lo que no podremos responder a sus consultas hasta nuestro regreso, el lunes 17 DE AGOSTO.</p><p>PERSONA-PSI</p>]]></content:encoded>
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	</item>
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		<title>El Trastorno Bipolar o cómo sobrevivir en la montaña rusa</title>
		<link>http://www.persona-psi.com/wp/el-trastorno-bipolar-o-como-sobrevivir-en-la-montana-rusa/</link>
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		<pubDate>Tue, 10 Mar 2009 15:33:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>PERSONA-PSI</dc:creator>
		
	<category>23-Sin categorizar</category>
	<category>09-Trastorno Bipolar </category>
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		<description><![CDATA[<p style="margin-bottom: 0cm; line-height: 100%; text-align: justify">Lo primero que hay que decir es que el trastorno bipolar es tratable y que, con un tratamiento adecuado, el pronóstico puede llegar a ser optimista.<br />Puede llevarse una vida normal, siempre que se siga un tratamiento apropiado, tanto médico como psicoterapéutico, y se tenga conciencia de que se trata de un trastorno crónico, por lo que el tratamiento no debe interrumpirse ni siquiera en los momentos asintomáticos. Pero esto no es tan sencillo como parece, y por razones diversas:<br />- En el Trastorno Bipolar tipo I (el más típico), el problema suele residir en que la persona "disfruta" de sus fases maníacas o eufóricas, con el sentimiento de omnipotencia característico y la excitación que lo acompaña, por lo que suele abandonar el tratamiento, al que ve como un freno a su "alegría", pese a la experiencia de que a esos períodos eufóricos les suceden, inevitablemente, otros de intensa depresión, más aguda aun que en las depresiones típicas y con mayor riesgo suicida.<br />- En el Trastorno Bipolar tipo II (probablemente el más frecuente y el menos diagnosticado) no se producen estados maníacos o eufóricos manifiestos, por lo que pueden ser erróneamente diagnosticados como depresiones y no recibir, por lo tanto, el tratamiento adecuado. </p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p style="margin-bottom: 0cm; line-height: 100%; text-align: justify">El trastorno afectivo bipolar (TAB), conocido hasta no hace mucho como psicosis maníaco-depresiva, es un trastorno del estado del ánimo que se caracteriza por alternar períodos de depresión repetitivos con temporadas de euforia (fases maníacas). </p>
	<p style="margin-bottom: 0cm; line-height: 100%; text-align: justify">Aunque aun no está totalmente probado, se lo supone causado por un desequilibrio químico en ciertos neurotransmisores, desequilibrio que produciría cierta labilidad en el estado de ánimo. Dado que ésta es una hipótesis válida pero carente de pruebas, otros autores sostienen una causalidad psíquica.</p>
	<p style="margin-bottom: 0cm; line-height: 100%; text-align: justify"></p>
	<p style="margin-bottom: 0cm; line-height: 100%; text-align: justify">Se ha hecho bastante popular por la película &#8220;Mr. Jones&#8221;, en la que el personaje interpretado por Richard Gere oscila entre la alegría y la tristeza, ambas extremas. </p>
	<p style="margin-bottom: 0cm; line-height: 100%; text-align: justify"></p>
	<p style="margin-bottom: 0cm; line-height: 100%; text-align: justify">Lo primero que hay que decir es que el trastorno bipolar es tratable y que, con un tratamiento adecuado, el pronóstico puede llegar a ser optimista.</p>
	<p style="margin-bottom: 0cm; line-height: 100%; text-align: justify"></p>
	<p style="margin-bottom: 0cm; line-height: 100%; text-align: justify">Puede llevarse una vida normal, siempre que se siga un tratamiento apropiado, tanto médico como psicoterapéutico, y se tenga conciencia de que se trata de un trastorno crónico, por lo que el tratamiento no debe interrumpirse ni siquiera en los momentos asintomáticos. Pero esto no es tan sencillo como parece, y por razones diversas:</p>
	<p style="margin-bottom: 0cm; line-height: 100%; text-align: justify"></p>
	<p style="margin-bottom: 0cm; line-height: 100%; text-align: justify">- En el Trastorno Bipolar tipo I (el más típico), el problema suele residir en que la persona &#8220;disfruta&#8221; de sus fases maníacas o eufóricas, con el sentimiento de omnipotencia característico y la excitación que lo acompaña, por lo que suele abandonar el tratamiento, al que ve como un freno a su &#8220;alegría&#8221;, pese a la experiencia de que a esos períodos eufóricos les suceden, inevitablemente, otros de intensa depresión, más aguda aun que en las depresiones típicas y con mayor riesgo suicida.</p>
	<p style="margin-bottom: 0cm; line-height: 100%; text-align: justify"></p>
	<p style="margin-bottom: 0cm; line-height: 100%; text-align: justify">- En el Trastorno Bipolar tipo II (probablemente el más frecuente y el menos diagnosticado) no se producen estados maníacos o eufóricos manifiestos, por lo que pueden ser erróneamente diagnosticados como depresiones y no recibir, por lo tanto, el tratamiento adecuado. </p>
	<p style="margin-bottom: 0cm; line-height: 100%; text-align: justify"></p>
	<p style="margin-bottom: 0cm; line-height: 100%; text-align: justify"><u><strong>El Trastorno Bipolar I:</strong></u></p>
	<p style="margin-top: 0.18cm; margin-bottom: 0.18cm; line-height: 100%; text-align: left"><span style="font-weight: normal">Consideramos a una persona bipolar cuando los episodios depresivos se alternan con otros episodios llamados maníacos. Estos episodios se caracterizan (CIE.10 – Clasificación Internacional estadística de la OMS- Organización Mundial de la Salud) por “</span><span style="font-weight: normal">un período </span>diferenciado de un estado de ánimo anormal y persistentemente elevado, expansivo o irritable, que dura al menos 1 semana, con al menos 3 de los siguientes síntomas”:<br /><strong>1</strong>. autoestima exagerada<br /><strong>2</strong>. disminución de la necesidad de dormir <br /><strong>3</strong>. verborrea<br /><strong>4</strong>. experiencia subjetiva de que el pensamiento está acelerado<br /><strong>5</strong>. distraibilidad <br /><strong>6</strong>. agitación psicomotora<br /><strong>7</strong>. implicación excesiva en actividades placenteras que tienen un alto potencial para producir consecuencias graves (p. ej.: compras irrefrenables, indiscreciones sexuales o inversiones económicas alocadas)</p>
	<p style="margin-top: 0.18cm; margin-bottom: 0.18cm; line-height: 100%; text-align: justify"><strong>Acompañados por</strong> deterioro laboral, de las actividades sociales habituales o de las relaciones con los demás</p>
	<p style="margin-bottom: 0cm; line-height: 100%; text-align: justify"></p>
	<p style="margin-bottom: 0cm; line-height: 100%; text-align: justify"><u><strong>El Trastorno Bipolar II:</strong></u></p>
	<p style="margin-top: 0.18cm; margin-bottom: 0.18cm; line-height: 100%; text-align: justify"><strong>El problema es más complejo cuando hablamos de un </strong><u><strong>Trastorno Bipolar Tipo II</strong></u>, porque en ese caso hablamos de la <strong>p</strong>resencia (o historia) de uno o más episodios depresivos acompañados por la <strong>p</strong>resencia (o historia) de al menos un episodio hipomaníaco. Pero <u>¿qué es un episodio hipomaníaco?</u></p>
	<p style="margin-top: 0.18cm; margin-bottom: 0.18cm; line-height: 100%; text-align: justify">“Un período en el que el estado de ánimo es elevado, expansivo o irritable durante al menos 4 días y que es claramente diferente del estado de ánimo habitual” de esa persona, no “suficientemente grave como para provocar un deterioro laboral o social importante o para necesitar hospitalización.” </p>
	<p style="margin-top: 0.18cm; margin-bottom: 0.18cm; line-height: 100%; text-align: justify"><u>¿Cómo distinguir entonces una “hipomanía” de la alegría “normal”?</u></p>
	<p style="margin-top: 0.18cm; margin-bottom: 0.18cm; line-height: 100%; text-align: justify">Simplemente, son indistinguibles. </p>
	<p style="margin-top: 0.18cm; margin-bottom: 0.18cm; line-height: 100%; text-align: justify">Lo que sucede es que los psiquiatras, en su experiencia clínica, se han encontrado con depresiones, frecuentemente muy graves y peligrosas, en personas cuyo estado de ánimo habitual no es depresivo sino, al contrario, lo que podemos llamar un estado de ánimo alegre. Y su experiencia les demuestra también que, en estos casos, los estabilizantes del estado de ánimo (medicamentos de uso habitual en el trastorno bipolar), solos o combinados con medicación antidepresiva o neuroléptica, son más eficaces que los antidepresivos.</p>
	<p style="margin-top: 0.18cm; margin-bottom: 0.18cm; line-height: 100%; text-align: justify">¿Justifica ésto la creación de un nuevo trastorno,el bipolar tipo II, o se trata sólo de una depresión con un funcionamiento neuroquímico singular?</p>
	<p style="margin-top: 0.18cm; margin-bottom: 0.18cm; line-height: 100%; text-align: justify">En todo caso, lo más significativo en la clínica es la existencia de muchas depresiones que, durante años, no reciben el tratamiento médico adecuado, con consecuencias gravosas para las personas que las padecen y, muchas veces, fatales.</p>
	<p style="margin-top: 0.18cm; margin-bottom: 0.18cm; line-height: 100%; text-align: justify"><u>La felicidad como deber:</u></p>
	<p style="margin-top: 0.18cm; margin-bottom: 0.18cm; line-height: 100%; text-align: justify"><span style="text-decoration: none">A esto se suma una sociedad que exige la felicidad, no sólo como un derecho, sino también como un “deber”. Basta con leer casi cualquier artículo de divulgación “psi” en un periódico, una revista o una página web para comprobarlo.</span></p>
	<p style="margin-top: 0.18cm; margin-bottom: 0.18cm; line-height: 100%; text-align: justify"><span style="text-decoration: none">Pero ¿qué es la felicidad?. Según el diccionario “un estado de ánimo del que disfruta de lo que desea” o “satisfacción, alegría y contento”. Es decir: un estado de ánimo altamente inestable.</span></p>
	<p style="margin-top: 0.18cm; margin-bottom: 0.18cm; line-height: 100%; text-align: justify"><span style="text-decoration: none">Porque ¿qué es el deseo sino precisamente deseo de aquello que creemos que nos falta y cuya consecución nos aporta una satisfacción siempre temporal? Porque siempre desearemos algo más, y ese deseo es precisamente la fuente de la vida.</span></p>
	<p style="margin-top: 0.18cm; margin-bottom: 0.18cm; line-height: 100%; text-align: justify"><span style="text-decoration: none">¿No estamos autorizados a suponer que el sorprendente incremento de los trastornos bipolares en los últimos tiempos no se debe sólo a haber afinado el diagnóstico sino también a una sociedad que nos demanda estar siempre satisfechos?</span></p>
	<p style="margin-top: 0.18cm; margin-bottom: 0.18cm; line-height: 100%; text-align: justify"><span style="text-decoration: none">Porque, cualquiera sea la causa que le supongamos, la persona bipolar pretende sostener la felicidad (o euforia) como un estado de ánimo permanente. Y cuando, como es inevitable, esa sensación se pierde, se siente hundida por la falta de satisfacción.</span></p>
	<p style="margin-top: 0.18cm; margin-bottom: 0.18cm; line-height: 100%; text-align: justify"><u><strong>CONCLUSIÓN:</strong></u></p>
	<p style="margin-top: 0.18cm; font-weight: normal; margin-bottom: 0.18cm; line-height: 100%; text-align: justify; text-decoration: none">La vida siempre nos provee de motivos de tristeza y de alegría. Lo “normal” es estar alegre cuando nos da motivos de alegría y triste cuando ocurre lo contrario. </p>
	<p style="margin-top: 0.18cm; font-weight: normal; margin-bottom: 0.18cm; line-height: 100%; text-align: justify; text-decoration: none">Muchas veces nos confunde más que lo que nos aclara llamar depresión a la tristeza o manía a la alegría.</p>
	<p style="margin-top: 0.18cm; font-weight: normal; margin-bottom: 0.18cm; line-height: 100%; text-align: justify; text-decoration: none">Cuando la tristeza es excesivamente intensa y/o prolongada respecto a los sinsabores de la realidad, requiere un tratamiento específico. </p>
	<p style="margin-top: 0.18cm; font-weight: normal; margin-bottom: 0.18cm; line-height: 100%; text-align: justify; text-decoration: none">Dependiendo de las características de esa tristeza patológica (depresión, distimia, bipolar I o II) recurriremos a diferentes medicamentos (antidepresivos, estabilizantes del estado de ánimo, neurolépticos o diversas combinaciones entre ellos).</p>
	<p style="margin-top: 0.18cm; font-weight: normal; margin-bottom: 0.18cm; line-height: 100%; text-align: justify; text-decoration: none">Cuando la alegría se transforma en euforia y ésta en manía, también debemos tratarla, no porque nos moleste la alegría, sino porque la experiencia nos enseña que a los estados maníacos les suceden, inevitablemente, profundos estados depresivos.</p>
	<p style="margin-top: 0.18cm; font-weight: normal; margin-bottom: 0.18cm; line-height: 100%; text-align: justify; text-decoration: none">Como ni la tristeza ni la alegría pueden reducirse a simples reacciones químicas, el tratamiento médico debe ser acompañado por un tratamiento psicoterapéutico, realizado por el mismo profesional o por dos profesionales diferentes,</p>
	<p style="margin-top: 0.18cm; margin-bottom: 0.18cm; line-height: 100%; text-align: justify"><u><strong>¿Cómo apañárselas con la cronicidad?</strong></u></p>
	<p style="margin-top: 0.18cm; margin-bottom: 0.18cm; line-height: 100%; text-align: justify"><span style="font-weight: normal">Hay depresiones que son crónicas (como la distimia), la bipolaridad siempre lo es. Pero cronicidad no es sinónimo de condena.</span></p>
	<p style="margin-top: 0.18cm; margin-bottom: 0.18cm; line-height: 100%; text-align: justify"><span style="font-weight: normal">Como cualquier persona que padece una enfermedad crónica (diabetes, hipertensión, hipercolesterolemia) es necesario aprender a no interrumpir el tratamiento en los períodos asintomáticos. Éstos demuestran la eficacia del tratamiento, no de su supresión.</span></p>
	<p style="margin-top: 0.18cm; margin-bottom: 0.18cm; line-height: 100%; text-align: justify"><span style="font-weight: normal">El tratamiento combinado, médico y psicoterapéutico, puede prever las crisis, espaciarlas, atenuarlas, incluso suprimirlas.</span></p>
	<p style="margin-top: 0.18cm; margin-bottom: 0.18cm; line-height: 100%; text-align: justify"><span style="font-weight: normal">Y, si ésto no fuera posible, proveer a las personas de las herramientas y mecanismos necesarios para manejar mejor sus crisis y su realidad, que es siempre única y singular, como su persona.</span></p>
	<p style="margin-top: 0.18cm; margin-bottom: 0.18cm; line-height: 100%; text-align: justify"><span style="font-weight: normal">Una persona bipolar, con el tratamiento adecuado, puede llevar una vida “normal”, con las mismas alegrías y sinsabores del resto del mundo.</span></p>
	<p style="margin-top: 0.18cm; margin-bottom: 0.18cm; line-height: 100%; text-align: justify"> </p>
]]></content:encoded>
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		<title>Trastorno de pánico o crisis de angustia (panic attack)</title>
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		<pubDate>Fri, 09 Jan 2009 17:32:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>PERSONA-PSI</dc:creator>
		
	<category>23-Sin categorizar</category>
	<category>03 - Fobias, Trastornos de Ansiedad, Ataques de Pánico</category>
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		<description><![CDATA[<p style="margin: 5pt 0cm; line-height: normal; text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt; font-family: 'Arial','sans-serif'">“Estaba cenando tranquilamente con mi mujer y una pareja de amigos. Habíamos ido al cine, la película nos había gustado, aunque era algo extraña. Me molestaban un poco los niños que correteaban por el restaurante. </span><span style="font-size: 10pt; font-family: 'Arial','sans-serif'">De pronto me di cuenta de que estaba sudando. Mientras me secaba las manos con la servilleta sentí que mi corazón se disparaba y marchaba a toda velocidad. </span><span style="font-size: 10pt; font-family: 'Arial','sans-serif'">No dije nada, porque no quería arruinar una cena animada, pero cada vez me sentía peor". </span></p><p style="margin: 5pt 0cm; line-height: normal; text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt; font-family: 'Arial','sans-serif'">Los ataques de pánico o crisis de angustia presentan síntomas tan similares a los de un pre-infarto (incluida la sensación de muerte inminente) que requieren un cuidadoso diagnóstico diferencial y son causa frecuente de consulta en Urgencias.</span></p><p style="margin: 5pt 0cm; line-height: normal; text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt; font-family: 'Arial','sans-serif'">En este artículo se pretende explicar qué es un ataque de pánico o crisis de angustia, así como dar ciertas indicaciones sobre su tratamiento.</span></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p style="text-align: justify"><span>“Estaba cenando tranquilamente con mi mujer y una pareja de amigos. Habíamos ido al cine, la película nos había gustado, aunque era algo extraña. Me molestaban un poco los niños que correteaban por el restaurante.<br /></span><span>De pronto me di cuenta de que estaba sudando. Mientras me secaba las manos con la servilleta sentí que mi corazón se disparaba y marchaba a toda velocidad.<br /></span><span>No dije nada, porque no quería arruinar una cena animada, pero cada vez me sentía peor. <br /></span><span>Empezó a dolerme el brazo izquierdo. El dolor, por momentos, se extendía al pecho. Recordé que así empezaban los infartos, lo leí en alguna parte. Pero ¿por qué iba a tener un infarto? No fumo, bebo moderadamente, me cuido con las comidas, hace poco me hice una analítica y todo estaba bien. <br /></span><span>Me hicieron una pregunta y no pude contestar porque no prestaba atención. Mi mujer me preguntó si me sentía mal, me dijo que estaba pálido. Le dije que no era nada, quizás el vino, e intenté sonreír. Pero me costaba respirar. Todos en la mesa me miraban fijamente.<br /></span><span>De pronto tuve la necesidad urgente de salir del restaurante. Me sentía muy mal, estaba asustado y tenía ganas de llorar.<br /></span><span>Pagaron la cuenta (no sé quién pagó) mientras yo los esperaba fuera. Pensé que el aire fresco me haría bien, pero no fue así.<br /></span><span>Le di las llaves del coche a mi mujer y, ya en el coche, sentí que me moría. Le dije: -“Llévame al hospital” <br /></span><span>Todo duró sólo unos minutos, casi es más largo contarlo, pero de verdad que creí que me moría.<br /></span><span>Cuando llegué al hospital ya me sentía mejor. Igual me hicieron un electro, radiografías, mogollón de estudios y preguntas.<br /></span><span>A mí me parece que el último médico que me vio era un psiquiatra. Por las preguntas que me hizo. Pero ¿qué le iba a decir? Mi infancia fue normal, mi vida es normal…<br /></span><span>Después de horas (¡qué mal están los hospitales!, ¿no?), me mandaron a casa. Antes me dijeron que viera a un psicoterapeuta, pero ¿para qué? A mi cabeza no le pasaba nada. Eran mi corazón y mis pulmones, no mi cabeza”.<br /></span><span>Pero unos meses después la crisis se repite, aunque en otras circunstancias. <br /></span><span>“Mi mujer insistió en que viniera, y aquí estoy”.<br /></span><span>Así se presenta un paciente en una primera consulta. El hecho de que no le hubieran encontrado ninguna falla en el organismo lo alivia y, a la vez, lo avergüenza.<br /></span><span>Los ataques de pánico o crisis de angustia presentan síntomas tan similares a los de un pre-infarto (incluida la sensación de muerte inminente) que requieren un cuidadoso diagnóstico diferencial y son causa frecuente de consulta en Urgencias.<br /></span><u><span>Pero, ¿qué es el pánico? <br /></span></u><span>Según el diccionario: &#8220;</span><span>Miedo grande o temor muy intenso&#8221;<br /></span><span>¿Y qué es la angustia? &#8220;Temor opresivo sin causa precisa&#8221;<br /></span><span>Por eso la versión en español del DSM IV puede traducir &#8220;panic attack&#8221; (ataque de pánico) por crisis de angustia.<br /></span><span>Angustia incluye el concepto de &#8220;sin causa precisa&#8221; (que no es lo mismo que &#8220;sin causa&#8221;, aunque esta causa sea desconocida por quién la padece). <br /></span><u><span>El CIE 10 </span></u><span>(Clasificación Internacional Estadística de la OMS) clasifica al Trastorno de Pánico (o ansiedad paroxística episódica) dentro de los </span><span>Trastornos neuróticos, secundarios a situaciones estresantes y somatomorfos </span><span>y, dentro de éstos, como </span><span>Otros trastornos de ansiedad (</span><span>“Otros” para distinguirlos de los trastornos de ansiedad fóbica, </span><span>de los que se diferencia porque</span><span>  </span>la presencia de ansiedad no se limita a una situación en particular). El DSM IV (manual diagnóstico de la psiquiatría norteamericana) los define de forma similar.<br /><u><span>¿Qué es el trastorno de pánico o trastorno de angustia?</span></u><span> </span><span> </span><span><br /></span><span>El Trastorno de pánico (o ansiedad paroxística episódica), se caracterizaría por “crisis recurrentes de ansiedad grave (pánico) no limitadas a ninguna situación o conjunto de circunstancias particulares”. Son, por lo tanto, imprevisibles. <br /></span><span>Los síntomas varían de un caso a otro, de una persona a otra, pero los más frecuentes son: taquicardia, dolor en la zona del corazón, sensación de asfixia, mareo o vértigo y, muchas veces, sensación de irrealidad (lo que se conoce como síndrome de despersonalización y/o desrealización). <br /></span><span>Casi siempre estos síntomas son acompañados por miedo a morir (sensación de muerte inminente), a perder el control o a enloquecer. <br /></span><span>Cada crisis suele durar sólo unos minutos, desde unos pocos a 20’, raramente más. <br /></span></p>
	<p style="text-align: justify"><span>Muchas veces el miedo, el dolor torácico o la asfixia, y los síntomas vegetativos (</span>sudoración, nauseas, vómitos…), se tornan tan insoportables que la persona huye del lugar en que se encuentra. </p>
	<p style="text-align: justify">Después de un ataque de pánico, la persona empieza a temer que se repita, y a evitar lugares similares a aquel en que se produjo el ataque (<span>los restaurantes en el caso mencionado y, por extensión, todo lugar en que haya mucha gente y no permita una rápida huida) <br /></span><span>La repetición de los ataques de pánico termina por producir una fobia a estar solos o a ir a lugares públicos, por lo que es muy frecuente que el Trastorno de Angustia se acompañe por Agorafobia: </span><span>temor angustioso a los grandes espacios y a los espacios abiertos.<br /></span><span>Resulta particularmente llamativo el temor a sufrir una crisis en un lugar público, bajo la presencia de desconocidos. </span><span> </span>Una enorme vergüenza a ser visto en ese estado angustioso.<span><br /></span><span>Finalmente, la persona termina por </span>tener pánico al pánico. Por lo que empieza por evitar ciertas circunstancias que le parecen favorecedoras de las crisis, y termina por limitar el conjunto de su vida en función del intento de evitar la repetición de estos ataques.</p>
	<p style="text-align: justify"><span><br /></span><u><span>Comentario clínico:</span></u></p>
<u><span>La angustia automática:<br /></span></u><br />
<p style="text-align: justify">Queda expresado entonces que, después de la primera crisis de pánico, la angustia ya no está sólo en relación con sus causas originales, sino también con el propio recuerdo de la situación en que se produjo ese ataque, que funciona como una situación traumática (el miedo al restaurante, medio de transporte o al lugar público o privado en que se produjo), potencialmente capaz de desencadenar una nueva crisis. </p>
	<p style="text-align: justify">El ataque de pánico corresponde así a lo que se ha dado en llamar “angustia automática”: reacción angustiosa ante una situación traumática. La persona se encuentra invadida por una cantidad de excitación (por causas externas o internas) que la desborda y no puede controlar, produciéndose un desencadenamiento de angustia, o sus equivalentes síntomas somáticos, de forma automática, sin que llegue a producirse un pensamiento que justifique esa angustia y, muchas veces, sin aviso previo, por lo que la coge desprevenida.</p>
	</p>
	<p style="text-align: justify">Muchos autores han encontrado en los síntomas característicos (asfixia, taquicardia, etc.) una reproducción de los producidos en el primer trauma de todo ser humano, mucho antes de que pudiera llegar a representarse lo que experimenta: el trauma del nacimiento. </p>
<u>La señal de angustia:</u><br />
<p style="text-align: justify">Después del primer ataque, cuando la persona se encuentre en una situación potencialmente “peligrosa”, por reproducir las circunstancias en que se produjo el ataque, se reproducen los síntomas aunque en forma atenuada, lo que sirve al individuo como señal de alarma para una reacción defensiva (generalmente la huida). Se trata de lo que conocemos como “angustia señal”, que surge ante un indicador conectado con la situación que originalmente provocó el ataque de pánico (en inglés se llama <em>panic </em><span><em><span>button</span></em></span><span> al </span><span>botón de alarma)</span>.</p>
	</p>
	<p style="text-align: justify"><u>Sin causa aparente</u> </p>
	</p>
	<p style="text-align: justify">En la clínica el ataque de pánico, o trastorno de angustia, casi nunca se presenta solo. A poco que se escarbe siempre aparece otra problemática de la que el ataque de pánico es su manifestación más aparente y a la que, precisamente por la aparatosidad de sus síntomas, enmascara: hipocondría, agorafobia, alguna otra fobia, trastornos del sueño, distimia u otro trastorno del estado de ánimo, somatizaciones, trastornos de la personalidad, conflictos en las relaciones con otras personas, y un largo etcétera.</p>
	<p style="text-align: justify">En el caso que mencionábamos al comienzo del artículo, ya en las primeras sesiones terapéuticas emergió una desagradable sensación de ser mirado por los demás, juzgado, desvalorizado, como si vieran en él algo que no era de su gusto. Momentos en que el mundo exterior, o él mismo, se le presentaban bajo una tonalidad irreal, como carentes de sentido. Una excesiva disposición a agradar a los demás, en ocasiones a costa de su propio deseo, y dificultades para manifestar sensaciones hostiles como ira o enfado. </p>
	<p style="text-align: justify">También pudo, en el despliegue del diálogo terapéutico, relacionarse ese primer ataque con el contenido de la película que acababa de ver y ciertos recuerdos infantiles, que no desarrollaremos para conservar el anonimato.</p>
	<p style="text-align: justify">En otras personas las crisis responden a otros desencadenantes y los problemas personales a resolver son otros. Sería un error pretender que el trastorno de angustia es propio de gente tímida sólo por el ejemplo citado. Al contrario, pueden padecerlo personas con gran confianza en sí mismas, exitosos profesional y socialmente, incluso con un carácter firme o una personalidad agresiva.</p>
	<p style="text-align: justify">Que uno no sea consciente de las causas que precipitaron el ataque o crisis no quiere decir que no las haya. Estas “razones del corazón que la razón no entiende” pueden desplegarse en el diálogo terapéutico con una persona entrenada para escuchar en lo que uno dice algo que está más allá de la rígida conciencia, y uno termina por saber más de sí mismo y de cómo manejarse del mejor modo posible consigo mismo.</p>
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		<title>¡FELIZ AÑO!</title>
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		<pubDate>Mon, 29 Dec 2008 12:27:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>PERSONA-PSI</dc:creator>
		
	<category>23-Sin categorizar</category>
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		<description><![CDATA[<p>PERSONA-PSI ha concluído sus vacaciones, por lo que procederemos a responder las consultas recibidas y las que sigamos recibiendo con la mayor rápidez posible. </p><p>¡FELIZ AÑO A TODOS LOS USUARIOS DE NUESTRA WEB!</p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p>PERSONA-PSI ha concluído sus vacaciones, por lo que procederemos a responder las consultas recibidas y las que sigamos recibiendo con la mayor rápidez posible. </p>
	<p>¡FELIZ AÑO A TODOS LOS USUARIOS DE NUESTRA WEB!</p>
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		<title>NOS VAMOS DE VACACIONES</title>
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		<pubDate>Fri, 19 Dec 2008 07:35:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>PERSONA-PSI</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[<p>Por lo que no podremos responder a sus consultas hasta nuestro regreso, el lunes 29 de diciembre.</p><p>Felices fiestas </p><p>PERSONA-PSI</p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p>Por lo que no podremos responder a sus consultas hasta nuestro regreso, el lunes 29 de diciembre.Felices fiestas PERSONA-PSI
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		<title>FOBIA SOCIAL</title>
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		<pubDate>Mon, 03 Nov 2008 18:45:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>PERSONA-PSI</dc:creator>
		
	<category>23-Sin categorizar</category>
	<category>03 - Fobias, Trastornos de Ansiedad, Ataques de Pánico</category>
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		<description><![CDATA[Un caso clínico y algunos comentarios sobre la fobia social (y las fobias en general), su diagnóstico y su tratamiento.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p>Andrés tiene 25 años, vive con su madre y hermano. Trabaja en Correos clasificando la correspondencia desde que dejó sus estudios cuando cursaba 2º año en la Universidad.</p>
	<p><u>Motivo de consulta:</u> ¿De qué se queja? Se queja de ser muy “nervioso”.</p>
	<p><u>Expectativas:</u> ¿Qué espera del tratamiento? Ser “normal” y poder seguir sus estudios.</p>
	<p><u>Antecedentes:</u> Nunca tuvo amigos íntimos (al menos desde que comenzó su adolescencia). Prefiere estar solo. Hizo algunos amigos en la facultad, pero se ponía nervioso cuando tenía que hablar con sus compañeros, incluso con sus amigos. </p>
	<p>¿Qué quiere decir que se “ponía nervioso”? No podía hablar y, si se esforzaba en hacerlo sudaba, notaba que se expresaba mal y quería terminar cuanto antes. Cuando alguien se dirigía directamente a él le ocurría lo mismo, al punto de que le costaba concentrarse en lo que le preguntaba su interlocutor.</p>
	<p>Lo mismo le ocurría fuera de clase, en situaciones sociales. “Me da miedo decir alguna estupidez”. Por lo que intentaba evitar las salidas sociales y las fiestas.</p>
	<p>Constantemente preocupado por estas situaciones, al punto de pensar en ellas aún cuando estaba solo y no poder concentrarse en sus estudios, terminó por abandonar la Universidad.</p>
	<p>Aceptó un trabajo que no lo exponía a contactos directos con otras personas. </p>
	<p><u>Situación actual:</u> ¿Qué más lo pone nervioso? Los lavabos públicos, los urinarios. Siempre que puede entra en un cubículo, aunque más no sea para orinar.</p>
	<p>¿Tiene amigos? Dos, desde hace años, se siente cómodo y relajado con ellos. </p>
	<p>¿Y las chicas? No sale con ninguna desde que dejó la facultad.</p>
	<p>¿Actividades sociales, fiestas, ir en grupo a un bar? Lo evita siempre que puede. </p>
	<p>¿Y con sus jefes? Bien, sin problemas.<a href="#_edn1" name="_ednref1"></a><span></span><span></span><span></span><span></span><span>[i]</span></p>
	<p> </p>
	<p><u>COMENTARIO:</u></p>
	<p>Andrés manifiesta crisis de angustia (él las llama “ataques de ansiedad”). Pero sólo en situaciones específicas a las que teme. Esto nos impide diagnosticarlo como “Trastorno de Ansiedad Generalizada”<span>  </span>o “Trastorno de Angustia” según las clasificaciones de los manuales CIE-10 (OMS, Organización Mundial de la Salud) y DSM-IV-R (APA - Asociación de Psiquiatras Americanos, es decir, estadounidenses), que son los manuales de clasificación de trastornos de uso habitual (y casi obligatorio).</p>
<span>Pero esto no niega que la angustia, o las limitaciones que a su vida impone evitarla, sea el síntoma que más preocupa a Andrés. Ni que la fobia social pueda coexistir con otros trastornos: otras fobias, trastorno obsesivo-compulsivo, trastorno por estrés postraumático, o trastorno por ansiedad de separación.<br /></span><span>Debemos diagnosticarlo, por tanto, como fobia social generalizada (un Trastorno Neurótico según el CIE 10, un Trastorno por Ansiedad según el DSM IV) <br /></span>
<p>El problema que se presenta es que las fobias son, también, un mecanismo de defensa. El aparato psíquico (la mente) se defiende de la angustia o ansiedad focalizándola en un objeto (un animal, por ejemplo) o una situación (los espacios cerrados, los espacios abiertos, las situaciones sociales). La presencia de estos objetos o situaciones, o la mera posibilidad de que se presenten, desencadena automáticamente ansiedad o angustia (según pongamos el acento en los síntomas físicos o mentales). Pero, a la vez, esta localización de la angustia permite evitar los objetos o situaciones “peligrosos” y así evitar la angustia, aunque al precio de limitaciones vitales.</p>
	<p>Por eso no debe sorprendernos que en la clínica uno se encuentre muchas veces con que, después de un tratamiento “exitoso” (psicoterapéutico y/o médico), <span>          </span>que ha logrado resolver la fobia, el sujeto se encuentre con una ansiedad generalizada que ya no puede controlar.</p>
<u>Diagnóstico Diferencial:</u> Muchos más problemas se nos presentan cuando queremos diferenciar la fobia social de un Trastorno de Personalidad por Evitación (según el DSM IV) o Trastorno Ansioso de la Personalidad (CIE 10): <strong><span><br /></span></strong><span>El DSM IV lo caracteriza por “inhibición social, sentimientos de inferioridad e hipersensibilidad a la evaluación negativa”: <br /></span><strong><span></span><span>1.</span><span>     </span></strong><span>“evita trabajos o actividades que impliquen un contacto interpersonal” <br /></span><strong><span></span><span>2.</span><span>     </span></strong><span>“es reacio a implicarse con la gente si no está seguro de que va a agradar”.<br /></span><strong><span></span><span>3.</span><span>     </span></strong><span></span><span> </span>“represión en las relaciones íntimas”.<br /><strong><span></span><span>4.</span><span>     </span></strong><span>preocupación por la posibilidad de ser criticado o rechazado en situaciones sociales.<br /></span><strong><span></span><span>5.</span><span>     </span></strong><span>inhibición en situaciones interpersonales nuevas.<br /></span><strong><span></span><span>6.</span><span>     </span></strong><span>considerarse “socialmente inepto, personalmente poco interesante o inferior a los demás”.<br /></span><strong><span></span><span>7.</span><span>     </span></strong><span>evitar “correr riesgos personales o implicarse en nuevas actividades”<a href="#_edn2" name="_ednref2"></a></span><span></span><span></span><span></span><span></span><span>[ii]</span> <br /><span>Andrés cumple con todos estos criterios, pero bastan cuatro para realizar el diagnóstico.<br /></span><span>De donde es fácil deducir que la Fobia Social y el Trastorno de Personalidad por Evitación, o Trastorno Ansioso de Personalidad con evitación, son el mismo trastorno. Diagnosticar uno u otro depende de que el profesional ponga el acento en la exposición o en la evitación de la situación ansiógena.<br /></span><u><span>CONCLUSIONES:<br /></span></u><span></span><span>-</span><span>       </span><span>Las fobias sociales, y las fobias en general, son mecanismos inconscientes de defensa mediante los cuales un sujeto localiza su ansiedad en una situación u objeto<a href="#_edn3" name="_ednref3"></a></span><span></span><span></span><span></span><span></span><span>[iii]</span><u><br /></u>
<p><span></span><span>-</span><span>       </span><span>Esta fobia puede ser muy limitativa para la vida de una persona, afectándola en su rutina diaria, dificultando sus posibilidades de estudio o laborales, limitando o anulando su vida social o el disfrute de su tiempo libre, y produciendo mucho malestar.</span></p>
<span></span><span></span><span>-</span><span>       </span><span>Las fobias pueden tratarse, fundamentalmente, de dos modos: tratando el comportamiento o conducta, con una exposición progresiva a la situación u objeto (en este caso: la situación social) que produce la fobia; tratando la fobia de modo dinámico en sus causas y temores inconscientes. Ambas alternativas son eficaces, y no son contradictorias.</span><u><br /></u><span></span><span>-</span><span>       </span><span>Hay que tener en cuenta que la angustia no siempre se origina en el lugar en el que se manifiesta.<u><br /></u></span><span></span><span>-</span><span>       </span><span>Bajo la fobia suele haber una angustia más generalizada y soterrada que puede llegar a desencadenarse en cualquier momento, produciendo aun más sufrimiento.<u><br /></u></span>
<p><span></span><span>-</span><span>       </span><span>Un tratamiento psicoterapéutico (con apoyo de medicación en caso necesario) debe apuntar, simultáneamente, a resolver la fobia, y la paralela evitación de situaciones sociales, que aqueja al sujeto humano y por la que consulta; y a desentrañar el origen psicológico de la fobia y la angustia o ansiedad de base para reducir su sufrimiento.</span></p>
<span></span><span></span><span>-</span><span>       </span><span>En nuestra experiencia, la absoluta mayoría de las fobias sociales se curan. <br /></span><span></span><span>-</span><span>       </span><span>Y si no se curan suele ser porque fue mal diagnosticada, porque algo falló en el tratamiento, o porque, simplemente, la persona fóbica eligió no tratarse, sobrellevando inevitablemente en su vida las consecuencias.<br /></span><u><br /></u> 
<div><hr style="width: 33%; text-align: left" /><br />
<div id="edn1">
<p><a href="#_ednref1" name="_edn1"></a><span></span><span></span><span></span><span></span><span>[i]</span> Este caso, como todos los otros mencionados en este artículo, está tomado del “Libro de Casos” del DSM-IV, no por falta de casos clínicos propios sino por conservar la confidencialidad de nuestros pacientes y no dar a conocer sus experiencias en una página web fácilmente accesible a cualquiera.</p>
</div>
	<div id="edn2">
<p><a href="#_ednref2" name="_edn2"></a><span></span><span></span><span></span><span></span><span>[ii]</span> El CIE 10 lo define en similares términos, por lo que no merece la pena repetirlos.</p>
</div>
	<div id="edn3">
<p><a href="#_ednref3" name="_edn3"></a><span></span><span></span><span></span><span></span><span>[iii]</span> Habitualmente se distingue entre fobias de situación (fobia social, agorafobia, claustrofobia, fobia a las alturas, miedo a volar en avión, etc) y fobias de objeto (frecuentemente animales). Podemos superar esta distinción si consideramos que en la fobia social, por ejemplo, el objeto temido son “los otros”. </p>
</div>
</div>
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	</item>
		<item>
		<title>El Trastorno Histriónico de la Personalidad y una mujer que sufre</title>
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		<pubDate>Tue, 07 Oct 2008 15:33:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>PERSONA-PSI</dc:creator>
		
	<category>23-Sin categorizar</category>
	<category>05-Trastornos de la Personalidad</category>
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		<description><![CDATA[<span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman','serif'">En nuestra experiencia la personalidad "histriónica" (luego explicaremos el sentido de estas comillas) es una de las más comunes. Consecuentemente es lógico suponer que su trastorno, es decir cuando ciertas características de la personalidad se hacen perjudiciales para la propia persona o para terceros, debe ser uno de los más frecuentes. </span><span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman','serif'"><p style="text-align: justify"> </p></span><span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman','serif'">Y, sin embargo, es un trastorno poco diagnosticado. Es más, frecuentemente el profesional prefiere diagnosticar un Trastorno de la Personalidad sin especificar o incluso, en los casos más aparatosos, un Trastorno Límite de la Personalidad (TLP). Muchas veces, cuando se rasca un poco la etiqueta con que ha sido diagnosticado, aparece el llamado trastorno histriónico. </span><span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman','serif'"><p style="text-align: justify"> </p></span><span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman','serif'">¿Por qué hay profesionales renuentes a explicitar éste diagnóstico? Porque, en general, la persona afectada se lo toma muy mal, y no sin razón. </span><span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman','serif'"><p style="text-align: justify"> </p></span><p style="text-align: justify">En este trabajo nos proponemos explicar este rechazo como causado por el propio diagnóstico y ejemplificar en un caso clínico el efecto de estos diagnósticos sobre la clínica.</p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p style="text-align: justify"><span>En nuestra experiencia la personalidad &#8220;histriónica&#8221; (luego explicaremos el sentido de estas comillas) es una de las más comunes. Consecuentemente es lógico suponer que su trastorno, es decir cuando ciertas características de la personalidad se hacen perjudiciales para la propia persona o para terceros, debe ser uno de los más frecuentes.<br /></span><span>Y, sin embargo, es un trastorno poco diagnosticado. Es más, frecuentemente el profesional prefiere diagnosticar un Trastorno de la Personalidad sin especificar o incluso, en los casos más aparatosos, un Trastorno Límite de la Personalidad (TLP). Muchas veces, cuando se rasca un poco la etiqueta con que ha sido diagnosticado, aparecen el llamado trastorno histriónico.<br /></span><span>¿Por qué hay profesionales renuentes a explicitar éste diagnóstico? Porque, en general, la persona afectada se lo toma muy mal, y no sin razón.</span></p>
	<p style="text-align: justify"><span>El trastorno histriónico es uno de los desgajamientos que la psiquiatría moderna ha realizado de uno de los cuadros más antiguos de la psiquiatría clásica: la neurosis histérica (que abarcaba una amplia variedad de síndromes repartidos en los manuales modernos). Sin embargo, ni el CIE 10 (manual de clasificación diagnóstica internacional) ni el DSM IV (manual de clasificación diagnóstica norteamericano) recogen en ninguna de sus clasificaciones el término histeria o histéric@, y tienen sus razones:</span><span> </span></p>
	<p style="text-align: justify"><span>1 - La palabra histeria deriva del griego: hyaterá, es decir, útero. En tiempos de Hipócrates los griegos, que sólo encontraban esta enfermedad en mujeres, creían que efectivamente esta enfermedad se originaba en el útero, creencia que se mantuvo durante siglos. Hoy sabemos con certeza que carece de relación real con el útero y que no se presenta exclusivamente en mujeres. Ya en el siglo XIX se diagnosticaron casos de histeria masculina, y cada vez son más frecuentes.<br /></span><span>2 - Las palabras histeria e histérica alcanzaron, con su uso y popularización, una valoración negativa y despectiva que se ha pretendido evitar.<br /></span><span><br />Si la segunda razón puede considerarse válida, parece poco acertada la elección del término histriónico que recogen ambos manuales. Histrión es un término griego que designaba (y designa) al actor. En su uso ha pasado a ser un término despectivo para referirse al mal actor, al que actúa en forma desmedida y exagerada y, por extensión, a la &#8220;persona que se expresa con la afectación propia de un actor teatral&#8221; (insistimos, de un mal actor). ¿Quién podría sentirse a gusto con un calificativo como ese?<br /></span><span><br />Creemos que la elección del término expresa una cierta dificultad ya histórica de la medicina con la histeria y un prejuicio, cuando no una animadversión. </span><span>Veamos cómo se manifiesta este prejuicio en los manuales.<br /></span><span><br /></span><span>Dice del Trastorno Histriónico de Personalidad el CIE 10, de uso obligatorio en Europa:<br /></span><span>&#8220;Se trata de un trastorno de la personalidad caracterizado por:<br /></span><strong><span>a)</span></strong><span> Tendencia a la representación de un papel, teatralidad y expresión exagerada de las emociones.&#8221; <strong>(¿Expresión exagerada? ¿Cuál es el grado correcto de expresión? Algunos profesionales prefieren un término más respetuoso que el de &#8220;teatralidad&#8221;: &#8220;exceso de emoción expresada&#8221;, pero seguimos a vueltas con el exceso. Hay que entender que la persona &#8220;histriónica&#8221; no representa un papel teatral ni exagera sus emociones. Porque si consideramos que la expresión es excesiva, ¿significa eso que somos capaces de medir el grado de sentimiento real?)</strong><br /><strong>b)</strong> Sugestibilidad y facilidad para dejarse influir por los demás.<br /><strong>c)</strong> Afectividad lábil y superficial.&#8221; <strong>(Afectividad lábil vale, pero ¿superficial?).</strong><br /><strong>d)</strong> Búsqueda imperiosa de emociones y desarrollo de actividades en las que ser el centro de atención.<br /><strong>e)</strong> Comportamiento y aspecto marcados por un deseo inapropiado de seducir.&#8221; <strong>(¿Cuál es el deseo apropiado de seducir, es decir: de gustar a los demás?)</strong><br /><strong>f)</strong> Preocupación excesiva por el aspecto físico.&#8221; <br /></span><span>A estas lindezas el manual agrega: &#8220;egocentrismo, indulgencia para sí mismo, anhelo de ser apreciado <strong>(¿y quién no?)</strong>, sentimientos de ser fácilmente heridos <strong>(¿no será que son fácilmente heridos?) </strong>y conducta manipulativa constante para satisfacer las propias necesidades&#8221; <strong>(lo que ya es pasarse)</strong>. <br /></span><span>&#8220;Incluye:<br />Personalidad psicoinfantil e histérica.<br />Trastorno psicoinfantil e histérico de la personalidad&#8221;<br /></span><span><br />El DSM IV (manual de la Asociación de Psiquiatría Americana) parece, en principio, un poco más respetuoso.<br /></span><span>&#8220;Criterios para el diagnóstico de F60.4 Trastorno histriónico de la personalidad (301.50): <br /></span><span>Un patrón general de excesiva emotividad y una búsqueda de atención, que empiezan al principio de la edad adulta y que se dan en diversos contextos, como lo indican cinco (o más) de los siguientes ítems&#8221;.</p>
	<p></span><span>Pero en los ítems no es mucho más amable: tiene que ser siempre &#8220;centro de la atención&#8221;, &#8220;comportamiento sexualmente provocador&#8221;, <strong>&#8220;</strong>expresión emocional superficial y cambiante&#8221;, usa el &#8220;físico para llamar la atención&#8221;, su habla es &#8220;subjetiva y carente de matices&#8221;, autodramatiza, teatraliza y exagera, es sugestionable, cree a &#8220;sus relaciones más íntimas de lo que son&#8221;.<br /></span><span><br />Parece una acumulación de críticas y ataques. Es como si los manuales fueran incapaces de registrar que esas personas sufren de verdad. La expresión puede parecerle a un observador excesiva, la afectividad superficial, pero el sufrimiento es real, y de eso es de lo que se trata.<br /></span><strong><u><span> </span></u></strong></p>
	<p style="text-align: justify"><strong><u><span>Un caso histórico: Una mujer que sufre</span></u></strong><span><br /></span><span><br />Mujer de 30 años, sobriamente vestida, llega a la consulta de Kraepelin (célebre psiquiatra de fines del siglo XIX y comienzos del XX) caminando despacio y apoyándose en una enfermera. Se sienta, exhausta.<br /></span><span>Es delgada, con la piel pálida y expresión triste. Un rictus de dolor contrae su rostro. Responde a las preguntas del médico en vos baja, cansada. De pronto se le cierran los ojos y cae en un sueño profundo. Cuando consiguen despertarla dice que padece estos ataques de sueño desde hace 7 años.<br /></span><span><br />Antecedentes personales: fue educada en un colegio de monjas y prosiguió sus estudios hasta recibirse de maestra. De niña inhalaba un anestésico al que tenía fácil acceso y que comenzó a usar para combatir sus dolores dentales. Cuando estaba enferma la fiebre era muy alta y le producía delirios.<br /></span><span>Trece años antes de esta consulta había obtenido un puesto de trabajo en el extranjero, pero al poco tiempo se enfermó y tuvo que dejarlo. Los últimos 7 años los ha pasado entrando y saliendo de hospitales por diversas causas.<br /></span><span>La paciente parece haber sufrido enfermedades muy diversas y recibido variados tratamientos: dolor abdominal, dolor menstrual, afonía, contracción del antebrazo, opresión cardíaca, respiración espasmódica, alteraciones urinarias, diarreas y cefaleas.<br /></span><span>Familiares y médicos que la han tratado refieren cambios rápidos en el estado de ánimo, introspección, quejas de falta de consideración por parte de su familia y amigos. También estos síntomas, más específicamente psíquicos, fueron tratados por los más diversos métodos utilizados en su época sin mayores beneficios.<br /></span><span>La razón por la que fue ingresada en esta ocasión son sus trastornos del sueño.<br /></span><span><br />Reacciona a la palpación con expresiones de dolor, resitencia e insultos, para luego pedir ayuda y que no la abandonen.<br /></span><span>A lo largo de su ingreso permanece la mayor parte del tiempo acostada, con movimientos lentos y débiles. Padece de insomnio y no manifiesta apetito en las comidas, pero pica entre horas lo que le traen los familiares que vienen a visitarla.<br /></span><span>Demanda atención permanente de médico y enfermeras. Agradece las atenciones recibidas pero no cesa en sus demandas. Cuenta a todos sus padecimientos con lo que se gana comprensión y simpatía. Se siente abandonada y marginada por todos y sólo confía en su médico, al que llama “mi mejor amigo”.<br /></span><u><span><br />Diagnóstico:</span></u><span><br /></span><span>Kraepelin no tiene mayores dificultades para emitir su diagnóstico puesto que cuenta en su clasificación con uno que abarca todos los síntomas: Histeria. </span><span>Para la psiquiatría moderna la cosa no es tan sencilla y los diagnósticos se multiplican.</p>
	<p></span><span>Resulta insoslayable, en primer lugar, un Trastorno Somatomorfo, por la “presentación reiterada de síntomas somáticos (corporales)” y de “demandas persitentes de exploraciones clínicas” pese a sus resultados negativos y la opinión de los médicos, y por su resistencia a admitir un posible orígen psicológico, considerando la depresión y ansiedad como efecto y no causa de su sufrimiento (aclaremos, de paso, que la somatización era para Kraepelin un síntoma característico de la histeria).<br /></span><span>Más específicamente un Trastorno de Somatización, por la existencia de “síntomas somáticos múltiples, recurrentes y variables” tratados durante años médicamente sin éxito antes de recurrir a la atención psiquiátrica o psicológica.<br /></span><span><br />Pero la cosa no es tan simple, porque los trastornos somatomorfos suelen estar asociados a los histriónicos. Veamos como lo expresa, en este caso, una de las fuentes más autorizadas de la psiquiatría actual, el “Libro de Casos del DSM IV”:<br /></span><span>“La imagen viva de la enferma como una persona egocéntrica, que expresa las emociones de manera exagerada, que muestra un cambio rápido en éstas y que necesita ser el centro de atención, constituyen datos suficientes para establecer el diagnóstico adicional de <em>trastorno histriónico de personalidad</em>”<br /></span><span>Parece más un juicio condenatorio que un diagnóstico psiquiátrico o psicológico. Sin tomar en cuenta el hecho de que su cuerpo ha sido maltratado por la medicina y su sufrimiento no escuchado por los médicos, lo que podría explicar, en parte, su resentimiento y su demanda de atención.<br /></span><span><br />Es más, el “Libro de Casos” estaría dispuesto a “realizar el diagnóstico adicional de <em>trastorno narcisista de la personalidad</em>” (“patrón general de grandiosidad, en la imaginación o en el comportamiento, necesidad de admiración y falta de empatía”) si tuvieran la certeza de que la enferma podría tener fantasías de amor con “su mejor amigo, el médico” <strong>(¿?)</strong><br /></span><br />Y no se añade un Trastorno Disociativo (alteración temporal de la conciencia) porque los “ataques de sueño” (síntoma disociativo por excelencia) podrían ser explicados como una somatización seudoneurológica, y eso pese a que, desde un punto de vista clínica, parece un claro síntoma disociativo.<br /><span> </span>Y al cabo ¿qué nos queda? Dos diagnósticos certeros más uno probale, y una mujer que continua sufriendo.<br /><span><br />Resumamos:<br /></span><span>Esta mujer padece un Trastorno de Somatización, es decir que su cuerpo padece sin que la medicina pueda explicar su mal.<br /></span><span>Más un Trastorno de Personalidad Histriónica, con la carga moral ya mencionada.<br /></span><span>Un probale Trastorno de Personalidad Narcisista (también con su carga moral) fundado en la “sospecha” de que podría albergar fantasías amorosas con su médico. ¿Tan grandes se creen ciertos médicos que el sólo hecho de que su paciente pueda albergar fantasías amorosas hacia ellos, algo que no pocas veces facilita la relación médico – paciente, les hace “sospechar” un “patrón de grandiosidad”?<br /></span><span>Y una disociación de la conciencia a la que no se otorga mucho valor.<br /></span><span><br />Y, por otro lado, un cuerpo que sufre y al que ya nadie escucha, una mujer que habla y expresa sentimientos, pero ya no tiene nadie a quién decirlos porque su habla es &#8220;subjetiva y carente de matices&#8221;, y su <strong>&#8220;</strong>expresión emocional”, pese a su intensidad, es designada como “superficial y cambiante&#8221;.<br /></span><span><br />Lo que resta es una mujer que sufre sin que nadie ya se pregunte por la causa de tanto sufrimiento. No creemos que sea la mejor manera de tratarla.</span></p>
	<p style="text-align: justify">
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		<item>
		<title>DEPRESIÓN: ¿Por qué estoy triste?</title>
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		<pubDate>Sun, 01 Jun 2008 21:39:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>PERSONA-PSI</dc:creator>
		
	<category>23-Sin categorizar</category>
	<category>02-Depresión</category>
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		<description><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify">Recibimos muchas consultas referidas a la depresión, tanto al pie de los artículos publicados sobre el tema como a raíz de otros artículos, publicadas en la web o por correo privado. Puesto que muchas de estas consultas, y sus respuestas, pueden ser de interés general, nos ha parecido conveniente seleccionar las más representativas y sintetizarlas, conservando el anonimato de sus autores, y exponer brevemente nuestras respuestas a esas preguntas.</p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p style="text-align: justify">Recibimos muchas consultas referidas a la depresión, tanto al pie de los artículos publicados sobre el tema como a raíz de otros artículos, publicadas en la web o por correo privado. Puesto que muchas de estas consultas, y sus respuestas, pueden ser de interés general, nos ha parecido conveniente seleccionar las más representativas y sintetizarlas, conservando el anonimato de sus autores, y exponer brevemente nuestras respuestas a esas preguntas.</p>
	<p style="text-align: justify">SOBRE LA DEPRESIÓN</p>
	<p style="text-align: justify"><span>-</span><span>         </span><strong>La depresión ¿es una enfermedad?<br /></strong></p>
	<p style="text-align: justify">En las clasificaciones actuales se la denomina como un trastorno mental, o un trastorno del estado de ánimo. Pero lo importante no es el nombre que le demos. ¿Qué quiere decir que es una enfermedad?</p>
	<p style="text-align: justify">Si por enfermedad entendemos que es un malestar que no depende de la voluntad de la persona, estamos en lo cierto. Si creemos que es una enfermedad del mismo modo que cualquier enfermedad orgánica, es más discutible.</p>
	<p style="text-align: justify">La depresión tiene componentes orgánicos, como lo demuestra la eficacia de los antidepresivos, puede que hasta genéticos, pero no se reduce a ellos. En mayor o menor medida, siempre tiene componentes psicológicos y emocionales. Por eso no puede tratarse como a otras enfermedades y no basta con la medicación, requiere siempre una psicoterapia. </p>
	<p style="text-align: justify"> </p>
	<p style="text-align: justify"><span>-</span><span>         </span><strong>Hace ocho meses murió mi suegro. Mi mujer lloraba mucho y no tenía ánimo para nada. La entendí y la apoyé porque a mí me pasó lo mismo cuando murieron mis padres, pero luego salí adelante, y ella no lo supera. Últimamente dice que ya no piensa en su padre, pero está siempre triste, llora por cualquier cosa, no hace las tareas de la casa ni se ocupa de los hijos, y cuando llego del trabajo tengo que cocinar yo.<span>  </span>Ahora dicen que tiene depresión. Todos tenemos preocupaciones, pero las afrontamos, ¿por qué ella no?, ¿no es falta de voluntad?<br /></strong></p>
	<p style="text-align: justify">La tristeza es un afecto común al que todos estamos expuestos. Si a alguien le diagnostican depresión quiere decir, precisamente, que no logra superarla, o que su tristeza se prolonga excesivamente, y que no puede resolverla sólo con su voluntad. Reprochárselo sólo hará que a su depresión le sume la culpa por estar deprimida, y eso no conduce a nada bueno.</p>
	<p style="text-align: justify"> </p>
	<p style="text-align: justify"><span>-</span><span>         </span><strong>El médico me dijo que vaya al psiquiatra porque puede que esté deprimido y necesite medicación, pero yo no me siento triste, sólo desmotivado y aburrido, nada me interesa. Entonces ¿por qué dice que tengo depresión?<br /></strong></p>
	<p style="text-align: justify">Puede que la sospecha de su médico no sea infundada. Si bien la tristeza es el afecto característico de la depresión, no es el único y, en algunos casos, puede llegar a estar ausente. La falta de deseo y de motivación, el abatimiento, etc., pueden también ser síntomas depresivos.</p>
	<p style="text-align: justify"> </p>
	<p style="text-align: justify"><span>-</span><span>         </span><strong>Estuve muy deprimida durante más de seis meses. Gracias a la medicación y una psicoterapia me mejoré. Ahora llevo unos meses en los que me siento bien y he dejado el tratamiento, pero a veces, porque algo me puso triste o sin ningún motivo, me da miedo de volver a caer en una enfermedad que fue horrible. ¿Volveré a deprimirme?</strong></p>
	<p style="text-align: justify"><span>Hay que ser sinceros: en la mayoría de las personas que han padecido una depresión, ésta puede volver a repetirse. Por eso se aconseja prolongar el tratamiento más allá de la desaparición de los síntomas, bastante más allá en el caso de las psicoterapias para remover los restos que hubieran quedado.<br /></span><span>Si en un futuro experimentara una recaída, usted ya tiene experiencia en reconocerla con los primeros síntomas, y sabe como tratarla, qué medicación le resultó eficaz y qué psicoterapeuta la ayudó. Así que está más protegida. <br /></span><span>Por otro lado, pueden pasar años entre una crisis y otra, la tristeza forma parte de la vida y no merece la pena vivir siempre preocupado por lo que pudiera llegar a suceder.<br /></span></p>
	<p style="text-align: justify">SOBRE SUS CAUSAS</p>
	<p style="text-align: justify"><span>-</span><span>         </span><strong>¿Qué causa la depresión?<br /></strong></p>
	<p style="text-align: justify">Las depresiones no tienen una única causa. Aunque últimamente tiende a subrayarse su posible origen orgánico, se reconoce en general que obedece a múltiples factores, en distinta proporción en cada caso.</p>
	<p style="text-align: justify">Sobre una probable predisposición genética, actúan determinadas experiencias infantiles que pueden permanecer larvadas durante muchos años, hasta que algún acontecimiento estresante o sentimental la desencadena. Este acontecimiento puede ser <span>un accidente</span>, incluso aunque la persona sólo haya sido testigo<span>, una noticia penosa, una enfermedad, la imposibilidad de elaborar el duelo por la muerte </span><span>de una persona querida, el abuso de alcohol o drogas, etc. <br /></span></p>
<span><br />
<p style="text-align: justify"> </p>
	<p style="text-align: justify"><strong>- <span>    </span>Me dijeron que la depresión es hereditaria y eso me asustó mucho, ya que yo padezco una depresión. ¿La heredarán mis hijos? ¿Debería no tenerlos aunque los desee mucho?<br /></strong></p>
</span><br />
<p style="text-align: justify">Se ha observado que hay depresiones que tienden a afectar a miembros de la misma familia. Eso hace pensar que podría heredarse una predisposición biológica, no la depresión. Pero ésta no es una regla exacta, hay muchas personas con depresión severa sin antecedentes familiares, y otras que no son depresivas pese a que lo sean uno o los dos padres. En todo caso son estudios estadísticos que indican que, en un cierto porcentaje variable, según el estudio del que se trate, hay mayor frecuencia en familiares de primer grado de personas también depresivas. Pero estamos hablando siempre de porcentajes relativos, no de valores que justifiquen su alarma, y uno no puede organizar su vida según las estadísticas. Si realmente quiere tener hijos, no tenerlos puede agravar su estado, y que sus hijos desencadenen o no una depresión no dependerá sólo de la predisposición biológica que podrían llegar a heredar (repare en que hemos dicho que podrían llegar a heredar esta predisposición un cierto porcentaje de hijos de personas depresivas, no que la heredarán todos, y menos aun que vayan a desarrollar una depresión, porque eso no depende sólo de la predisposición ni exclusivamente de la biología).<span>  </span></p>
<span><br />
<p style="text-align: justify"> </p>
</span><span>- </span><span>   </span><strong>El psiquiatra me preguntó si tenía antecedentes familiares. A mí me parece que mi abuela era depresiva, y mi tío también, pude que hasta mi mamá. Pero los tres están muertos y nunca los diagnosticaron. ¿Cómo puedo saberlo?</strong><span><br />
<p style="text-align: justify"><span>No se preocupe. No tiene ninguna importancia. Se desconoce el papel que pudiera jugar la herencia en cada caso. Puede que sea más importante que cuente a la persona con quien se trata cuáles son las experiencias que recuerda en relación a esas personas que fueron significativas en su vida.<br /></span><span>La pregunta del médico es útil a fines estadísticos y para futuras investigaciones. Pero no tiene importancia para el diagnóstico, porque lo diagnosticarán a usted, no a su familia; y mucho menos para el tratamiento, que es lo que importa.<br /></span></p>
</span><span><br />
<p style="text-align: justify"> </p>
	<p style="text-align: justify"><span>-</span><span>         </span><strong>Leí que la depresión tiene una causa orgánica, como cualquier enfermedad, lo único que se manifiesta distinto. ¿Es cierto?</strong></p>
	<p style="text-align: justify">Ciertos estudios, y la misma eficacia de los antidepresivos, demuestran que juega un papel muy importante la disminución de la serotonina y otros neurotransmisores, y ciertas alteraciones en el funcionamiento cerebral, pero eso no nos permite afirmar que es sólo una enfermedad orgánica, porque sería ignorar otros factores que se manifiestan en la clínica. <br /><span>Hay enfermedades indiscutiblemente orgánicas que pueden producir estados depresivos severos: accidentes cerebrovasculares</span>, demencias, infartos, ciertos cánceres, la enfermedad de Parkinson, algunos trastornos hormonales.<span> <br />También parece estar demostrado que un estado depresivo de otro origen puede llegar a afectar a la evolución de una enfermedad orgánica o traumática, dificultar la recuperación y empeorar el pronóstico, por lo que en muchos casos ya se están realizando terapias de apoyo en personas con enfermedades orgánicas severas. Y es lógico que así sea: somos cuerpo y mente, y no puede concebirse uno sin la otra.<br />Pero estas relaciones son incluso más complejas: la pérdida de un ser querido, las dificultades en relaciones de pareja o familiares, las rupturas, los problemas económicos, el estrés, en fin, muchas situaciones de la vida, incluyendo en ocasiones situaciones previamente deseadas, provocan estados depresivos reactivos y transitorios; y en esos casos también se afectan los niveles de serotonina, y pueden llegar a tener eficacia los mismos antidepresivos que actúan sobre las depresiones orgánicas. <br />Una vez producido un primer episodio depresivo, pueden desencadenarse otros episodios (depresión recurrente) por acontecimientos que aparentemente son de menor importancia, o incluso sin que se haya producido ninguna situación traumática.</span></p>
</span>Ciertos estudios, y la misma eficacia de los antidepresivos, demuestran que juega un papel muy importante la disminución de la serotonina y otros neurotransmisores, y ciertas alteraciones en el funcionamiento cerebral, pero eso no nos permite afirmar que es sólo una enfermedad orgánica, porque sería ignorar otros factores que se manifiestan en la clínica. , demencias, infartos, ciertos cánceres, la enfermedad de Parkinson, algunos trastornos hormonales.<span><br />
<p style="text-align: justify"> </p>
	<p><strong><span>- Pero lo orgánico sigue siendo lo fundamental, ¿o no?</span></strong></p>
</span><strong></strong><span>No. Sobre una predisposición constitucional o psicológica, actúan las experiencias vitales y la forma en la que la persona responde a ellas a lo largo de su vida, y un acontecimiento desencadenante en el momento presente. La depresión comienza a manifestarse en determinado momento de la vida, que puede ser en la infancia o muchos años después, pero se ha ido construyendo a lo largo de toda la vida, probablemente desde el mismo nacimiento. <strong><br /></strong>No es difícil de entender que en una persona con una fuerte predisposición, la depresión puede desencadenarse por algún acontecimiento que para otra persona no tendría la misma importancia, y por eso no puede entenderla. <strong><br /></strong>Cuando el acontecimiento desencadenante es muy intenso, puede desarrollar una depresión una persona no especialmente predispuesta.</span><span> </span><span><br />
<p style="text-align: justify"> </p>
	<p style="text-align: justify"><span>- </span><span>   </span><strong>Me dejó mi pareja. Sufrí mucho y mi familia y mis amigos me consolaban, me decían que con el tiempo se me pasaría. Pero pasó más de un año y sigo muy deprimido, sin ganas de nada. Conozco otras chicas pero no me interesan. ¿Voy a vivir siempre con esto?, ¿qué puedo hacer?</strong></p>
	<p style="text-align: justify">Si los estados depresivos reactivos, que en sí mismos son normales, no logran superarse transcurrido un tiempo razonable (un tiempo variable en función de la frustración experimentada, aproximadamente seis meses en caso de muerte de una persona querida o ruptura de una pareja valorada) y, lejos de ello, la depresión se instaura o se vuelve recurrente, podemos suponer que el acontecimiento traumático ha actuado sobre una predisposición. Pero no nos referimos en este caso necesariamente a una predisposición biológica, la experiencia muestra que en la mayoría de los casos había una predisposición psicológica que se remonta a mucho tiempo antes y que había permanecido oculta, incluso para el mismo sujeto, hasta que un suceso actual la desencadenó. <strong><br /></strong>Necesita un tratamiento.<strong><span>     </span><span><br /></span></strong></p>
</span><br />
<p style="text-align: justify">SOBRE EL TRATAMIENTO</p>
	<p style="text-align: justify"><span>-</span><span>         </span>¿<strong>Hay algún tratamiento eficaz contra la depresión?<br /></strong></p>
	<p style="text-align: justify">Hay tratamientos contra la depresión. Los medicamentos antidepresivos no curan la depresión, pero pueden controlar los síntomas en la mayoría de los casos. Además existen muchos tratamientos psicoterapéuticos y psicoanalíticos.</p>
	<p style="text-align: justify"> </p>
	<p style="text-align: justify"><span>-</span><span>         </span><strong>¿Qué es mejor para tratar una depresión, un psiquiatra o un psicoterapeuta?<br /></strong></p>
	<p style="text-align: justify">Son dos tipos de tratamiento diferentes, complementarios, no opuestos entre sí. En las depresiones severas, incluso en las moderadas, es conveniente utilizar ambos. Las depresiones leves pueden llegar a controlarse o resolverse con uno de los dos. Es la persona que padece la depresión la que debe elegir entre tomar una medicación o realizar un tratamiento por medio de la palabra.</p>
	<p style="text-align: justify">Pero hay que tener en cuenta que al ser el tratamiento médico de la depresión paliativo, no curativo, es conveniente utilizar la medicación para atenuar los síntomas y facilitar un tratamiento psicoterapéutico de más largo alcance. <span> </span><strong><br /></strong></p>
	<p style="text-align: justify"> </p>
	<p style="text-align: justify">SOBRE LOS ANTIDEPRESIVOS:</p>
	<p style="text-align: justify"><span>-</span><span>         </span><strong>¿Para qué sirven los antidepresivos? <br /></strong></p>
	<p style="text-align: justify">La depresión, cualquiera sea su causa, involucra una alteración en el funcionamiento de ciertos neurotransmisores. Los antidepresivos actúan a nivel de esos neurotransmisores, facilitando su disponibilidad, para intentar compensar esta alteración. </p>
	<p style="text-align: justify"> </p>
	<p style="text-align: justify"><span>-</span><span>         </span><strong>Esperaba que me recetaran Prozac pero me recetaron otra cosa. ¿Por qué?<br /></strong></p>
	<p style="text-align: justify">Prozac es una marca comercial, la que mayor prestigio ha alcanzado en la población general porque fue la primera de su tipo y tuvo amplia difusión en medios masivos. El mismo antidepresivo existe hoy con otros nombres, y existen muchas otras alternativas cuyo mecanismo de acción es diferente. El psiquiatra elige de todas las sustancias posibles aquella que cree que será más eficaz en su caso.</p>
	<p style="text-align: justify"> </p>
	<p style="text-align: justify"><span>-</span><span>         </span><strong>Me recetaron un antidepresivo, pero me da miedo tomar pastillas, temo que me hagan mal<br /></strong></p>
	<p style="text-align: justify">Todos los remedios tienen efectos secundarios. En los antidepresivos el más común es la boca seca, su presencia nos indica que la medicación está actuando, aun cuando todavía no hayamos llegado a experimentar sus beneficios. Hay otros efectos no deseados, dependiendo del remedio y del paciente, por lo que siempre hay que evaluar los beneficios y molestias ocasionados por la medicación. Si los efectos adversos son muy intensos puede ser conveniente probar con otra alternativa. Pero, en la mayoría de los casos, las molestias que la medicación puede llegar a ocasionar son menos perjudiciales e incapacitantes que la depresión que se intenta mejorar, y, además, son pasajeros.</p>
	<p style="text-align: justify"> </p>
	<p style="text-align: justify"><span>-</span><span>         </span><strong>Fui a la farmacia y me quisieron dar un remedio diferente al que me recetó mi médico. ¿Puede el farmacéutico cambiar la medicación?<br /></strong></p>
	<p style="text-align: justify">Seguramente lo que ocurrió fue que el farmacéutico quiso proporcionarle la misma sustancia con otro nombre comercial. Lo que importa son los principios activos, no la marca ni el laboratorio que los produzca. La mayoría de los principios activos se venden bajo más de un nombre, pero ese nombre carece de importancia.</p>
	<p style="text-align: justify"><span>  </span></p>
	<p style="text-align: justify"><span>-</span><span>         </span><strong>El psiquiatra me indicó un antidepresivo, llevo una semana tomándolo y no noto ninguna mejoría. ¿Debo dejar de tomarlo?<br /></strong></p>
	<p style="text-align: justify">Los antidepresivos tardan entre una y tres semanas en alcanzar su eficacia. Puede que algunos síntomas mejoren antes, pero generalmente requieren más tiempo, Hasta que transcurran un par de semanas, o incluso más, no podremos evaluar su eficacia, que puede ser diferente en cada persona. La depresión no se inició de un día para otro, tampoco se resolverá en pocos días.</p>
	<p style="text-align: justify">También debe tener en cuenta que la toma de antidepresivos no debe interrumpirse bruscamente, sino poco a poco y de forma pautada.</p>
	<p style="text-align: justify"> </p>
	<p style="text-align: justify"><span>-</span><span>         </span><strong>Tengo una amiga que toma el mismo remedio y con la misma dosis. A ella le hace efecto y a mí no, ¿por qué?<br /></strong></p>
	<p style="text-align: justify">La respuesta a la medicación depende de cada individuo. Por eso es conveniente visitar regularmente al psiquiatra mientras dure el tratamiento. Es posible que se requieran ajustes de dosis o cambios de medicación.</p>
	<p style="text-align: justify"> </p>
	<p style="text-align: justify"><span>-</span><span>         </span><strong>Mi psiquiatra ya me ha cambiado más de una vez de remedio y, cuando no lo cambia, me cambia la dosis. ¿No sabe qué hacer conmigo o está experimentando?<br /></strong></p>
	<p style="text-align: justify">Los fármacos actúan de modo diferente en cada organismo. Se puede cambiar de fármaco o de dosis porque le eficacia no es la buscada o porque los efectos adversos son excesivos o mal tolerados. Sólo mediante la prueba en cada paciente puede llegar a saberse cuál es el fármaco que mejor funciona en su caso, y cuál la menor dosis que permite alcanzar el efecto deseado.</p>
	<p style="text-align: justify">Además, suele comenzarse con una dosis baja para ir aumentándola si resulta insuficiente y, a la vez, es bien tolerada.</p>
	<p style="text-align: justify"> </p>
	<p style="text-align: justify"><span>-</span><span>         </span><strong>¿Cuánto tiempo voy a tener que tomar remedios? ¿Toda mi vida?<br /></strong></p>
	<p style="text-align: justify">Eso depende de cada persona. Habitualmente, una vez alcanzada la eficacia buscada, es necesario prolongar el tratamiento durante al menos seis meses, incluso si los síntomas han remitido, para evitar recaídas.</p>
	<p style="text-align: justify">Luego puede irse reduciendo la dosis poco a poco hasta, si no se producen recaídas, llegar a su supresión. Hay que tener en cuenta los inconvenientes de una reducción precipitada: en caso de recaída es muy probable que deba recurrirse a una dosis superior a la que se estaba tomando anteriormente.</p>
	<p style="text-align: justify">Algunas personas (con depresiones endógenas, distimias, o depresiones recurrentes) necesitan tomar antidepresivos durante años, incluso durante toda su vida. Pero eso ocurre también con los diabéticos o hipertensos sin que nadie se alarme por ello. ¿Por qué hay tanto prejuicio con los antidepresivos y otros psicofármacos? </p>
	<p style="text-align: justify"> </p>
	<p style="text-align: justify">SOBRE LAS PSICOTERAPIAS</p>
	<p style="text-align: justify"><span>-</span><span>         </span><strong>Estoy en tratamiento médico hace muchos meses y no mejoro. Ya me cambiaron de medicación varias veces y ahora me dicen que haga una psicoterapia. ¿Cuándo los médicos ya no saben que hacer te mandan a una psicoterapia?<br /></strong></p>
	<p style="text-align: justify">Antes del descubrimiento de los antidepresivos no era así, ya que casi el único tratamiento del que se disponía era el psicoterapéutico.</p>
	<p style="text-align: justify">Con el descubrimiento de antidepresivos, cada vez más eficaces y con menos efectos secundarios, muchos médicos (no todos) parecen haber depositado un exceso de confianza en la eficacia de la medicación. Sin embargo, la experiencia demuestra que con un tratamiento psicoterapéutico, realizado por el mismo médico, si es médico – psicoterapeuta, o por otro profesional, la misma medicación es más eficaz. Además, con el tiempo, puede llegar a hacer innecesaria la medicación.</p>
	<p style="text-align: justify">También contribuye el hecho de que, así como muchos pacientes rechazan la medicación por un prejuicio que podríamos llamar anti-psicofarmacológico, muchos otros prefieren tomar una pastilla y tratar de no pensar. Es otro prejuicio: pensar no sólo no hace daño, sino que es inevitable.</p>
	<p style="text-align: justify"> </p>
	<p style="text-align: justify"><span>-</span><span>         </span><strong>No entiendo cómo una psicoterapia puede ayudar en una depresión. Si es una enfermedad, no se va a curar hablando, ¿no? Además me dijeron que son muy largas.</strong></p>
	<p style="text-align: justify">Hay una enorme variedad de psicoterapias, muchas de ellas muy útiles para tratar a una persona deprimida. No tienen por qué ser largas, en algunos casos son bastante breves (consideramos breve a una terapia que dure entre 2 y 5 meses, claro que depende también de la frecuencia de las sesiones). <br />Si un tratamiento basado en el diálogo puede ser eficaz es porque los seres humanos somos cuerpo y palabra, no sólo una de las dos, y cuando enfermamos lo hacen ambos. <br />Las psicoterapias, por medio de diferentes ténicas, pero basadas casi siempre en el intercambio verbal,<span>  </span>ayudan a las personas a analizar sus problemas, y a resolverlos.<strong><br /></strong></p>
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